ESQUIZOFRENIA FEMINISTA y el GENOCIDIO ROCKEFELLER

Días pasados las mujeres argentinas se expresaron condenando la ola de violencia mortal que hoy agobia al conjunto de la sociedad argentina, a través de la consigna “Ni una menos”. Pero extrañamente, en medio de esa manifestación y reclamo justos, grupos feministas y progresistas introdujeron el reclamo del “aborto legal, seguro y gratuito”, reflejando una clarísima actitud de esquizofrenia moral y política: por un lado, protestan contra la muerte de las mujeres y por otro lado justifican la aplicación de la pena de muerte contra mujeres y varones en el seno materno, contra seres humanos que son absolutamente inocentes e indefensos.

Siguiendo con su actitud esquizofrénica, estos grupos justificadores del aborto como derecho se reivindican generalmente como progresistas, latinoamericanistas e indigenistas, pero su discurso es una repetición literal en español de los argumentos antinatalistas de la feroz y cruel plutocracia angloamericana que domina el mundo, de la cual el clan Rockefeller ha sido su vocero y operador político por excelencia. Se jactan de ser “indigenistas y latinoamericanos”, perosu lengua materna es el inglés.

Suponen estas abortistas que la despenalización del aborto y su legalización –aunque se trate de un crimen- permite brindar «servicios de aborto seguro» a quienes desean eliminar a los hijos gestados y todavía presentes en el vientre materno. Dicen que la penalización del aborto hace que las mujeres de escasos recursos acudan a prácticas clandestinas e ilegales que ponen en riesgo su vida y en algunos casos termina con el fallecimiento de la mujer abortante. Según quienes “enarbolan” este argumento, la penalización del aborto no afecta a las mujeres que cuentan con recursos para pagar un aborto en clínicas privadas, donde aparentemente abortan “en forma segura”. Por eso deducen que como las mujeres pudientes violan la ley, hay que permitirles a las mujeres pobres que obren igual que las mujeres ricas, pero sólo en este caso en particular de matar a sus hijos en el vientre materno.

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Se presumen «progresistas», pero esta argumentación “progre” es una repetición textual de la que ya ha hecho en 1972 John Davison Rockefeller III, al afirmar dogmáticamente que «cuando el aborto es prohibido, las mujeres recurren a abortos ilegales para prevenir nacimientos indeseados. Abortos médicamente seguros han estado siempre a disposición de las mujeres ricas, para las que pueden afrontar los elevados costos de doctores y viajes al extranjero; pero la mujer pobre se ha visto obligada a arriesgar su vida y salud con remedios caseros y practicantes con mala fama»[1]. Además de su matriz oligarca y plutocrática, es evidente que este pensamiento adolece de un grave defecto de irracionalidad jurídica y política, en cuanto sostiene que una ley es inútil o no sirve… porque los pudientes o ricos la violan e incumplen (???). Curiosa reivindicación que hacen los progresistas no sólo del “derecho” de los ricos de violar la ley y no ser castigados por ello, sino que además le conceden a los pobres el mismo “derecho”.

Estas progresistas “latinoamericanas” no tienen problemas en coincidir en forma total y absoluta con los dueños del capitalismo internacional, genocida y depredador. Repiten sus mismos argumentos en clave “revolucionaria”: «[…] la anticoncepción es el método de elección para prevenir un nacimiento no deseado. Creemos que el aborto no debe ser considerado un sustituto para el control de la natalidad, sino más bien como un elemento en un sistema general de cuidado de la salud materno-infantil»[2]. Clarísimo: el aborto no es considerado un crimen ni asesinato, sino un “problema de salud pública”. Lo mismo repiten desde hace tiempo los y las progresistas, al igual que muchos liberales.

Esto se complementa con otros argumentos siempre citados por el progresismo izquierdoso y que se articulan con el argumento anterior: “[…] las mujeres deben tener la libertad de determinar su propia fertilidad, la cuestión del aborto debe ser dejado a la conciencia de la mujer involucrada, en consulta con su médico, […] los Estados deben ser alentados a aprobar estatutos objetivos que creen un marco claro y positivo para la práctica del aborto a petición”[3]. Es decir:

  1. a) el aborto es una decisión libre de la mujer
  2. b) el aborto es una cuestión que sólo involucra a la mujer y al médico (desaparición de los esposos y padres)
  3. c) el Estado es garante de la ejecución de ese “derecho”.

Llamativamente, esta concepción antinatalista y abortista de los imperialistas yanquis es la misma que repiten en español los “progres”: Aborto como derecho y acto libre – Involucra solamente a la mujer y a un médico – Estado garante del ejercicio de ese “derecho”.

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“Nuestras” feministas dicen que el aborto es un derecho. Creen que dicen una novedad, pero quien ha inventado este derecho no ha sido la ONU, ni tampoco ha sido consagrado en ningún tratado internacional. El que inventó que el aborto es un derecho ha sido el yanqui John Davison Rockefeller III en 1973, al afirmar que “el aborto es el derecho que tiene la mujer para determinar su fertilidad”[4]. ¿Sobre qué principio se funda este derecho? Según Rockefeller, en el principio ético básico [inventado por él] que afirma que “sólo se traen al mundo los hijos deseados”[5]. Según este siniestro personaje, existe el “derecho” de eliminar al hijo no deseado. Lo mismo piensan las progresistas antiimperialistas, porque en realidad son feministas que repiten los argumentos de un macho yanqui. Son antiimperialistas que le dan estatus democrático al ideario genocida del imperialismo angloamericano.

Paradójica o esquizofrénicamente, “nuestras” feministas reclaman contra la violencia, pero al mismo tiempo hacen apología de la pena de muerte contra los nascituros, impulsada por el imperialista Rockefeller.

[1] Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, Chapter 11: «[…] when abortion is prohibited, women resort to illegal abortions to prevent unwanted births. Medically safe abortions have always been available to the wealthy, to those who could afford the high costs of physicians and trips abroad; but the poor woman has been forced to risk her life and health with folk remedies and disreputable practitioners».

[2] Rockefeller Commission Report, Op. cit., ibidem: «[…] contraception is the method of choice for preventing an unwanted birth. We believe that abortion should not be considered a substitute for birth control, but rather as one element in a comprehensive system of maternal and infant health care. For many, the very need for abortion is evidence of a social and personal failure in the provision and use of birth control».

[3] Rockefeller Commission Report, Op. cit., ibidem: «women should be free to determine their own fertility, that the matter of abortion should be left to the conscience of the individual concerned, in consultation with her physician, and that states should be encouraged to enact affirmative statutes creating a clear and positive framework for the practice of abortion on request».

[4] John Davison Rockefeller III, The Second American Revolution. Some personal observations, Harper & Row, Publishers, New York 1973, p. 64: the abortion is «a woman’s right to determine her own fertility».

[5] Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, Chapter 11: «only wanted children are brought into the world».

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SOMOS ANTICAPITALISTAS, PERO CON LOS BANCOS NOS PORTAMOS BIEN. El Socialismo “Financiero” latinoamericano

Más allá de las críticas y diatribas contra el capitalismo y contra la globalización impulsada por el mal llama-do neo-liberalismo (que en realidad es un neo-imperialismo), en su gran mayoría los gobiernos latinoamericanos auto-promocionados como progresistas han sido socios y benefactores del poder financiero angloamericano que domina e impera en la economía mundial.
En una nota anterior (“Rockefeller y el Che, ¿un solo corazón?”) destacamos la concordancia política que se ha institucionalizado entre el mencionado poder, comandado por la corporación Rockefeller como coordinador y aglutinante de las empresas multinacionales que logran grandes ganancias en sus operaciones comerciales con los países iberoamericanos, y los mencionados gobiernos que se presentan como críticos feroces del capitalismo y reivindican un “socialismo” que en muchos casos respeta a rajatabla la matriz económico-financiera especulativa impulsada a nivel mundial durante las décadas ’80 y ’90.
El acuerdo y la concordancia no han sido solamente políticos, sino también económicos y financieros. Por ejemplo, tal como destaca una nota publicada por la agencia Bloomberg en marzo de 2013, los bonos internacionales emitidos durante los 14 años de gobierno del fallecido comandante Hugo Chávez Frías en Venezuela produjeron a los inversores un 692% de rendimiento (Juan Barreto, “Nicolás Maduro. Con Chávez, su mentor, Venezuela nunca incumplió un pago”, Clarín, 10 de marzo de 2013). Destaca la nota que en esos años el ex presidente venezolano nunca incumplió un pago de esos bonos, lo cual “produjo retornos de más del doble del promedio regional”. La ganancia obtenida fue equivalente a un 14,7% anualizado, “mayor a la de los países con grado de inversión como Brasil, cuya deuda rindió un 656%”, y superó “promedio del 370% del mercado de emergentes durante ese período”. En definitiva, el socialismo bolivariano del siglo XXI hizo muy buena letra y cumplió a rajatabla con el poder financiero angloamericano globalista, definido por Alfredo Jalife Rahme como “los Amos del universo”.
También el ex dirigente sindical y líder del Partido de los Trabajadores brasileño, Ignacio Lula da Silva, y su sucesora, la ex combatiente marxista Dilma Roussef, han sabido ser generosos con el poder financiero internacional en su relación con Brasil, en sus gestiones como presidentes. El sector bancario ha sido el más beneficiado con las políticas económicas implementadas en el país hermano por los gobernantes “socialistas”. Según el periodista y analista Dan Horch, “los beneficios anuales combinados de los cuatro bancos más grandes del Brasil han crecido más del 850%, de 2.100 millones de dólares a más de 20.000 millones, en los 12 años del Partido de los Trabajadores gobernante” (Dan Horch, “In Good Times or Bad, Brazil Banks Profit” [En los buenos o malos tiempos, los bancos en Brasil ganan], New York Times, 14 de agosto de 2015).
En el mercado de créditos, excluidos los préstamos subsidiados por el gobierno, los consumidores brasileños pagan en promedio un 58% de interés, mientras que las empresas pagan un 27,5% por el dinero que piden prestado. La brecha entre el interés que los bancos pagan para atraer capitales y el interés que cargan en los préstamos que otorgan es del 30% en promedio.
Cuando Lula da Silva asumió la presidencia, en el año 2003, los cuatro bancos más grandes tenían “el 53% de los activos totales del sistema bancario”, mientras que en la actualidad “tienen más del 70%”, obligando a muchos de los bancos más pequeños operan “sólo en segmentos limitados del mercado”. Por otra parte, la deuda del sector privado “se ha elevado a casi el 70% de la economía, del 30% que abarcaba cuando Lula da Silva asumió su cargo” en el 2003.
También nuestro país se ve infectado por este servicio que el progresismo brinda a los bancos nacionales e internacionales. Si entre el 2001 y el 2005 los bancos acumularon un quebranto de casi 23.600 millones de pesos, entre el 2006 y el 2011 esos mismos “quebrados” obtuvieron una ganancia de casi 32.000 millones de pesos. Casi un tercio de este total lo lograron los bancos en un solo año, el 2010 (Javier Blanco, “la banca argentina cerró su mejor año en toda la década”, en La Nación, 8 de enero de 2011). En el año 2014 los bancos lograron una ganancia de 45.937 millones de pesos en comparación con el año anterior, es decir, un 57,6%. Los patrimonios netos de los bancos en Argentina se elevaron de $ 41.380 millones en el año 2008 a $ 168.134 millones en el año 2014. El re-torno obtenido sobre el capital fue de 7 puntos en el año 2005 y se fue incrementado sin parar, hasta llegar a 32,7 puntos en el 2014, es decir, aumentó 4 veces y media (Juan Pablo de Santis, “el 2014 fue un buen año para ser dueño de un banco privado en Argentina”, en La Nación, 4 de marzo de 2015).
Este festival de negocios de los bancos en Argentina está amparado por la vigencia ininterrumpida, durante más de 38 años, de la Ley de Entidades Financieras n. 21.526/77 sancionada por Jorge Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz el 14 de febrero de 1977. Es decir, la elevada rentabilidad financiera y bancaria en Argentina está amparada por la vigencia de una ley del Proceso de Reorganización Nacional. ¿No resulta llamativo y raro que el gobierno auto-proclamado como el más transformador de nuestra historia se sustente en leyes de la dictadura cívico-militar de 1976, sobre todo en el campo económico-financiero, vital para el desarrollo de un país? A partir de 1943, entre otras medidas de carácter revolucionario, Perón y el GOU impulsaron la nacionalización del comercio exterior, la nacionalización del Banco Central y la nacionalización de los depósitos bancarios, para sustentar la independencia económica de nuestra Patria. Por el contrario, los gobiernos democráticos posteriores al Proceso mantuvieron la matriz económico-financiera impuesta por José A. Martínez de Hoz y sus Chicagos boys, a punta de bayonetas. Curiosa contradicción: el auto-titulado “proceso más transformador de la historia argentina” se sustenta en las leyes de la sangrienta y servil dictadura de 1976. Es que, muchachos, no hay que exagerar, ni ser tremendistas ni pasarse de rosca: la “revolución” debe hacerse sin molestar ni perjudicar en lo más mínimo al imperialismo internacional del dinero.

AXEL KICILLOF: DE MARX Y KEYNES A ROCKEFELLER Y EL BANCO BARCLAYS

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Hace pocos días el gobierno argentino colocó nueva deuda en dólares, mediante una ampliación del BONAR 2024, por 1.400 millones de dólares, a una tasa de casi el 9%, que bien podría definirse como usuraria.
Se dijo en un principio que no había habido intervención de bancos, y que por lo tanto la Argentina no había pagado las comisiones habituales. Pero la verdad es que participaron el famoso Deutsche Bank y el fondo de inversión estadounidense Marathon Asset Management, tanto en la manipulación previa de la cotización del bono en cuestión como en la nueva colocación de deuda. En realidad, el banco obtuvo una suculenta ganancia.
El gobierno nacional hace frente a los “fondos buitres”, lo cual está bien, pero legitima la dependencia financiera del país con el poder financiero especulativo internacional (y su actividad usurera), verdadero dueño de la economía mundial.
1. ¿Quién es en realidad el Deutsche Bank? Fundado en 1870, representó durante décadas a la banca alemana en el mundo. Hoy en día ya ha dejado de ser alemán. Desde junio de 2014 es uno de sus principales accionistas Treetop Family Foundation Inc., constituida y radicada en el paraíso fiscal de Panamá el 13 de junio de 2008, y representada por un abogado libanés, Fady Bakhos, vinculado al Barclays Bank (Inglaterra). Esta sociedad “panameña” está vinculada a su vez con un fondo de inversión radicado en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas, Paramount Services Holding Ltd., representada por un abogado qatarí, FakirAhmed Gulam M. Kaldane, también vinculado al Barclays Bank, y está vinculada también a Su Excelencia el Sheikh Hamad Bin Jassim Bin Jabor Al-Thani, funcionario y político qatarí(1).
Otros dueños accionarios del Banco son Black Rock Asset Management AG, Black Rock Advisors (Gran Bretaña), Vanguard Group, Credit Agricole Asset Management Group, Merrill Lynch International Solutions, HSBC Holdings, State Street Global Advisors, Credit Suisse First Boston, Goldman Sachs Group, etc.(2).
Además, el Deutsche Bank es miembro del Council of the Americas, organismo creado en 1965 por David Rockefeller para impulsar “el libre comercio y la iniciativa privada” en Hispanoamérica. Forma parte del dispositivo empresarial creado por la Corporación Rockefeller para impulsar su expansión comercial y financiera imperialista en América, más allá de las fronteras estadounidenses(3).
Es decir, el Deutsche Bank es un instrumento de la Corporación Rockefeller y del Barclays Bank, propiedad de fondos especulativos radicados en paraísos fiscales y de poderosas instituciones financieras globales.
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2. ¿Quién es Marathon Asset Management? Es un fondo de inversión asentado en New York, con sucursales en Londres y en Singapur, dedicado a la especulación financiera, utilizando fondos ajenos para operaciones de alto riesgo, es decir, es una empresa que participa de la especulación financiera a gran escala a nivel mundial(4). También es miembro del Council of the Americas a partir de los últimos años, ya que hasta el año 2012 no formaba parte del mismo.
Barclays Bank
En definitiva, el exitoso “modelo productivo de matriz diversificada con inclusión social” se sustenta en el poder financiero internacional, especulativo y predador, y abrazados al poder financiero internacional; a corporaciones internacionales como Chevron, Monsanto, Barrick Gold, Barclays Bank, etc. Se vocifera el enfrentamiento dialéctico “patria sí, colonia no”, pero se hace de la Argentina una “patria colonizada” por el poder financiero angloamericano. En definitiva: la “revolución nac&pop” kirchnerista se sustenta en la corporación Rockefeller, la principal impulsora del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
¿Será por todo esto que la titular del Poder Ejecutivo se abrazó a David Rockefeller y esconde a Perón y a su doctrina?
1 de mayo de 2015

José Arturo Quarracino Juan Carlos Vacarezza

(1)http://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1159508/000114036114025259/formsc13g.htm
(2) http://investors.morningstar.com/ownership/shareholders-major.html?t=DB
(3) http://www.as-coa.org/sites/default/files/Member_Companies_04.15.15.pdf. Dos de los principales accionistas –Black Rock y el Credit Suisse- también forman parte del Council of the Americas
(4) http://en.wikipedia.org/wiki/Marathon_Asset_Management

PODER FINANCIERO Y SU DOMINIO DEL MUNDO

wtfnoway-one_hundred_million_dollars-100,000,000_USDEl artículo que presentamos a continuación recoge los resultados de una investigación llevada a cabo por tres investigadores suizos del Instituto Federal Suizo de Tecnología, de Zurich (Suiza). Esta investigación fue llevada a cabo con el objetivo de “desentrañar el control [que se ejerce] en la economía global”, para luego “identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable”.
Como se puede apreciar, no es un análisis que se haya basado en supuestos políticos o ideológicos que buscaran identificar una conspiración de dominio global del planeta, ni tampoco se ha basado en criterios o supuestos anticapitalistas. En sentido estricto, la intención de los autores de la investigación fue la de realizar un análisis estrictamente científico, sin criterios ni intenciones políticos, y el resultado muestra más bien una mirada condescendiente con el sistema capitalista.
1. Concentración económica. Hecha esta salvedad, hay que resaltar que lo importante de este trabajo es que reafirma y confirma que el sistema económico-político global se caracteriza por ser un sistema de concentración económica brutal, en la que una red de 1.318 empresas multinacionales poseen o controlan la mayoría de las grandes firmas de primera línea y manufactureras del mundo, las que representan el 60% de los ingresos globales.

2. Poder real ultra-oligárquico. Pero detrás de estas 1.318 empresas los investigadores encontraron una “súper-entidad” de 147 empresas, las cuales controlan o poseen el 40% de la riqueza total de la red. En otras palabras: menos del uno por ciento de las empresas multinacionales controlan el 40% del total de la red de empresas en el mundo.

3. Las finanzas dominan el mundo real. Lo que saca a luz este informe es que ese ultra-minoritario poder empresarial está compuesto en su gran mayoría por entidades financieras que, entre otras cosas, son las dueñas reales de las grandes compañías multinacionales petroleras y mineras que operan en nuestro país, y muchas de ellas forman parte también del Council of the Americas, el organismo creado por David Rockefeller en 1965 para impulsar el libre comercio y la iniciativa privada en los países hispanoamericanos.

En síntesis: el mundo en su conjunto está dominado por un minúsculo pero ultra-poderoso poder financiero que además es dueño de la economía real. Nuestro país, la Argentina, no es otra cosa que una de sus granjas

José Arturo Quarracino
23 de mayo de 2012

Revelado – la red capitalista que domina el mundo
(Original en inglés en http://www.newscientist.com/article/mg21228354.500-revealed–the-capitalist-network-that-runs-the-world.html)
24 de octubre 2011 por Andy Coghlan y Debora MacKenzie

Cuando las protestas contra el poder financiero recorren esta semana el mundo, la ciencia parece haber confirmado los peores temores de los manifestantes. Un análisis de las relaciones que existen entre 43.000 corporaciones transnacionales ha identificado un grupo relativamente pequeño de empresas, principalmente bancos, con un poder desproporcionado sobre la economía global.
Los supuestos del estudio han atraído algunas críticas, pero los analistas de sistemas complejos contactados por New Scientist dicen que se trata de un esfuerzo único para desentrañar el control en la economía global. Impulsar el análisis, dicen, podría ayudar a identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable.
Pensar que unos pocos banqueros controlan una gran parte de la economía mundial no parece ser noticia para el movimiento y los manifestantes de otras partes de Occupy Wall Street, de Nueva York. Pero el estudio, realizado por tres teóricos de sistemas complejos en el Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zurich, es el primero en ir más allá de la ideología para identificar empíricamente una red de poder de ese tipo. Combina las matemáticas siempre utilizadas para modelar los sistemas naturales con datos corporativos universales para poner en un mapa la propiedad entre las empresas transnacionales del mundo (ETN).
“La realidad es tan compleja, por eso debemos alejarnos de afirmaciones dogmáticas como las que afirman que se trata de teorías conspirativas o de libre mercado”, dice James Glattfelder. “Nuestro análisis está basado en la realidad”.
Estudios previos han encontrado que unas pocas corporaciones transnacionales son propietarias de grandes segmentos de la economía mundial, pero esos estudios incluían sólo un número limitado de empresas y propiedades indirectas, por lo que no podía decir cómo esto afectaba a la economía mundial, por ejemplo, si la hizo más o menos estable.

El equipo de Zurich puede. De Orbis 2007, una base de datos que lista 37 millones de empresas e inversores de todo el mundo, ellos extrajeron todas las 43.060 corporaciones transnacionales y las propiedades compartidas que las vinculan. Luego construyeron un modelo en el que las empresas controlaban a otras a través de redes de participaciones accionarias, asociadas a los ingresos operativos de cada empresa, para cartografiar la estructura del poder económico.
La obra, que será publicada en PLoS One, reveló un núcleo de 1318 empresas con propiedades entrelazadas (ver imagen). Cada una de las 1318 empresas tenía vínculos con dos o más empresas, y en promedio estaban conectadas a 20. Es más, a pesar que representaban el 20% de los ingresos operativos a nivel mundial, las 1318 empresas parecían poseer colectivamente, a través de su participación accionaria, la mayoría de las grandes firmas de primera clase y manufactureras del mundo -la economía “real”- que representan más del 60% de los ingresos globales.
Cuando el equipo desentramó la red de propiedades, encontró que gran parte de ella remitía a una “súper-entidad” de 147 empresas aún más estrechamente unidas –toda su propiedad en manos de otros miembros de la súper-entidad- que controlaban el 40 por ciento de la riqueza total de la red. “En efecto, menos del 1 por ciento de las empresas estaban en condiciones de controlar el 40 por ciento de toda la red”, dice Glattfelder. La mayoría eran entidades financieras. Las 20 primeras incluyen al Barclays Bank, J. P. Morgan Chase & Co, y a The Goldman Sachs Group.
John Driffill, de la Universidad de Londres, un experto en macroeconomía, dice que el valor del análisis no es simplemente ver si un pequeño número de personas controla la economía global, sino más bien sus ideas respecto a la estabilidad económica.
La concentración del poder no es buena ni mala en sí mismo, dice el equipo de Zurich, sino que pueden serlo las fuertes interconexiones del núcleo. Como el mundo lo supo en el 2008, este tipo de redes son inestables. “Si una [empresa] sufre tensiones”, dice Glattfelder, “esto se propaga”.
“Es desconcertante ver cómo las cosas están conectadas realmente”, coincide George Sugihara, del Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California, un experto en sistemas complejos que ha asesorado al Deutsche Bank.
Yaneer Bar-Yam, jefe del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra, advierte que el análisis supone que propiedad equivale a control, lo cual no siempre es cierto. La mayoría de las acciones de una compañía están en manos de administradores de fondos que pueden o no controlar lo que las empresas que ellos poseen parcialmente hacen en realidad. Dice que el impacto de esto en el comportamiento del sistema requiere más análisis.
Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico global, el análisis podría ayudar a hacerlo más estable. A través del hallazgo de los aspectos vulnerables del sistema, los economistas pueden sugerir medidas para prevenir que los futuros colapsos se extiendan a la economía en su conjunto. Glattfelder dice es posible que necesitemos reglas globales anti-monopólicas, que ahora sólo existen a nivel nacional, para limitar el exceso de conexión entre las empresas transnacionales. Sugihara dice que el análisis sugiere una posible solución: las empresas deben ser sometidas a impuestos por el exceso de interconectividad al que recurren, y así desalentar este riesgo.
Hay algo que no concordará con algunos de los reclamos de los manifestantes: es poco probable que la súper-entidad sea el resultado intencional de una conspiración para dominar el mundo. “Estas estructuras son comunes en la naturaleza”, dice Sugihara.
Los recién llegados a cualquier red se conectan preferentemente a los miembros altamente conectados. Las empresas transnacionales compran acciones entre sí por motivos comerciales, no para dominar el mundo. Si la interconectividad agrupa, eso crea riqueza, dice Dan Braha, del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra: en modelos similares, el dinero fluye hacia los miembros más altamente conectados. El estudio de Zurich, dice Sugihara, “es una fuerte evidencia que las normas simples que rigen las empresas transnacionales dan origen en forma espontánea a grupos altamente conectados”. O como dice Braha: “La afirmación de Wall Street Occupy que el 1% de las personas poseen la mayor parte de la riqueza refleja una fase lógica del proceso de auto-organización de la economía”.
Por lo tanto, es posible que la súper-entidad no sea resultado de una conspiración. La verdadera pregunta, dice el equipo de Zurich, es si se puede ejercer el poder político en forma consensuada. Driffill siente que 147 es un número demasiado elevado para dar sustento permanente a una confabulación. Braha sospecha que esas empresas competirán en el mercado, pero actúan juntas basadas en intereses comunes. Resistir los cambios en la estructura de la red puede ser uno de esos intereses comunes.

Cuando este artículo fue publicado por primera vez, el comentario en la frase final del párrafo que comienza “Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico mundial…”, fue atribuido por error.
Las 50 empresas líderes de las 147 empresas superconectadas
1. Barclays plc
2. Capital Group Companies Inc
3. Fidelity Investments Corp.
4. AXA
5. State Street Corporation
6. JP Morgan Chase & Co
7. Legal & General Group plc
8. Vanguard Group Inc
9. UBS AG
10. Merrill Lynch & Co Inc
11. Wellington Management Co. LLP
12. Deutsche Bank AG
13. Franklin Resources Inc
14. Credit Suisse Group
15. Walton Enterprises LLC
16. Bank of New York Mellon Corp
17. Natixis
18. Goldman Sachs Group Inc
19. T. Rowe Price Group Inc.
20. Legg Mason Inc
21. Morgan Stanley
22. Mitsubishi UFJ Financial Group Inc
23. Northern Trust Corporation
24. Société Générale
25. Bank of America Corporation
26. Lloyds TSB Group plc
27. INVESCO PLC
28. Allianz SE
29. TIAA
30. Old Mutual Public Limited Company
31. Aviva plc
32. Schroders plc
33. Dodge & Cox
34. Lehman Brothers Holdings Inc *
35. Sun Life Financial Inc.
36. Standard Life plc
37. CNCE
38. Nomura Holdings Inc
39. The Depository Trust Company
40. Massachusetts Mutual Life Insurance
41. ING Groep N. V.
42. Brandes Investment Partners LP
43. Unicredito Italiano SpA
44. Deposit Insurance Corporation de Japón
45. Vereniging Aegon
46. BNP Paribas
47. Affiliated Managers Group Inc.
48. Resona Holdings Inc
49. Capital Group International Inc.
50. China Petrochemical Group Company
* Lehman Brothers todavía existía en el conjunto de datos utilizados en el 2007
(Datos: PLoS ONE)