¿ROCKEFELLER SENTADO EN LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO?

Carta Abierta a MONSEÑOR MARCELO SÁNCHEZ SORONDO

 

 

Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo

Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias

Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales

 

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Estimado monseñor:

Gracias a las enseñanzas e influencia de monseñor Michel Schooyans, desde el año 1997 me he estado ocupando de la defensa de la vida humana, sobre todo a partir del momento de la concepción. En particular, me he dedicado a desentrañar el contexto y el trasfondo político que hay detrás de las campañas sistemáticas y constantes contra la creación divina, y en especial contra los seres humanos que vienen al mundo y son condenados a morir sin poder llegar a ver la luz nunca jamás.

A lo largo de mi militancia política he trabajado en particular sobre esta temática, tan cara a la vida de los pueblos. Es por eso que me permito dirigirle estas líneas, porque he visto con gran asombro, estupor e indignación, que las Pontificias Academias de las que usted es Canciller han organizado para los días 27 de febrero-1 de marzo del corriente año un “Taller” sobre la Extinción Biológica, y que entre los expositores se cuenta uno en particular que es un paradigmático representante de los enemigos de la raza humana, en nombre del dios dinero que tanto condena el papa Francisco.

Es digno y encomiable que ambos institutos lleven a cabo una actividad sobre este tema que le compete a la Iglesia en su labor misionera, en cuanto uno de sus compromisos primordiales es el de hacerse cargo y custodiar la creación divina, junto con su misión fundamental de anunciar el Evangelio.

También es digno y encomiable que se lleve a cabo esta actividad, con el rigor y la seriedad científicos que suele ser habitual en ambas Academias, dado el excelente nivel intelectual y humano de sus miembros, que honran la labor tan importante y delicada que el Santo Padre san Juan Pablo II definió como “pastoral de la inteligencia”.

bongaarts-john2En este contexto, lo que asombra e indigna es que haya sido invitado como expositor el señor John Bongaarts, vice-presidente el Population Council, entidad fundada en el año 1952 por John Davison Rockefeller III, con el objetivo de desarrollar planes y programas a nivel mundial para llevar a cabo el control del crecimiento poblacional o el control de la natalidad.

Usted, monseñor, no puede ignorar que este señor está trabajando desde el año 1973 en la institución mencionada, ocupándose del impulso demográfico, de los determinantes de la fertilidad, del impacto de los programas de planificación familiar, las relaciones entre población y medio ambiente, etc. Usted no puede ignorar que los intereses de este señor están orientados fundamentalmente hacia el problema de la fertilidad y del impulso demográfico, para controlarlos y reducir el crecimiento poblacional global. Usted no puede ignorar que para “compensar el impulso de la población”, el señor Bongaarts recomienda “dar pasos para incrementar la edad en la que las mujeres tengan su primer hijo, mediante la inversión en educación para las niñas adolescentes”.

sanchez-sorondo-marceloUsted, monseñor, no puede ignorar estos datos, porque están presentes en la página oficial del Population Council: http://www.popcouncil.org/research/expert/john-bongaarts. Tampoco puede ignorar que hace poco tiempo, el 24 de febrero de 2016, el señor Bongaarts ha declarado con toda liviandad que el crecimiento demográfico es perjudicial para la humanidad, ya que “el potencial agregado de 4 mil millones de personas [hacia el año 2100] en las regiones más pobres del planeta es un obstáculo al desarrollo y dificulta que podamos ser optimista sobre su futuro. El rápido crecimiento poblacional, con su correspondiente consumo y derroche, tiene efectos adversos generalizados en las sociedades y en los ecosistemas mundiales. Muchos países estarían mejor con un crecimiento poblacional más bajo y con índices de nacimiento menores”. Para este “simpático” personaje, las economías de los “tigres asiáticos”, incluyendo a Corea del Sur y Taiwan, “en recientes décadas han visto rápidos incrementos per capita cuando declinaron los índices de natalidad” (http://www.popcouncil.org/news/development-slow-down-population-growth y en http://www.nature.com/news/development-slow-down-population-growth-1.19415).

Como puede apreciar, estimado monseñor, este señor sostiene que para dejar de ser pobres, los pueblos deben dejar de tener hijos. Al nivel en que se mueve, este “intelectual” no puede ignorar los informes del Credit Suisse y de la ong Oxfam, que muestran que desde el año 2000 en adelante, la concentración de la riqueza a nivel global ha sido tan violenta y brutal, que ha llegado a un nivel en el que 8 personas en el mundo tienen la misma cantidad de riqueza que las 3.500 millones de personas más pobres; que desde el 2015 el 1% más rico de la población mundial obtuvo más riqueza que el resto del planeta; que entre los años 1988 y 2011 los ingresos del 10% más pobre de la población mundial aumentó menos de 3 dólares por año, mientras que los ingresos del 1% más rico del planeta aumentaron 182 veces (OXFAM BRIEFING PAPER – SUMMARY JANUARY 2017, “An Economy for the 99%”, p. 2 y Credit Suisse, Global Wealth Databook 2016). En otras palabras: si hay pobreza y miseria generalizadas en el mundo, no es porque los pobres tengan hijos, sino porque un grupo minúsculo de personas (del que el señor Bongaarts forma parte) concentran para sí toda la riqueza.

Con este razonamiento del que hace gala, el señor Bongaarts muestra tener una mentalidad troglodita, reaccionaria en grado sumo. Afirmar que la pobreza en el mundo está causada por los hijos que tienen los pueblos es de un cinismo brutal. En el fondo, este personaje es simplemente un vocero del poder financiero anglosajón, parasitario, especulativo y depredador, cobra por ello. Lo que no se puede admitir es que un personaje de esta calaña acceda a ocupar un sitial en un encuentro o jornada organizada por la Santa Sede y que se le dé reconocimiento académico. Que alguien de esta calaña acceda a este privilegio es como pisotear la tumba de San Pedro y de tantos mártires y santos que han dado su vida por el Evangelio de Jesucristo y están enterrados en el Vaticano.

Es incomprensible e inadmisible que este vocero servil del imperialismo internacional del dinero dé cátedra sobre población ante las tumbas de Pablo VI y san Juan Pablo II, que tanto bregaron en contra de la mentalidad de personajes como el que nos ocupa. Sin temor a equivocarme, y con todo respeto, monseñor, me atrevo a asegurarle que darle lugar académico en el Vaticano al señor Bongaarts es insultar la memoria de tan magnos pontífices, y en el fondo, es denigrar el Evangelio que profesamos.

 

Pero el problema no es la personalidad individual del invitado, sino la organización que representa y de la cual es vocero y miembro activo desde hace décadas. Usted, monseñor, no puede ignorar que el Population Council, fundado en 1952 por John Davison Rockefeller III, es una de las instituciones pioneras en diseñar y llevar a cabo lo que san Juan Pablo II definió como el “holocausto demográfico planetario”, es decir, el asesinato anual a lo largo del mundo de millones de seres humanos en el vientre materno.

¿Acaso ignora usted, monseñor, que el “señor” Rockefeller III definió en 1966 al crecimiento poblacional no controlado como el “elemento” que ponía en peligro la paz mundial, y que a partir de entonces convirtió su proyecto corporativo privado de controlar la natalidad a nivel global en un problema de Estado, al asociar a 30 dirigentes políticos de varios países del mundo, entre ellos al mariscal Josef Broz (Tito), de Yugoslavia?

¿Acaso ignora usted que en el año 1969 este mismo personaje convirtió su proyecto corporativo privado antinatalista en problema que debía abordar la misma Organización de las Naciones Unidas?

¿Ignora usted que John Davison Rockefeller III definió como “derecho humano básico” la “decisión de cada individuo y de cada pareja respecto a la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos”, desplazando el derecho a la vida como derecho humano básico?

¿No sabe usted que el 19 de julio de 1969 el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, dirigió al Congreso de los Estados Unidos un Mensaje especial sobre problemas del crecimiento poblacional, en el que sostenía que el crecimiento es uno de los temas más importantes que enfrentaba Estados Unidos, y que «sólo puede ser resuelto si hay un gran pacto de planificación anticipada»?

¿No sabe usted que en este Mensaje el sr. Richard Nixon decía que el excesivo crecimiento poblacional en los países en desarrollo perjudicaba el desarrollo económico y empeoraba la calidad de vida? Como podrá usted apreciar o evaluar, para el autor del «Watergate» la pobreza no radica en la injusticia social, sino en la cantidad de personas que habitan en el mundo «subdesarrollado». Según él, la pobreza y la ignorancia dificultaban a las familias pobres disminuir el número de hijos.

¿No sabe usted que el sr. Nixon afirmó en ese entonces que había pedido al Secretario de Estado y al Administrador de la Agencia para el Desarrollo Internacional «dar a la planificación poblacional y familiar suprema prioridad», porque «los elevados índices de crecimiento poblacional “deteriora los derechos individuales, perturba las metas nacionales y amenaza la estabilidad internacional”»? En otras palabras: asumiendo la ideología antinatalista de John Davison Rockefeller III, el señor Nixon afirmaba que el crecimiento poblacional de los pobres es una amenaza para la paz mundial. Pero la solución propuesta no era combatir la pobreza, sino eliminar niños pobres.

¿No sabe usted que en esa oportunidad el «ético» presidente norteamericano se preguntaba de qué modo se podía ayudar a las familias americanas «a no tener más hijos que los que desean»? ¿No sabe usted que «don Ricky» sostenía en ese entonces que «el parto no querido o inoportuno es uno de los motivos que están llevando a muchas familias a la pobreza o a mantenerlos en esa condición»? De nuevo habla el mensaje troglodita pre-cavernícola: los hijos causan y mantienen la pobreza de los padres, no los salarios miserables que los ultramillonarios “pagan” a los que trabajan.

Ya se imaginará usted cuál es la solución que proponía don Nixon: la creación de una Comisión sobre crecimiento poblacional y el futuro americano, la que entre sus objetivos debía determinar los recursos en el sector público de la economía que se requerirían para tratar el crecimiento anticipado de la población. De nuevo la vieja película de las oligarquías: recursos del Estado al servicio de sus objetivos estratégicos y geopolíticos.

De regalo, otro sofisma más del responsable del caso Watergate: «mi punto de vista es que a ninguna mujer americana se le debe negar acceso a los servicios de planificación familiar a causa de su situación económica». Es decir, servicios de planificación familiar gratuitos para los pobres, de acuerdo con la voluntad del presidente norteamericano. Como podrá usted apreciar, el entonces presidente estadounidense impulsaba el proyecto genocida del clan Rockefeller, el verdadero poder que gobernaba y gobierna en Estados Unidos.

¿Ignora usted, monseñor, que el 16 de marzo de 1970 el presidente Nixon firmó la ley que instituía la creación de una Comisión sobre crecimiento poblacional y el futuro estadounidense, aprobada por ambas Cámaras del Congreso americano, con lo cual el objetivo estratégico del clan Rockefeller de controlar el crecimiento de la población mundial se convirtió en política de Estado del gobierno estadounidense? ¿Ignora usted que fue puesto al frente de esta Comisión el ya mencionado John Davidson Rockefeller III, como presidente de la misma, al ser «la persona más íntima y ampliamente identificada con este problema», según palabras del mismo Nixon?

Maravilla la perversidad de esta astucia con rasgos diabólicos: una corporación privada traslada al Estado su problema, el cual se convierte en problema de Estado, y además el dueño de la corporación es puesto al frente del organismo estatal que se ocupará del problema. Este fervoroso plutócrata tan preocupado por el crecimiento poblacional de los pobres propondrá a través de la mencionada Comisión, entre otras cosas, convertir el crecimiento poblacional en un problema educativo, educación sexual disponible para todos, deslegitimar los matrimonios legales, que los Estados eliminen las restricciones e inhibiciones legales existentes que impiden el acceso a información, procedimientos y elementos anticonceptivos, legitimar y estatuir estos últimos, que los Estados adopten legislaciones positivas que permita a los menores recibir información y servicios contraceptivos y profilácticos en ámbitos apropiados sensibles a sus necesidades y preocupaciones, que se remuevan las restricciones legales existentes que impiden el acceso a la esterilización anticonceptiva voluntaria, que se liberen las restricciones legales al aborto para que éste último sea ejecutado a petición, que los gobiernos federales y locales proporcionen fondos para respaldar los servicios de aborto, QUE EL ABORTO SEA ESPECÍFICAMENTE INCLUIDO EN LOS BENEFICIOS GENERALES DE LOS SEGUROS DE SALUD, TANTO PÚBLICOS COMO PRIVADOS. En síntesis: aborto a petición (incluye el «embarazo no deseado»), financiado con fondos públicos y protegido por los Seguros sociales.

¿Ignora usted que “cumpliendo” estas directivas del presidente estadounidense, el señor John Davison Rockefeller III afirmó en 1972 que como principio ético que “sólo deben venir al mundo los hijos deseados o queridos”? ¿Qué el aborto –matar a un ser humano en el seno materno- no es un problema moral ni una cuestión judicial, sino simplemente una “cuestión sanitaria” que sólo compete a la mujer que desea abortar y a su médico”, desplazando al padre de la creatura gestada?

¿Ignora usted que fue este mismo señor quien en 1973 definió al aborto como “el derecho de cada mujer de determinar su propia fertilidad”?

¿Ignora usted, monseñor, que a pedido del presidente Nixon, el Consejo de Seguridad Nacional, el famoso Henry Kissinger, presentó el 24 de abril de 1974 el Memorando Estudio de Seguridad Nacional 200, sobre las «Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar». Este estudio estaba enfocado sobre las consecuencias internacionales políticas y económicas del crecimiento demográfico, por eso debía determinar, entre otras cosas, la probabilidad que este crecimiento produjera «políticas extranjeras perturbadoras e inestabilidad internacional». Como se puede apreciar, el crecimiento poblacional mundial constituye a partir de entonces UN PROBLEMA… DE SEGURIDAD NACIONAL ¡PARA LOS ESTADOS UNIDOS!

Para este servidor del poder plutocrático mundial, la reducción de las tasas de natalidad en los países en desarrollo «tendrán ventajas en el corto plazo, al disminuir la demanda de alimentación, salud, educación y otros servicios», para «incrementar la capacidad para contribuir a inversiones productivas, por lo tanto acelerando el desarrollo». Brutalmente dicho: menos gastos en salud, alimentación y educación para crecer económicamente, bajando la cantidad de nacimientos.

Llama la atención esta insistencia en la ecuación menos pobres = mayor desarrollo, pero en realidad esto le servía a sir Henry Kissinger para encubrir el problema que le preocupaba: al analizar los Efectos políticos de los factores de población, sostenía que las consecuencias políticas de estos factores «son dañinas para la estabilidad interna y las relaciones internacionales de países en cuyo progreso está interesado Estados Unidos», porque crean «problemas políticos e incluso de seguridad nacional para Estados Unidos», es decir, los pobres pueden convertirse en una fuerza volátil y violenta que amenace la estabilidad política.

¿Cuál es el argumento esencial que fundamenta y sostiene todo este razonamiento? Indicar y enfatizar el derecho de los individuos y parejas a determinar libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos. Es decir, el señor Kissinger invocó el derecho inventado por John D. Rockefeller III… para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses en todo el mundo.

¿Ignora usted, monseñor, que el presidente Gerald Ford rubricó el 26 de noviembre de 1975 este informe del Dr. K., como Memorando Decisión de Seguridad Nacional 314, ratificando que «el liderazgo de los Estados Unidos es esencial para combatir el crecimiento poblacional […] y para promover la seguridad de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar». Es claro y evidente entonces que ya en 1974 Estados Unidos declaró una guerra contra los pueblos pobres del mundo, para proteger su seguridad nacional y sus intereses de ultramar. Para librar esta guerra, el señor Ford formuló como estrategia básica de los Estados Unidos:

  1. «trabajar de cerca con otros, en vez de imponer su punto de vista», es decir, buscar cipayos que promuevan su proyecto de seguridad nacional;
  2. «enfatizar la relación entre una reducción del crecimiento poblacional y las ganancias económicas y sociales resultantes para las naciones más pobres», es decir, convencer que los culpables de la pobreza son los hijos;
  3. «reconocer la dignidad básica del individuo y su derecho para escoger libremente sus objetivos familiares y las alternativas de planificación familiar», es decir, establecer como axioma y dogma el principio formulado por John Rockefeller III que los padres son propietarios de la vida de los hijos, es decir, instituir la ley del más fuerte.

 

¿No sabe usted, monseñor, que toda esta ideología antinatalista y el control de la natalidad llevado a cabo a nivel global constituye la razón de ser del Population Council, como institución pionera responsable del holocausto demográfico llevado a cabo en las últimas décadas?

¿No sabe usted, monseñor, que se pretendió darle estatus oficial internacional a esta ideología antinatalista, a través de las Naciones Unidas, en las Conferencias sobre Población y Desarrollo (El Cairo 1994), sobre la Mujer (Pekín 1995) y Hábitat (Estambul 1996).

El Population Council, con su fundador John Davison Rockefeller III, ha sido una de las instituciones-madre de toda esta política criminal, propulsora del asesinato masivo de seres humanos en el vientre materno. El señor John Boongarts, empleado del Population Council ha sido uno de los principales funcionarios impulsores de esta política antinatalista global.

Contra este proyecto criminal se enfrentaron Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI. Con su actitud tolerante hacia esta organización criminal y hacia uno de sus más encumbrados voceros, usted le da estatus vaticano y eclesial a esta política homicida y criminal, que sólo pretende darle paz y seguridad a la oligarquía plutocrática internacional que se está robando el mundo en provecho propio.

Por un lado el papa Francisco condena al sistema económico actual impuesto en el mundo y que sólo siembra hambre y muerte para la mayor parte de la población mundial, y además llama a combatir sus efectos deshumanizadores. Pero por otro lado usted invita a los voceros de ese mismo poder económico inhumano a “dar cátedra” sobre los problemas que afronta la población mundial actual. Para ello usted convoca a uno de los principales responsables de la extinción masiva de seres humanos en las últimas décadas. Con todo respeto, monseñor, en el fondo esto resulta ser una actitud esquizofrénica de la Santa Sede: criticar por un lado las desigualdades e injusticias económicas, y por otro lado darle autoridad a los socios y responsables de esas desigualdades y del genocidio que las acompañan.

Estimado monseñor: para tratar las cuestiones referidas al narcotráfico y al consumo de estupefacientes, a usted no se le ocurrió invitar a los jefes del Cartel de Sinaloa para que dieran cátedra en el Vaticano. Pero para afrontar el problema de las amenazas a la vida natural y a la vida humana usted convoca a uno de los principales ideólogos de la política criminal implementada en las últimas décadas. ¿Cómo se entiende? Más que una pastoral de la misericordia, ¿no parece que estaríamos en presencia de una pastoral de la esquizofrenia o de una pastoral de la hipocresía? ¿Qué tiene que ver el genocidio implementado por el clan Rockefeller en estas últimas décadas con el mensaje de Jesucristo? ¿Con qué derecho el señor Bongaarts y el Population Council van a transmitir su mensaje de muerte en el seno de la Iglesia de Cristo? ¿A nombre de qué?

Los evangelios sinópticos nos muestran que Jesucristo sólo “dialogó” con el tentador para resistir sus embates. San Agustín enseña que el Señor se dejó tentar por Satanás para mostrarnos y enseñarnos cómo se le resiste. Si somos fieles seguidores de Jesucristo, no podemos pretender ser superiores a él y invitar a dialogar a aquéllos que son transmisores de un mensaje diabólico, como es el de justificar el asesinato de seres humanos por el hecho que no se desea su existencia, poniéndose en el lugar de Dios.

En última instancia, monseñor, la Iglesia de Cristo no merece que ingresen en ella los enemigos de la raza humana para transmitir su mensaje de muerte contra los seres humanos más inocentes e indefensos de todos. En última instancia, ¿no es una actitud esquizofrénica pretender una “Iglesia pobre para los pobres” y al mismo tiempo pretender que dé cátedra en ella quien representa al poder financiero internacional y su proyecto diabólico de asesinar a voluntad a millones de seres humanos?

Estimado monseñor, da toda la impresión que los esfuerzos del papa Francisco de impulsar la dignificación de los pueblos y la extirpación de las injusticias que padecen van a contramano de la política tolerante que usted impulsa, acogiendo y sentando en la cátedra de Pedro a los responsables del terrible y abominable holocausto implementado por los ricos del mundo, para gozar en paz de las riquezas que le han robado a los pueblos y naciones del mundo a lo largo de todos estos años, y que sus mismos organismos ponen a la vista de todos en los informes que hemos mencionado.

En pocas palabras: NO SE PUEDE HACER SENTAR EN LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO A LA FAMILIA ROCKEFELLER Y SUS SECUACES.

 

Lo saludo atte., y quedo a su entera disposición.

 

José Arturo Quarracino

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“Esto no es peronismo, estúpido”

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Llama poderosamente la atención que en nombre del progresismo se pretenda descalificar al peronismo en forma absoluta, como supuesta “encarnación” de todos los males que aquejan a la vida política nacional. Una de las últimas expresiones condenatorias es el libro publicado por Fernando Iglesias, Es el peronismo, estúpido. Cuándo, cómo y por qué se jodió la Argentina. Aunque pretende ser una mirada progresista crítica con visión de futuro, este tipo de expresiones resulta ser en esencia una concepción política que coincide en forma absoluta con la política antiperonista liberal de la Revolución Libertadora, es decir, el “izquierdista liberal” Fernando Iglesias coincide en forma absoluta con Isaac Rojas, Pedro Aramburu, Videla Balaguer, etc. Peor aún, en el fondo este libro resulta ser la versión siglo XXI del “pensamiento” antiperonista del famoso ex embajador estadounidense Spruille Braden y de su engendro político, la Unión Democrática. En el fondo, con este tipo de visión y expresión, Fernando Iglesias termina justificando los golpes pro-británicos e imperialistas de 1955 y 1976.
Como nadie del campo “nacional y popular”, oficialista u opositor, ha salido a responder a esta paradigmática expresión de barbarie ilustrada que representa el filoso polemista, desde estas humildes líneas queremos responder a las injuriosas expresiones del autor de este libelo, frutos de la ignorancia y del resentimiento político, típico del pensamiento formado en autores e ideas extrañas a nuestra realidad nacional. Reconoce que le resulta imposible definir al peronismo (“es imposible identificar en él cualquier tipo de esencia”), pero pretende reconocerle “algunas características que lo hace único e inconfundible”, para lo cual recurre a conceptos extraños y ajenos a lo que pretende definir –populismo, autoritarismo, fascismo, etc.-, surgidos en otros ámbitos y realidades políticos. Por ejemplo, ¿ignora este intelectual progresista que populismo es un concepto “creado” por intelectuales marxistas rusos y por intelectuales yanquis para identificar respectivamente a la organización de campesinos y de granjeros, contraria a la organización gremial proletaria urbana? ¿También ignora que el fascismo fue una experiencia típicamente italiana, basada en la tradición republicana romana y en la recuperación de su grandeza imperial? Como desconoce la historia argentina, y en especial la situación en vísperas de la aparición del peronismo, el señor Iglesias sostiene infundadamente que “para el general Perón el modelo a seguir era el del fascismo italiano”. Evidentemente, este señor desconoce que el fascismo se fundamentaba en la tradición milenaria de la Roma italiana y tenía como meta forjar la grandeza del Estado y la expansión imperial, mientras que el peronismo tiene como sustento doctrinal ideológico la tradición filosófica humanista, cristiana y popular de la Argentina, y que su meta era y es forjar la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación, concibiendo al Estado como el instrumento que permite hacer posibles esos objetivos. Para el fascismo, el individuo sólo alcanza su plenitud como miembro del Estado; para el peronismo, el individuo sólo alcanza su plenitud como pueblo libre, organizado, mientras que el Estado debe proteger esa libertad del pueblo organizado.
MFM-Fernando Iglesias
Fernando Iglesias
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David Rockefeller
Braden, Spruille
Spruille Braden
La Argentina pre-peronista. El señor Iglesias hace gala de una ignorancia histórica suprema, ya que desconoce totalmente la realidad económica, social, política y cultural que padecía la comunidad argentina antes del surgimiento del peronismo. Según su interpretación, la Argentina era un país serio que el peronismo vino a degradar. Bien podría el señor Iglesias informarse con autores como Norberto Galasso, Raúl Scalabrini Ortiz, Fermín Chávez, Jorge Abelardo Ramos, José María Rosa. Ignora que hasta 1943 la Argentina cumplía el rol de “granero del mundo”, para alimentar a la economía británica; que las inversiones dependían de capitales ingleses y se enfocaban en las áreas de transporte, servicios y finanzas; que los gobernantes se elegían fundamentalmente en la Cámara de Comercio argentino-británica, y por lo general eran abogados vinculados a empresas británicas radicadas en el país; que en 1933 la Argentina había firmado un infame Tratado con Gran Bretaña (Roca-Runciman), en la que el país se aseguraba el mercado inglés para la exportación de carnes, pero concedía la creación del Banco Central dominado por la banca inglesa (1935) y la concesión del transporte público en la ciudad de Buenos Aires. Ignora que la política era dominada por la oligarquía agro-ganadera liberal y asociada al imperialismo inglés, bajo el régimen de una democracia restrictiva, sustentada en el llamado “fraude patriótico”. Ignora lo que reconocen los mismos historiadores antiperonistas: que desde 1852 y hasta 1943 dominó y manejó la Argentina una alianza entretejida entre el sector ganadero bonaerense, la burguesía mercantil porteña y las finanzas inglesas (H. S. Ferns, La Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1972).
Ignora el señor Iglesias que hacia 1937 el 95% de las personas que trabajaba en el campo no era propietaria; que gran parte de las ganancias obtenidas por los dueños de las tierras no eran reinvertidas en la producción, sino que se despilfarraba en gastos suntuarios; mientras el intermediario (por ejemplo, Bunge y Born) acopiaba granos y los exportaba, fijaba el precio final de la producción, según los valores internacionales, además de ser dueño de gran parte de toda la cadena de comercialización (almacenes, empresas de ultramar, transporte ferroviario, etc.). Desconoce que el proceso económico agropecuario se motorizaba en gran parte con empréstitos externos.
En síntesis: FI desconoce que antes del peronismo el país, en materia económica, padecía una fuerte presencia del capital extranjero (mayoritariamente inglés), estaba exteriormente endeudado, necesitaba contar siempre con superávit en la balanza comercial para poder girar fondos al exterior, carecía de políticas comerciales, y los pagos y giros al exterior excedían en un 30% a lo obtenido por las exportaciones. Además, carecía de una política social adecuada que estableciera una justa distribución del ingreso, y los saldos de la balanza comercial se obtenían sobre la baja del consumo de la clase obrera, la cual sufría en mayor medida el ajuste económico.
Algunas realizaciones históricas del peronismo. El señor Iglesias desconoce que la obra revolucionaria del peronismo le quitó al poder financiero internacional, fundamentalmente británico y angloamericano, el control y manejo de los recursos económicos del país, ya que nacionalizó el Banco Central y los depósitos bancarios, rescató la deuda pública externa, nacionalizó los ferrocarriles, los sistemas de telecomunicaciones, la industria del gas, gran parte de la producción de energía eléctrica, la actividad aseguradora, e instituyó el control estatal del comercio exportador de cereales y carnes (eliminando el oligopolio del comercio exterior en manos privadas extranjeras). Además, fundó empresas estatales de aeronavegación, de navegación de ultramar y de cabotaje, estableció una industria aeronáutica propiedad del Estado, etc. (H. S. Ferns, La Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1972). Desconoce e ignora también que en 1947 Perón repatrió la totalidad de la deuda externa que tenía el país, y que mantuvo a la Argentina país fuera de las garras del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, sin contraer deuda externa en lo más mínimo.
En concreto, el autor de este texto panfletario nada dice sobre el rediseñó del Estado y la planificación gubernamental a través de la elaboración de Planes Quinquenales. No está enterado que el rescate de la deuda externa y la nacionalización de empresas públicas benefició a la economía nacional, porque disminuyó el giro de remesas al exterior (del 30% de las exportaciones al 5% de las mismas), y que el gobierno ejecutó políticas económicas y sociales sin depender de las finanzas foráneas (método de los gobiernos anteriores). Tampoco dice nada sobre la impronta industrial del gobierno peronista, en cuanto aprobó el Plan Siderúrgico Nacional, creó la Dirección de Industrias, el Banco de Crédito Industrial, la empresa Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, la planta siderúrgica de San Nicolás y los Altos Hornos de Zapla. Nada dice sobre los inicios de la investigación de la energía nuclear a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Y que en 1943 había 65.803 establecimientos fabriles, que en 1948 habían aumentado a 104.000 y en 1955 la cifra se había elevado a 181.773 establecimientos.
Evidentemente, no sabe el señor Iglesias que la industrialización de signo nacional ofrecía la posibilidad de romper el ciclo agroexportador que para subsistir dependía de los precios internacionales y del financiamiento externo. Desconoce en forma absoluta la importante función que cumplió el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI), que interactuaba entre los productores nacionales y los compradores extranjeros, en particular en las exportaciones de cereales, carnes y cueros, neutralizando el poder concentrador dominante de las empresas multinacionales en perjuicio de los productores; que defendían la eventual caída de precios internacionales de nuestros productos en la época de la pos-guerra; que abarataba los precios importados, al concentrar el poder de compra en una sola mano; que cuando los precios internacionales bajaban subsidiaban al productor por encima de ese precio. Tampoco parece estar enterado que este organismo otorgaba fondos a las reparticiones públicas para compra de bienes de capital; que intervino en la compra de los ferrocarriles y de buques para la marina mercante; que financió a varias provincias para la compra de camiones, tractores y para la realización de obras viales; que encargó a astilleros holandeses e ingleses la fabricación de buques de pasajeros y de carga refrigerada.
Respecto a la situación social, entre otras cosas ignora el señor Iglesias que el salario real industrial aumentó un 60% desde 1943 a 1955; un 400% la fabricación de heladeras; un 163% la compra de aparatos de radio; un 269% el turismo a Mar del Plata; un 368% la afiliación al sistema previsional (de 481.837 a 2.256.580 personas). Tampoco sabe que el porcentaje de los créditos otorgados a la industria en relación con el total pasó del 34% en 1944 al 56% en 1949; que se otorgó a los trabajadores el sueldo anual complementario (aguinaldo) y se implantó el sueldo mínimo; que se sancionó el Estatuto del Peón, la Ley de Despido (que preveía el preaviso y la indemnización) e instituyó las vacaciones pagas, dando vigor extraordinario al turismo en lugares y zonas donde sólo podían concurrir los ricos.
Causa gracia que este señor llame demagogia y populismo al hecho que en la distribución del ingreso interno neto la política peronista aplicada lograra que la remuneración de los trabajadores pasara del 45,20% en 1946 al 55% en 1955, al mismo tiempo que los ingresos de propietarios, profesionales y empresarios pasara del 54,80% en 1946 al 45% en 1955. También causa gracia que ignore que desde el año 1943 hasta el año 1946 la Argentina tuvo un saldo positivo en su balanza de pagos: m$n 3.646 millones; desde 1947 a 1949 un saldo negativo de m$n 2.818 millones; en 1950 un saldo positivo de m$n 693 millones; de 1951 a 1952 un saldo negativo de m$n 2.449 millones, y de 1953 a 1954 un saldo positivo de m$n 2.122 millones. Esto significó un saldo positivo en la balanza de pagos, desde 1943 a 1954, de m$n 1.194 millones. También ignora que la balanza de pagos a 1954, según datos del Banco Central, era de m$n 696,70 millones a favor del país (con Austria, Checoslovaquia, Chile, Dinamarca, Finlandia, Israel, Hungría, Japón, Noruega, Países Bajos, Paraguay, Polonia, Reino Unido, Suecia, Unión Soviética y Yugoslavia) y de m$n 765,40 millones en contra (Alemania, Brasil, Ecuador, Francia, Italia, Rumania), con un saldo negativo de m$n 68,70 millones.
Desconoce que, en el plano educativo, el gobierno peronista eliminó el arancel universitario y edificó más de 1000 escuelas, hasta el año 1950 (Ana Jaramillo, El peronismo y la educación, Universidad Nacional de Lanús, 2011). Que en el plano de la salud disminuyó la cifra de 23.000 enfermos palúdicos agudos (en 1938) a 500 (en 1949); que promovió la fabricación nacional de penicilina, insumo básico que se importaba en su totalidad; que incrementó los servicios de salud con sus respectivos establecimientos, pasando de un total de 66 mil camas hospitalarias en 1946, a 114.600 camas en 1951 y a 134 mil en 1954 (Daniel Alberto Chiarenza, Santiago del Estero – Belém do Pará, Una vida, un destino… Ramón Carrillo, Edición del autor, Burzaco, 2010, pp. 184, 196 y 204). Ignora que en el plano de la maquinaria industrial agrícola, de 109 establecimientos con 8.000 personas ocupadas en 1951 se pasó a 276 establecimientos con 18.000 personas ocupadas en 1955, con una producción que representaba en 1955 seis veces el promedio de los años 1937-1939. Que en el plano de la producción de electrodomésticos, de 14.319 heladeras fabricadas en 1941 se llegó a 83.600 fabricadas en 1953, de 4.774 calefones fabricados en 1941 a 33.686 en 1953, de 84.900 planchas en 1941 a 224.619 en 1953, de 15301 ventiladores fabricados en 1941 a 269.539 en 1953 (Claudio Belini, La industria peronista, Edhasa, Buenos Aires 2009, pp. 108 y 138). Que en el ámbito de la vivienda, desde 1948 hasta 1954 se construyeron 26 millones de m2; que se construyeron grandes barrios obreros (Crisoldini, Barrio Obrero Berazategui, Modelo, Ciudad Evita, Los Perales, etc.); que de 10.000 casas construidas en 20 años por la Comisión Nacional de Casas Baratas se pasó a 70.000 viviendas por año en el gobierno peronista (Horacio Gaggero-Alicia Gorro, Del trabajo a la casa. La política de vivienda del gobierno peronista 1946-1955, Biblos, Buenos Aires 1996). Nada dice que en el ámbito cultural aumentaron anualmente los estrenos de cine nacional: 23 películas en 1945, 32 en 1946, 38 en 1947, 42 en 1948 y 47 en 1949 (Clara Kriger, Cine y peronismo, Siglo XXI, Buenos Aires 2009, pp. 50-51).
Las categorías hermenéuticas híbridas que utiliza el señor Iglesias le impiden aceptar que el peronismo modernizó las relaciones sociales, promovió los derechos de la mujer (básicamente con la sanción del voto femenino), fortaleció las organizaciones sindicales, hizo realidad las conquistas laborales sancionadas legislativamente pero que no tenían ninguna vigencia, además de promover conquistas nuevas (vacaciones pagas, sueldo anual complementario, convenios colectivos de trabajo, creación de las comisiones y delegados de fábricas, inembargabilidad del salario, etc.). Nada dice que dinamizó la economía, generando el pleno empleo y elevando los salarios reales; tampoco dice nada respecto a la redistribución de los ingresos lograda a favor de los trabajadores, la creación de los tribunales de trabajo y el funcionamiento de las delegaciones de la Secretaría de Trabajo y Previsión en el interior del país, la institucionalización de los sindicatos (mediante la Ley de Asociaciones Profesionales).
Tampoco entiende el profundo significado político, económico y soberano de la nacionalización de los ferrocarriles en manos de empresarios británicos y franceses, tan magistralmente resaltado por Raúl Scalabrini Ortiz. Ninguna referencia hace tampoco a la nacionalización de las telecomunicaciones, en manos de la norteamericana International Telegraph and Telephon (ITT), y la creación de la estatal ENTEL. Lo mismo le pasa con la nacionalización del servicio de gas y la creación de Gas del Estado, con la posterior provisión domiciliaria del gas, y con la promoción del Plan Siderúrgico Nacional y la creación de SOMISA. Desconoce absolutamente la importancia de la nacionalización de la actividad aseguradora. Nada dice de los esfuerzos por lograr la integración económica con los países hermanos de Sudamérica y la unión de los trabajadores latinoamericanos.
Lamentablemente, el señor Iglesias no tiene la más pálida idea de lo que significó históricamente la decisión de Perón de mantener a la Argentina fuera de la influencia del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, conservando así la independencia económica y financiera, indispensables para forjar la independencia económica nacional y consolidar el desarrollo integral del país. Minusvalora los intercambios comerciales entablados por el gobierno peronista con los países de Europa, no sólo Inglaterra, con Estados Unidos y los países socialistas europeos, dando muestras de una política exterior independiente de las garras diplomáticas y financieras británicas.
Este crítico del peronismo, eximio en ignorancia, desconoce el deterioro y retroceso económico, en perjuicio del pueblo argentino y para beneficio de los pequeños pero poderosos grupos de poder, que produjo el golpe de Estado de 1955: el retorno a la política dependiente colonialista, a favor de Inglaterra, gracias a lo cual este país pagaba un 28% más barato las exportaciones argentinas de carne (mientras los países europeos abonaban con un 11-15% de aumento). En este contexto, las reservas del Banco Central volvieron a ser utilizadas para financiar la compra de insumos al exterior, pero con la diferencia que el país vendía barato lo que exportaba y compraba caro lo que importaba, razón por la cual el comercio exterior comenzó a ser deficitario a partir de 1957.
No sabe este señor que entre setiembre de 1955 y agosto de 1957 el costo de vida general aumentó en Argentina un 50%, el salario del obrero industrial un 32%, el sueldo del empleado público un 20% y los haberes jubilatorios un 12%. En el consumo popular se reflejó visiblemente este deterioro: de 1955 a 1960, el consumo de carne bajó de 92,3 kg. a 68,2 kg. por habitante; de 96 a 83 litros de leche por habitante; de 56 a 23 unidades de huevos por habitante; de 63 a 41 kilos de papa por habitante. Los ingresos por habitante, según datos de la CEPAL, de los m$n 3.568 en 1955 pasó a m$n 3.481 en 1956, a m$n 3.477 en 1957, a m$n 3.506 en 1958, a m$n 3.367 en 1959 y a m$n 3.459 en 1960.
Tampoco sabe que, respecto al esparcimiento público, en 1955 concurrieron 4.736.697 personas a ver partidos de fútbol profesional en todo el país, mientras que en 1960 fueron 3.956.642 personas; en 1955 concurrieron 432.100 personas a ver peleas de box profesional en Capital Federal, mientras que en 1960 fueron 296.000; en 1955 concurrieron 4.344.200 personas a teatros de la Capital Federal, mientras que en 1960 fueron 2.988.000; en el rubro de cinematógrafos de la Capital Federal, en 1955 concurrieron 64.658.000 de personas, y 54.985.800 en 1960.
Tampoco conoce los datos de muestran el deterioro que presenta la producción agrícola, luego del golpe de Estado de 1955. En 1954/55, la producción de trigo alcanzó las 7.690 mil toneladas, la avena las 890 mil toneladas, la cebada las 1.112 mil toneladas, el centeno las 844 mil toneladas y el lino las 405 mil toneladas. En 1960/61, la producción de trigo disminuyó a las 4.000 mil toneladas, la avena a las 820 mil toneladas, la cebada a las 790 mil toneladas, el centeno a las 530 mil toneladas, mientras que el lino subió a las 570 mil toneladas. En síntesis: del total de 10.341 mil toneladas producidas en 1954/5, se pasó a un total de 6.710 mil toneladas. la producción en la década 1946-1955.
Tampoco valora este personaje las grandes medidas transformadoras que implementó el gobierno peronista en 1973-1976, como fue la nacionalización de los depósitos bancarios, la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles, el impulso dado a la construcción de viviendas populares, el fortalecimiento de los salarios reales, la implementación del Pacto Social (que le costara la vida al dirigente sindical José Ignacio Rucci), la convocatoria a la unidad nacional y la consulta impulsada con la mayoría de los partidos políticos, más allá de la supremacía electoral comprobada en las elecciones de setiembre de 1973 (62,9% del padrón electoral).
Bien le vendría al señor Iglesias abandonar su erudita y profusa ignorancia, además de su deformación intelectual, y recurrir a la lectura de la biografía de Perón publicada por el historiador Norberto Galasso, para enterarse de la obra revolucionaria y patriótica del peronismo y la tremenda importancia histórica que tuvo en la vida de la Nación (Norberto Galasso, Perón. Formación, ascenso y caída, Ediciones Colihue, Buenos Aires 2005, 2 Tomos). También podría abordar un texto más breve del abogado español Fernando Alonso Barahona, Perón o el espíritu del pueblo, Criterio Libros, Madrid 2003), para enterarse un poco de la obra revolucionaria de Juan Domingo Perón.
El desvarío ideológico. En su kilométrico parloteo progresista, el señor Iglesias desconoce que “el peronismo histórico fue el gran protagonista de la recuperación de la memoria colectiva” y que “desarrolló un proyecto autónomo integrador de la sociedad que se propuso también la integración geográfica”; que “puso la moneda al servicio del desarrollo nacional, más allá de los errores de instrumentación” (Carlos Leyba, Economía y política en el tercer gobierno de Perón, Editorial Biblos, Buenos Aires 2010). Ignora también que el peronismo fue tránsito obligado hacia la construcción de un mercado nacional, ampliado a través de la redistribución del ingreso y abastecido mediante una nueva industria nacional, protegida e impulsada por un Estado dinamizador. Desconoce el “intérprete” progresista que la etapa del peronismo fue en esencia una etapa fundadora, ya que después de Perón el país fue definitivamente otro.
Pero en base a no sabemos qué formación intelectual, el señor Iglesias se permite hacer descalificaciones personales de Juan Domingo Perón, en cuanto lo define como “cínico”, como expresión del “nacionalismo populista autoritario argentino”, como expresión de la “fracción populista del Partido Militar argentino”, como “padre de la mafia justicialista” etc. Con este tipo de lenguaje y calificativos, este confeso partidario de la socialdemocracia internacional se muestra como verdadera reencarnación del nefasto Spruille Braden. En contra de Perón, Iglesias rescata la figura progresista de Fernando Henrique Cardoso, olvidando que el ex presidente brasileño forma parte de la Fundación Rockefeller y de Diálogo Interamericano, el dispositivo progresista social-demócrata imperialista creado por David Rockefeller y Cyrus Vance en octubre de 1982.
En realidad, esta fobia antiperonista del señor Iglesias se nutre por su pertenencia al Movimiento Federalista Mundial, en emprendimiento globalizador internacionalista, de origen suizo pero asentado en Estados Unidos y Holanda, el cual constituye la matriz de la que se nutre su ideología mundialista y contraria a la soberanía nacional de los pueblos y los Estados. Esta organización fue creada inmediatamente después de la finalización de la Segunda Guerra mundial, en 1947 en la ciudad de Montreaux (Suiza), con la finalidad de promover la “realización de la paz global y de la justicia a través del desarrollo de instituciones democráticas y la aplicación de la ley internacional”, razón por la cual “trabaja asociada con las Naciones Unidas, con gobiernos y otras instituciones internacionales y regionales en todo el mundo” para promover “una misión de paz, prosperidad y seguridad para todos”.
En la Declaración de Montreaux (documento fundacional) se explicita el carácter mundialista-internacionalista del movimiento, acorde con el objeto de la plutocracia financiera anglosajona de instituir un nuevo orden mundial: “nosotros, federalistas mundiales, estamos convencidos que el establecimiento de un gobierno federal mundial es el problema crucial de nuestro tiempo”. El conflicto de fondo, para este mundialismo, es entre el federalismo y los poderes políticos, porque “sólo el federalismo puede asegurar la supervivencia del hombre”. En este contexto, estos federalistas mundiales sostienen que “la humanidad puede liberarse a sí misma de la guerra sólo a través de un gobierno federal mundial”. En tal sentido, uno de sus principios fundamentales es la de “limitar la soberanía nacional, y transferir al gobierno federal mundial los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en relación con los asuntos mundiales” (Principio n. 2). Otro de sus principios es la “creación de fuerzas armadas supra-nacionales capaces de garantizar la seguridad del gobierno federal mundial y de sus Estados miembros” y el “desarme de las naciones miembros al nivel de sus requerimientos políticos internos” (Principio n. 4). Una de las líneas de acción que se propone en esta Declaración es la de “presionar a gobiernos y asambleas legislativas para transformar la ONU en un gobierno federal mundial, mediante el aumento de su autoridad y recursos”.
Entre las organizaciones que aportan fondos para el trabajo mundialista anti-nacional de este movimiento se cuenta la Fundación Ford (clan Rockefeller y Departamento de Estado norteamericano), la John D. and Catherine T. MacArthur Foundation, la Open Society Foundation (de George Soros), la Samuel Rubin Foundation, la Herman Goldman Foundation, la Unión Europea, el gran Ducado de Luxemburgo, el Reino de Bélgica, el Reino de Dinamarca, el Reino de Holanda, el Reino de Noruega, el Reino de Suecia, el gobierno de Nueva Zelanda, las repúblicas de Austria y Finlandia, el principado de Liechtenstein y la Confederación Suiza.
Se entiende ahora el antiperonismo del señor Fernando Iglesias, en función de su pertenencia a un movimiento mundialista que busca limitar las soberanías nacionales, en coincidencia con el objetivo de la plutocracia financiera mundial de raíz anglosajona de instituir un nuevo orden mundial. Ataca la figura de Perón y al peronismo porque constituyen justamente la expresión más acabada de la nacionalidad argentina, contraria al imperialismo anglosajón que ha perturbado la historia argentina y el desarrollo nacional hasta nuestros días.
También se entiende por qué el señor Fernando Iglesias exhala un profundo sentimiento antiperonista: no sólo reencarna el espíritu fundacional antiperonista de Spruille Braden, sino que expresa también una coincidencia absoluta con David Rockefeller (“Perón les hizo muchísimo daño a los argentinos”, 12/10/2004) y con su discípula Condolezza Rice, funcionaria de Chevron Corp., miembro del Council on Foreing Relations y ex secretaria de Estado en el gobierno de Bill Clinton (“Perón fue un populista cuya demagogia no hizo bien a su país”, 12 de mayo de 2005).
En realidad, el señor Fernando Iglesias se muestra como un verdadero experto en la ignorancia de la historia argentina y como fiel vocero de David Rockefeller y el imperialismo financiero-industrial anglosajón que este representa. Por eso se le puede recomendar a este neo-Braden nacido accidentalmente en Argentina que agarre los libros que no muerden, estudie y se instruya, porque confunde y pone al mismo nivel a Juan Domingo Perón y al peronismo con las últimas expresiones de neo-peronismo pejotista y kirchnerista, que han olvidado y exiliado históricamente a Perón, de quien se creen superiores y superadores. Esperemos que el señor Fernando Iglesias se dé cuenta que “esto no es el peronismo, estúpido”.

José Arturo Quarracino Juan Carlos Vacarezza
Sub-coordinador general Coordinador general

EL CHE Y ROCKEFELLER, ¿UN SOLO CORAZÓN?

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Llama la atención el extraño maridaje y compañerismo que se ha establecido explícitamente desde hace algu-nos años entre la oligarquía financiera-industrial angloamericana, con David Rockefeller a la cabeza, y la social-democracia iberoamericana. Ésta última hace alarde de su carácter “progresista” y de criticar al neoliberalismo y al proceso de globalización que impulsa la mencionada oligarquía, pero por otro lado no duda en dejarse agasajar to-dos los años por ésta y de mantener una fluida relación de amistad con ella.
David Rockefeller fundó en 1965 el Consejo de las Américas, para impulsar “el libre comercio” y “la ini-ciativa privada” a lo largo de todo el continente americano (Norte, Centro y Sur). Inicialmente constituida exclusi-vamente por las multinacionales estadounidenses, con el paso del tiempo pasaron a formar parte del Consejo las principales empresas multinacionales norteamericanas, europeas, iberoamericanas y asiáticas, todas controladas por la familia Rockefeller, con Chevron Corp como empresa corporativa patrón. Actualmente son miembros del Con-sejo, empresas Pymes y cooperativas obreras como American Express Company, Archer-Daniels-Midland Compa-ny, Bank of America, Bank of New Scotia, Barrick Gold Corporation, BlackBerry, Bank of New York-Mellon, Bunge Limited, Cargill Incorporated, Cisco Systems, Citigroup Inc., The Coca-Cola Company, Direct TV Lati-noamerican, Exxon Mobil Corp., Federal Express, Financial Times, Ford Motor Company, General Electric Com-pany, Goldman Sachs, Google Inc., Hewlett Packard Company, IBM Corp., J. P. Morgan-Chase, Johnson & John-son, Kraft Foods International, Marriot International, Mc Donald Corporation, MetLife Inc., Microsoft Corpora-tion, Monsanto Company, Pepsico, Visa International, Wal-Mart Stores Inc., Western Union Company, Aeropuer-tos Argentina 2000, Bridas Corporation, Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Banco de la Nación Argentina, IR-SA, Banco do Brasil, Camargo Correa, Itaú Unibanco Holdings, Odebrecht, Petrobras, Grupo Prisa, Credit Suisse Bank, Deustche Bank, Repsol, Shell, Telefónica Internacional.
Esta guarida de multinacionales a la Rockefeller se ha constituido en el ámbito en el que se efectivizan anual-mente los vínculos del imperialismo internacional del dinero con los representantes del progresismo revolucionario latinoamericano, con indigenismo incluido. Quien lo desee puede comprobar esta extraña amistad entre quienes concentran la riqueza del mundo en sus manos y nuestros “líderes” críticos del imperialismo yanqui, consultando la página web del mencionado Consejo (http://www.as-coa.org/), así como también los respectivos Informes Anuales que se editan detallando las actividades del organismo y las visitas que recibe.
En esas páginas se puede constatar que los “camaradas proletarios” David Rockefeller, Susan Segal, John Negroponte, Thomas Shannon, William Rhodes, Alan Stoga, etc., confraternizan y se abrazan anualmente con Mi-chelle Bachelet, Rafael Correa, Evo Morales, Lula, José Mujica, Juan Manuel Urtubey, Alejandro Bulgheroni, Néstor y Cristina Kirchner, Ollanta Humala, Juan Manuel Santos, Marcelo Midlin, Eduardo Elsztain, Miguel Gallucio, Axel Kicillof, Ricardo Lagos, etc. Pero ni uno ni otros se equivocan o cometen un error. Se trata de una amistad política sólida.
Esa misma oligarquía plutocrática, con David Rockefeller a la cabeza, durante la década del 70 apadrinó los golpes militares contra las democracias iberoamericanas, para imponerles a nuestros pueblos el endeudamiento externo crónico, el modelo económico monoproductivo-dependiente y la matriz financiera especuladora y predado-ra. Posteriormente, a partir de 1982, comenzó a reemplazar los gobiernos militares por gobiernos “democráticos” presididos por representantes de la social-democracia vernácula, congregados por David Rockefeller, McGeorge Bundy, Cyrus Vance y Henry Kissinger en Diálogo Inter-americano. Esos nuevos gobiernos desarrollaron gestio-nes políticamente correctas y respetaron el esquema económico-financiero, extranjerizante y depredador impuesto por los gobiernos militares, y canalizaron sus anteriores ínfulas guerrilleras y revolucionarias exclusivamente en lo cultural, en temas afines a la ideología de la plutocracia financiera dominante.
De este maridaje oligarca-revolucionario no se salvó ni siquiera el “Patriarca cubano de la revolución socialis-ta latinoamericana”. El 19 de octubre de 1995, durante la celebración del 50º aniversario de la creación de la ONU, David Rockefeller recibió y agasajó a Fidel Castro en Nueva York, en la Harold Pratt House, la mismísima sede del Council on Foreign Relations, el “think tank” con el que la oligarquía angloamericana gobierna Estados Unidos y su política de relaciones exteriores.
Y el 19 de febrero de 2001, el mismo David Rockefeller visitó en La Habana a Fidel Castro, junto con 19 miembros del Council on Foreign Relations. Luego de ese viaje encomió a Fidel Castro como una persona “muy carismática, llena de entusiasmo y muy amable”, y que estaba “contento porque ese grupo había viajado a la isla”. Si bien afirmó que estaba en presencia de “un gobierno totalitario, básicamente socialista, que a mí no me genera muchas simpatías”, no dejó que afirmar que el régimen castrista “fue en muchos sentidos, exitoso y que uno debe reconocer que hicieron una cantidad de cosas positivas” (1).
Rockefeller, Videla y Martínez de Hoz
Rockefeller – Videla – Martínez de Hoz (1979)
Rockefeller-Castro
Rockefeller – Fidel Castro (1995)

Ante estas evidencias, cabe preguntarse si en todos estos años, desde ambos lados del espectro político, nos han hecho creer que estábamos frente a una guerra a muerte entre el capitalismo y el comunismo-socialismo en sus diversas expresiones, aunque en realidad se trataba de una simulación. ¿Creen los representantes del progresismo latinoamericano que a través de su amistosa sumisión al poder financiero internacional podrán llevar a cabo la con-figuración de un mundo más justo y solidario que nuestros pueblos anhelan? ¿Esta extraña alianza entre el capitalismo financiero internacional y el progresismo latinoamericano no contradice las viejas consignas “la sangre derramada no será negociada” y “hasta la victoria siempre”? ¿La victoria de quién?
Rockefeller-Bachelet Michelle
con Michelle Bachelet (2007)
cfk-rockefeller
Rockefeller tupamaro
con Pepe Mujica (2014)

(1) “Rockefeller: por qué visité a Fidel Castro”, en La Nación, 23 de febrero de 2001, nota de María O´Donnell, corresponsal del diario en Estados Unidos (ver http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=53452). Para más datos, se puede consultar el in-forme oficial de esta visita publicado en Granma Internacional, edición del 19 de febrero de 2001 (en http://www.latinamericanstudies.org/us-cuba/cfr-cuba.htm).

INVERSIONES CHINAS EN ARGENTINA: ¿las INVASIONES INGLESAS DEL SIGLO XXI?

1. Mucho se ha escrito y comentado durante estos días sobre la avalancha de las inversiones chinas en nuestros país y sobre los fondos swap puestos en garantía en el Banco Central. Pero lo que no se dice nada, al menos en los grandes medios de comunicación, como tampoco en el mundo político, es que esta avanzada de la República Popular China en nuestro país, en rubros tan sensibles como la energía eléctrica y en el plano financiero, viene de la mano de la asociación estratégica que han realizado las autoridades políticas del país asiático con las finanzas inglesas, a través de la City bancaria londinense, desde octubre del año ppdo., perfeccionada a lo largo de los últimos meses. Es decir, esta avanzada “china” en nuestro país es en realidad un nuevo avance del Imperio británico en nuestra economía, disimulada con rostro asiático.
República Popular China-Bandera City londinense-Bandera Rothschild_logo
En un corto artículo publicado en el diario Clarín, el 27 de octubre del 2013 , el analista político Jorge Castro in-formaba sobre esta asociación estratégica chino-británica, dando a conocer en forma muy precisa que “es evidente que el gobierno de David Cameron ha tomado la decisión estratégica fundamental sobre la inserción internacional de Gran Bre-taña en el siglo XXI y optó por China, a través de la conversión de Londres en el centro mundial de la internacionalización del renminbi (RMB) y en el eje de la inversión directa de la República Popular en el exterior”. Lo que en realidad afirma y confirma el articulista es que Gran Bretaña ha tomado la iniciativa de adoptar un nuevo liderazgo en el mundo político internacional y que utiliza para ello los cuantiosos fondos que las autoridades comunistas chinas destinan a inversión directa externa, dando forma concreta a una nueva expresión de la alianza entre los verdaderos dueños del capitalismo a nivel global con la ideología “comunista”.
Esta noticia confirmaba lo anunciado el 15 de octubre del 2013 por el ministro de Finanzas británico, George Osborne, en una visita oficial a China, en el sentido que la ambición británica es “garantizar que Londres sea el centro para los negocios en yuanes en occidente” . En otras palabras: avance imperialista británico, con dinero y rostro chinos, para imponer la moneda asiática como moneda de intercambio internacional, en lugar del dólar.
Un paso importante se dio en este sentido días pasados, al institucionalizarse el intercambio directo entre el yuan (en realidad, el renminbi, nombre oficial de la divisa china) y la libra esterlina, obviando al dólar: “El yuan chino y la libra británica se podrán cambiar directamente a partir de este jueves [19/06/2014], según la plataforma de cambios de divisas del país, en un nuevo paso hacia internacionalización de la moneda china” .

2. En realidad, el poder financiero internacional occidental (básicamente angloamericano) ya está presente en las finanzas chinas, ya que sus bancos más importantes tienen entre sus accionistas a bancos como Goldman Sachs, American Express, Royan Bank of Scotland, Unión de Bancos Suizos, Citigroup, etc. Los bancos chinos que financiarán la construcción de dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz cuentan con la presencia accionaria de las entidades mencionadas: Banco de China Ltd., Banco Comercial e Industrial de China y el Banco Chino para el Desarrollo, Corp. Es decir, los bancos chinos que se expanden por el mundo, en especial en los países del Tercer Mundo, en realidad son dispositivos financieros controlados y orientados por el poder financiero internacional angloamericano.
A) El Banco de China Ltd. Es uno de los cuatro bancos comerciales que tiene como propietario al Gobierno de la República Popular de China. Opera en 27 países a lo largo del mundo. Desde el 2004 al 2009 tuvo como uno de sus principales accionistas al Royal Bank of Scotland, vinculado a casas reales europeas, especialmente la Casa de Hannover. Su principal accionista es la estatal Central Huijin Investment Ltd., subsidiaria de China Investment Cor-poration, creada en el año 2007 como fondo de riqueza soberana, responsable de la administración parcial de las re-servas internacionales de la República Popular de China. Si bien la administración general de esta Corporación está en manos de funcionarios chinos, la misma cuenta con un Consejo Asesor Internacional, que cuenta entre sus miembros, desde el año 2009, a los estadounidenses Merit E. Janow (del Council on Foreign Relations), John J. Mack (Morgan Stanley), John Lawson Thornton (Goldman Sachs) y James E. Wolfenshon (Council on Foreign Relations, Bilderberg Group, Citigroup, Fundación Rockefeller, ex presidente del Banco Mundial). Es decir, el Banco de China –que administra las inversiones chinas en el extranjero- es “asesorado y aconsejado” por representantes de la oligarquía financiera estadounidense, dueña de la economía estadounidense y de la economía mundial.
B) Banco de Desarrollo de China [China Development Bank]. Banco propiedad del Estado, financia las obras de desarrollo nacional de China y los proyectos a gran escala de obras de infraestructura, desarrollo social y coope-ración internacional. Sus principales dueños accionarios son el Ministerio de Finanzas de China (51,18%) y la recién mencionada Central Huijin Investment Ltd. (47,63%), subsidiaria de China Investment Corporation.
C) Banco Industrial y Comercial de China [en inglés: Industrial and Commercial Bank of China Ltd., ICBC]. Es el banco más grande del mundo en términos de valor de mercado, el banco más grande del mundo por depósitos y el banco más rentable del mundo. Entre sus accionistas están las bancas Goldman Sachs y American Express.
Rockefeller David2 Goldman_Sachs
3. La presencia de la banca Goldman Sachs en la trama bancaria-financiera de la República Popular China muestra con toda claridad el vínculo profundo que existe entre el crecimiento económico chino-comunista con el capitalismo financiero internacional.
La banca Goldman Sachs es una de las instituciones financieras más antiguas de Estados Unidos, una de las dueñas originarias del Sistema de la Reserva Federal y, entre otras empresas, de British Petroleum. De su seno surgieron figuras como Henry Paulson (Secretario del Tesoro estadounidense en los gobiernos de Clinton y Bush), Robert Ziellick (presidente del Banco Mundial), Romano Prodi (primer ministro de Italia), Mario Draghi (presidente del Banco Central Europeo), Mario Monti (primer ministro de Italia), Peter Shuterland (Procurador General de Irlanda, presidente de British Petroleum, director no ejecutivo del grupo Banco Real de Escocia, miembro del Grupo Bilderberg, y de la Comisión Trilateral), etc. También ha sido la banca responsable de la crisis financiera europea de los últimos años.
Es uno de los miembros del Consejo de las Américas, inicialmente un nucleamiento de empresas multinacionales estadounidenses, fundado en 1965 por David Rockefeller. Entre sus dueños accionarios se encuentran Citigroup, Vanguard Group y fondos de inversión (BlackRock Institutional Trust Company, Capital Research Global Investors), cuya propiedad le pertenece al Banco Barclays, de Inglaterra.

Estos datos permiten tener un panorama o una perspectiva más clara de lo que significa la mayor presencia china en nuestra vida económica: el refuerzo de la presencia británica en nuestra Patria, asociada estratégicamente a la expansión comercial, industrial y financiera de China con el apoyo de la plutocracia estadounidense, hermana y socia de las finanzas británicas.

20 de julio de 2014

GEOPOLÍTICA DEL CONTROL DE LA NATALIDAD A NIVEL PLANETARIO

Por José Arturo Quarracino

(Entrevista efectuada por Roberto Bassetto y publicada en @rcanews)yo

 

 

1. ¿EL CONTROL DE LA NATALIDAD ES UNA POLÍTICA DE ESTADO?

En primer lugar, hay que destacar y enfatizar que el control de la natalidad a escala planetaria es un objetivo estratégico de las grandes corporaciones multinacionales, básicamente angloamericanas, que acompaña o sustenta el otro gran objetivo: la concentración de la riqueza que originariamente pertenece a los pueblos y naciones del mundo.

En segundo lugar, en relación con lo anterior, no hay que olvidar que, a partir de 1966, el objetivo antinatalista se convierte en política de Estado por impulso de John Davison Rockefeller III (miembro de la familia homónima, fiel representante de ese poder corporativo antes mencionado). En ese año, el personaje mencionado redactó un documento –Declaración sobre Población-, en el que plantea que la política del control de la natalidad  a escala universal debe ser una política a asumir por todos los Estados del mundo. Este documento fue firmado por los gobernantes de los principales países del mundo desarrollado (Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, Francia, Japón, etc.) y del mundo subdesarrollado (Colombia, México, India, Egipto, Corea del Sur, Irán, etc.), con lo cual el inicial objetivo corporativo privado se convirtió en política de Estado para los países que tenían interés primordial para ese poder corporativo.   

 

2. ¿CUÁL ES EL ORIGEN FILOSÓFICO Y POLÍTICO DE ESTAS PROPUESTAS GLOBALES EN CONTRA DE LA NATALIDAD?

a) Respecto al origen político, tal como lo ha planteado su impulsor antes mencionado y alguno de sus voceros, como Sir Henry Kissinger, la intención original fue la de ejecutar políticas demográficas que llevaran a la humanidad al punto de lo que se denomina la “Transición demográfica” (que no aumente la población, por eso familias de 2 hijos como máximo), con la intención de lograr que al año 2074 la población mundial no supere la cantidad de 8.000 ó 9.000 millones de habitantes.

¿Por qué esta meta demográfica? Porque el grupo plutocrático que hemos mencionado (y del que el señor Rockefeller era su principal vocero), ya tenía previsto llevar a cabo el proceso de concentración económica que hoy sufre el conjunto de la humanidad (bajo el eufemismo de la “globalización”), a través del cual el 0,5% de la población mundial detenta el 39% de la riqueza, al mismo tiempo que el 57% de la población mundial tiene un ingreso diario de 1 ó 2 dólares, según datos oficiales del FMI y de las Naciones Unidas.

b) Respecto a su origen filosófico, este proyecto antinatalista ha promovido no sólo técnicas e instrumentos de control de la natalidad, sino un cambio radical en el sistema político y en las culturas, para asegurar el éxito “tecnológico”. Este cambio ha apuntado a divulgar e imponer una nueva cosmovisión del hombre, según la cual se lo considera un elemento más de la naturaleza, ya no la entidad primera que tiene la primacía sobre el conjunto de la creación. Así, como un elemento más, puede ser manipulado o eliminado en función del conjunto, de la totalidad como instancia suprema de consideración y valoración.

Uno de los “principios” fundamentales sobre el que se basa o sustenta este proyecto es el que afirma que “el derecho de cada pareja e individuo de decidir la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos es un derecho humano básico”. Con esta formulación, se desplaza el derecho a la vida como derecho básico fundamental para reemplazarlo por este otro supuesto derecho básico de “decidir la cantidad de hijos”.

El otro principio fundamental es el denominado “principio ético”, definido por John Davison Rockefeller en 1972, que sostiene que “sólo deben ser traídos al mundo los hijos deseados”.

Hay que destacar que ambos principios son esencialmente dogmas que no tienen explicación ni justificación alguna, y que lejos de constituir principios son formulaciones ad hoc que sirven para legitimar.

 

3. ¿EL ABORTO ES UN DERECHO?

Éste es un derecho inventado por el mismo poder antes mencionado. Para decirlo con toda claridad: no hay ningún Tratado o Pacto internacionales que hayan sancionado el aborto como un derecho. Quien ha proclamado explícitamente que el aborto es un derecho y lo ha impuesto como tal, por encima de toda legislación, ha sido el tantas veces citado John Davison Rockefeller III, cuando afirmó en 1973, en La segunda revolución americana, que “el aborto es el derecho que tiene una mujer para determinar su fertilidad”.

A partir de ese momento es que se han hecho todos los esfuerzos inimaginables para instituir “el derecho al aborto” en distintas legislaciones y Tratados internacionales, sin nada que lo fundamente ni justifique jurídicamente.

En otras palabras: es la oligarquía financiera plutocrática internacional la que ha decidido que el aborto es un derecho, y así lo ha impulsado, por encima de legislaciones, Pactos y Tratados.

 

 4. ¿QUE CAMINOS SE FUERON DESARROLLANDO A ESCALA MUNDIAL?

Como ya dijimos antes, a partir de 1966 la familia Rockefeller impulsó su objetivo corporativo de control de la natalidad, convirtiéndolo en política de Estado, mediante la firma de 30 líderes políticos mundiales en un documento titulado Declaración sobre Población.

Luego, en sucesivos pronunciamientos se fue oficializando a nivel mundial el principio dogmático del supuesto “derecho básico” de determinar la cantidad de hijos en 1968 se introdujo en el documento de la ONU titulado Declaración de Teherán. Luego se lo impuso en el documento Población y Futuro estadounidense, que oficializó el control de la natalidad en Estados Unidos, por iniciativa del entonces presidente Richard Nixon, en 1972.  Posteriormente, se consagró este principio mencionado y la política global de control de la natalidad, “para proteger la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar”, en el documento conocido como Memorando 200/74, elaborado por Henry Kissinger, cuando era consejero presidencial de Seguridad Nacional. Otro paso más en esta dirección antinatalista se dio en ocasión de la celebración de la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo (1994, en El Cairo [Egipto]) y de la Conferencia Mundial sobre la Mujer (1994, en Beijing [China]), dirección fuertemente impulsada por el entonces presidente estadounidense William J. Clinton.

Todos estos pronunciamientos oficiales de las Naciones Unidas fueron transmitidos e impuestos posteriormente a los lineamientos básicos de los organismos específicos que dependen de la organización madre -Organización Mundial de la Salud, Banco Mundial, etc.-, para consolidar y reforzar con sentido antinatalista las políticas ejecutadas por los mencionados organismos.

Cerrando el círculo, hay infinidad de fundaciones privadas, cuantiosamente subvencionadas y subsidiadas por los gobiernos de los países desarrollados y por las grandes compañías multinacionales, que “desde abajo”, es decir, desde la sociedad civil, impulsan la política antinatalista diseñada en los círculos más elevados del poder político y económico mundial.

 

5-¿LA FAMILIA ES UNA INSTITUCIÓN A DESTRUIR?

Sí, porque la familia es la unidad básica de la sociedad, el ámbito en el que inicia la vida humana que está sustentado y sostenido por el vínculo de amor, que no sólo mantiene unidos a sus miembros, sino que además es el ámbito en el que se forja la personalidad de los hijos y en el que se irradian los valores que, como deberes y derechos, hacen digna la vida humana. En este sentido, la familia es el ámbito en el que se forjan los valores, criterios y experiencias básicas de todo ser humano, que luego ha de irradiar al mundo social en el que se insertará.

Para que este proyecto antinatalista pueda tener éxito, la familia es el bastión que tiene que ser demolido y destruido, para que los seres humanos se deshumanicen, al no vivir en el suelo nutricio a partir del cual forjan su personalidad y su vida sobre los valores supremos que constituyen el soporte y el sentido de toda vida: el amor, la solidaridad, el trabajo, la alegría, etc.

 

6-¿VAMOS HACIA UN NUEVO MODELO DE SOCIEDAD SIN VALORES?

 El ataque a la familia y su destrucción apunta en definitiva a la configuración de una sociedad y de un mundo sin valores, porque ello permite el sometimiento y la dominación de los seres humanos en su gran mayoría, al desterrar todo sentimiento y toda convicción que lleva a un ser humano a solidarizarse y forjar amistad con todos aquéllos que lo rodean.

En esta línea, la implementación de lo que el papa Benedicto XVI ha llamado la dictadura del relativismo, según la cual no existen criterios ni valores absolutos, así como tampoco la verdad, apunta a eliminar de la vida social todo valor permanente sobre el cual se han asentado sólidamente las comunidades humanas y sobre el cual han edificado sus civilizaciones.

En otras palabras: para poder eliminar y matar seres humanos en forma masiva, la sociedad tiene que estar desprovista de todo tipo de valores y normas de validez absoluta.

 

7- ¿COMO RE-ESCRIBIRÍA UN DECALOGO PROVIDA?

Son varios los puntos que se deben tener en cuenta en esta hora en la que la vida humana está cada vez más despojada de valor y sentido y que pueden constituir este decálogo que usted menciona.

En primer lugar, es fundamental recuperar la alegría del corazón por el don de la vida que nos es regalada gratuitamente a todos los seres humanos sin excepción.

En segundo lugar, hay que aprender y saber ser agradecidos por todos los bienes que la vida nos regala diariamente: trabajo, amistades, etc.

En tercer lugar, debemos “vivir la vida” con decisión y coraje, apoyándonos y sosteniéndonos en las fuerzas superiores que son las que impulsan el corazón del hombre para realizar las grandes empresas que hacen bella la existencia.

En cuarto lugar, tenemos que recuperar la sencillez y la humildad, para abrir los oídos y el corazón y así percibir las necesidades que tienen quienes viven a nuestro lado. Entender que más vivimos y crecemos cuando vivimos al servicio de los demás. Vivir para defender la vida humana es una de las misiones más nobles a las que estamos llamados los seres humanos.

En quinto lugar, es necesario y fundamental revalorizar la familia y fortalecerla, como ámbito de contención, protección y humanización de todos los seres humanos.

En sexto lugar, no hay que olvidar jamás que a la larga el Bien siempre triunfa sobre el mal, cualquiera sea el grado de desarrollo que tenga éste último.

En séptimo lugar, tenemos que aprender nuevamente a cultivar la verdad y predicar una sana y profunda ética humanista, que sepa distinguir el bien del mal, lo verdadero de lo erróneo.

En octavo lugar, no cansarnos nunca de hacer el bien, a pesar de las circunstancias más adversas que se puedan estar enfrentando o sufriendo.

En noveno lugar, debemos vivir la vida con sentido heroico, al servicio de una Causa que dé sentido a la existencia.

En décimo lugar, ser conscientes siempre que Dios premia el esfuerzo, no el éxito. En este sentido, somos responsables de todo lo que Él pone diariamente en nuestras manos y bajo nuestra responsabilidad, para proteger, embellecer  y perfeccionar lo que Él ha creado.

 

Datos personales:

José Arturo Quarracino, egresado en Filosofía, ex profesor de Filosofía, Teología y Antropología Cristiana en la Universidad del Salvador, docente extraordinario para cursos de capacitación sindical-universitaria en la Facultad de Ciencias Económicas (Universidad Nacional de Lomas de Zamora). Expositor en encuentros pro-vida en Buenos Aires y Quilmes (año 2006 y 2007), Brasil (año 2008) y Asunción del Paraguay (año 2008). Militante pro-vida. Militancia política desde hace más de 4 décadas.

Militancia política actual en el Movimiento “Primero laPatria”

Traductor independiente de textos religioso-teológicos (obras de Romano Guardini, Gilbert Chesterton, Joseph Ratzinger, Paul Poupard, etc.).

Cardenal Joseph Ratzinger, «Prefacio» al libro de M. Schooyans, Nuovo disordine mondiale. La grande trappola per ridurre il numero dei commensali alla tavola dell’umanità, (Ed. San Paolo, 2000)

Desde los comienzos del Iluminismo, la fe en el progreso siempre ha apartado la escatología cristiana, para de hecho sustituirla completamente. La promesa de felicidad ya no está vinculada al más allá, sino a este mundo. Un emblema de la tendencia del hombre moderno es la actitud de Albert Camus, quien a las palabras de Cristo «mi reino no es de este mundo» opone resueltamente la afirmación «mi reino es de este mundo».
Ratzinger exponiendoEn el siglo XIX, la fe en el progreso era todavía un optimismo generalizado que esperaba de la marcha triunfal de las ciencias un mejoramiento progresivo de la condición del mundo y la aproximación, cada vez más apremiante, a una especie de paraíso. En el siglo XX esta misma fe ha asumido una connotación política. Por una parte, han existido los sistemas de orientación marxista que prometían al hombre alcanzar el reino deseado a través de la política propuesta por sus ideologías: una intención que ha fracasado de manera clamorosa. Por otra parte, hay tentativas de construir el futuro que se inspiran, en forma más o menos profunda, en las fuentes de las tradiciones liberales.
Estas tentativas están asumiendo una configuración cada vez más definida, la cual está presente bajo el nombre de Nuevo orden mundial, y encuentran expresión cada vez más evidente en la ONU y en sus Conferencias internacionales, en particular en las del Cairo y de Beijing (Pekín), que en sus propuestas de caminos para arribar a condiciones de una vida distinta traslucen una auténtica y propia filosofía del hombre nuevo y del mundo nuevo. Una filosofía de este tipo no tiene ya la carga utópica que caracterizaba al sueño marxista. Por el contrario, ella es muy realista en cuanto fija los límites del bienestar, solicitado a partir de los límites de los medios disponibles para alcanzarlo, y recomienda, por ejemplo, sin por esto buscar justificarse, no preocuparse del cuidado de aquéllos que ya no son productivos o que no pueden esperar más una determinada calidad de vida. Además, esta filosofía ya no espera que los hombres, habituados ahora a la riqueza y al bienestar, estén dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para alcanzar un bienestar general, sino que propone las estrategias para reducir el número de los comensales a la mesa de la humanidad, para que no se resquebraje la felicidad pretendida que algunos han alcanzado.
La peculiaridad de esta nueva antropología, que debería constituir la base del Nuevo orden mundial, se torna evidente sobre todo en la imagen de la mujer, en la ideología del «empoderamiento de las mujeres», nacida en la Conferencia de Beijin (Pekín). El fin de esta ideología es la autorrealización de la mujer, pero los principales obstáculos que se interponen entre ella y su autorrealización son la familia y la maternidad. Es por eso que la mujer debe ser liberada, en forma particular, de aquello que la caracteriza, es decir, de su especificidad femenina. Ésta última está llamada a anularse frente a una «equidad e igualdad de género», frente a un ser humano indistinto y uniforme, en cuya vida la sexualidad no tiene otro sentido que el de una droga voluptuosa de la que se puede hacer uso sin ningún criterio.
En el temor a la maternidad que se apodera de gran parte de nuestros contemporáneos entra segura-mente en juego también algo todavía más profundo: el otro es siempre, a fin de cuentas, un adversario que nos priva de una parte de la vida, una amenaza para nuestro yo y para nuestro libre desarrollo. Al día de hoy, ya no existe una «filosofía del amor», sino solamente una «filosofía del egoísmo».
El hecho que cada uno de nosotros pueda enriquecerse simplemente mediante el don de sí mismo, que pueda encontrarse justamente a partir del otro y a través de ser para el otro, todo esto es rechazado como una ilusión idealista. Es justamente en esto que el hombre se engaña. En efecto, en el momento en que se le aconseja de mala manera que no ame, en última instancia se le aconseja de mala manera que deje de ser hombre. Por eso, en este punto del desarrollo de la nueva imagen de un mundo nuevo, el cristiano -no sólo él, pero sobre todo él antes que los demás- está obligado a protestar.

Es necesario agradecer a Michel Schooyans el hecho de haber dado enérgicamente voz, en este libro, a la protesta necesaria. Él nos muestra cómo la concepción de los derechos humanos que caracteriza a la época moderna, y que es tan importante y tan positiva bajo numerosos aspectos, experimenta desde su nacimiento el hecho de estar fundada únicamente sobre el hombre y, en consecuencia, sobre su capacidad y voluntad de hacer que estos derechos sean universalmente reconocidos.
Al comienzo, el reflejo de la luminosa imagen cristiana del hombre ha protegido la universalidad de los derechos, pero a medida que esta imagen disminuye nacen nuevos interrogantes. ¿Cómo se pueden respe-tar y promover los derechos de los más pobres, cuando nuestro concepto del hombre se fundamenta mu-chas veces -como dice el autor- «sobre los celos, la angustia, el miedo e inclusive el odio? ¿Cómo una ideología lúgubre, que recomienda la esterilización, el aborto, la contracepción sistemática e inclusive la eutanasia como precio de un pansensualismo desenfrenado, puede restituir a los hombres la alegría de vivir y la alegría de amar?» (Cap. VI).
Es en este punto que debe emerger claramente lo que el cristiano puede ofrecer como positivo en la lucha para la historia futura. En efecto, no es suficiente que él oponga la escatología a la ideología que está a la base de las construcciones «postmodernas» del porvenir. Es obvio que también debe hacer esto, y debe hacerlo en forma decidida. En este aspecto, en las últimas décadas la voz de los cristianos seguramente se ha debilitado demasiado y se ha vuelto demasiado tímida. Ahora bien, en su vida terrenal el hombre es «una hoja al viento» que permanece carente de significado si desvía la mirada de la vida eterna.
Lo mismo vale para la historia en su conjunto. En este sentido, la llamada a la vida eterna, si se hace en forma correcta, no se presenta nunca como una fuga, sino que simplemente otorga a la existencia terre-nal su responsabilidad, su grandeza y su dignidad. Sin embargo, se deben articular estas repercusiones so-bre el «significado de la vida terrenal». Es claro que la historia jamás debe reducirse simplemente al silen-cio: no es posible ni está permitido reducir la libertad al silencio. Ésta es la ilusión de las utopías. Tampoco se puede imponer al mañana modelos de hoy, los que mañana serán los modelos de ayer. Sin embargo, es necesario poner las bases de un camino hacia el futuro, de una superación común de los nuevos desafíos planteados por la historia.
En la segunda y tercera parte de su libro, Michel Schooyans hace justamente esto: en contraste con la nueva antropología, propone ante todo los rasgos fundamentales de la imagen cristiana del hombre, para aplicarlos después en forma concreta a los grandes problemas del futuro orden mundial (en particular en los capítulos X-XII). De este modo configura un contenido concreto, políticamente realista y realizable, con la idea -tan frecuentemente expresada por el Papa- de una «civilización del amor». Por eso, el libro de Michel Schooyans afronta con vigor los grandes desafíos del actual momento histórico con vivacidad y gran competencia.
Es de esperar que lo lean muchas personas de diversas orientaciones, que suscite una vivaz discu-sión, para contribuir de este modo a preparar el futuro, sobre la base de modelos respetables de la dignidad humana y capaces de asegurar también la dignidad de aquéllos que no están en condiciones de defenderse por sí mismos.

Roma, 25 de abril de 1997
+ Joseph cardenal Ratzinger

Traducción de: José Arturo Quarracino

PODER FINANCIERO Y SU DOMINIO DEL MUNDO

wtfnoway-one_hundred_million_dollars-100,000,000_USDEl artículo que presentamos a continuación recoge los resultados de una investigación llevada a cabo por tres investigadores suizos del Instituto Federal Suizo de Tecnología, de Zurich (Suiza). Esta investigación fue llevada a cabo con el objetivo de “desentrañar el control [que se ejerce] en la economía global”, para luego “identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable”.
Como se puede apreciar, no es un análisis que se haya basado en supuestos políticos o ideológicos que buscaran identificar una conspiración de dominio global del planeta, ni tampoco se ha basado en criterios o supuestos anticapitalistas. En sentido estricto, la intención de los autores de la investigación fue la de realizar un análisis estrictamente científico, sin criterios ni intenciones políticos, y el resultado muestra más bien una mirada condescendiente con el sistema capitalista.
1. Concentración económica. Hecha esta salvedad, hay que resaltar que lo importante de este trabajo es que reafirma y confirma que el sistema económico-político global se caracteriza por ser un sistema de concentración económica brutal, en la que una red de 1.318 empresas multinacionales poseen o controlan la mayoría de las grandes firmas de primera línea y manufactureras del mundo, las que representan el 60% de los ingresos globales.

2. Poder real ultra-oligárquico. Pero detrás de estas 1.318 empresas los investigadores encontraron una “súper-entidad” de 147 empresas, las cuales controlan o poseen el 40% de la riqueza total de la red. En otras palabras: menos del uno por ciento de las empresas multinacionales controlan el 40% del total de la red de empresas en el mundo.

3. Las finanzas dominan el mundo real. Lo que saca a luz este informe es que ese ultra-minoritario poder empresarial está compuesto en su gran mayoría por entidades financieras que, entre otras cosas, son las dueñas reales de las grandes compañías multinacionales petroleras y mineras que operan en nuestro país, y muchas de ellas forman parte también del Council of the Americas, el organismo creado por David Rockefeller en 1965 para impulsar el libre comercio y la iniciativa privada en los países hispanoamericanos.

En síntesis: el mundo en su conjunto está dominado por un minúsculo pero ultra-poderoso poder financiero que además es dueño de la economía real. Nuestro país, la Argentina, no es otra cosa que una de sus granjas

José Arturo Quarracino
23 de mayo de 2012

Revelado – la red capitalista que domina el mundo
(Original en inglés en http://www.newscientist.com/article/mg21228354.500-revealed–the-capitalist-network-that-runs-the-world.html)
24 de octubre 2011 por Andy Coghlan y Debora MacKenzie

Cuando las protestas contra el poder financiero recorren esta semana el mundo, la ciencia parece haber confirmado los peores temores de los manifestantes. Un análisis de las relaciones que existen entre 43.000 corporaciones transnacionales ha identificado un grupo relativamente pequeño de empresas, principalmente bancos, con un poder desproporcionado sobre la economía global.
Los supuestos del estudio han atraído algunas críticas, pero los analistas de sistemas complejos contactados por New Scientist dicen que se trata de un esfuerzo único para desentrañar el control en la economía global. Impulsar el análisis, dicen, podría ayudar a identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable.
Pensar que unos pocos banqueros controlan una gran parte de la economía mundial no parece ser noticia para el movimiento y los manifestantes de otras partes de Occupy Wall Street, de Nueva York. Pero el estudio, realizado por tres teóricos de sistemas complejos en el Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zurich, es el primero en ir más allá de la ideología para identificar empíricamente una red de poder de ese tipo. Combina las matemáticas siempre utilizadas para modelar los sistemas naturales con datos corporativos universales para poner en un mapa la propiedad entre las empresas transnacionales del mundo (ETN).
“La realidad es tan compleja, por eso debemos alejarnos de afirmaciones dogmáticas como las que afirman que se trata de teorías conspirativas o de libre mercado”, dice James Glattfelder. “Nuestro análisis está basado en la realidad”.
Estudios previos han encontrado que unas pocas corporaciones transnacionales son propietarias de grandes segmentos de la economía mundial, pero esos estudios incluían sólo un número limitado de empresas y propiedades indirectas, por lo que no podía decir cómo esto afectaba a la economía mundial, por ejemplo, si la hizo más o menos estable.

El equipo de Zurich puede. De Orbis 2007, una base de datos que lista 37 millones de empresas e inversores de todo el mundo, ellos extrajeron todas las 43.060 corporaciones transnacionales y las propiedades compartidas que las vinculan. Luego construyeron un modelo en el que las empresas controlaban a otras a través de redes de participaciones accionarias, asociadas a los ingresos operativos de cada empresa, para cartografiar la estructura del poder económico.
La obra, que será publicada en PLoS One, reveló un núcleo de 1318 empresas con propiedades entrelazadas (ver imagen). Cada una de las 1318 empresas tenía vínculos con dos o más empresas, y en promedio estaban conectadas a 20. Es más, a pesar que representaban el 20% de los ingresos operativos a nivel mundial, las 1318 empresas parecían poseer colectivamente, a través de su participación accionaria, la mayoría de las grandes firmas de primera clase y manufactureras del mundo -la economía “real”- que representan más del 60% de los ingresos globales.
Cuando el equipo desentramó la red de propiedades, encontró que gran parte de ella remitía a una “súper-entidad” de 147 empresas aún más estrechamente unidas –toda su propiedad en manos de otros miembros de la súper-entidad- que controlaban el 40 por ciento de la riqueza total de la red. “En efecto, menos del 1 por ciento de las empresas estaban en condiciones de controlar el 40 por ciento de toda la red”, dice Glattfelder. La mayoría eran entidades financieras. Las 20 primeras incluyen al Barclays Bank, J. P. Morgan Chase & Co, y a The Goldman Sachs Group.
John Driffill, de la Universidad de Londres, un experto en macroeconomía, dice que el valor del análisis no es simplemente ver si un pequeño número de personas controla la economía global, sino más bien sus ideas respecto a la estabilidad económica.
La concentración del poder no es buena ni mala en sí mismo, dice el equipo de Zurich, sino que pueden serlo las fuertes interconexiones del núcleo. Como el mundo lo supo en el 2008, este tipo de redes son inestables. “Si una [empresa] sufre tensiones”, dice Glattfelder, “esto se propaga”.
“Es desconcertante ver cómo las cosas están conectadas realmente”, coincide George Sugihara, del Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California, un experto en sistemas complejos que ha asesorado al Deutsche Bank.
Yaneer Bar-Yam, jefe del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra, advierte que el análisis supone que propiedad equivale a control, lo cual no siempre es cierto. La mayoría de las acciones de una compañía están en manos de administradores de fondos que pueden o no controlar lo que las empresas que ellos poseen parcialmente hacen en realidad. Dice que el impacto de esto en el comportamiento del sistema requiere más análisis.
Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico global, el análisis podría ayudar a hacerlo más estable. A través del hallazgo de los aspectos vulnerables del sistema, los economistas pueden sugerir medidas para prevenir que los futuros colapsos se extiendan a la economía en su conjunto. Glattfelder dice es posible que necesitemos reglas globales anti-monopólicas, que ahora sólo existen a nivel nacional, para limitar el exceso de conexión entre las empresas transnacionales. Sugihara dice que el análisis sugiere una posible solución: las empresas deben ser sometidas a impuestos por el exceso de interconectividad al que recurren, y así desalentar este riesgo.
Hay algo que no concordará con algunos de los reclamos de los manifestantes: es poco probable que la súper-entidad sea el resultado intencional de una conspiración para dominar el mundo. “Estas estructuras son comunes en la naturaleza”, dice Sugihara.
Los recién llegados a cualquier red se conectan preferentemente a los miembros altamente conectados. Las empresas transnacionales compran acciones entre sí por motivos comerciales, no para dominar el mundo. Si la interconectividad agrupa, eso crea riqueza, dice Dan Braha, del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra: en modelos similares, el dinero fluye hacia los miembros más altamente conectados. El estudio de Zurich, dice Sugihara, “es una fuerte evidencia que las normas simples que rigen las empresas transnacionales dan origen en forma espontánea a grupos altamente conectados”. O como dice Braha: “La afirmación de Wall Street Occupy que el 1% de las personas poseen la mayor parte de la riqueza refleja una fase lógica del proceso de auto-organización de la economía”.
Por lo tanto, es posible que la súper-entidad no sea resultado de una conspiración. La verdadera pregunta, dice el equipo de Zurich, es si se puede ejercer el poder político en forma consensuada. Driffill siente que 147 es un número demasiado elevado para dar sustento permanente a una confabulación. Braha sospecha que esas empresas competirán en el mercado, pero actúan juntas basadas en intereses comunes. Resistir los cambios en la estructura de la red puede ser uno de esos intereses comunes.

Cuando este artículo fue publicado por primera vez, el comentario en la frase final del párrafo que comienza “Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico mundial…”, fue atribuido por error.
Las 50 empresas líderes de las 147 empresas superconectadas
1. Barclays plc
2. Capital Group Companies Inc
3. Fidelity Investments Corp.
4. AXA
5. State Street Corporation
6. JP Morgan Chase & Co
7. Legal & General Group plc
8. Vanguard Group Inc
9. UBS AG
10. Merrill Lynch & Co Inc
11. Wellington Management Co. LLP
12. Deutsche Bank AG
13. Franklin Resources Inc
14. Credit Suisse Group
15. Walton Enterprises LLC
16. Bank of New York Mellon Corp
17. Natixis
18. Goldman Sachs Group Inc
19. T. Rowe Price Group Inc.
20. Legg Mason Inc
21. Morgan Stanley
22. Mitsubishi UFJ Financial Group Inc
23. Northern Trust Corporation
24. Société Générale
25. Bank of America Corporation
26. Lloyds TSB Group plc
27. INVESCO PLC
28. Allianz SE
29. TIAA
30. Old Mutual Public Limited Company
31. Aviva plc
32. Schroders plc
33. Dodge & Cox
34. Lehman Brothers Holdings Inc *
35. Sun Life Financial Inc.
36. Standard Life plc
37. CNCE
38. Nomura Holdings Inc
39. The Depository Trust Company
40. Massachusetts Mutual Life Insurance
41. ING Groep N. V.
42. Brandes Investment Partners LP
43. Unicredito Italiano SpA
44. Deposit Insurance Corporation de Japón
45. Vereniging Aegon
46. BNP Paribas
47. Affiliated Managers Group Inc.
48. Resona Holdings Inc
49. Capital Group International Inc.
50. China Petrochemical Group Company
* Lehman Brothers todavía existía en el conjunto de datos utilizados en el 2007
(Datos: PLoS ONE)

Concentración de la riqueza y Holocausto demográfico: las dos caras del Nuevo Orden Mundial

La tan mentada globalización (eufemismo del Nuevo Orden Mundial) constituye en realidad un proceso de unificación económica, social y política de los pueblos y naciones del mundo, concentrado en las manos del poder financiero internacional. Este proceso se ha estructurado sobre dos ejes: la concentración de la riqueza y el control de la natalidad a nivel mundial, para que el ejercicio de la apropiación y concentración de la riqueza no se vea afectado por quienes pasan a ser población sobrante en el sistema.

Rockefeller John Davison IIIJohn Davison Rockefeller III
I. NUEVO ORDEN MUNDIAL Y CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA
A) Cuando se habla de Globalización o Nuevo Orden Mundial se hace referencia al proyecto político de dominio y control del mundo por parte del capitalismo financiero moderno, fundamentalmente especulativo, a través de las grandes familias bancarias europeas anglosajonas y angloamericanas y de las grandes corporaciones industriales, en su gran mayoría de propiedad de aquéllas, aliadas a las monarquías europeas todavía vigentes.
En otras palabras, el Nuevo Orden Mundial significa la primacía y preponderancia política y económica que ha adquirido el poder financiero internacional esencialmente especulativo, que por un lado se ha independizado y aislado del proceso productivo económico, para generar la riqueza virtual que le posibilita la depredación de riquezas y recursos y el acaparamiento de los mismos, y que por otro lado se ha “apropiado” de las estructuras políticas gubernamentales y estatales de los países desarrollados para imponer su política. Este dominio mundial se ha estructurado a través del ejercicio fáctico de un Único Gobierno Mundial, que implica la globalización económica (el mundo como una única unidad productiva), el debilitamiento de los Estados-Nación y su reemplazo por la soberanía supranacional de una elite de intelectuales y de banqueros mundiales (tal como lo explicitó David Rockefeller en junio de 1991), el sincretismo cultural-religioso (una religión cósmica-universal para reemplazar las distintas confesiones de fe y creencias y sus respectivas culturas), la ONU como sistema supra-nacional para imponer las políticas sociales, económicas, culturales que permitan el dominio político del mundo por parte del Poder Financiero transnacional (con el objetivo a largo plazo de transformarse en un único gobierno mundial), la promoción del conflicto ideológico «Izquierda vs. Derecha», como pantalla y velo que sirve para ocultar el dominio político imperialista y neo-colonial sobre los pueblos y naciones formalmente soberanos.
Que este proceso no se desarrolló en forma casual, sino que fue diseñado y planificado para que se desarrollara de esta manera, lo certifica un respetable miembro del establishment americano, Carrol Quigley, quien a mediados de los ’60 y en una investigación de envergadura puso al descubierto y describió con lujo de detalles ese proyecto mundialista globalizador por parte del poder financiero mundial, ya a comienzos del siglo XX: «los poderes del capitalismo financiero tenían otro propósito de largo alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo como un todo». Además, con toda claridad este autor puso en evidencia la identidad de los dueños de este proyecto de unificación uniforme del planeta, al definirlos como partícipes de una «red anglófila internacional, que opera en la forma que la derecha cree que actúan los comunistas»(1).
Este sistema de control financiero en manos privadas se configuró mediante la creación de una moneda de valor internacional, fabricada por un conjunto de bancos privados –el dólar-, y mediante la institucionalización del control de los bancos centrales de cada país, a través del Banco de Pagos Internacionales, creado en 1929 y asentado en Suiza.
Para llevar a cabo el dominio del sistema político de cada país, en líneas generales el poder financiero global ha creado diversos dispositivos -el Instituto Real de Asuntos Internaciones (1919, con sede en Londres), el Consejo de Relaciones Internacionales (1921, con sede en Nueva York), y posteriormente de Diálogo Interamericano (1982, con sede en Nueva York, para coordinar y supervisar la Social-democracia latinoamericana y el Foro de San Pablo). Para imponer un único sistema económico mundial, manejar la economía como un todo e impulsar la globalización financiera-productiva, ese mismo poder financiero-industrial ha creado, entre otras instituciones, el Consejo de las Américas (1965) y la Comisión Trilateral (1973)(2).
A través de este dispositivo político-económico, el poder financiero mencionado por Quigley ha orientado el desarrollo económico y social del mundo hacia la paulatina e incesante acumulación de la riqueza en sus manos, produciendo el siguiente resultado histórico al finalizar el siglo XX: el 2% de los adultos del mundo poseen el 51% de la riqueza; los Estados Unidos, Europa Occidental y Japón-Australia concentran el 88% de la riqueza mundial [34%, 30% y 24% respectivamente], en una proporción en la que 1 persona gana u$s 1.000 — 9 personas ganan u$s 1.- cada una(3); mientras que 3.700.000.000 habitantes en el mundo [57% de la población mundial] perciben un ingreso de 1 ó 2 DÓLARES POR DÍA(4).
Que esto último no era un acontecimiento azaroso o impensado, lo demuestra el hecho que los “dueños” de este proceso previeron en los mismos inicios de esta ofensiva plutocrática y oligárquica sobre las riquezas del mundo que gran parte de la humanidad no iba a tener acceso a la riqueza que se creara a partir de ese momento: «los principales cambios económicos están en el horizonte, independientemente de los cambios futuros en los índices de crecimiento poblacional»(5).
Al mismo tiempo que programaron y ejecutaron el acaparamiento y apropiación de la riqueza mundial, estos grandes grupos de poder decidieron y planificaron la «necesidad» de ralentizar y disminuir el crecimiento poblacional mundial («Crecimiento poblacional Cero»), porque los «nuevos» habitantes por venir no iban a tener acceso a la riqueza acaparada por ellos.

II. NUEVO ORDEN MUNDIAL Y HOLOCAUSTO DEMOGRÁFICO PLANETARIO
Es así que al mismo tiempo que se inició la ofensiva económica, financiera y política sobre los países del Tercer Mundo por parte de la oligarquía financiera-industrial nucleada básicamente en la Comisión Trilateral, se diseñó y promovió el Holocausto demográfico mundial, inicialmente denominado «control del crecimiento poblacional» o «control de la natalidad», para que estos auto-pretendidos «dueños del mundo» se aseguraran el control y dominio de las riquezas y recursos naturales del mundo entero. Este proceso fue iniciado y ejecutado en forma sistemática a partir de la década de 1960, y ha producido lo que en Demografía se conoce como el «Invierno demográfico planetario» o «envejecimiento poblacional», porque en esta instancia los ancianos y mayores de 60 años aumentan en número, mientras disminuye la cantidad de niños y adolescentes menores de 15 años.
Los documentos «liminares» de este proyecto son:
1. Declaración sobre población por parte de 30 líderes mundiales (1966)(6), en el que se plantea que el crecimiento poblacional sin control representa un peligro para la paz mundial y que los hijos son causa de la pobreza de los padres, razón por la cual sanciona dogmáticamente como derecho humano básico decidir la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos, desplazando el derecho a la vida como derecho fundante;
2. Proclamación de Teherán (1968), presentada en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos, en Irán: § 16: «[…] Los padres tienen el derecho humano fundamental de determinar libremente el número de sus hijos y los intervalos entre los nacimientos»(7);
3. Población mundial: Un desafío para las Naciones Unidas y su sistema de agencias (1969), en el que se urge a todos los organismos de la ONU para que colaboren en el esfuerzo antinatalista: Banco Mundial, OMS, UNESCO, FAO(8);
4. Población y el futuro americano (1972): elaborado por la Commission on Population Growth and the American Future [Comisión Rockefeller, presidida por John Davison Rockefeller III], en el que se diseña toda la estrategia para el control de la natalidad en Estados Unidos(9);
5. Memorando 200/74: elaborado en 1974 por Henry Kissinger, en su función de consejero de Seguridad Nacional, en el que se oficializa el control del crecimiento poblacional como estrategia para salvaguardar la seguridad nacional de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar, planteando los objetivos de «tomar medidas que reduzcan la fertilidad [a nivel mundial] en las décadas de 1970 y 1980», posibilitar con ello el crecimiento económico y el ingreso per capita de los países en desarrollo, de manera de evitar conflictos sociales y políticos que pongan en peligro el suministro de los recursos que los países en desarrollo poseen y que el mundo desarrollado necesita, «acomodar un crecimiento poblacional continuo de hasta 6 mil millones de personas para la mitad del siglo XXI» y «mantener el nivel final tan cercano como sea posible a 8 mil millones» hacia el año 2075, impidiendo que alcance la cifra de 10 mil millones ó 13 mil millones de habitantes en el mundo. Sobre todo, insiste en las tácticas de disimular las actividades de Estados Unidos en el ámbito poblacional, mediante acciones y agentes que actúen dentro de los países en desarrollo, y de enfatizar el derecho de los individuos y parejas a determinar libremente responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos(10);
6. Decisión Presidencial de Seguridad Nacional 314/75: En 1975, oficialización vigente hasta hoy del informe de Kissinger por parte del presidente Gerald Ford como política de Estado(11);
7. Borrador de Directiva de Decisión Presidencial (1994): esbozada en junio de 1994, por el entonces presidente «demócrata» de los Estados Unidos, William B. Clinton, a través del Consejo de Seguridad Nacional, para continuar a nivel mundial con la política de control del crecimiento poblacional mundial, en función del Memorando de 1974 redactado por Henry Kissinger, para retomar en forma oficial la política imperialista del control de la natalidad(12).
En este último documento, el dogma del derecho «básico» de decidir la cantidad de hijos y su espaciamiento constituía el fundamento reiterado permanentemente, por cuanto la meta de la política norteamericana sobre el crecimiento poblacional mundial debía ser la de «dirigir una respuesta internacional global, inmediata y concertada, a las tendencias del crecimiento poblacional», sobre la base de tres objetivos que se refuerzan mutuamente, y que constituyen la prueba evidente de la influencia del proyecto y del ideario de la dinastía Rockefeller:
1º) «promover el respeto de los derechos y capacidades de los individuos y de las parejas para determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos»;
2º) «mejorar la salud reproductiva individual, atendiendo especialmente las necesidades de salud reproductiva de mujeres y adolescentes, y las necesidades generales de salud de bebés y niños»; para lograr con ello
3º) «reducir el índice de crecimiento poblacional tan rápido como sea posible a los niveles que sean consistentes con un desarrollo sustentable».
Pensando en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, a celebrarse en El Cairo (Egipto) poco tiempo después (setiembre de 1994), el borrador esbozado proponía que Estados Unidos buscara un consenso «que provea un fundamento sólido para la futura cooperación internacional sobre población, y que sea consistente con la política norteamericana». Específicamente, proyectaba que Estados Unidos se esforzara por lograr «un consenso internacional sobre aproximaciones programáticas de largo plazo hacia las metas de reducir el crecimiento poblacional mundial».
En este horizonte estratégico, el objetivo político de Clinton para la famosa Conferencia en El Cairo era, en el campo de los derechos reproductivos, «reforzar y fortalecer las recomendaciones de conferencias previas […] para asegurar que los individuos y las parejas tengan el derecho a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos», y que «los gobiernos respeten este derecho»(13).
Queda claro que la eliminación sistemática de seres humanos es lo que permite asegurar este control planetario de recursos por parte de este poder plutocrático imperialista, valiéndose básicamente de las Naciones Unidas y de Fundaciones (u Organizaciones No-gubernamentales) propias.
1) En el caso de la ONU, ésta deja de ser un organismo internacional, para convertirse paulatinamente en un organismo supranacional, que a través de sus distintas agencias y secciones –Banco Mundial, Organización Mundial de la Salud, Fondo Monetario Internacional, UNESCO, etc.- impone políticas globales “consensuadas” en Conferencias, Tratados, Cumbres y otras actividades afines, obligando a la ejecución de políticas de control de la natalidad, denominadas eufemísticamente de “salud reproductiva” y “derechos reproductivos”.
En tal sentido, se puede consultar la página web oficial de la ONU, en la que se puede comprobar que se encubre y oculta el problema de la injusta y desigual distribución de la riqueza, ya que no hay una sola referencia oficial al tratamiento de este tema, ni en documentos ni en Asambleas y reuniones oficiales. Pero todo lo contrario ocurre con la promoción del control de la natalidad, la cual es promovida oficialmente en forma integral y transversal a través de los distintos organismos que componen la ONU.
Bien se puede decir, sin el más mínimo margen de error, que las Naciones Unidas es un organismo secuestrado por la Plutocracia Financiera Mundial, para disimular y oficializar la injusta y desigual distribución de la riqueza en el mundo, y al mismo tiempo llevar a cabo el control de la natalidad a nivel mundial, el cual es el otro objetivo paralelo del Imperialismo Internacional del Dinero.
2) En el caso de las fundaciones y organizaciones «no-gubernamentales» propias, han sido creadas y son controladas o dirigidas por miembros del poder financiero internacional, para impulsar y promover este Holocausto demográfico en el ámbito de la llamada “sociedad civil”. Entre ellas se cuentan el Population Council (de la familia Rockefeller, respaldada financieramente durante la década de los ´90 por los gobiernos de Australia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Japón, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia y Reino Unido); la Ford Foundation (controlada desde 1995 hasta el 2007 por el clan Rockefeller, a través de Susan V. Berresford); la International Planned Parenthood Federation (controlada desde el 2002 al 2006 por el clan Rockefeller, a través del Dr. Steven Sinding)
3) La aplicación de las políticas antinatalistas ha provocado el llamado envejecimiento poblacional (o “invierno demográfico”), en el que por primera vez en la historia de la humanidad, de seguir la tendencia demográfica actual, habrá EN EL AÑO 2050 MÁS CANTIDAD DE PERSONAS MAYORES DE 65 AÑOS que NIÑOS Y ADOLESCENTES MENORES DE 15 AÑOS(14).
Actualmente, en las regiones más desarrolladas, más del 20% de la población es MAYOR DE 60 AÑOS, mientras que será el 33% en el año 2050. Por su parte, en las regiones menos desarrolladas, el 8% de la población es MAYOR DE 60 AÑOS, mientras que será del 20% en el año 2050.
Al año 2050, África será el único continente en el que habrá mayor cantidad de niños y adolescentes que personas mayores de 65 años.
4) Como muestra del carácter siniestro de este proceso, el envejecimiento demográfico constituye un Negocio de los Ricos, financiado por los Pobres, ya que:
a) Por un lado, las ONGs SE SUBSIDIAN MEDIANTE FONDOS OFICIALES ESTATALES, como es el caso del
populationCouncil1. POPULATION COUNCIL de los Rockefeller, cuyas fuentes de financiamiento estatal gratuito han sido del
a) 58,3% en el año 2005,
b) 57% en el año 2006,
c) 73% en el año 2007,
d) 80,74% en el año 2008,
e) 62% en el año 2009,
f) 71,54% en el 2010,
g) 67,55% en el año 2011.

ippf2. Idéntico es el caso de la mayor red abortista del mundo, la INTERNATIONAL PLANNED PARENTHOOD FEDERATION (IPPF), cuyas fuentes de financiamiento estatal gratuito han sido del
a) 74,58% en el año 2005,
b) 71,87% en el año 2006,
c) 71,93% en el año 2007,
d) 76,51% en el año 2008,
e) 69,46% en el 2009,
f) 71,35% en el 2010,
g) 69,24% en el 2011.

b) Por otro lado, los pueblos «en vía de desarrollo» son obligados a ejecutar políticas demográficas antinatalistas contratando deuda externa (básicamente, mediante Banco Mundial), con lo cual los pueblos y los ciudadanos del mundo subsidian gratuitamente el negocio genocida de los ricos.
Dicho sintéticamente: los ricos del mundo han decidido controlar el crecimiento poblacional mundial, han planificado las políticas correspondientes y las han ejecutado sin que ellos les cueste un solo dólar, ya que se subsidian con fondos públicos estatales. Son las víctimas de este plan -los pueblos de los países “en vías de desarrollo”- las que lo pagan realmente, porque son obligados a endeudarse para reducir el crecimiento de sus poblaciones, mediante el mecanismo de la deuda externa. Es decir, los pobres del mundo pagan su propio exterminio, mientras que a los ricos del mundo les sale gratis.

En definitiva, Es decir, PARA PROMOVER SUS PLANES ANTINATALISTAS LOS RICOS DEL MUNDO SUBSIDIAN SU PROYECTO ANTINATALISTA CON FONDOS PÚBLICOS ESTATALES, pero de tal modo que LOS POBRES DEL MUNDO SON LOS QUE PAGAN CON SU DINERO EL CONTROL DE LA NATALIDAD PLANIFICADO POR LOS RICOS

CONCLUSIÓN:
Los datos y cifras oficiales y privados no mienten: en la época moderna y contemporánea, el Nuevo Orden Mundial ha provocado una concentración de la riqueza en muy pocas manos, a favor de los dueños del poder financiero internacional y en perjuicio de casi el 60% de la población mundial, en una forma que no tiene parangón en la historia. Para poder “gozar en paz” de este proceso de acumulación de la riqueza, ese mismo poder ha promovido el control de la natalidad y la reducción de los habitantes del mundo mediante un perverso mecanismo, a través del cual las propias víctimas pagan por su propio exterminio, mediante el endeudamiento externo crónico

José Arturo Quarracino
Febrero de 2013

(1) Carroll Quigley, Tragedy and Hope. A History of the World in Our Time, New York, The Macmillan Company, 1966, pp. 277-278 y p. 796. Se trata de un testigo de primer nivel, miembro del establishment americano, que por eso mismo tuvo acceso a una cantidad ilimitada de información y documentación respecto a este proyecto globalizador, y que él se propuso hacer conocer, porque consideraba que el mundo merecía saber del mismo, para acompañar y apoyar su implementación.
(2) Para poder tener una visión panorámica de este proceso, además de la obra citada de Quigley, se puede consultar a John Co-leman, Committee of 300; Alan Jones, Como funciona realmente el mundo, Buenos Aires, Segunda Independencia, 2004; Martín Lozano, El Nuevo Orden Mundial. Génesis y desarrollo del capitalismo moderno, Madrid, Alba Longa, 1996. Para Diálogo Interamericano en particular, se puede consultar http://www.thedialogue.org/membership/default.asp. Este organismo representa el ROSTRO «PROGRESISTA», en Hispanoamérica, DEL CAPITAL FINANCIERO INTERNACIONAL.
(3) UNU-WIDER [United Nations University-World Institute for Development Economic Research], World Distribution of Household Wealth, 5 December 2006, London. Informe elaborado por Anthony Shorrocks, James Davies, Susanna Sändstrom, Edward Wolff. Cf. Fondo de Población de Naciones Unidas, Estado de la Población Mundial 2004, New York, 2004.
(4) Fondo de Población de Naciones Unidas, Estado de la Población Mundial 2004, New York, 2004. Population Council, An-nual Report 2005. Ésta es la población «sobrante» que según el Poder Financiero transnacional debe ser eliminada paulatinamente.
(5) Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, New York 1972, Chapter 4.
(6) Statement on Population from World Leaders (1966) [Declaración sobre Población por parte de líderes mundiales (1966)], en http://www.popcouncil.org/mediacenter/popstatement.html. Mediante este documento, redactado por un miembro de la familia Rockefeller y rubricado por 30 líderes mundiales, un proyecto corporativo privado se convirtió en política de Estado a nivel mundial
(7) En http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/b_tehern_sp.htm. Incorpora a la política de las Naciones Unidas el dogma antinatalista del Imperio Rockefeller.
(8) Encuentro organizado por UN-USA, en New York, y presidido por John Davison Rockefeller III.
(9) Center for Research on Population and Security, Population and the American Future, New York, 1972.
(10) Memorando 200/74. Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad nacional de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar, «Resumen Ejecutivo», “Efectos políticos de los factores de población”: las consecuencias políticas de los factores de población, entre ellos el rápido crecimiento poblacional, «son dañinas para la estabilidad interna y las relaciones internacionales de países en cuyo progreso Estados Unidos está interesado, creando así problemas políticos e incluso de seguridad nacional para Estados Unidos».
(11) Decisión de Seguridad Nacional 314/75, del 26 de noviembre de 1975. Recomienda alentar a los líderes de países en desa-rrollo claves para que «apoyen los programas nacionales y multilaterales de asistencia poblacional», disimular el carácter im-perialista de la política poblacional, «trabajando cerca de otros en vez de imponer nuestro punto de vista», y en todos estos esfuerzos en pos del control de la natalidad, «reconociendo la dignidad básica del individuo y su derecho para escoger libremente sus objetivos familiares y las alternativas de planificación familiar».
(12) Los detalles de esta iniciativa inconclusa se encuentran en la obra de Stephen Mumford, The Life and Death of NSSM 200: How the Destruction of Political Will Doomed a U.S. Population Policy [Vida y muerte del Memorando Secreto de Seguridad Nacional 200: Cómo la destrucción de la voluntad política condenó a la muerte a una política poblacional americana]. Se puede consultar y obtener este texto en Internet, en http://www.population-security.org/index.html.
(13) Op. cit., «1. Fostering an International Consensus for Action» [Promoviendo un consenso internacional para la acción].
(14) División de Población, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, World Population Ageing 1950-2050, «Resumen Ejecutivo»: el envejecimiento de la población carece de precedentes, es general, es profundo y duradero. En este contexto, las personas de 60 años ó más, de constituir el 8% de la población en 1950, pasarán a ser el 22% de la población en el 2050).

EL PODER FINANCIERO INTERNACIONAL Y SU DOMINIO DEL MUNDO

El artículo que presentamos a continuación recoge los resultados de una investigación llevada a cabo por tres investigadores suizos del Instituto Federal Suizo de Tecnología, de Zurich (Suiza). Esta investigación fue llevada a cabo con el objetivo de “desentrañar el control [que se ejerce] en la economía global”, para luego “identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable”.
Como se puede apreciar, no es un análisis que se haya basado en supuestos políticos o ideológicos que buscaran identificar una conspiración de dominio global del planeta, ni tampoco se ha basado en criterios o supuestos anticapitalistas. En sentido estricto, la intención de los autores de la investigación fue la de realizar un análisis estrictamente científico, sin criterios ni intenciones políticos, y el resultado muestra más bien una mirada condescendiente con el sistema capitalista.
1. Concentración económica. Hecha esta salvedad, hay que resaltar que lo importante de este trabajo es que reafirma y confirma que el sistema económico-político global se caracteriza por ser un sistema de concentración económica brutal, en la que una red de 1.318 empresas multinacionales poseen o controlan la mayoría de las grandes firmas de primera línea y manufactureras del mundo, las que representan el 60% de los ingresos globales.

2. Poder real ultra-oligárquico. Pero detrás de estas 1.318 empresas los investigadores encontraron una “súper-entidad” de 147 empresas, las cuales controlan o poseen el 40% de la riqueza total de la red. En otras palabras: menos del uno por ciento de las empresas multinacionales controlan el 40% del total de la red de empresas en el mundo.

3. Las finanzas dominan el mundo real. Lo que saca a luz este informe es que ese ultra-minoritario poder empresarial está compuesto en su gran mayoría por entidades financieras que, entre otras cosas, son las dueñas reales de las grandes compañías multinacionales petroleras y mineras que operan en nuestro país, y muchas de ellas forman parte también del Council of the Americas, el organismo creado por David Rockefeller en 1965 para impulsar el libre comercio y la iniciativa privada en los países hispanoamericanos.

En síntesis: el mundo en su conjunto está dominado por un minúsculo pero ultra-poderoso poder financiero que además es dueño de la economía real. Nuestro país, la Argentina, no es otra cosa que una de sus granjas

José Arturo Quarracino
23 de mayo de 2012

owl_on_the_dollarRevelado – la red capitalista que domina el mundo
(Original en inglés en http://www.newscientist.com/article/mg21228354.500-revealed–the-capitalist-network-that-runs-the-world.html)
24 de octubre 2011 por Andy Coghlan y Debora MacKenzie

Cuando las protestas contra el poder financiero recorren esta semana el mundo, la ciencia parece haber confirmado los peores temores de los manifestantes. Un análisis de las relaciones que existen entre 43.000 corporaciones transnacionales ha identificado un grupo relativamente pequeño de empresas, principalmente bancos, con un poder desproporcionado sobre la economía global.
Los supuestos del estudio han atraído algunas críticas, pero los analistas de sistemas complejos contactados por New Scientist dicen que se trata de un esfuerzo único para desentrañar el control en la economía global. Impulsar el análisis, dicen, podría ayudar a identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable.
Pensar que unos pocos banqueros controlan una gran parte de la economía mundial no parece ser noticia para el movimiento y los manifestantes de otras partes de Occupy Wall Street, de Nueva York. Pero el estudio, realizado por tres teóricos de sistemas complejos en el Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zurich, es el primero en ir más allá de la ideología para identificar empíricamente una red de poder de ese tipo. Combina las matemáticas siempre utilizadas para modelar los sistemas naturales con datos corporativos universales para poner en un mapa la propiedad entre las empresas transnacionales del mundo (ETN).
“La realidad es tan compleja, por eso debemos alejarnos de afirmaciones dogmáticas como las que afirman que se trata de teorías conspirativas o de libre mercado”, dice James Glattfelder. “Nuestro análisis está basado en la realidad”.
Estudios previos han encontrado que unas pocas corporaciones transnacionales son propietarias de grandes segmentos de la economía mundial, pero esos estudios incluían sólo un número limitado de empresas y propiedades indirectas, por lo que no podía decir cómo esto afectaba a la economía mundial, por ejemplo, si la hizo más o menos estable.

El equipo de Zurich puede. De Orbis 2007, una base de datos que lista 37 millones de empresas e inversores de todo el mundo, ellos extrajeron todas las 43.060 corporaciones transnacionales y las propiedades compartidas que las vinculan. Luego construyeron un modelo en el que las empresas controlaban a otras a través de redes de participaciones accionarias, asociadas a los ingresos operativos de cada empresa, para cartografiar la estructura del poder económico.
La obra, que será publicada en PLoS One, reveló un núcleo de 1318 empresas con propiedades entrelazadas (ver imagen). Cada una de las 1318 empresas tenía vínculos con dos o más empresas, y en promedio estaban conectadas a 20. Es más, a pesar que representaban el 20% de los ingresos operativos a nivel mundial, las 1318 empresas parecían poseer colectivamente, a través de su participación accionaria, la mayoría de las grandes firmas de primera clase y manufactureras del mundo -la economía “real”- que representan más del 60% de los ingresos globales.
Cuando el equipo desentramó la red de propiedades, encontró que gran parte de ella remitía a una “súper-entidad” de 147 empresas aún más estrechamente unidas –toda su propiedad en manos de otros miembros de la súper-entidad- que controlaban el 40 por ciento de la riqueza total de la red. “En efecto, menos del 1 por ciento de las empresas estaban en condiciones de controlar el 40 por ciento de toda la red”, dice Glattfelder. La mayoría eran entidades financieras. Las 20 primeras incluyen al Barclays Bank, J. P. Morgan Chase & Co, y a The Goldman Sachs Group.
John Driffill, de la Universidad de Londres, un experto en macroeconomía, dice que el valor del análisis no es simplemente ver si un pequeño número de personas controla la economía global, sino más bien sus ideas respecto a la estabilidad económica.
La concentración del poder no es buena ni mala en sí mismo, dice el equipo de Zurich, sino que pueden serlo las fuertes interconexiones del núcleo. Como el mundo lo supo en el 2008, este tipo de redes son inestables. “Si una [empresa] sufre tensiones”, dice Glattfelder, “esto se propaga”.
“Es desconcertante ver cómo las cosas están conectadas realmente”, coincide George Sugihara, del Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California, un experto en sistemas complejos que ha asesorado al Deutsche Bank.
Yaneer Bar-Yam, jefe del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra, advierte que el análisis supone que propiedad equivale a control, lo cual no siempre es cierto. La mayoría de las acciones de una compañía están en manos de administradores de fondos que pueden o no controlar lo que las empresas que ellos poseen parcialmente hacen en realidad. Dice que el impacto de esto en el comportamiento del sistema requiere más análisis.
Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico global, el análisis podría ayudar a hacerlo más estable. A través del hallazgo de los aspectos vulnerables del sistema, los economistas pueden sugerir medidas para prevenir que los futuros colapsos se extiendan a la economía en su conjunto. Glattfelder dice es posible que necesitemos reglas globales anti-monopólicas, que ahora sólo existen a nivel nacional, para limitar el exceso de conexión entre las empresas transnacionales. Sugihara dice que el análisis sugiere una posible solución: las empresas deben ser sometidas a impuestos por el exceso de interconectividad al que recurren, y así desalentar este riesgo.
Hay algo que no concordará con algunos de los reclamos de los manifestantes: es poco probable que la súper-entidad sea el resultado intencional de una conspiración para dominar el mundo. “Estas estructuras son comunes en la naturaleza”, dice Sugihara.
Los recién llegados a cualquier red se conectan preferentemente a los miembros altamente conectados. Las empresas transnacionales compran acciones entre sí por motivos comerciales, no para dominar el mundo. Si la interconectividad agrupa, eso crea riqueza, dice Dan Braha, del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra: en modelos similares, el dinero fluye hacia los miembros más altamente conectados. El estudio de Zurich, dice Sugihara, “es una fuerte evidencia que las normas simples que rigen las empresas transnacionales dan origen en forma espontánea a grupos altamente conectados”. O como dice Braha: “La afirmación de Wall Street Occupy que el 1% de las personas poseen la mayor parte de la riqueza refleja una fase lógica del proceso de auto-organización de la economía”.
Por lo tanto, es posible que la súper-entidad no sea resultado de una conspiración. La verdadera pregunta, dice el equipo de Zurich, es si se puede ejercer el poder político en forma consensuada. Driffill siente que 147 es un número demasiado elevado para dar sustento permanente a una confabulación. Braha sospecha que esas empresas competirán en el mercado, pero actúan juntas basadas en intereses comunes. Resistir los cambios en la estructura de la red puede ser uno de esos intereses comunes.

Cuando este artículo fue publicado por primera vez, el comentario en la frase final del párrafo que comienza “Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico mundial…”, fue atribuido por error.
Las 50 empresas líderes de las 147 empresas superconectadas
1. Barclays plc
2. Capital Group Companies Inc
3. Fidelity Investments Corp.
4. AXA
5. State Street Corporation
6. JP Morgan Chase & Co
7. Legal & General Group plc
8. Vanguard Group Inc
9. UBS AG
10. Merrill Lynch & Co Inc
11. Wellington Management Co. LLP
12. Deutsche Bank AG
13. Franklin Resources Inc
14. Credit Suisse Group
15. Walton Enterprises LLC
16. Bank of New York Mellon Corp
17. Natixis
18. Goldman Sachs Group Inc
19. T. Rowe Price Group Inc.
20. Legg Mason Inc
21. Morgan Stanley
22. Mitsubishi UFJ Financial Group Inc
23. Northern Trust Corporation
24. Société Générale
25. Bank of America Corporation
26. Lloyds TSB Group plc
27. INVESCO PLC
28. Allianz SE
29. TIAA
30. Old Mutual Public Limited Company
31. Aviva plc
32. Schroders plc
33. Dodge & Cox
34. Lehman Brothers Holdings Inc *
35. Sun Life Financial Inc.
36. Standard Life plc
37. CNCE
38. Nomura Holdings Inc
39. The Depository Trust Company
40. Massachusetts Mutual Life Insurance
41. ING Groep N. V.
42. Brandes Investment Partners LP
43. Unicredito Italiano SpA
44. Deposit Insurance Corporation de Japón
45. Vereniging Aegon
46. BNP Paribas
47. Affiliated Managers Group Inc.
48. Resona Holdings Inc
49. Capital Group International Inc.
50. China Petrochemical Group Company
* Lehman Brothers todavía existía en el conjunto de datos utilizados en el 2007
(Datos: PLoS ONE)

Las 1318 corporaciones transnacionales que forman el núcleo de la economía. Las empresas superconectadas están en rojo, las muy conectadas en Amarillo. El tamaño del punto representa los ingresos (Imagen: PLoS One)
Traducción del original en inglés por:
José Arturo Quarracino