¿ROCKEFELLER SENTADO EN LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO?

Carta Abierta a MONSEÑOR MARCELO SÁNCHEZ SORONDO

 

 

Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo

Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias

Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales

 

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Estimado monseñor:

Gracias a las enseñanzas e influencia de monseñor Michel Schooyans, desde el año 1997 me he estado ocupando de la defensa de la vida humana, sobre todo a partir del momento de la concepción. En particular, me he dedicado a desentrañar el contexto y el trasfondo político que hay detrás de las campañas sistemáticas y constantes contra la creación divina, y en especial contra los seres humanos que vienen al mundo y son condenados a morir sin poder llegar a ver la luz nunca jamás.

A lo largo de mi militancia política he trabajado en particular sobre esta temática, tan cara a la vida de los pueblos. Es por eso que me permito dirigirle estas líneas, porque he visto con gran asombro, estupor e indignación, que las Pontificias Academias de las que usted es Canciller han organizado para los días 27 de febrero-1 de marzo del corriente año un “Taller” sobre la Extinción Biológica, y que entre los expositores se cuenta uno en particular que es un paradigmático representante de los enemigos de la raza humana, en nombre del dios dinero que tanto condena el papa Francisco.

Es digno y encomiable que ambos institutos lleven a cabo una actividad sobre este tema que le compete a la Iglesia en su labor misionera, en cuanto uno de sus compromisos primordiales es el de hacerse cargo y custodiar la creación divina, junto con su misión fundamental de anunciar el Evangelio.

También es digno y encomiable que se lleve a cabo esta actividad, con el rigor y la seriedad científicos que suele ser habitual en ambas Academias, dado el excelente nivel intelectual y humano de sus miembros, que honran la labor tan importante y delicada que el Santo Padre san Juan Pablo II definió como “pastoral de la inteligencia”.

bongaarts-john2En este contexto, lo que asombra e indigna es que haya sido invitado como expositor el señor John Bongaarts, vice-presidente el Population Council, entidad fundada en el año 1952 por John Davison Rockefeller III, con el objetivo de desarrollar planes y programas a nivel mundial para llevar a cabo el control del crecimiento poblacional o el control de la natalidad.

Usted, monseñor, no puede ignorar que este señor está trabajando desde el año 1973 en la institución mencionada, ocupándose del impulso demográfico, de los determinantes de la fertilidad, del impacto de los programas de planificación familiar, las relaciones entre población y medio ambiente, etc. Usted no puede ignorar que los intereses de este señor están orientados fundamentalmente hacia el problema de la fertilidad y del impulso demográfico, para controlarlos y reducir el crecimiento poblacional global. Usted no puede ignorar que para “compensar el impulso de la población”, el señor Bongaarts recomienda “dar pasos para incrementar la edad en la que las mujeres tengan su primer hijo, mediante la inversión en educación para las niñas adolescentes”.

sanchez-sorondo-marceloUsted, monseñor, no puede ignorar estos datos, porque están presentes en la página oficial del Population Council: http://www.popcouncil.org/research/expert/john-bongaarts. Tampoco puede ignorar que hace poco tiempo, el 24 de febrero de 2016, el señor Bongaarts ha declarado con toda liviandad que el crecimiento demográfico es perjudicial para la humanidad, ya que “el potencial agregado de 4 mil millones de personas [hacia el año 2100] en las regiones más pobres del planeta es un obstáculo al desarrollo y dificulta que podamos ser optimista sobre su futuro. El rápido crecimiento poblacional, con su correspondiente consumo y derroche, tiene efectos adversos generalizados en las sociedades y en los ecosistemas mundiales. Muchos países estarían mejor con un crecimiento poblacional más bajo y con índices de nacimiento menores”. Para este “simpático” personaje, las economías de los “tigres asiáticos”, incluyendo a Corea del Sur y Taiwan, “en recientes décadas han visto rápidos incrementos per capita cuando declinaron los índices de natalidad” (http://www.popcouncil.org/news/development-slow-down-population-growth y en http://www.nature.com/news/development-slow-down-population-growth-1.19415).

Como puede apreciar, estimado monseñor, este señor sostiene que para dejar de ser pobres, los pueblos deben dejar de tener hijos. Al nivel en que se mueve, este “intelectual” no puede ignorar los informes del Credit Suisse y de la ong Oxfam, que muestran que desde el año 2000 en adelante, la concentración de la riqueza a nivel global ha sido tan violenta y brutal, que ha llegado a un nivel en el que 8 personas en el mundo tienen la misma cantidad de riqueza que las 3.500 millones de personas más pobres; que desde el 2015 el 1% más rico de la población mundial obtuvo más riqueza que el resto del planeta; que entre los años 1988 y 2011 los ingresos del 10% más pobre de la población mundial aumentó menos de 3 dólares por año, mientras que los ingresos del 1% más rico del planeta aumentaron 182 veces (OXFAM BRIEFING PAPER – SUMMARY JANUARY 2017, “An Economy for the 99%”, p. 2 y Credit Suisse, Global Wealth Databook 2016). En otras palabras: si hay pobreza y miseria generalizadas en el mundo, no es porque los pobres tengan hijos, sino porque un grupo minúsculo de personas (del que el señor Bongaarts forma parte) concentran para sí toda la riqueza.

Con este razonamiento del que hace gala, el señor Bongaarts muestra tener una mentalidad troglodita, reaccionaria en grado sumo. Afirmar que la pobreza en el mundo está causada por los hijos que tienen los pueblos es de un cinismo brutal. En el fondo, este personaje es simplemente un vocero del poder financiero anglosajón, parasitario, especulativo y depredador, cobra por ello. Lo que no se puede admitir es que un personaje de esta calaña acceda a ocupar un sitial en un encuentro o jornada organizada por la Santa Sede y que se le dé reconocimiento académico. Que alguien de esta calaña acceda a este privilegio es como pisotear la tumba de San Pedro y de tantos mártires y santos que han dado su vida por el Evangelio de Jesucristo y están enterrados en el Vaticano.

Es incomprensible e inadmisible que este vocero servil del imperialismo internacional del dinero dé cátedra sobre población ante las tumbas de Pablo VI y san Juan Pablo II, que tanto bregaron en contra de la mentalidad de personajes como el que nos ocupa. Sin temor a equivocarme, y con todo respeto, monseñor, me atrevo a asegurarle que darle lugar académico en el Vaticano al señor Bongaarts es insultar la memoria de tan magnos pontífices, y en el fondo, es denigrar el Evangelio que profesamos.

 

Pero el problema no es la personalidad individual del invitado, sino la organización que representa y de la cual es vocero y miembro activo desde hace décadas. Usted, monseñor, no puede ignorar que el Population Council, fundado en 1952 por John Davison Rockefeller III, es una de las instituciones pioneras en diseñar y llevar a cabo lo que san Juan Pablo II definió como el “holocausto demográfico planetario”, es decir, el asesinato anual a lo largo del mundo de millones de seres humanos en el vientre materno.

¿Acaso ignora usted, monseñor, que el “señor” Rockefeller III definió en 1966 al crecimiento poblacional no controlado como el “elemento” que ponía en peligro la paz mundial, y que a partir de entonces convirtió su proyecto corporativo privado de controlar la natalidad a nivel global en un problema de Estado, al asociar a 30 dirigentes políticos de varios países del mundo, entre ellos al mariscal Josef Broz (Tito), de Yugoslavia?

¿Acaso ignora usted que en el año 1969 este mismo personaje convirtió su proyecto corporativo privado antinatalista en problema que debía abordar la misma Organización de las Naciones Unidas?

¿Ignora usted que John Davison Rockefeller III definió como “derecho humano básico” la “decisión de cada individuo y de cada pareja respecto a la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos”, desplazando el derecho a la vida como derecho humano básico?

¿No sabe usted que el 19 de julio de 1969 el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, dirigió al Congreso de los Estados Unidos un Mensaje especial sobre problemas del crecimiento poblacional, en el que sostenía que el crecimiento es uno de los temas más importantes que enfrentaba Estados Unidos, y que «sólo puede ser resuelto si hay un gran pacto de planificación anticipada»?

¿No sabe usted que en este Mensaje el sr. Richard Nixon decía que el excesivo crecimiento poblacional en los países en desarrollo perjudicaba el desarrollo económico y empeoraba la calidad de vida? Como podrá usted apreciar o evaluar, para el autor del «Watergate» la pobreza no radica en la injusticia social, sino en la cantidad de personas que habitan en el mundo «subdesarrollado». Según él, la pobreza y la ignorancia dificultaban a las familias pobres disminuir el número de hijos.

¿No sabe usted que el sr. Nixon afirmó en ese entonces que había pedido al Secretario de Estado y al Administrador de la Agencia para el Desarrollo Internacional «dar a la planificación poblacional y familiar suprema prioridad», porque «los elevados índices de crecimiento poblacional “deteriora los derechos individuales, perturba las metas nacionales y amenaza la estabilidad internacional”»? En otras palabras: asumiendo la ideología antinatalista de John Davison Rockefeller III, el señor Nixon afirmaba que el crecimiento poblacional de los pobres es una amenaza para la paz mundial. Pero la solución propuesta no era combatir la pobreza, sino eliminar niños pobres.

¿No sabe usted que en esa oportunidad el «ético» presidente norteamericano se preguntaba de qué modo se podía ayudar a las familias americanas «a no tener más hijos que los que desean»? ¿No sabe usted que «don Ricky» sostenía en ese entonces que «el parto no querido o inoportuno es uno de los motivos que están llevando a muchas familias a la pobreza o a mantenerlos en esa condición»? De nuevo habla el mensaje troglodita pre-cavernícola: los hijos causan y mantienen la pobreza de los padres, no los salarios miserables que los ultramillonarios “pagan” a los que trabajan.

Ya se imaginará usted cuál es la solución que proponía don Nixon: la creación de una Comisión sobre crecimiento poblacional y el futuro americano, la que entre sus objetivos debía determinar los recursos en el sector público de la economía que se requerirían para tratar el crecimiento anticipado de la población. De nuevo la vieja película de las oligarquías: recursos del Estado al servicio de sus objetivos estratégicos y geopolíticos.

De regalo, otro sofisma más del responsable del caso Watergate: «mi punto de vista es que a ninguna mujer americana se le debe negar acceso a los servicios de planificación familiar a causa de su situación económica». Es decir, servicios de planificación familiar gratuitos para los pobres, de acuerdo con la voluntad del presidente norteamericano. Como podrá usted apreciar, el entonces presidente estadounidense impulsaba el proyecto genocida del clan Rockefeller, el verdadero poder que gobernaba y gobierna en Estados Unidos.

¿Ignora usted, monseñor, que el 16 de marzo de 1970 el presidente Nixon firmó la ley que instituía la creación de una Comisión sobre crecimiento poblacional y el futuro estadounidense, aprobada por ambas Cámaras del Congreso americano, con lo cual el objetivo estratégico del clan Rockefeller de controlar el crecimiento de la población mundial se convirtió en política de Estado del gobierno estadounidense? ¿Ignora usted que fue puesto al frente de esta Comisión el ya mencionado John Davidson Rockefeller III, como presidente de la misma, al ser «la persona más íntima y ampliamente identificada con este problema», según palabras del mismo Nixon?

Maravilla la perversidad de esta astucia con rasgos diabólicos: una corporación privada traslada al Estado su problema, el cual se convierte en problema de Estado, y además el dueño de la corporación es puesto al frente del organismo estatal que se ocupará del problema. Este fervoroso plutócrata tan preocupado por el crecimiento poblacional de los pobres propondrá a través de la mencionada Comisión, entre otras cosas, convertir el crecimiento poblacional en un problema educativo, educación sexual disponible para todos, deslegitimar los matrimonios legales, que los Estados eliminen las restricciones e inhibiciones legales existentes que impiden el acceso a información, procedimientos y elementos anticonceptivos, legitimar y estatuir estos últimos, que los Estados adopten legislaciones positivas que permita a los menores recibir información y servicios contraceptivos y profilácticos en ámbitos apropiados sensibles a sus necesidades y preocupaciones, que se remuevan las restricciones legales existentes que impiden el acceso a la esterilización anticonceptiva voluntaria, que se liberen las restricciones legales al aborto para que éste último sea ejecutado a petición, que los gobiernos federales y locales proporcionen fondos para respaldar los servicios de aborto, QUE EL ABORTO SEA ESPECÍFICAMENTE INCLUIDO EN LOS BENEFICIOS GENERALES DE LOS SEGUROS DE SALUD, TANTO PÚBLICOS COMO PRIVADOS. En síntesis: aborto a petición (incluye el «embarazo no deseado»), financiado con fondos públicos y protegido por los Seguros sociales.

¿Ignora usted que “cumpliendo” estas directivas del presidente estadounidense, el señor John Davison Rockefeller III afirmó en 1972 que como principio ético que “sólo deben venir al mundo los hijos deseados o queridos”? ¿Qué el aborto –matar a un ser humano en el seno materno- no es un problema moral ni una cuestión judicial, sino simplemente una “cuestión sanitaria” que sólo compete a la mujer que desea abortar y a su médico”, desplazando al padre de la creatura gestada?

¿Ignora usted que fue este mismo señor quien en 1973 definió al aborto como “el derecho de cada mujer de determinar su propia fertilidad”?

¿Ignora usted, monseñor, que a pedido del presidente Nixon, el Consejo de Seguridad Nacional, el famoso Henry Kissinger, presentó el 24 de abril de 1974 el Memorando Estudio de Seguridad Nacional 200, sobre las «Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar». Este estudio estaba enfocado sobre las consecuencias internacionales políticas y económicas del crecimiento demográfico, por eso debía determinar, entre otras cosas, la probabilidad que este crecimiento produjera «políticas extranjeras perturbadoras e inestabilidad internacional». Como se puede apreciar, el crecimiento poblacional mundial constituye a partir de entonces UN PROBLEMA… DE SEGURIDAD NACIONAL ¡PARA LOS ESTADOS UNIDOS!

Para este servidor del poder plutocrático mundial, la reducción de las tasas de natalidad en los países en desarrollo «tendrán ventajas en el corto plazo, al disminuir la demanda de alimentación, salud, educación y otros servicios», para «incrementar la capacidad para contribuir a inversiones productivas, por lo tanto acelerando el desarrollo». Brutalmente dicho: menos gastos en salud, alimentación y educación para crecer económicamente, bajando la cantidad de nacimientos.

Llama la atención esta insistencia en la ecuación menos pobres = mayor desarrollo, pero en realidad esto le servía a sir Henry Kissinger para encubrir el problema que le preocupaba: al analizar los Efectos políticos de los factores de población, sostenía que las consecuencias políticas de estos factores «son dañinas para la estabilidad interna y las relaciones internacionales de países en cuyo progreso está interesado Estados Unidos», porque crean «problemas políticos e incluso de seguridad nacional para Estados Unidos», es decir, los pobres pueden convertirse en una fuerza volátil y violenta que amenace la estabilidad política.

¿Cuál es el argumento esencial que fundamenta y sostiene todo este razonamiento? Indicar y enfatizar el derecho de los individuos y parejas a determinar libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos. Es decir, el señor Kissinger invocó el derecho inventado por John D. Rockefeller III… para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses en todo el mundo.

¿Ignora usted, monseñor, que el presidente Gerald Ford rubricó el 26 de noviembre de 1975 este informe del Dr. K., como Memorando Decisión de Seguridad Nacional 314, ratificando que «el liderazgo de los Estados Unidos es esencial para combatir el crecimiento poblacional […] y para promover la seguridad de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar». Es claro y evidente entonces que ya en 1974 Estados Unidos declaró una guerra contra los pueblos pobres del mundo, para proteger su seguridad nacional y sus intereses de ultramar. Para librar esta guerra, el señor Ford formuló como estrategia básica de los Estados Unidos:

  1. «trabajar de cerca con otros, en vez de imponer su punto de vista», es decir, buscar cipayos que promuevan su proyecto de seguridad nacional;
  2. «enfatizar la relación entre una reducción del crecimiento poblacional y las ganancias económicas y sociales resultantes para las naciones más pobres», es decir, convencer que los culpables de la pobreza son los hijos;
  3. «reconocer la dignidad básica del individuo y su derecho para escoger libremente sus objetivos familiares y las alternativas de planificación familiar», es decir, establecer como axioma y dogma el principio formulado por John Rockefeller III que los padres son propietarios de la vida de los hijos, es decir, instituir la ley del más fuerte.

 

¿No sabe usted, monseñor, que toda esta ideología antinatalista y el control de la natalidad llevado a cabo a nivel global constituye la razón de ser del Population Council, como institución pionera responsable del holocausto demográfico llevado a cabo en las últimas décadas?

¿No sabe usted, monseñor, que se pretendió darle estatus oficial internacional a esta ideología antinatalista, a través de las Naciones Unidas, en las Conferencias sobre Población y Desarrollo (El Cairo 1994), sobre la Mujer (Pekín 1995) y Hábitat (Estambul 1996).

El Population Council, con su fundador John Davison Rockefeller III, ha sido una de las instituciones-madre de toda esta política criminal, propulsora del asesinato masivo de seres humanos en el vientre materno. El señor John Boongarts, empleado del Population Council ha sido uno de los principales funcionarios impulsores de esta política antinatalista global.

Contra este proyecto criminal se enfrentaron Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI. Con su actitud tolerante hacia esta organización criminal y hacia uno de sus más encumbrados voceros, usted le da estatus vaticano y eclesial a esta política homicida y criminal, que sólo pretende darle paz y seguridad a la oligarquía plutocrática internacional que se está robando el mundo en provecho propio.

Por un lado el papa Francisco condena al sistema económico actual impuesto en el mundo y que sólo siembra hambre y muerte para la mayor parte de la población mundial, y además llama a combatir sus efectos deshumanizadores. Pero por otro lado usted invita a los voceros de ese mismo poder económico inhumano a “dar cátedra” sobre los problemas que afronta la población mundial actual. Para ello usted convoca a uno de los principales responsables de la extinción masiva de seres humanos en las últimas décadas. Con todo respeto, monseñor, en el fondo esto resulta ser una actitud esquizofrénica de la Santa Sede: criticar por un lado las desigualdades e injusticias económicas, y por otro lado darle autoridad a los socios y responsables de esas desigualdades y del genocidio que las acompañan.

Estimado monseñor: para tratar las cuestiones referidas al narcotráfico y al consumo de estupefacientes, a usted no se le ocurrió invitar a los jefes del Cartel de Sinaloa para que dieran cátedra en el Vaticano. Pero para afrontar el problema de las amenazas a la vida natural y a la vida humana usted convoca a uno de los principales ideólogos de la política criminal implementada en las últimas décadas. ¿Cómo se entiende? Más que una pastoral de la misericordia, ¿no parece que estaríamos en presencia de una pastoral de la esquizofrenia o de una pastoral de la hipocresía? ¿Qué tiene que ver el genocidio implementado por el clan Rockefeller en estas últimas décadas con el mensaje de Jesucristo? ¿Con qué derecho el señor Bongaarts y el Population Council van a transmitir su mensaje de muerte en el seno de la Iglesia de Cristo? ¿A nombre de qué?

Los evangelios sinópticos nos muestran que Jesucristo sólo “dialogó” con el tentador para resistir sus embates. San Agustín enseña que el Señor se dejó tentar por Satanás para mostrarnos y enseñarnos cómo se le resiste. Si somos fieles seguidores de Jesucristo, no podemos pretender ser superiores a él y invitar a dialogar a aquéllos que son transmisores de un mensaje diabólico, como es el de justificar el asesinato de seres humanos por el hecho que no se desea su existencia, poniéndose en el lugar de Dios.

En última instancia, monseñor, la Iglesia de Cristo no merece que ingresen en ella los enemigos de la raza humana para transmitir su mensaje de muerte contra los seres humanos más inocentes e indefensos de todos. En última instancia, ¿no es una actitud esquizofrénica pretender una “Iglesia pobre para los pobres” y al mismo tiempo pretender que dé cátedra en ella quien representa al poder financiero internacional y su proyecto diabólico de asesinar a voluntad a millones de seres humanos?

Estimado monseñor, da toda la impresión que los esfuerzos del papa Francisco de impulsar la dignificación de los pueblos y la extirpación de las injusticias que padecen van a contramano de la política tolerante que usted impulsa, acogiendo y sentando en la cátedra de Pedro a los responsables del terrible y abominable holocausto implementado por los ricos del mundo, para gozar en paz de las riquezas que le han robado a los pueblos y naciones del mundo a lo largo de todos estos años, y que sus mismos organismos ponen a la vista de todos en los informes que hemos mencionado.

En pocas palabras: NO SE PUEDE HACER SENTAR EN LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO A LA FAMILIA ROCKEFELLER Y SUS SECUACES.

 

Lo saludo atte., y quedo a su entera disposición.

 

José Arturo Quarracino

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24 de Marzo – “Conmemoración”, olvido y esquizofrenia

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En la vida de los pueblos se han festejado siempre las fechas o acontecimientos que han significado un hito o punto de partida de su crecimiento moral y material. ¿Qué sentido tiene “conmemorar” una derrota? Hacer un culto de la derrota, Convertir en un feriado una fecha que envilece sólo sirve para deprimir y mantener vivo el mal que paraliza y que hace retroceder: no es criticando lo malo lo que fortalece y hace progresar, sino la exaltación y reafirmación de los valores y virtudes que le dan sentido a la vida en comunidad.

Una vez más, se ha “conmemorado” en nuestro país, por parte del progresismo y del izquierdismo en general, el infausto y criminal golpe de Estado de 1976, pero evitando toda mención a quien y quienes fueron derrocados, extorsionados y secuestrados el 24 de marzo de ese año, que fueron el gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón y multitud de funcionarios y dirigentes políticos y sindicales. Se repudia el golpe y sus autores, pero nada se dice de los “motivos y pretextos” (Doctor Julio Carlos González dixit) que hicieron posible ese crimen, ni tampoco de lo que significó históricamente esa asonada.

En esta “conmemoración” se olvida que el objetivo del golpe cívico-militar fue el de hacer involucionar la Argentina hacia la “Década Infame”, retornar a la Argentina previa a la aparición de Juan Domingo Perón y su obra revolucionaria de gobierno. Dos meses antes del golpe lo había preanunciado la presidente de la Nación: “no vienen por mí ni por el gobierno, quieren derrumbar las chimeneas y las fábricas que levantó Perón”. Pocos días después del crimen institucional cometido, el responsable directo y último de la política de secuestro y exterminio del Proceso lo definió y resumió magistralmente: “el objetivo es volver a la Argentina del 3 de junio de 1943” (Albano Harguindeguy). 24/3/1976 no fue un golpe de unos locos, ni un golpe “fascista”, ni contra “los que pensaban distinto”, etc., sino contra la obra revolucionaria de Perón y contra la Argentina que él había erigido. Para voltearla, era necesaria una guerra civil devastadora. Así lo pronunció el historiador anglocanadiense H. S. Ferns en su libro La Argentina, (Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1972, p. 247: “Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta muy difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón”. Es llamativo que el citado historiador, antiperonista, califique a los gobiernos de Perón como revolucionarios. Ni ellos pueden dejar de reconocerlo.

La conmemoración “progre” olvida o encubre que detrás del golpe estaba la larga mano del Imperio Británico y de sus secuaces angloamericanos capitaneados por David Rockefeller. No fue casualidad que el ministro de Economía fuera el abogado José A. Martínez de Hoz, representante de la vieja oligarquía anglófila y miembro del Comité Internacional del Chase Manhattan Bank (fusionado en el año 2002 con el J. P. Morgan Chase Bank).

Esta conmemoración “progre” olvida o encubre también la colaboración que prestaron en ese momento las principales organizaciones armadas, creando las condiciones que justificaran ese golpe nefasto. No sólo recaudaron “revolucionariamente” (se calculan 23 millones de dólares sólo en el año 1973, por secuestros y robos), sino que se levantaron en armas contra el gobierno constitucional de Perón primero e Isabel Perón después. Es llamativa la “amistad” y diálogo que conservaron algunas cabezas de esos grupos armados con las cabezas del Proceso (Norberto Habegger-Albano Harguindeguy, por ejemplo), y no deja de sorprender la desaparición a mediados de 1975 de algunos militares (el coronel Jorge Montiel y el teniente coronel Martín Rico), quienes estaban informados que “oficiales de las Fuerzas Armadas tenían contacto con las cúpulas guerrilleras para desestabilizar al gobierno(entrevista de Carlos Negrete al doctor Julio Carlos González, publicada en La Nación, 24 de marzo de 2016, en http://www.lanacion.com.ar/1882362-julio-gonzalez-hubo-traiciones-en-el-peronismo). ¿Habrá sido ésta la colaboración de las organizaciones armadas a la guerra civil devastadora profetizada por H. S. Ferns?

Lo más grave es que esta conmemoración “progre” llega a la esquizofrenia, cuando repudia el golpe de 1976 en nombre de ideas y banderas socialistas, incluyendo la exaltación de la revolución cubana como proceso ideal de lucha anticapitalista. Ignoran o dejan de lado estos progresistas olvidadizos la colaboración y acompañamiento que hizo el régimen de Fidel Castro a nivel internacional, para que la dictadura argentina nunca fuera condenada en los organismos de las Naciones Unidas por su violación de los derechos humanos. La Cuba de Fidel Castro fue la gran aliada de la dictadura de Jorge Rafael Videla, tal como ha demostrado la investigadora estadounidense Kezia McKeague y lo hiciera conocer el 25 de marzo de 2011 la periodista Claudia Peiró (“Fidel Castro, insólito aliado de la dictadura militar argentina de Jorge Rafael Videla”, Infobae, 25 de marzo de 2011, en http://www.infobae.com/2011/03/25/1021554-fidel-castro-insolito-aliado-la-dictadura-militar-argentina-jorge-videla).

Como bien lo expresa el doctor Julio Carlos González, “el terrorismo de izquierda y de derecha actuaron como las tenazas de una pinza para desarticular y destrozar el gobierno de Perón y el Movimiento Nacional que lo sustentaba” (Asalto a la Argentina. m76. Motivos y pretextos, “Aquella noche trágica… 23 horas del 23 de marzo de 1976”, Editorial Docencia, Buenos Aires 2011, p. 31), para volver a una nueva Década Infame.

Todo lo demás es puro verso.

 

 José Arturo Quarracino                   Juan Carlos Vacarezza

Sub-coordinador general                       Coordinador General

“Esto no es peronismo, estúpido”

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Llama poderosamente la atención que en nombre del progresismo se pretenda descalificar al peronismo en forma absoluta, como supuesta “encarnación” de todos los males que aquejan a la vida política nacional. Una de las últimas expresiones condenatorias es el libro publicado por Fernando Iglesias, Es el peronismo, estúpido. Cuándo, cómo y por qué se jodió la Argentina. Aunque pretende ser una mirada progresista crítica con visión de futuro, este tipo de expresiones resulta ser en esencia una concepción política que coincide en forma absoluta con la política antiperonista liberal de la Revolución Libertadora, es decir, el “izquierdista liberal” Fernando Iglesias coincide en forma absoluta con Isaac Rojas, Pedro Aramburu, Videla Balaguer, etc. Peor aún, en el fondo este libro resulta ser la versión siglo XXI del “pensamiento” antiperonista del famoso ex embajador estadounidense Spruille Braden y de su engendro político, la Unión Democrática. En el fondo, con este tipo de visión y expresión, Fernando Iglesias termina justificando los golpes pro-británicos e imperialistas de 1955 y 1976.
Como nadie del campo “nacional y popular”, oficialista u opositor, ha salido a responder a esta paradigmática expresión de barbarie ilustrada que representa el filoso polemista, desde estas humildes líneas queremos responder a las injuriosas expresiones del autor de este libelo, frutos de la ignorancia y del resentimiento político, típico del pensamiento formado en autores e ideas extrañas a nuestra realidad nacional. Reconoce que le resulta imposible definir al peronismo (“es imposible identificar en él cualquier tipo de esencia”), pero pretende reconocerle “algunas características que lo hace único e inconfundible”, para lo cual recurre a conceptos extraños y ajenos a lo que pretende definir –populismo, autoritarismo, fascismo, etc.-, surgidos en otros ámbitos y realidades políticos. Por ejemplo, ¿ignora este intelectual progresista que populismo es un concepto “creado” por intelectuales marxistas rusos y por intelectuales yanquis para identificar respectivamente a la organización de campesinos y de granjeros, contraria a la organización gremial proletaria urbana? ¿También ignora que el fascismo fue una experiencia típicamente italiana, basada en la tradición republicana romana y en la recuperación de su grandeza imperial? Como desconoce la historia argentina, y en especial la situación en vísperas de la aparición del peronismo, el señor Iglesias sostiene infundadamente que “para el general Perón el modelo a seguir era el del fascismo italiano”. Evidentemente, este señor desconoce que el fascismo se fundamentaba en la tradición milenaria de la Roma italiana y tenía como meta forjar la grandeza del Estado y la expansión imperial, mientras que el peronismo tiene como sustento doctrinal ideológico la tradición filosófica humanista, cristiana y popular de la Argentina, y que su meta era y es forjar la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación, concibiendo al Estado como el instrumento que permite hacer posibles esos objetivos. Para el fascismo, el individuo sólo alcanza su plenitud como miembro del Estado; para el peronismo, el individuo sólo alcanza su plenitud como pueblo libre, organizado, mientras que el Estado debe proteger esa libertad del pueblo organizado.
MFM-Fernando Iglesias
Fernando Iglesias
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David Rockefeller
Braden, Spruille
Spruille Braden
La Argentina pre-peronista. El señor Iglesias hace gala de una ignorancia histórica suprema, ya que desconoce totalmente la realidad económica, social, política y cultural que padecía la comunidad argentina antes del surgimiento del peronismo. Según su interpretación, la Argentina era un país serio que el peronismo vino a degradar. Bien podría el señor Iglesias informarse con autores como Norberto Galasso, Raúl Scalabrini Ortiz, Fermín Chávez, Jorge Abelardo Ramos, José María Rosa. Ignora que hasta 1943 la Argentina cumplía el rol de “granero del mundo”, para alimentar a la economía británica; que las inversiones dependían de capitales ingleses y se enfocaban en las áreas de transporte, servicios y finanzas; que los gobernantes se elegían fundamentalmente en la Cámara de Comercio argentino-británica, y por lo general eran abogados vinculados a empresas británicas radicadas en el país; que en 1933 la Argentina había firmado un infame Tratado con Gran Bretaña (Roca-Runciman), en la que el país se aseguraba el mercado inglés para la exportación de carnes, pero concedía la creación del Banco Central dominado por la banca inglesa (1935) y la concesión del transporte público en la ciudad de Buenos Aires. Ignora que la política era dominada por la oligarquía agro-ganadera liberal y asociada al imperialismo inglés, bajo el régimen de una democracia restrictiva, sustentada en el llamado “fraude patriótico”. Ignora lo que reconocen los mismos historiadores antiperonistas: que desde 1852 y hasta 1943 dominó y manejó la Argentina una alianza entretejida entre el sector ganadero bonaerense, la burguesía mercantil porteña y las finanzas inglesas (H. S. Ferns, La Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1972).
Ignora el señor Iglesias que hacia 1937 el 95% de las personas que trabajaba en el campo no era propietaria; que gran parte de las ganancias obtenidas por los dueños de las tierras no eran reinvertidas en la producción, sino que se despilfarraba en gastos suntuarios; mientras el intermediario (por ejemplo, Bunge y Born) acopiaba granos y los exportaba, fijaba el precio final de la producción, según los valores internacionales, además de ser dueño de gran parte de toda la cadena de comercialización (almacenes, empresas de ultramar, transporte ferroviario, etc.). Desconoce que el proceso económico agropecuario se motorizaba en gran parte con empréstitos externos.
En síntesis: FI desconoce que antes del peronismo el país, en materia económica, padecía una fuerte presencia del capital extranjero (mayoritariamente inglés), estaba exteriormente endeudado, necesitaba contar siempre con superávit en la balanza comercial para poder girar fondos al exterior, carecía de políticas comerciales, y los pagos y giros al exterior excedían en un 30% a lo obtenido por las exportaciones. Además, carecía de una política social adecuada que estableciera una justa distribución del ingreso, y los saldos de la balanza comercial se obtenían sobre la baja del consumo de la clase obrera, la cual sufría en mayor medida el ajuste económico.
Algunas realizaciones históricas del peronismo. El señor Iglesias desconoce que la obra revolucionaria del peronismo le quitó al poder financiero internacional, fundamentalmente británico y angloamericano, el control y manejo de los recursos económicos del país, ya que nacionalizó el Banco Central y los depósitos bancarios, rescató la deuda pública externa, nacionalizó los ferrocarriles, los sistemas de telecomunicaciones, la industria del gas, gran parte de la producción de energía eléctrica, la actividad aseguradora, e instituyó el control estatal del comercio exportador de cereales y carnes (eliminando el oligopolio del comercio exterior en manos privadas extranjeras). Además, fundó empresas estatales de aeronavegación, de navegación de ultramar y de cabotaje, estableció una industria aeronáutica propiedad del Estado, etc. (H. S. Ferns, La Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1972). Desconoce e ignora también que en 1947 Perón repatrió la totalidad de la deuda externa que tenía el país, y que mantuvo a la Argentina país fuera de las garras del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, sin contraer deuda externa en lo más mínimo.
En concreto, el autor de este texto panfletario nada dice sobre el rediseñó del Estado y la planificación gubernamental a través de la elaboración de Planes Quinquenales. No está enterado que el rescate de la deuda externa y la nacionalización de empresas públicas benefició a la economía nacional, porque disminuyó el giro de remesas al exterior (del 30% de las exportaciones al 5% de las mismas), y que el gobierno ejecutó políticas económicas y sociales sin depender de las finanzas foráneas (método de los gobiernos anteriores). Tampoco dice nada sobre la impronta industrial del gobierno peronista, en cuanto aprobó el Plan Siderúrgico Nacional, creó la Dirección de Industrias, el Banco de Crédito Industrial, la empresa Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, la planta siderúrgica de San Nicolás y los Altos Hornos de Zapla. Nada dice sobre los inicios de la investigación de la energía nuclear a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Y que en 1943 había 65.803 establecimientos fabriles, que en 1948 habían aumentado a 104.000 y en 1955 la cifra se había elevado a 181.773 establecimientos.
Evidentemente, no sabe el señor Iglesias que la industrialización de signo nacional ofrecía la posibilidad de romper el ciclo agroexportador que para subsistir dependía de los precios internacionales y del financiamiento externo. Desconoce en forma absoluta la importante función que cumplió el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI), que interactuaba entre los productores nacionales y los compradores extranjeros, en particular en las exportaciones de cereales, carnes y cueros, neutralizando el poder concentrador dominante de las empresas multinacionales en perjuicio de los productores; que defendían la eventual caída de precios internacionales de nuestros productos en la época de la pos-guerra; que abarataba los precios importados, al concentrar el poder de compra en una sola mano; que cuando los precios internacionales bajaban subsidiaban al productor por encima de ese precio. Tampoco parece estar enterado que este organismo otorgaba fondos a las reparticiones públicas para compra de bienes de capital; que intervino en la compra de los ferrocarriles y de buques para la marina mercante; que financió a varias provincias para la compra de camiones, tractores y para la realización de obras viales; que encargó a astilleros holandeses e ingleses la fabricación de buques de pasajeros y de carga refrigerada.
Respecto a la situación social, entre otras cosas ignora el señor Iglesias que el salario real industrial aumentó un 60% desde 1943 a 1955; un 400% la fabricación de heladeras; un 163% la compra de aparatos de radio; un 269% el turismo a Mar del Plata; un 368% la afiliación al sistema previsional (de 481.837 a 2.256.580 personas). Tampoco sabe que el porcentaje de los créditos otorgados a la industria en relación con el total pasó del 34% en 1944 al 56% en 1949; que se otorgó a los trabajadores el sueldo anual complementario (aguinaldo) y se implantó el sueldo mínimo; que se sancionó el Estatuto del Peón, la Ley de Despido (que preveía el preaviso y la indemnización) e instituyó las vacaciones pagas, dando vigor extraordinario al turismo en lugares y zonas donde sólo podían concurrir los ricos.
Causa gracia que este señor llame demagogia y populismo al hecho que en la distribución del ingreso interno neto la política peronista aplicada lograra que la remuneración de los trabajadores pasara del 45,20% en 1946 al 55% en 1955, al mismo tiempo que los ingresos de propietarios, profesionales y empresarios pasara del 54,80% en 1946 al 45% en 1955. También causa gracia que ignore que desde el año 1943 hasta el año 1946 la Argentina tuvo un saldo positivo en su balanza de pagos: m$n 3.646 millones; desde 1947 a 1949 un saldo negativo de m$n 2.818 millones; en 1950 un saldo positivo de m$n 693 millones; de 1951 a 1952 un saldo negativo de m$n 2.449 millones, y de 1953 a 1954 un saldo positivo de m$n 2.122 millones. Esto significó un saldo positivo en la balanza de pagos, desde 1943 a 1954, de m$n 1.194 millones. También ignora que la balanza de pagos a 1954, según datos del Banco Central, era de m$n 696,70 millones a favor del país (con Austria, Checoslovaquia, Chile, Dinamarca, Finlandia, Israel, Hungría, Japón, Noruega, Países Bajos, Paraguay, Polonia, Reino Unido, Suecia, Unión Soviética y Yugoslavia) y de m$n 765,40 millones en contra (Alemania, Brasil, Ecuador, Francia, Italia, Rumania), con un saldo negativo de m$n 68,70 millones.
Desconoce que, en el plano educativo, el gobierno peronista eliminó el arancel universitario y edificó más de 1000 escuelas, hasta el año 1950 (Ana Jaramillo, El peronismo y la educación, Universidad Nacional de Lanús, 2011). Que en el plano de la salud disminuyó la cifra de 23.000 enfermos palúdicos agudos (en 1938) a 500 (en 1949); que promovió la fabricación nacional de penicilina, insumo básico que se importaba en su totalidad; que incrementó los servicios de salud con sus respectivos establecimientos, pasando de un total de 66 mil camas hospitalarias en 1946, a 114.600 camas en 1951 y a 134 mil en 1954 (Daniel Alberto Chiarenza, Santiago del Estero – Belém do Pará, Una vida, un destino… Ramón Carrillo, Edición del autor, Burzaco, 2010, pp. 184, 196 y 204). Ignora que en el plano de la maquinaria industrial agrícola, de 109 establecimientos con 8.000 personas ocupadas en 1951 se pasó a 276 establecimientos con 18.000 personas ocupadas en 1955, con una producción que representaba en 1955 seis veces el promedio de los años 1937-1939. Que en el plano de la producción de electrodomésticos, de 14.319 heladeras fabricadas en 1941 se llegó a 83.600 fabricadas en 1953, de 4.774 calefones fabricados en 1941 a 33.686 en 1953, de 84.900 planchas en 1941 a 224.619 en 1953, de 15301 ventiladores fabricados en 1941 a 269.539 en 1953 (Claudio Belini, La industria peronista, Edhasa, Buenos Aires 2009, pp. 108 y 138). Que en el ámbito de la vivienda, desde 1948 hasta 1954 se construyeron 26 millones de m2; que se construyeron grandes barrios obreros (Crisoldini, Barrio Obrero Berazategui, Modelo, Ciudad Evita, Los Perales, etc.); que de 10.000 casas construidas en 20 años por la Comisión Nacional de Casas Baratas se pasó a 70.000 viviendas por año en el gobierno peronista (Horacio Gaggero-Alicia Gorro, Del trabajo a la casa. La política de vivienda del gobierno peronista 1946-1955, Biblos, Buenos Aires 1996). Nada dice que en el ámbito cultural aumentaron anualmente los estrenos de cine nacional: 23 películas en 1945, 32 en 1946, 38 en 1947, 42 en 1948 y 47 en 1949 (Clara Kriger, Cine y peronismo, Siglo XXI, Buenos Aires 2009, pp. 50-51).
Las categorías hermenéuticas híbridas que utiliza el señor Iglesias le impiden aceptar que el peronismo modernizó las relaciones sociales, promovió los derechos de la mujer (básicamente con la sanción del voto femenino), fortaleció las organizaciones sindicales, hizo realidad las conquistas laborales sancionadas legislativamente pero que no tenían ninguna vigencia, además de promover conquistas nuevas (vacaciones pagas, sueldo anual complementario, convenios colectivos de trabajo, creación de las comisiones y delegados de fábricas, inembargabilidad del salario, etc.). Nada dice que dinamizó la economía, generando el pleno empleo y elevando los salarios reales; tampoco dice nada respecto a la redistribución de los ingresos lograda a favor de los trabajadores, la creación de los tribunales de trabajo y el funcionamiento de las delegaciones de la Secretaría de Trabajo y Previsión en el interior del país, la institucionalización de los sindicatos (mediante la Ley de Asociaciones Profesionales).
Tampoco entiende el profundo significado político, económico y soberano de la nacionalización de los ferrocarriles en manos de empresarios británicos y franceses, tan magistralmente resaltado por Raúl Scalabrini Ortiz. Ninguna referencia hace tampoco a la nacionalización de las telecomunicaciones, en manos de la norteamericana International Telegraph and Telephon (ITT), y la creación de la estatal ENTEL. Lo mismo le pasa con la nacionalización del servicio de gas y la creación de Gas del Estado, con la posterior provisión domiciliaria del gas, y con la promoción del Plan Siderúrgico Nacional y la creación de SOMISA. Desconoce absolutamente la importancia de la nacionalización de la actividad aseguradora. Nada dice de los esfuerzos por lograr la integración económica con los países hermanos de Sudamérica y la unión de los trabajadores latinoamericanos.
Lamentablemente, el señor Iglesias no tiene la más pálida idea de lo que significó históricamente la decisión de Perón de mantener a la Argentina fuera de la influencia del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, conservando así la independencia económica y financiera, indispensables para forjar la independencia económica nacional y consolidar el desarrollo integral del país. Minusvalora los intercambios comerciales entablados por el gobierno peronista con los países de Europa, no sólo Inglaterra, con Estados Unidos y los países socialistas europeos, dando muestras de una política exterior independiente de las garras diplomáticas y financieras británicas.
Este crítico del peronismo, eximio en ignorancia, desconoce el deterioro y retroceso económico, en perjuicio del pueblo argentino y para beneficio de los pequeños pero poderosos grupos de poder, que produjo el golpe de Estado de 1955: el retorno a la política dependiente colonialista, a favor de Inglaterra, gracias a lo cual este país pagaba un 28% más barato las exportaciones argentinas de carne (mientras los países europeos abonaban con un 11-15% de aumento). En este contexto, las reservas del Banco Central volvieron a ser utilizadas para financiar la compra de insumos al exterior, pero con la diferencia que el país vendía barato lo que exportaba y compraba caro lo que importaba, razón por la cual el comercio exterior comenzó a ser deficitario a partir de 1957.
No sabe este señor que entre setiembre de 1955 y agosto de 1957 el costo de vida general aumentó en Argentina un 50%, el salario del obrero industrial un 32%, el sueldo del empleado público un 20% y los haberes jubilatorios un 12%. En el consumo popular se reflejó visiblemente este deterioro: de 1955 a 1960, el consumo de carne bajó de 92,3 kg. a 68,2 kg. por habitante; de 96 a 83 litros de leche por habitante; de 56 a 23 unidades de huevos por habitante; de 63 a 41 kilos de papa por habitante. Los ingresos por habitante, según datos de la CEPAL, de los m$n 3.568 en 1955 pasó a m$n 3.481 en 1956, a m$n 3.477 en 1957, a m$n 3.506 en 1958, a m$n 3.367 en 1959 y a m$n 3.459 en 1960.
Tampoco sabe que, respecto al esparcimiento público, en 1955 concurrieron 4.736.697 personas a ver partidos de fútbol profesional en todo el país, mientras que en 1960 fueron 3.956.642 personas; en 1955 concurrieron 432.100 personas a ver peleas de box profesional en Capital Federal, mientras que en 1960 fueron 296.000; en 1955 concurrieron 4.344.200 personas a teatros de la Capital Federal, mientras que en 1960 fueron 2.988.000; en el rubro de cinematógrafos de la Capital Federal, en 1955 concurrieron 64.658.000 de personas, y 54.985.800 en 1960.
Tampoco conoce los datos de muestran el deterioro que presenta la producción agrícola, luego del golpe de Estado de 1955. En 1954/55, la producción de trigo alcanzó las 7.690 mil toneladas, la avena las 890 mil toneladas, la cebada las 1.112 mil toneladas, el centeno las 844 mil toneladas y el lino las 405 mil toneladas. En 1960/61, la producción de trigo disminuyó a las 4.000 mil toneladas, la avena a las 820 mil toneladas, la cebada a las 790 mil toneladas, el centeno a las 530 mil toneladas, mientras que el lino subió a las 570 mil toneladas. En síntesis: del total de 10.341 mil toneladas producidas en 1954/5, se pasó a un total de 6.710 mil toneladas. la producción en la década 1946-1955.
Tampoco valora este personaje las grandes medidas transformadoras que implementó el gobierno peronista en 1973-1976, como fue la nacionalización de los depósitos bancarios, la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles, el impulso dado a la construcción de viviendas populares, el fortalecimiento de los salarios reales, la implementación del Pacto Social (que le costara la vida al dirigente sindical José Ignacio Rucci), la convocatoria a la unidad nacional y la consulta impulsada con la mayoría de los partidos políticos, más allá de la supremacía electoral comprobada en las elecciones de setiembre de 1973 (62,9% del padrón electoral).
Bien le vendría al señor Iglesias abandonar su erudita y profusa ignorancia, además de su deformación intelectual, y recurrir a la lectura de la biografía de Perón publicada por el historiador Norberto Galasso, para enterarse de la obra revolucionaria y patriótica del peronismo y la tremenda importancia histórica que tuvo en la vida de la Nación (Norberto Galasso, Perón. Formación, ascenso y caída, Ediciones Colihue, Buenos Aires 2005, 2 Tomos). También podría abordar un texto más breve del abogado español Fernando Alonso Barahona, Perón o el espíritu del pueblo, Criterio Libros, Madrid 2003), para enterarse un poco de la obra revolucionaria de Juan Domingo Perón.
El desvarío ideológico. En su kilométrico parloteo progresista, el señor Iglesias desconoce que “el peronismo histórico fue el gran protagonista de la recuperación de la memoria colectiva” y que “desarrolló un proyecto autónomo integrador de la sociedad que se propuso también la integración geográfica”; que “puso la moneda al servicio del desarrollo nacional, más allá de los errores de instrumentación” (Carlos Leyba, Economía y política en el tercer gobierno de Perón, Editorial Biblos, Buenos Aires 2010). Ignora también que el peronismo fue tránsito obligado hacia la construcción de un mercado nacional, ampliado a través de la redistribución del ingreso y abastecido mediante una nueva industria nacional, protegida e impulsada por un Estado dinamizador. Desconoce el “intérprete” progresista que la etapa del peronismo fue en esencia una etapa fundadora, ya que después de Perón el país fue definitivamente otro.
Pero en base a no sabemos qué formación intelectual, el señor Iglesias se permite hacer descalificaciones personales de Juan Domingo Perón, en cuanto lo define como “cínico”, como expresión del “nacionalismo populista autoritario argentino”, como expresión de la “fracción populista del Partido Militar argentino”, como “padre de la mafia justicialista” etc. Con este tipo de lenguaje y calificativos, este confeso partidario de la socialdemocracia internacional se muestra como verdadera reencarnación del nefasto Spruille Braden. En contra de Perón, Iglesias rescata la figura progresista de Fernando Henrique Cardoso, olvidando que el ex presidente brasileño forma parte de la Fundación Rockefeller y de Diálogo Interamericano, el dispositivo progresista social-demócrata imperialista creado por David Rockefeller y Cyrus Vance en octubre de 1982.
En realidad, esta fobia antiperonista del señor Iglesias se nutre por su pertenencia al Movimiento Federalista Mundial, en emprendimiento globalizador internacionalista, de origen suizo pero asentado en Estados Unidos y Holanda, el cual constituye la matriz de la que se nutre su ideología mundialista y contraria a la soberanía nacional de los pueblos y los Estados. Esta organización fue creada inmediatamente después de la finalización de la Segunda Guerra mundial, en 1947 en la ciudad de Montreaux (Suiza), con la finalidad de promover la “realización de la paz global y de la justicia a través del desarrollo de instituciones democráticas y la aplicación de la ley internacional”, razón por la cual “trabaja asociada con las Naciones Unidas, con gobiernos y otras instituciones internacionales y regionales en todo el mundo” para promover “una misión de paz, prosperidad y seguridad para todos”.
En la Declaración de Montreaux (documento fundacional) se explicita el carácter mundialista-internacionalista del movimiento, acorde con el objeto de la plutocracia financiera anglosajona de instituir un nuevo orden mundial: “nosotros, federalistas mundiales, estamos convencidos que el establecimiento de un gobierno federal mundial es el problema crucial de nuestro tiempo”. El conflicto de fondo, para este mundialismo, es entre el federalismo y los poderes políticos, porque “sólo el federalismo puede asegurar la supervivencia del hombre”. En este contexto, estos federalistas mundiales sostienen que “la humanidad puede liberarse a sí misma de la guerra sólo a través de un gobierno federal mundial”. En tal sentido, uno de sus principios fundamentales es la de “limitar la soberanía nacional, y transferir al gobierno federal mundial los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en relación con los asuntos mundiales” (Principio n. 2). Otro de sus principios es la “creación de fuerzas armadas supra-nacionales capaces de garantizar la seguridad del gobierno federal mundial y de sus Estados miembros” y el “desarme de las naciones miembros al nivel de sus requerimientos políticos internos” (Principio n. 4). Una de las líneas de acción que se propone en esta Declaración es la de “presionar a gobiernos y asambleas legislativas para transformar la ONU en un gobierno federal mundial, mediante el aumento de su autoridad y recursos”.
Entre las organizaciones que aportan fondos para el trabajo mundialista anti-nacional de este movimiento se cuenta la Fundación Ford (clan Rockefeller y Departamento de Estado norteamericano), la John D. and Catherine T. MacArthur Foundation, la Open Society Foundation (de George Soros), la Samuel Rubin Foundation, la Herman Goldman Foundation, la Unión Europea, el gran Ducado de Luxemburgo, el Reino de Bélgica, el Reino de Dinamarca, el Reino de Holanda, el Reino de Noruega, el Reino de Suecia, el gobierno de Nueva Zelanda, las repúblicas de Austria y Finlandia, el principado de Liechtenstein y la Confederación Suiza.
Se entiende ahora el antiperonismo del señor Fernando Iglesias, en función de su pertenencia a un movimiento mundialista que busca limitar las soberanías nacionales, en coincidencia con el objetivo de la plutocracia financiera mundial de raíz anglosajona de instituir un nuevo orden mundial. Ataca la figura de Perón y al peronismo porque constituyen justamente la expresión más acabada de la nacionalidad argentina, contraria al imperialismo anglosajón que ha perturbado la historia argentina y el desarrollo nacional hasta nuestros días.
También se entiende por qué el señor Fernando Iglesias exhala un profundo sentimiento antiperonista: no sólo reencarna el espíritu fundacional antiperonista de Spruille Braden, sino que expresa también una coincidencia absoluta con David Rockefeller (“Perón les hizo muchísimo daño a los argentinos”, 12/10/2004) y con su discípula Condolezza Rice, funcionaria de Chevron Corp., miembro del Council on Foreing Relations y ex secretaria de Estado en el gobierno de Bill Clinton (“Perón fue un populista cuya demagogia no hizo bien a su país”, 12 de mayo de 2005).
En realidad, el señor Fernando Iglesias se muestra como un verdadero experto en la ignorancia de la historia argentina y como fiel vocero de David Rockefeller y el imperialismo financiero-industrial anglosajón que este representa. Por eso se le puede recomendar a este neo-Braden nacido accidentalmente en Argentina que agarre los libros que no muerden, estudie y se instruya, porque confunde y pone al mismo nivel a Juan Domingo Perón y al peronismo con las últimas expresiones de neo-peronismo pejotista y kirchnerista, que han olvidado y exiliado históricamente a Perón, de quien se creen superiores y superadores. Esperemos que el señor Fernando Iglesias se dé cuenta que “esto no es el peronismo, estúpido”.

José Arturo Quarracino Juan Carlos Vacarezza
Sub-coordinador general Coordinador general

SOMOS ANTICAPITALISTAS, PERO CON LOS BANCOS NOS PORTAMOS BIEN. El Socialismo “Financiero” latinoamericano

Más allá de las críticas y diatribas contra el capitalismo y contra la globalización impulsada por el mal llama-do neo-liberalismo (que en realidad es un neo-imperialismo), en su gran mayoría los gobiernos latinoamericanos auto-promocionados como progresistas han sido socios y benefactores del poder financiero angloamericano que domina e impera en la economía mundial.
En una nota anterior (“Rockefeller y el Che, ¿un solo corazón?”) destacamos la concordancia política que se ha institucionalizado entre el mencionado poder, comandado por la corporación Rockefeller como coordinador y aglutinante de las empresas multinacionales que logran grandes ganancias en sus operaciones comerciales con los países iberoamericanos, y los mencionados gobiernos que se presentan como críticos feroces del capitalismo y reivindican un “socialismo” que en muchos casos respeta a rajatabla la matriz económico-financiera especulativa impulsada a nivel mundial durante las décadas ’80 y ’90.
El acuerdo y la concordancia no han sido solamente políticos, sino también económicos y financieros. Por ejemplo, tal como destaca una nota publicada por la agencia Bloomberg en marzo de 2013, los bonos internacionales emitidos durante los 14 años de gobierno del fallecido comandante Hugo Chávez Frías en Venezuela produjeron a los inversores un 692% de rendimiento (Juan Barreto, “Nicolás Maduro. Con Chávez, su mentor, Venezuela nunca incumplió un pago”, Clarín, 10 de marzo de 2013). Destaca la nota que en esos años el ex presidente venezolano nunca incumplió un pago de esos bonos, lo cual “produjo retornos de más del doble del promedio regional”. La ganancia obtenida fue equivalente a un 14,7% anualizado, “mayor a la de los países con grado de inversión como Brasil, cuya deuda rindió un 656%”, y superó “promedio del 370% del mercado de emergentes durante ese período”. En definitiva, el socialismo bolivariano del siglo XXI hizo muy buena letra y cumplió a rajatabla con el poder financiero angloamericano globalista, definido por Alfredo Jalife Rahme como “los Amos del universo”.
También el ex dirigente sindical y líder del Partido de los Trabajadores brasileño, Ignacio Lula da Silva, y su sucesora, la ex combatiente marxista Dilma Roussef, han sabido ser generosos con el poder financiero internacional en su relación con Brasil, en sus gestiones como presidentes. El sector bancario ha sido el más beneficiado con las políticas económicas implementadas en el país hermano por los gobernantes “socialistas”. Según el periodista y analista Dan Horch, “los beneficios anuales combinados de los cuatro bancos más grandes del Brasil han crecido más del 850%, de 2.100 millones de dólares a más de 20.000 millones, en los 12 años del Partido de los Trabajadores gobernante” (Dan Horch, “In Good Times or Bad, Brazil Banks Profit” [En los buenos o malos tiempos, los bancos en Brasil ganan], New York Times, 14 de agosto de 2015).
En el mercado de créditos, excluidos los préstamos subsidiados por el gobierno, los consumidores brasileños pagan en promedio un 58% de interés, mientras que las empresas pagan un 27,5% por el dinero que piden prestado. La brecha entre el interés que los bancos pagan para atraer capitales y el interés que cargan en los préstamos que otorgan es del 30% en promedio.
Cuando Lula da Silva asumió la presidencia, en el año 2003, los cuatro bancos más grandes tenían “el 53% de los activos totales del sistema bancario”, mientras que en la actualidad “tienen más del 70%”, obligando a muchos de los bancos más pequeños operan “sólo en segmentos limitados del mercado”. Por otra parte, la deuda del sector privado “se ha elevado a casi el 70% de la economía, del 30% que abarcaba cuando Lula da Silva asumió su cargo” en el 2003.
También nuestro país se ve infectado por este servicio que el progresismo brinda a los bancos nacionales e internacionales. Si entre el 2001 y el 2005 los bancos acumularon un quebranto de casi 23.600 millones de pesos, entre el 2006 y el 2011 esos mismos “quebrados” obtuvieron una ganancia de casi 32.000 millones de pesos. Casi un tercio de este total lo lograron los bancos en un solo año, el 2010 (Javier Blanco, “la banca argentina cerró su mejor año en toda la década”, en La Nación, 8 de enero de 2011). En el año 2014 los bancos lograron una ganancia de 45.937 millones de pesos en comparación con el año anterior, es decir, un 57,6%. Los patrimonios netos de los bancos en Argentina se elevaron de $ 41.380 millones en el año 2008 a $ 168.134 millones en el año 2014. El re-torno obtenido sobre el capital fue de 7 puntos en el año 2005 y se fue incrementado sin parar, hasta llegar a 32,7 puntos en el 2014, es decir, aumentó 4 veces y media (Juan Pablo de Santis, “el 2014 fue un buen año para ser dueño de un banco privado en Argentina”, en La Nación, 4 de marzo de 2015).
Este festival de negocios de los bancos en Argentina está amparado por la vigencia ininterrumpida, durante más de 38 años, de la Ley de Entidades Financieras n. 21.526/77 sancionada por Jorge Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz el 14 de febrero de 1977. Es decir, la elevada rentabilidad financiera y bancaria en Argentina está amparada por la vigencia de una ley del Proceso de Reorganización Nacional. ¿No resulta llamativo y raro que el gobierno auto-proclamado como el más transformador de nuestra historia se sustente en leyes de la dictadura cívico-militar de 1976, sobre todo en el campo económico-financiero, vital para el desarrollo de un país? A partir de 1943, entre otras medidas de carácter revolucionario, Perón y el GOU impulsaron la nacionalización del comercio exterior, la nacionalización del Banco Central y la nacionalización de los depósitos bancarios, para sustentar la independencia económica de nuestra Patria. Por el contrario, los gobiernos democráticos posteriores al Proceso mantuvieron la matriz económico-financiera impuesta por José A. Martínez de Hoz y sus Chicagos boys, a punta de bayonetas. Curiosa contradicción: el auto-titulado “proceso más transformador de la historia argentina” se sustenta en las leyes de la sangrienta y servil dictadura de 1976. Es que, muchachos, no hay que exagerar, ni ser tremendistas ni pasarse de rosca: la “revolución” debe hacerse sin molestar ni perjudicar en lo más mínimo al imperialismo internacional del dinero.

EL CHE Y ROCKEFELLER, ¿UN SOLO CORAZÓN?

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Llama la atención el extraño maridaje y compañerismo que se ha establecido explícitamente desde hace algu-nos años entre la oligarquía financiera-industrial angloamericana, con David Rockefeller a la cabeza, y la social-democracia iberoamericana. Ésta última hace alarde de su carácter “progresista” y de criticar al neoliberalismo y al proceso de globalización que impulsa la mencionada oligarquía, pero por otro lado no duda en dejarse agasajar to-dos los años por ésta y de mantener una fluida relación de amistad con ella.
David Rockefeller fundó en 1965 el Consejo de las Américas, para impulsar “el libre comercio” y “la ini-ciativa privada” a lo largo de todo el continente americano (Norte, Centro y Sur). Inicialmente constituida exclusi-vamente por las multinacionales estadounidenses, con el paso del tiempo pasaron a formar parte del Consejo las principales empresas multinacionales norteamericanas, europeas, iberoamericanas y asiáticas, todas controladas por la familia Rockefeller, con Chevron Corp como empresa corporativa patrón. Actualmente son miembros del Con-sejo, empresas Pymes y cooperativas obreras como American Express Company, Archer-Daniels-Midland Compa-ny, Bank of America, Bank of New Scotia, Barrick Gold Corporation, BlackBerry, Bank of New York-Mellon, Bunge Limited, Cargill Incorporated, Cisco Systems, Citigroup Inc., The Coca-Cola Company, Direct TV Lati-noamerican, Exxon Mobil Corp., Federal Express, Financial Times, Ford Motor Company, General Electric Com-pany, Goldman Sachs, Google Inc., Hewlett Packard Company, IBM Corp., J. P. Morgan-Chase, Johnson & John-son, Kraft Foods International, Marriot International, Mc Donald Corporation, MetLife Inc., Microsoft Corpora-tion, Monsanto Company, Pepsico, Visa International, Wal-Mart Stores Inc., Western Union Company, Aeropuer-tos Argentina 2000, Bridas Corporation, Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Banco de la Nación Argentina, IR-SA, Banco do Brasil, Camargo Correa, Itaú Unibanco Holdings, Odebrecht, Petrobras, Grupo Prisa, Credit Suisse Bank, Deustche Bank, Repsol, Shell, Telefónica Internacional.
Esta guarida de multinacionales a la Rockefeller se ha constituido en el ámbito en el que se efectivizan anual-mente los vínculos del imperialismo internacional del dinero con los representantes del progresismo revolucionario latinoamericano, con indigenismo incluido. Quien lo desee puede comprobar esta extraña amistad entre quienes concentran la riqueza del mundo en sus manos y nuestros “líderes” críticos del imperialismo yanqui, consultando la página web del mencionado Consejo (http://www.as-coa.org/), así como también los respectivos Informes Anuales que se editan detallando las actividades del organismo y las visitas que recibe.
En esas páginas se puede constatar que los “camaradas proletarios” David Rockefeller, Susan Segal, John Negroponte, Thomas Shannon, William Rhodes, Alan Stoga, etc., confraternizan y se abrazan anualmente con Mi-chelle Bachelet, Rafael Correa, Evo Morales, Lula, José Mujica, Juan Manuel Urtubey, Alejandro Bulgheroni, Néstor y Cristina Kirchner, Ollanta Humala, Juan Manuel Santos, Marcelo Midlin, Eduardo Elsztain, Miguel Gallucio, Axel Kicillof, Ricardo Lagos, etc. Pero ni uno ni otros se equivocan o cometen un error. Se trata de una amistad política sólida.
Esa misma oligarquía plutocrática, con David Rockefeller a la cabeza, durante la década del 70 apadrinó los golpes militares contra las democracias iberoamericanas, para imponerles a nuestros pueblos el endeudamiento externo crónico, el modelo económico monoproductivo-dependiente y la matriz financiera especuladora y predado-ra. Posteriormente, a partir de 1982, comenzó a reemplazar los gobiernos militares por gobiernos “democráticos” presididos por representantes de la social-democracia vernácula, congregados por David Rockefeller, McGeorge Bundy, Cyrus Vance y Henry Kissinger en Diálogo Inter-americano. Esos nuevos gobiernos desarrollaron gestio-nes políticamente correctas y respetaron el esquema económico-financiero, extranjerizante y depredador impuesto por los gobiernos militares, y canalizaron sus anteriores ínfulas guerrilleras y revolucionarias exclusivamente en lo cultural, en temas afines a la ideología de la plutocracia financiera dominante.
De este maridaje oligarca-revolucionario no se salvó ni siquiera el “Patriarca cubano de la revolución socialis-ta latinoamericana”. El 19 de octubre de 1995, durante la celebración del 50º aniversario de la creación de la ONU, David Rockefeller recibió y agasajó a Fidel Castro en Nueva York, en la Harold Pratt House, la mismísima sede del Council on Foreign Relations, el “think tank” con el que la oligarquía angloamericana gobierna Estados Unidos y su política de relaciones exteriores.
Y el 19 de febrero de 2001, el mismo David Rockefeller visitó en La Habana a Fidel Castro, junto con 19 miembros del Council on Foreign Relations. Luego de ese viaje encomió a Fidel Castro como una persona “muy carismática, llena de entusiasmo y muy amable”, y que estaba “contento porque ese grupo había viajado a la isla”. Si bien afirmó que estaba en presencia de “un gobierno totalitario, básicamente socialista, que a mí no me genera muchas simpatías”, no dejó que afirmar que el régimen castrista “fue en muchos sentidos, exitoso y que uno debe reconocer que hicieron una cantidad de cosas positivas” (1).
Rockefeller, Videla y Martínez de Hoz
Rockefeller – Videla – Martínez de Hoz (1979)
Rockefeller-Castro
Rockefeller – Fidel Castro (1995)

Ante estas evidencias, cabe preguntarse si en todos estos años, desde ambos lados del espectro político, nos han hecho creer que estábamos frente a una guerra a muerte entre el capitalismo y el comunismo-socialismo en sus diversas expresiones, aunque en realidad se trataba de una simulación. ¿Creen los representantes del progresismo latinoamericano que a través de su amistosa sumisión al poder financiero internacional podrán llevar a cabo la con-figuración de un mundo más justo y solidario que nuestros pueblos anhelan? ¿Esta extraña alianza entre el capitalismo financiero internacional y el progresismo latinoamericano no contradice las viejas consignas “la sangre derramada no será negociada” y “hasta la victoria siempre”? ¿La victoria de quién?
Rockefeller-Bachelet Michelle
con Michelle Bachelet (2007)
cfk-rockefeller
Rockefeller tupamaro
con Pepe Mujica (2014)

(1) “Rockefeller: por qué visité a Fidel Castro”, en La Nación, 23 de febrero de 2001, nota de María O´Donnell, corresponsal del diario en Estados Unidos (ver http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=53452). Para más datos, se puede consultar el in-forme oficial de esta visita publicado en Granma Internacional, edición del 19 de febrero de 2001 (en http://www.latinamericanstudies.org/us-cuba/cfr-cuba.htm).

AXEL KICILLOF: DE MARX Y KEYNES A ROCKEFELLER Y EL BANCO BARCLAYS

Movimiento Primero la Patria_Logo-Banner

Hace pocos días el gobierno argentino colocó nueva deuda en dólares, mediante una ampliación del BONAR 2024, por 1.400 millones de dólares, a una tasa de casi el 9%, que bien podría definirse como usuraria.
Se dijo en un principio que no había habido intervención de bancos, y que por lo tanto la Argentina no había pagado las comisiones habituales. Pero la verdad es que participaron el famoso Deutsche Bank y el fondo de inversión estadounidense Marathon Asset Management, tanto en la manipulación previa de la cotización del bono en cuestión como en la nueva colocación de deuda. En realidad, el banco obtuvo una suculenta ganancia.
El gobierno nacional hace frente a los “fondos buitres”, lo cual está bien, pero legitima la dependencia financiera del país con el poder financiero especulativo internacional (y su actividad usurera), verdadero dueño de la economía mundial.
1. ¿Quién es en realidad el Deutsche Bank? Fundado en 1870, representó durante décadas a la banca alemana en el mundo. Hoy en día ya ha dejado de ser alemán. Desde junio de 2014 es uno de sus principales accionistas Treetop Family Foundation Inc., constituida y radicada en el paraíso fiscal de Panamá el 13 de junio de 2008, y representada por un abogado libanés, Fady Bakhos, vinculado al Barclays Bank (Inglaterra). Esta sociedad “panameña” está vinculada a su vez con un fondo de inversión radicado en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas, Paramount Services Holding Ltd., representada por un abogado qatarí, FakirAhmed Gulam M. Kaldane, también vinculado al Barclays Bank, y está vinculada también a Su Excelencia el Sheikh Hamad Bin Jassim Bin Jabor Al-Thani, funcionario y político qatarí(1).
Otros dueños accionarios del Banco son Black Rock Asset Management AG, Black Rock Advisors (Gran Bretaña), Vanguard Group, Credit Agricole Asset Management Group, Merrill Lynch International Solutions, HSBC Holdings, State Street Global Advisors, Credit Suisse First Boston, Goldman Sachs Group, etc.(2).
Además, el Deutsche Bank es miembro del Council of the Americas, organismo creado en 1965 por David Rockefeller para impulsar “el libre comercio y la iniciativa privada” en Hispanoamérica. Forma parte del dispositivo empresarial creado por la Corporación Rockefeller para impulsar su expansión comercial y financiera imperialista en América, más allá de las fronteras estadounidenses(3).
Es decir, el Deutsche Bank es un instrumento de la Corporación Rockefeller y del Barclays Bank, propiedad de fondos especulativos radicados en paraísos fiscales y de poderosas instituciones financieras globales.
cfk-rockefeller
2. ¿Quién es Marathon Asset Management? Es un fondo de inversión asentado en New York, con sucursales en Londres y en Singapur, dedicado a la especulación financiera, utilizando fondos ajenos para operaciones de alto riesgo, es decir, es una empresa que participa de la especulación financiera a gran escala a nivel mundial(4). También es miembro del Council of the Americas a partir de los últimos años, ya que hasta el año 2012 no formaba parte del mismo.
Barclays Bank
En definitiva, el exitoso “modelo productivo de matriz diversificada con inclusión social” se sustenta en el poder financiero internacional, especulativo y predador, y abrazados al poder financiero internacional; a corporaciones internacionales como Chevron, Monsanto, Barrick Gold, Barclays Bank, etc. Se vocifera el enfrentamiento dialéctico “patria sí, colonia no”, pero se hace de la Argentina una “patria colonizada” por el poder financiero angloamericano. En definitiva: la “revolución nac&pop” kirchnerista se sustenta en la corporación Rockefeller, la principal impulsora del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
¿Será por todo esto que la titular del Poder Ejecutivo se abrazó a David Rockefeller y esconde a Perón y a su doctrina?
1 de mayo de 2015

José Arturo Quarracino Juan Carlos Vacarezza

(1)http://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1159508/000114036114025259/formsc13g.htm
(2) http://investors.morningstar.com/ownership/shareholders-major.html?t=DB
(3) http://www.as-coa.org/sites/default/files/Member_Companies_04.15.15.pdf. Dos de los principales accionistas –Black Rock y el Credit Suisse- también forman parte del Council of the Americas
(4) http://en.wikipedia.org/wiki/Marathon_Asset_Management

CARTA ABIERTA A HORACIO VERBITSKY

Lomas de Zamora, 24 de febrero de 2015

Estimado Horacio Verbitsky:
La lectura del artículo de su autoría, publicado el domingo 22 de febrero ppdo. me motiva a acercarle las siguientes reflexiones e interrogantes que me gustaría que pudiera aclarármelos, porque algunas de sus afirmaciones resultan un poco confusas.
Usted considera que la marcha del 18 de febrero en homenaje al ex fiscal Alberto Nisman significa el nacimiento de una “nueva derecha con presencia electoral” que vendría a constituir un “saludable estabilizador”, ya que posibilita que la “oligarquía liberal” que nunca tuvo capacidad electoral recurría constantemente al “Partido Militar” para desplazar a los gobiernos democráticos. Según su análisis, este “Partido Militar”, brazo armado de la oligarquía minoritaria, será reemplazado de ahora en adelante por esta “nueva derecha electoral” que ahora enfrenta al gobierno kirchnerista en la calle y pretende hacerlo en las urnas.
Rockefeller David2Verbitzky, Horacio
Es evidente que, para usted, el gobierno al que pondera es de izquierda, combatido por la derecha. En este punto, permítame preguntarle: ¿quiénes son los representantes de la izquierda en el actual gobierno? ¿La presidente-hotelera? ¿El multiprocesado Amado Boudou, hijo político de Álvaro Alsogaray, “comandante” combatiente de los médanos de Puerto Madero? ¿Los hijos de la UCEDÉ como Diego Bossio, Ricardo Echegaray? ¿Los combatientes de las estepas santacruceñas como Ricardo Jaime y Julio de Vido? ¿Los gobernadores feudales como Gildo Insfrán, José Luis Gioja, Luis Beder Herrera? ¿El socio senatorial Carlos Saúl Menem? ¿Los emblemáticos pequeños productores como Lázaro Báez y Cristóbal López? ¿Los mini-emprendedores agropecuarios como Juan Manzur y Eduardo de Pedro? ¿Los ex funcionarios del Proceso Militar de 1976 como Felisa Micelli, Alicia Margarita Kirchner, Ginés González García? ¿El proletario empresario de medios Rudy Ulloa? Sería bueno que usted pudiera presentar a un cabal exponente de la izquierda en el gobierno.
Flag_of_the_United_States.svg Bandera Inglesa

Es evidente también que usted no se identifica para nada con esa “nueva derecha electoral”, lo que lleva a suponer que usted se definiría como un hombre “de izquierda”. Permítame preguntarle entonces: ¿usted es el mismo Horacio Verbitsky que colaboró como columnista en 1967 en la revista La Hipotenusa, dependiente de la Secretaría General de Presidencia de la Nación (a cargo del general Juan Carlos Onganía) y como colaborador de la Secretaría de Prensa de la mencionada Secretaría? ¿Cómo se compagina su identidad “izquierdista” con la colaboración con un gobierno del “Partido Militar”? ¿No es un poco contradictorio?
Más aún, ¿usted es el mismo Horacio Verbitsky que, según el Comodoro (R) Juan José Guiraldes hizo posible la publicación, en 1979, de un libro editado por la Fuerza Área, por cuanto reconoce que el mismo “no hubiera podido llegar a las prensas de no haber recibido el permanente aliento y la eficaz colaboración de Horacio Verbitsky”?(1). Usted toma distancia del “Partido Militar”, al que identifica como brazo armado de la oligarquía liberal, ¿y colaboró con el mismo? ¿No es un poco contradictorio su izquierdismo? Además, ¿usted es el mismo Horacio Verbitsky que cobró durante 6 meses (de setiembre 1978 a marzo 1979 una retribución mensual de $ 700.000 por la redacción de esa obra, por parte del Instituto Argentino de Historia Aeronáutica “Jorge Newbery”, institución subsidiada por el Comando en Jefe de la Fuerza Aérea? Ahora bien, ¿en esos años usted no había militado en la organización Montoneros? ¿Cómo es que colaboró en forma rentada con el “Partido Militar? ¿No es también contradictorio? ¿O en realidad usted estaba haciendo un fino trabajo de penetración izquierdista en la Fuerza Aérea?
Actualmente, usted sigue definiéndose como un hombre “de izquierda”. Según tengo entendido, desde el año 2000 usted preside el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). No puedo dejar de preguntarle entonces: ¿cómo compagina su militancia de “izquierda” con la presidencia de una institución que es subsidiada anualmente por fundaciones ligadas estrechamente al poder financiero internacional angloamericano? El año pasado una de estas instituciones, la Fundación Ford, lo subsidió con 2.600.000 dólares para promover unos proyectos(2). Bien sabe usted la mencionada fundación es un ariete del Departamento de Estado norteamericano, como lo ha denunciado el sociólogo James Petras, y que desde hace décadas fue presidida por personajes todos vinculados a la familia Rockefeller (McGeorge Bundy, Richard Bissel Jr., Susan V. Berresford)(3). Si usted es de “izquierda”, ¿cómo se explica que el Departamento de Estado y la familia Rockefeller, en vínculo estrecho con la CIA, subsidien sus actividades democráticas y revolucionarias?
Pero también subsidia a su Centro el National Endowment of Democracy (NED), organismo fundado en 1983 por el entonces presidente Ronald Reagan para “fortalecer las instituciones democráticas a lo largo del mundo a través de esfuerzos no-gubernamentales”(4). Permítame preguntarle: ¿usted como hombre de izquierda y con su pasado militante revolucionario en Montoneros coincide con los ideales “democráticos” de Ronald Reagan y del Departamento de Estado, y recibe subsidios por ello?
También el CELS que usted preside recibe subsidios de la Fundación Tinker. Esta organización no-gubernamental tiene como su misión fundamental “promover el desarrollo de una sociedad igualitaria, sostenible y productiva en América Latina y mejorar la comprensión en los Estados Unidos de América Latina y cómo las políticas estadounidenses pueden impactar en la región”(5). Entre sus directores se encuentran Renate Rennie, Alan Stoga, Susan Segal, todos ellos miembros del Council on Foreign Relations, el famoso think tank controlado desde la década de 1940 por David Rockefeller y la oligarquía financiera estadounidense(6). Según informa este organismo, en el 2011 le entregaron al CELS un subsidio por 150.000 dólares para “promover la implementación de políticas generales de seguridad pública en Argentina basadas en principios democráticos”(7). Si usted es un hombre de “izquierda” crítico del capitalismo, ¿por qué promueve políticas de seguridad pública según la ideología de representantes del más rancio capitalismo yanqui? ¿También los ha engañado a ellos, y les saca subsidios para promover políticas anticapitalistas?
Llamativamente, también subsidian al CELS el Foreign Office inglés y la Embajada Británica en Buenos Aires. Permítame preguntarle: ¿cómo se explica que el enemigo histórico de nuestra Argentina e invasor de nuestro territorio patrio, tal como lo ha descrito magistralmente Raúl Scalabrini Ortiz, lo subsidien a usted, supuestamente “enemigo mortal” del capitalismo? Si es verdad que usted milita en una postura de izquierda enemiga del capitalismo representado históricamente por el Imperio Británico y sus finanzas, ¿cómo es que esta oligarquía plutocrática anglosajona y americana subsidia sus actividades de “izquierda”? ¿Cómo hizo para engañarlos y que hasta ahora no se hayan dado cuenta? No hay que olvidar que quienes forman parte de estas instituciones británicas juran fidelidad absoluta a la Corona británica. Es asombroso que los servidores de la Corona británica subsidien su militancia “izquierdista” anticapitalista en el CELS y no se den cuenta de ello. ¿O lo saben?

Espero que no le molesten estas preguntas que le formulo, a mí también me interesa conocer la verdad y tener memoria, para que los argentinos no nos veamos sometidos a políticas hiper-capitalistas imperialistas que nos han sometido históricamente y nos han colocado en una situación de postración neo-colonial.

(1) Comodoro (R) Juan José Guiraldes, El poder aéreo de los argentinos, Círculo de la Fuerza Aérea-Dirección de Publicaciones, Buenos Aires 1979, p. 9.
(2) Según datos informados por la Fundación Ford en http://www.fordfoundation.org/grants/grantdetails?grantid=121234 y en http://www.fordfoundation.org/grants/grantdetails?grantid=121553
(3) Sobre el vínculo estrecho entre la Fundación Ford y la CIA, lo puede consultar en http://www.voltairenet.org/article123675.html?var_recherche=fundaci%C3%B3n+ford?var_recherche=fundación%20ford y en http://www.rebelion.org/petras/english/ford010102.htm
(4) Explicitado en en http://www.ned.org/about/about.html
(5) En http://www.tinker.org/
(6) En http://www.tinker.org/content/board-directors.
(7) En http://www.tinker.org/content/formulation-and-implementation-public-democratic-security-policies-public-debate-and-const-0.

INVERSIONES CHINAS EN ARGENTINA: ¿las INVASIONES INGLESAS DEL SIGLO XXI?

1. Mucho se ha escrito y comentado durante estos días sobre la avalancha de las inversiones chinas en nuestros país y sobre los fondos swap puestos en garantía en el Banco Central. Pero lo que no se dice nada, al menos en los grandes medios de comunicación, como tampoco en el mundo político, es que esta avanzada de la República Popular China en nuestro país, en rubros tan sensibles como la energía eléctrica y en el plano financiero, viene de la mano de la asociación estratégica que han realizado las autoridades políticas del país asiático con las finanzas inglesas, a través de la City bancaria londinense, desde octubre del año ppdo., perfeccionada a lo largo de los últimos meses. Es decir, esta avanzada “china” en nuestro país es en realidad un nuevo avance del Imperio británico en nuestra economía, disimulada con rostro asiático.
República Popular China-Bandera City londinense-Bandera Rothschild_logo
En un corto artículo publicado en el diario Clarín, el 27 de octubre del 2013 , el analista político Jorge Castro in-formaba sobre esta asociación estratégica chino-británica, dando a conocer en forma muy precisa que “es evidente que el gobierno de David Cameron ha tomado la decisión estratégica fundamental sobre la inserción internacional de Gran Bre-taña en el siglo XXI y optó por China, a través de la conversión de Londres en el centro mundial de la internacionalización del renminbi (RMB) y en el eje de la inversión directa de la República Popular en el exterior”. Lo que en realidad afirma y confirma el articulista es que Gran Bretaña ha tomado la iniciativa de adoptar un nuevo liderazgo en el mundo político internacional y que utiliza para ello los cuantiosos fondos que las autoridades comunistas chinas destinan a inversión directa externa, dando forma concreta a una nueva expresión de la alianza entre los verdaderos dueños del capitalismo a nivel global con la ideología “comunista”.
Esta noticia confirmaba lo anunciado el 15 de octubre del 2013 por el ministro de Finanzas británico, George Osborne, en una visita oficial a China, en el sentido que la ambición británica es “garantizar que Londres sea el centro para los negocios en yuanes en occidente” . En otras palabras: avance imperialista británico, con dinero y rostro chinos, para imponer la moneda asiática como moneda de intercambio internacional, en lugar del dólar.
Un paso importante se dio en este sentido días pasados, al institucionalizarse el intercambio directo entre el yuan (en realidad, el renminbi, nombre oficial de la divisa china) y la libra esterlina, obviando al dólar: “El yuan chino y la libra británica se podrán cambiar directamente a partir de este jueves [19/06/2014], según la plataforma de cambios de divisas del país, en un nuevo paso hacia internacionalización de la moneda china” .

2. En realidad, el poder financiero internacional occidental (básicamente angloamericano) ya está presente en las finanzas chinas, ya que sus bancos más importantes tienen entre sus accionistas a bancos como Goldman Sachs, American Express, Royan Bank of Scotland, Unión de Bancos Suizos, Citigroup, etc. Los bancos chinos que financiarán la construcción de dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz cuentan con la presencia accionaria de las entidades mencionadas: Banco de China Ltd., Banco Comercial e Industrial de China y el Banco Chino para el Desarrollo, Corp. Es decir, los bancos chinos que se expanden por el mundo, en especial en los países del Tercer Mundo, en realidad son dispositivos financieros controlados y orientados por el poder financiero internacional angloamericano.
A) El Banco de China Ltd. Es uno de los cuatro bancos comerciales que tiene como propietario al Gobierno de la República Popular de China. Opera en 27 países a lo largo del mundo. Desde el 2004 al 2009 tuvo como uno de sus principales accionistas al Royal Bank of Scotland, vinculado a casas reales europeas, especialmente la Casa de Hannover. Su principal accionista es la estatal Central Huijin Investment Ltd., subsidiaria de China Investment Cor-poration, creada en el año 2007 como fondo de riqueza soberana, responsable de la administración parcial de las re-servas internacionales de la República Popular de China. Si bien la administración general de esta Corporación está en manos de funcionarios chinos, la misma cuenta con un Consejo Asesor Internacional, que cuenta entre sus miembros, desde el año 2009, a los estadounidenses Merit E. Janow (del Council on Foreign Relations), John J. Mack (Morgan Stanley), John Lawson Thornton (Goldman Sachs) y James E. Wolfenshon (Council on Foreign Relations, Bilderberg Group, Citigroup, Fundación Rockefeller, ex presidente del Banco Mundial). Es decir, el Banco de China –que administra las inversiones chinas en el extranjero- es “asesorado y aconsejado” por representantes de la oligarquía financiera estadounidense, dueña de la economía estadounidense y de la economía mundial.
B) Banco de Desarrollo de China [China Development Bank]. Banco propiedad del Estado, financia las obras de desarrollo nacional de China y los proyectos a gran escala de obras de infraestructura, desarrollo social y coope-ración internacional. Sus principales dueños accionarios son el Ministerio de Finanzas de China (51,18%) y la recién mencionada Central Huijin Investment Ltd. (47,63%), subsidiaria de China Investment Corporation.
C) Banco Industrial y Comercial de China [en inglés: Industrial and Commercial Bank of China Ltd., ICBC]. Es el banco más grande del mundo en términos de valor de mercado, el banco más grande del mundo por depósitos y el banco más rentable del mundo. Entre sus accionistas están las bancas Goldman Sachs y American Express.
Rockefeller David2 Goldman_Sachs
3. La presencia de la banca Goldman Sachs en la trama bancaria-financiera de la República Popular China muestra con toda claridad el vínculo profundo que existe entre el crecimiento económico chino-comunista con el capitalismo financiero internacional.
La banca Goldman Sachs es una de las instituciones financieras más antiguas de Estados Unidos, una de las dueñas originarias del Sistema de la Reserva Federal y, entre otras empresas, de British Petroleum. De su seno surgieron figuras como Henry Paulson (Secretario del Tesoro estadounidense en los gobiernos de Clinton y Bush), Robert Ziellick (presidente del Banco Mundial), Romano Prodi (primer ministro de Italia), Mario Draghi (presidente del Banco Central Europeo), Mario Monti (primer ministro de Italia), Peter Shuterland (Procurador General de Irlanda, presidente de British Petroleum, director no ejecutivo del grupo Banco Real de Escocia, miembro del Grupo Bilderberg, y de la Comisión Trilateral), etc. También ha sido la banca responsable de la crisis financiera europea de los últimos años.
Es uno de los miembros del Consejo de las Américas, inicialmente un nucleamiento de empresas multinacionales estadounidenses, fundado en 1965 por David Rockefeller. Entre sus dueños accionarios se encuentran Citigroup, Vanguard Group y fondos de inversión (BlackRock Institutional Trust Company, Capital Research Global Investors), cuya propiedad le pertenece al Banco Barclays, de Inglaterra.

Estos datos permiten tener un panorama o una perspectiva más clara de lo que significa la mayor presencia china en nuestra vida económica: el refuerzo de la presencia británica en nuestra Patria, asociada estratégicamente a la expansión comercial, industrial y financiera de China con el apoyo de la plutocracia estadounidense, hermana y socia de las finanzas británicas.

20 de julio de 2014