24 de Marzo – “Conmemoración”, olvido y esquizofrenia

Movimiento Primero la Patria_Logo-Banner

En la vida de los pueblos se han festejado siempre las fechas o acontecimientos que han significado un hito o punto de partida de su crecimiento moral y material. ¿Qué sentido tiene “conmemorar” una derrota? Hacer un culto de la derrota, Convertir en un feriado una fecha que envilece sólo sirve para deprimir y mantener vivo el mal que paraliza y que hace retroceder: no es criticando lo malo lo que fortalece y hace progresar, sino la exaltación y reafirmación de los valores y virtudes que le dan sentido a la vida en comunidad.

Una vez más, se ha “conmemorado” en nuestro país, por parte del progresismo y del izquierdismo en general, el infausto y criminal golpe de Estado de 1976, pero evitando toda mención a quien y quienes fueron derrocados, extorsionados y secuestrados el 24 de marzo de ese año, que fueron el gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón y multitud de funcionarios y dirigentes políticos y sindicales. Se repudia el golpe y sus autores, pero nada se dice de los “motivos y pretextos” (Doctor Julio Carlos González dixit) que hicieron posible ese crimen, ni tampoco de lo que significó históricamente esa asonada.

En esta “conmemoración” se olvida que el objetivo del golpe cívico-militar fue el de hacer involucionar la Argentina hacia la “Década Infame”, retornar a la Argentina previa a la aparición de Juan Domingo Perón y su obra revolucionaria de gobierno. Dos meses antes del golpe lo había preanunciado la presidente de la Nación: “no vienen por mí ni por el gobierno, quieren derrumbar las chimeneas y las fábricas que levantó Perón”. Pocos días después del crimen institucional cometido, el responsable directo y último de la política de secuestro y exterminio del Proceso lo definió y resumió magistralmente: “el objetivo es volver a la Argentina del 3 de junio de 1943” (Albano Harguindeguy). 24/3/1976 no fue un golpe de unos locos, ni un golpe “fascista”, ni contra “los que pensaban distinto”, etc., sino contra la obra revolucionaria de Perón y contra la Argentina que él había erigido. Para voltearla, era necesaria una guerra civil devastadora. Así lo pronunció el historiador anglocanadiense H. S. Ferns en su libro La Argentina, (Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1972, p. 247: “Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta muy difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón”. Es llamativo que el citado historiador, antiperonista, califique a los gobiernos de Perón como revolucionarios. Ni ellos pueden dejar de reconocerlo.

La conmemoración “progre” olvida o encubre que detrás del golpe estaba la larga mano del Imperio Británico y de sus secuaces angloamericanos capitaneados por David Rockefeller. No fue casualidad que el ministro de Economía fuera el abogado José A. Martínez de Hoz, representante de la vieja oligarquía anglófila y miembro del Comité Internacional del Chase Manhattan Bank (fusionado en el año 2002 con el J. P. Morgan Chase Bank).

Esta conmemoración “progre” olvida o encubre también la colaboración que prestaron en ese momento las principales organizaciones armadas, creando las condiciones que justificaran ese golpe nefasto. No sólo recaudaron “revolucionariamente” (se calculan 23 millones de dólares sólo en el año 1973, por secuestros y robos), sino que se levantaron en armas contra el gobierno constitucional de Perón primero e Isabel Perón después. Es llamativa la “amistad” y diálogo que conservaron algunas cabezas de esos grupos armados con las cabezas del Proceso (Norberto Habegger-Albano Harguindeguy, por ejemplo), y no deja de sorprender la desaparición a mediados de 1975 de algunos militares (el coronel Jorge Montiel y el teniente coronel Martín Rico), quienes estaban informados que “oficiales de las Fuerzas Armadas tenían contacto con las cúpulas guerrilleras para desestabilizar al gobierno(entrevista de Carlos Negrete al doctor Julio Carlos González, publicada en La Nación, 24 de marzo de 2016, en http://www.lanacion.com.ar/1882362-julio-gonzalez-hubo-traiciones-en-el-peronismo). ¿Habrá sido ésta la colaboración de las organizaciones armadas a la guerra civil devastadora profetizada por H. S. Ferns?

Lo más grave es que esta conmemoración “progre” llega a la esquizofrenia, cuando repudia el golpe de 1976 en nombre de ideas y banderas socialistas, incluyendo la exaltación de la revolución cubana como proceso ideal de lucha anticapitalista. Ignoran o dejan de lado estos progresistas olvidadizos la colaboración y acompañamiento que hizo el régimen de Fidel Castro a nivel internacional, para que la dictadura argentina nunca fuera condenada en los organismos de las Naciones Unidas por su violación de los derechos humanos. La Cuba de Fidel Castro fue la gran aliada de la dictadura de Jorge Rafael Videla, tal como ha demostrado la investigadora estadounidense Kezia McKeague y lo hiciera conocer el 25 de marzo de 2011 la periodista Claudia Peiró (“Fidel Castro, insólito aliado de la dictadura militar argentina de Jorge Rafael Videla”, Infobae, 25 de marzo de 2011, en http://www.infobae.com/2011/03/25/1021554-fidel-castro-insolito-aliado-la-dictadura-militar-argentina-jorge-videla).

Como bien lo expresa el doctor Julio Carlos González, “el terrorismo de izquierda y de derecha actuaron como las tenazas de una pinza para desarticular y destrozar el gobierno de Perón y el Movimiento Nacional que lo sustentaba” (Asalto a la Argentina. m76. Motivos y pretextos, “Aquella noche trágica… 23 horas del 23 de marzo de 1976”, Editorial Docencia, Buenos Aires 2011, p. 31), para volver a una nueva Década Infame.

Todo lo demás es puro verso.

 

 José Arturo Quarracino                   Juan Carlos Vacarezza

Sub-coordinador general                       Coordinador General

“Esto no es peronismo, estúpido”

Movimiento Primero la Patria_Logo-Banner
Llama poderosamente la atención que en nombre del progresismo se pretenda descalificar al peronismo en forma absoluta, como supuesta “encarnación” de todos los males que aquejan a la vida política nacional. Una de las últimas expresiones condenatorias es el libro publicado por Fernando Iglesias, Es el peronismo, estúpido. Cuándo, cómo y por qué se jodió la Argentina. Aunque pretende ser una mirada progresista crítica con visión de futuro, este tipo de expresiones resulta ser en esencia una concepción política que coincide en forma absoluta con la política antiperonista liberal de la Revolución Libertadora, es decir, el “izquierdista liberal” Fernando Iglesias coincide en forma absoluta con Isaac Rojas, Pedro Aramburu, Videla Balaguer, etc. Peor aún, en el fondo este libro resulta ser la versión siglo XXI del “pensamiento” antiperonista del famoso ex embajador estadounidense Spruille Braden y de su engendro político, la Unión Democrática. En el fondo, con este tipo de visión y expresión, Fernando Iglesias termina justificando los golpes pro-británicos e imperialistas de 1955 y 1976.
Como nadie del campo “nacional y popular”, oficialista u opositor, ha salido a responder a esta paradigmática expresión de barbarie ilustrada que representa el filoso polemista, desde estas humildes líneas queremos responder a las injuriosas expresiones del autor de este libelo, frutos de la ignorancia y del resentimiento político, típico del pensamiento formado en autores e ideas extrañas a nuestra realidad nacional. Reconoce que le resulta imposible definir al peronismo (“es imposible identificar en él cualquier tipo de esencia”), pero pretende reconocerle “algunas características que lo hace único e inconfundible”, para lo cual recurre a conceptos extraños y ajenos a lo que pretende definir –populismo, autoritarismo, fascismo, etc.-, surgidos en otros ámbitos y realidades políticos. Por ejemplo, ¿ignora este intelectual progresista que populismo es un concepto “creado” por intelectuales marxistas rusos y por intelectuales yanquis para identificar respectivamente a la organización de campesinos y de granjeros, contraria a la organización gremial proletaria urbana? ¿También ignora que el fascismo fue una experiencia típicamente italiana, basada en la tradición republicana romana y en la recuperación de su grandeza imperial? Como desconoce la historia argentina, y en especial la situación en vísperas de la aparición del peronismo, el señor Iglesias sostiene infundadamente que “para el general Perón el modelo a seguir era el del fascismo italiano”. Evidentemente, este señor desconoce que el fascismo se fundamentaba en la tradición milenaria de la Roma italiana y tenía como meta forjar la grandeza del Estado y la expansión imperial, mientras que el peronismo tiene como sustento doctrinal ideológico la tradición filosófica humanista, cristiana y popular de la Argentina, y que su meta era y es forjar la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación, concibiendo al Estado como el instrumento que permite hacer posibles esos objetivos. Para el fascismo, el individuo sólo alcanza su plenitud como miembro del Estado; para el peronismo, el individuo sólo alcanza su plenitud como pueblo libre, organizado, mientras que el Estado debe proteger esa libertad del pueblo organizado.
MFM-Fernando Iglesias
Fernando Iglesias
Rockefeller David2
David Rockefeller
Braden, Spruille
Spruille Braden
La Argentina pre-peronista. El señor Iglesias hace gala de una ignorancia histórica suprema, ya que desconoce totalmente la realidad económica, social, política y cultural que padecía la comunidad argentina antes del surgimiento del peronismo. Según su interpretación, la Argentina era un país serio que el peronismo vino a degradar. Bien podría el señor Iglesias informarse con autores como Norberto Galasso, Raúl Scalabrini Ortiz, Fermín Chávez, Jorge Abelardo Ramos, José María Rosa. Ignora que hasta 1943 la Argentina cumplía el rol de “granero del mundo”, para alimentar a la economía británica; que las inversiones dependían de capitales ingleses y se enfocaban en las áreas de transporte, servicios y finanzas; que los gobernantes se elegían fundamentalmente en la Cámara de Comercio argentino-británica, y por lo general eran abogados vinculados a empresas británicas radicadas en el país; que en 1933 la Argentina había firmado un infame Tratado con Gran Bretaña (Roca-Runciman), en la que el país se aseguraba el mercado inglés para la exportación de carnes, pero concedía la creación del Banco Central dominado por la banca inglesa (1935) y la concesión del transporte público en la ciudad de Buenos Aires. Ignora que la política era dominada por la oligarquía agro-ganadera liberal y asociada al imperialismo inglés, bajo el régimen de una democracia restrictiva, sustentada en el llamado “fraude patriótico”. Ignora lo que reconocen los mismos historiadores antiperonistas: que desde 1852 y hasta 1943 dominó y manejó la Argentina una alianza entretejida entre el sector ganadero bonaerense, la burguesía mercantil porteña y las finanzas inglesas (H. S. Ferns, La Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1972).
Ignora el señor Iglesias que hacia 1937 el 95% de las personas que trabajaba en el campo no era propietaria; que gran parte de las ganancias obtenidas por los dueños de las tierras no eran reinvertidas en la producción, sino que se despilfarraba en gastos suntuarios; mientras el intermediario (por ejemplo, Bunge y Born) acopiaba granos y los exportaba, fijaba el precio final de la producción, según los valores internacionales, además de ser dueño de gran parte de toda la cadena de comercialización (almacenes, empresas de ultramar, transporte ferroviario, etc.). Desconoce que el proceso económico agropecuario se motorizaba en gran parte con empréstitos externos.
En síntesis: FI desconoce que antes del peronismo el país, en materia económica, padecía una fuerte presencia del capital extranjero (mayoritariamente inglés), estaba exteriormente endeudado, necesitaba contar siempre con superávit en la balanza comercial para poder girar fondos al exterior, carecía de políticas comerciales, y los pagos y giros al exterior excedían en un 30% a lo obtenido por las exportaciones. Además, carecía de una política social adecuada que estableciera una justa distribución del ingreso, y los saldos de la balanza comercial se obtenían sobre la baja del consumo de la clase obrera, la cual sufría en mayor medida el ajuste económico.
Algunas realizaciones históricas del peronismo. El señor Iglesias desconoce que la obra revolucionaria del peronismo le quitó al poder financiero internacional, fundamentalmente británico y angloamericano, el control y manejo de los recursos económicos del país, ya que nacionalizó el Banco Central y los depósitos bancarios, rescató la deuda pública externa, nacionalizó los ferrocarriles, los sistemas de telecomunicaciones, la industria del gas, gran parte de la producción de energía eléctrica, la actividad aseguradora, e instituyó el control estatal del comercio exportador de cereales y carnes (eliminando el oligopolio del comercio exterior en manos privadas extranjeras). Además, fundó empresas estatales de aeronavegación, de navegación de ultramar y de cabotaje, estableció una industria aeronáutica propiedad del Estado, etc. (H. S. Ferns, La Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1972). Desconoce e ignora también que en 1947 Perón repatrió la totalidad de la deuda externa que tenía el país, y que mantuvo a la Argentina país fuera de las garras del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, sin contraer deuda externa en lo más mínimo.
En concreto, el autor de este texto panfletario nada dice sobre el rediseñó del Estado y la planificación gubernamental a través de la elaboración de Planes Quinquenales. No está enterado que el rescate de la deuda externa y la nacionalización de empresas públicas benefició a la economía nacional, porque disminuyó el giro de remesas al exterior (del 30% de las exportaciones al 5% de las mismas), y que el gobierno ejecutó políticas económicas y sociales sin depender de las finanzas foráneas (método de los gobiernos anteriores). Tampoco dice nada sobre la impronta industrial del gobierno peronista, en cuanto aprobó el Plan Siderúrgico Nacional, creó la Dirección de Industrias, el Banco de Crédito Industrial, la empresa Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, la planta siderúrgica de San Nicolás y los Altos Hornos de Zapla. Nada dice sobre los inicios de la investigación de la energía nuclear a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Y que en 1943 había 65.803 establecimientos fabriles, que en 1948 habían aumentado a 104.000 y en 1955 la cifra se había elevado a 181.773 establecimientos.
Evidentemente, no sabe el señor Iglesias que la industrialización de signo nacional ofrecía la posibilidad de romper el ciclo agroexportador que para subsistir dependía de los precios internacionales y del financiamiento externo. Desconoce en forma absoluta la importante función que cumplió el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI), que interactuaba entre los productores nacionales y los compradores extranjeros, en particular en las exportaciones de cereales, carnes y cueros, neutralizando el poder concentrador dominante de las empresas multinacionales en perjuicio de los productores; que defendían la eventual caída de precios internacionales de nuestros productos en la época de la pos-guerra; que abarataba los precios importados, al concentrar el poder de compra en una sola mano; que cuando los precios internacionales bajaban subsidiaban al productor por encima de ese precio. Tampoco parece estar enterado que este organismo otorgaba fondos a las reparticiones públicas para compra de bienes de capital; que intervino en la compra de los ferrocarriles y de buques para la marina mercante; que financió a varias provincias para la compra de camiones, tractores y para la realización de obras viales; que encargó a astilleros holandeses e ingleses la fabricación de buques de pasajeros y de carga refrigerada.
Respecto a la situación social, entre otras cosas ignora el señor Iglesias que el salario real industrial aumentó un 60% desde 1943 a 1955; un 400% la fabricación de heladeras; un 163% la compra de aparatos de radio; un 269% el turismo a Mar del Plata; un 368% la afiliación al sistema previsional (de 481.837 a 2.256.580 personas). Tampoco sabe que el porcentaje de los créditos otorgados a la industria en relación con el total pasó del 34% en 1944 al 56% en 1949; que se otorgó a los trabajadores el sueldo anual complementario (aguinaldo) y se implantó el sueldo mínimo; que se sancionó el Estatuto del Peón, la Ley de Despido (que preveía el preaviso y la indemnización) e instituyó las vacaciones pagas, dando vigor extraordinario al turismo en lugares y zonas donde sólo podían concurrir los ricos.
Causa gracia que este señor llame demagogia y populismo al hecho que en la distribución del ingreso interno neto la política peronista aplicada lograra que la remuneración de los trabajadores pasara del 45,20% en 1946 al 55% en 1955, al mismo tiempo que los ingresos de propietarios, profesionales y empresarios pasara del 54,80% en 1946 al 45% en 1955. También causa gracia que ignore que desde el año 1943 hasta el año 1946 la Argentina tuvo un saldo positivo en su balanza de pagos: m$n 3.646 millones; desde 1947 a 1949 un saldo negativo de m$n 2.818 millones; en 1950 un saldo positivo de m$n 693 millones; de 1951 a 1952 un saldo negativo de m$n 2.449 millones, y de 1953 a 1954 un saldo positivo de m$n 2.122 millones. Esto significó un saldo positivo en la balanza de pagos, desde 1943 a 1954, de m$n 1.194 millones. También ignora que la balanza de pagos a 1954, según datos del Banco Central, era de m$n 696,70 millones a favor del país (con Austria, Checoslovaquia, Chile, Dinamarca, Finlandia, Israel, Hungría, Japón, Noruega, Países Bajos, Paraguay, Polonia, Reino Unido, Suecia, Unión Soviética y Yugoslavia) y de m$n 765,40 millones en contra (Alemania, Brasil, Ecuador, Francia, Italia, Rumania), con un saldo negativo de m$n 68,70 millones.
Desconoce que, en el plano educativo, el gobierno peronista eliminó el arancel universitario y edificó más de 1000 escuelas, hasta el año 1950 (Ana Jaramillo, El peronismo y la educación, Universidad Nacional de Lanús, 2011). Que en el plano de la salud disminuyó la cifra de 23.000 enfermos palúdicos agudos (en 1938) a 500 (en 1949); que promovió la fabricación nacional de penicilina, insumo básico que se importaba en su totalidad; que incrementó los servicios de salud con sus respectivos establecimientos, pasando de un total de 66 mil camas hospitalarias en 1946, a 114.600 camas en 1951 y a 134 mil en 1954 (Daniel Alberto Chiarenza, Santiago del Estero – Belém do Pará, Una vida, un destino… Ramón Carrillo, Edición del autor, Burzaco, 2010, pp. 184, 196 y 204). Ignora que en el plano de la maquinaria industrial agrícola, de 109 establecimientos con 8.000 personas ocupadas en 1951 se pasó a 276 establecimientos con 18.000 personas ocupadas en 1955, con una producción que representaba en 1955 seis veces el promedio de los años 1937-1939. Que en el plano de la producción de electrodomésticos, de 14.319 heladeras fabricadas en 1941 se llegó a 83.600 fabricadas en 1953, de 4.774 calefones fabricados en 1941 a 33.686 en 1953, de 84.900 planchas en 1941 a 224.619 en 1953, de 15301 ventiladores fabricados en 1941 a 269.539 en 1953 (Claudio Belini, La industria peronista, Edhasa, Buenos Aires 2009, pp. 108 y 138). Que en el ámbito de la vivienda, desde 1948 hasta 1954 se construyeron 26 millones de m2; que se construyeron grandes barrios obreros (Crisoldini, Barrio Obrero Berazategui, Modelo, Ciudad Evita, Los Perales, etc.); que de 10.000 casas construidas en 20 años por la Comisión Nacional de Casas Baratas se pasó a 70.000 viviendas por año en el gobierno peronista (Horacio Gaggero-Alicia Gorro, Del trabajo a la casa. La política de vivienda del gobierno peronista 1946-1955, Biblos, Buenos Aires 1996). Nada dice que en el ámbito cultural aumentaron anualmente los estrenos de cine nacional: 23 películas en 1945, 32 en 1946, 38 en 1947, 42 en 1948 y 47 en 1949 (Clara Kriger, Cine y peronismo, Siglo XXI, Buenos Aires 2009, pp. 50-51).
Las categorías hermenéuticas híbridas que utiliza el señor Iglesias le impiden aceptar que el peronismo modernizó las relaciones sociales, promovió los derechos de la mujer (básicamente con la sanción del voto femenino), fortaleció las organizaciones sindicales, hizo realidad las conquistas laborales sancionadas legislativamente pero que no tenían ninguna vigencia, además de promover conquistas nuevas (vacaciones pagas, sueldo anual complementario, convenios colectivos de trabajo, creación de las comisiones y delegados de fábricas, inembargabilidad del salario, etc.). Nada dice que dinamizó la economía, generando el pleno empleo y elevando los salarios reales; tampoco dice nada respecto a la redistribución de los ingresos lograda a favor de los trabajadores, la creación de los tribunales de trabajo y el funcionamiento de las delegaciones de la Secretaría de Trabajo y Previsión en el interior del país, la institucionalización de los sindicatos (mediante la Ley de Asociaciones Profesionales).
Tampoco entiende el profundo significado político, económico y soberano de la nacionalización de los ferrocarriles en manos de empresarios británicos y franceses, tan magistralmente resaltado por Raúl Scalabrini Ortiz. Ninguna referencia hace tampoco a la nacionalización de las telecomunicaciones, en manos de la norteamericana International Telegraph and Telephon (ITT), y la creación de la estatal ENTEL. Lo mismo le pasa con la nacionalización del servicio de gas y la creación de Gas del Estado, con la posterior provisión domiciliaria del gas, y con la promoción del Plan Siderúrgico Nacional y la creación de SOMISA. Desconoce absolutamente la importancia de la nacionalización de la actividad aseguradora. Nada dice de los esfuerzos por lograr la integración económica con los países hermanos de Sudamérica y la unión de los trabajadores latinoamericanos.
Lamentablemente, el señor Iglesias no tiene la más pálida idea de lo que significó históricamente la decisión de Perón de mantener a la Argentina fuera de la influencia del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, conservando así la independencia económica y financiera, indispensables para forjar la independencia económica nacional y consolidar el desarrollo integral del país. Minusvalora los intercambios comerciales entablados por el gobierno peronista con los países de Europa, no sólo Inglaterra, con Estados Unidos y los países socialistas europeos, dando muestras de una política exterior independiente de las garras diplomáticas y financieras británicas.
Este crítico del peronismo, eximio en ignorancia, desconoce el deterioro y retroceso económico, en perjuicio del pueblo argentino y para beneficio de los pequeños pero poderosos grupos de poder, que produjo el golpe de Estado de 1955: el retorno a la política dependiente colonialista, a favor de Inglaterra, gracias a lo cual este país pagaba un 28% más barato las exportaciones argentinas de carne (mientras los países europeos abonaban con un 11-15% de aumento). En este contexto, las reservas del Banco Central volvieron a ser utilizadas para financiar la compra de insumos al exterior, pero con la diferencia que el país vendía barato lo que exportaba y compraba caro lo que importaba, razón por la cual el comercio exterior comenzó a ser deficitario a partir de 1957.
No sabe este señor que entre setiembre de 1955 y agosto de 1957 el costo de vida general aumentó en Argentina un 50%, el salario del obrero industrial un 32%, el sueldo del empleado público un 20% y los haberes jubilatorios un 12%. En el consumo popular se reflejó visiblemente este deterioro: de 1955 a 1960, el consumo de carne bajó de 92,3 kg. a 68,2 kg. por habitante; de 96 a 83 litros de leche por habitante; de 56 a 23 unidades de huevos por habitante; de 63 a 41 kilos de papa por habitante. Los ingresos por habitante, según datos de la CEPAL, de los m$n 3.568 en 1955 pasó a m$n 3.481 en 1956, a m$n 3.477 en 1957, a m$n 3.506 en 1958, a m$n 3.367 en 1959 y a m$n 3.459 en 1960.
Tampoco sabe que, respecto al esparcimiento público, en 1955 concurrieron 4.736.697 personas a ver partidos de fútbol profesional en todo el país, mientras que en 1960 fueron 3.956.642 personas; en 1955 concurrieron 432.100 personas a ver peleas de box profesional en Capital Federal, mientras que en 1960 fueron 296.000; en 1955 concurrieron 4.344.200 personas a teatros de la Capital Federal, mientras que en 1960 fueron 2.988.000; en el rubro de cinematógrafos de la Capital Federal, en 1955 concurrieron 64.658.000 de personas, y 54.985.800 en 1960.
Tampoco conoce los datos de muestran el deterioro que presenta la producción agrícola, luego del golpe de Estado de 1955. En 1954/55, la producción de trigo alcanzó las 7.690 mil toneladas, la avena las 890 mil toneladas, la cebada las 1.112 mil toneladas, el centeno las 844 mil toneladas y el lino las 405 mil toneladas. En 1960/61, la producción de trigo disminuyó a las 4.000 mil toneladas, la avena a las 820 mil toneladas, la cebada a las 790 mil toneladas, el centeno a las 530 mil toneladas, mientras que el lino subió a las 570 mil toneladas. En síntesis: del total de 10.341 mil toneladas producidas en 1954/5, se pasó a un total de 6.710 mil toneladas. la producción en la década 1946-1955.
Tampoco valora este personaje las grandes medidas transformadoras que implementó el gobierno peronista en 1973-1976, como fue la nacionalización de los depósitos bancarios, la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles, el impulso dado a la construcción de viviendas populares, el fortalecimiento de los salarios reales, la implementación del Pacto Social (que le costara la vida al dirigente sindical José Ignacio Rucci), la convocatoria a la unidad nacional y la consulta impulsada con la mayoría de los partidos políticos, más allá de la supremacía electoral comprobada en las elecciones de setiembre de 1973 (62,9% del padrón electoral).
Bien le vendría al señor Iglesias abandonar su erudita y profusa ignorancia, además de su deformación intelectual, y recurrir a la lectura de la biografía de Perón publicada por el historiador Norberto Galasso, para enterarse de la obra revolucionaria y patriótica del peronismo y la tremenda importancia histórica que tuvo en la vida de la Nación (Norberto Galasso, Perón. Formación, ascenso y caída, Ediciones Colihue, Buenos Aires 2005, 2 Tomos). También podría abordar un texto más breve del abogado español Fernando Alonso Barahona, Perón o el espíritu del pueblo, Criterio Libros, Madrid 2003), para enterarse un poco de la obra revolucionaria de Juan Domingo Perón.
El desvarío ideológico. En su kilométrico parloteo progresista, el señor Iglesias desconoce que “el peronismo histórico fue el gran protagonista de la recuperación de la memoria colectiva” y que “desarrolló un proyecto autónomo integrador de la sociedad que se propuso también la integración geográfica”; que “puso la moneda al servicio del desarrollo nacional, más allá de los errores de instrumentación” (Carlos Leyba, Economía y política en el tercer gobierno de Perón, Editorial Biblos, Buenos Aires 2010). Ignora también que el peronismo fue tránsito obligado hacia la construcción de un mercado nacional, ampliado a través de la redistribución del ingreso y abastecido mediante una nueva industria nacional, protegida e impulsada por un Estado dinamizador. Desconoce el “intérprete” progresista que la etapa del peronismo fue en esencia una etapa fundadora, ya que después de Perón el país fue definitivamente otro.
Pero en base a no sabemos qué formación intelectual, el señor Iglesias se permite hacer descalificaciones personales de Juan Domingo Perón, en cuanto lo define como “cínico”, como expresión del “nacionalismo populista autoritario argentino”, como expresión de la “fracción populista del Partido Militar argentino”, como “padre de la mafia justicialista” etc. Con este tipo de lenguaje y calificativos, este confeso partidario de la socialdemocracia internacional se muestra como verdadera reencarnación del nefasto Spruille Braden. En contra de Perón, Iglesias rescata la figura progresista de Fernando Henrique Cardoso, olvidando que el ex presidente brasileño forma parte de la Fundación Rockefeller y de Diálogo Interamericano, el dispositivo progresista social-demócrata imperialista creado por David Rockefeller y Cyrus Vance en octubre de 1982.
En realidad, esta fobia antiperonista del señor Iglesias se nutre por su pertenencia al Movimiento Federalista Mundial, en emprendimiento globalizador internacionalista, de origen suizo pero asentado en Estados Unidos y Holanda, el cual constituye la matriz de la que se nutre su ideología mundialista y contraria a la soberanía nacional de los pueblos y los Estados. Esta organización fue creada inmediatamente después de la finalización de la Segunda Guerra mundial, en 1947 en la ciudad de Montreaux (Suiza), con la finalidad de promover la “realización de la paz global y de la justicia a través del desarrollo de instituciones democráticas y la aplicación de la ley internacional”, razón por la cual “trabaja asociada con las Naciones Unidas, con gobiernos y otras instituciones internacionales y regionales en todo el mundo” para promover “una misión de paz, prosperidad y seguridad para todos”.
En la Declaración de Montreaux (documento fundacional) se explicita el carácter mundialista-internacionalista del movimiento, acorde con el objeto de la plutocracia financiera anglosajona de instituir un nuevo orden mundial: “nosotros, federalistas mundiales, estamos convencidos que el establecimiento de un gobierno federal mundial es el problema crucial de nuestro tiempo”. El conflicto de fondo, para este mundialismo, es entre el federalismo y los poderes políticos, porque “sólo el federalismo puede asegurar la supervivencia del hombre”. En este contexto, estos federalistas mundiales sostienen que “la humanidad puede liberarse a sí misma de la guerra sólo a través de un gobierno federal mundial”. En tal sentido, uno de sus principios fundamentales es la de “limitar la soberanía nacional, y transferir al gobierno federal mundial los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en relación con los asuntos mundiales” (Principio n. 2). Otro de sus principios es la “creación de fuerzas armadas supra-nacionales capaces de garantizar la seguridad del gobierno federal mundial y de sus Estados miembros” y el “desarme de las naciones miembros al nivel de sus requerimientos políticos internos” (Principio n. 4). Una de las líneas de acción que se propone en esta Declaración es la de “presionar a gobiernos y asambleas legislativas para transformar la ONU en un gobierno federal mundial, mediante el aumento de su autoridad y recursos”.
Entre las organizaciones que aportan fondos para el trabajo mundialista anti-nacional de este movimiento se cuenta la Fundación Ford (clan Rockefeller y Departamento de Estado norteamericano), la John D. and Catherine T. MacArthur Foundation, la Open Society Foundation (de George Soros), la Samuel Rubin Foundation, la Herman Goldman Foundation, la Unión Europea, el gran Ducado de Luxemburgo, el Reino de Bélgica, el Reino de Dinamarca, el Reino de Holanda, el Reino de Noruega, el Reino de Suecia, el gobierno de Nueva Zelanda, las repúblicas de Austria y Finlandia, el principado de Liechtenstein y la Confederación Suiza.
Se entiende ahora el antiperonismo del señor Fernando Iglesias, en función de su pertenencia a un movimiento mundialista que busca limitar las soberanías nacionales, en coincidencia con el objetivo de la plutocracia financiera mundial de raíz anglosajona de instituir un nuevo orden mundial. Ataca la figura de Perón y al peronismo porque constituyen justamente la expresión más acabada de la nacionalidad argentina, contraria al imperialismo anglosajón que ha perturbado la historia argentina y el desarrollo nacional hasta nuestros días.
También se entiende por qué el señor Fernando Iglesias exhala un profundo sentimiento antiperonista: no sólo reencarna el espíritu fundacional antiperonista de Spruille Braden, sino que expresa también una coincidencia absoluta con David Rockefeller (“Perón les hizo muchísimo daño a los argentinos”, 12/10/2004) y con su discípula Condolezza Rice, funcionaria de Chevron Corp., miembro del Council on Foreing Relations y ex secretaria de Estado en el gobierno de Bill Clinton (“Perón fue un populista cuya demagogia no hizo bien a su país”, 12 de mayo de 2005).
En realidad, el señor Fernando Iglesias se muestra como un verdadero experto en la ignorancia de la historia argentina y como fiel vocero de David Rockefeller y el imperialismo financiero-industrial anglosajón que este representa. Por eso se le puede recomendar a este neo-Braden nacido accidentalmente en Argentina que agarre los libros que no muerden, estudie y se instruya, porque confunde y pone al mismo nivel a Juan Domingo Perón y al peronismo con las últimas expresiones de neo-peronismo pejotista y kirchnerista, que han olvidado y exiliado históricamente a Perón, de quien se creen superiores y superadores. Esperemos que el señor Fernando Iglesias se dé cuenta que “esto no es el peronismo, estúpido”.

José Arturo Quarracino Juan Carlos Vacarezza
Sub-coordinador general Coordinador general

¿GOBIERNO NACIONAL Y POPULAR? ¿AL SERVICIO DE LA CORONA BRITÁNICA?

CFK britishEn estos últimos días se difundió, a través de programas de televisión, gracias a las intervenciones del legislador Gustavo Vera y del doctor Horacio Calderón, lo que ya había sido dado a conocer en distintos medios gráficos, pero que hasta ahora no había tenido difusión pública.
El jueves 9 de junio de 2011 el diario Infobae dio a conocer que una ciudadana británica (súbdita que jura fidelidad a la Corona británica) había sido designada funcionaria en el Ministerio de Seguridad de la Nación como directora nacional de Derechos Humanos. Se trata de la doctora Natalia Laura Federman, DNI 92.700.712, sobrina del “revolucionario” Horacio Verbitsky e hija de Andrés Federman, jefe de prensa de la sección Política y Asuntos Públicos de la Embajada Británica en Buenos Aires(1).
Verbitzky, HoracioDado que por ley nacional no se pueden designar en la Administración Pública funcionarios extranjeros (Ley 25.164), la mencionada funcionaria fue designada a través del Decreto 711/2011 (9 de junio de 2011, firmado por Cristina Fernández de Kirchner, Juan Manuel Abal Medina y Nilda Garré), prorrogado por el Decreto 257/2012 (22 de febrero de 2012, firmado por Cristina Fernández de Kirchner, Juan Manuel Abal Medina y Nilda Garré) y por el Decreto 1078/2014 (10 de julio de 2014, firmado por Cristina Fernández de Kirchner, Jorge Milton Capitanich y María Cecilia Rodríguez)(2).
Es decir, la presidente argentina que se ufana de “enfrentar a las corporaciones y a los poderes concentrados” no ha tenido problema alguno para designar a una súbdita británica en un área sensible de la Administración pública, como es el Ministerio de Seguridad.
Lo grave es que ya anteriormente, el 11 de junio de 2009, la expresamente reconocida “ciudadana británica” había sido designada en otra área sensible de la Administración Pública nacional, el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, como responsable del Área de Enlace Institucional del Programa Verdad y Justicia, también por voluntad de la señora presidente, a través del Decreto 717/2009(3).
Además, el 20 de octubre de 2009 la “ciudadana británica” fue designada como Directora de Programas de la Dirección Nacional de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, dependiente de la Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa¸ con la firma de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, Aníbal Domingo Fernández y Nilda Garré, a través del Decreto 1511/2009(4).
Es decir, por voluntad de la señora presidente una súbdita británica ha monitoreado y controlado áreas sensibles de la Seguridad y la Defensa Nacional. Por otra parte, hasta la fecha, esta súbdita y ciudadana británica ha sido y es miembro activo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)(5), presidido por el otrora montonero y “fiscal de la democracia y los derechos humanos” Horacio Verbitsky. Si tenemos en cuenta que este organismo es subsidiado por la Embajada Británica en Buenos Aires y el Foreign Office británico, podemos darnos una idea cabal de la “defensa” de nuestra soberanía que hace la actual mandataria y su equipo gobernante frente al Imperio británico y su expansión imperial.
Hubo épocas bochornosas en nuestra historia patria, en las que ciudadanos argentinos representaban intereses británicos (bancos, ferrocarriles) y ocuparon cargos públicos. Lo de la señora Cristina Fernández de Kirchner es peor: conociendo su condición, puso en manos de una ciudadana y súbdita británica, Natalia Laura Federman, el monitoreo y control de áreas claves de la vida nacional y del Estado. Muestra evidente de cipayismo a la enésima potencia por parte de nuestros actuales gobernantes.

Pero lamentablemente no se trata de un hecho aislado. En una carta dirigida al “revolucionario ex montonero” Horacio Verbitsky dimos a conocer la “extraña” relación del organismo que él preside con la Embajada Británica en Buenos Aires, el Foreign Office británico, la Fundación Ford, la Fundación Tinker, la National Endowment for Democracy (fundada por Ronald Reagan), etc.(6).
Saín, Marcelo Fabián2Ahora bien, varios miembros-socios del CELS ocupan cargos de importancia en el Poder Ejecutivo nacional: Andrea Pochak y Judith Konig (Ministerio Público Fiscal), Horacio Méndez Carreras (Cancillería), Gustavo Federico Palmieri (Ministerio de Seguridad de la Nación), por citar algunos. Hace pocos días, la inefable Alejandra Gils Carbó puso a cargo de las escuchas telefónicas que estarán a cargo de la Procuración General de la Nación al doctor Carlos L. Arslanián, al doctor Marcelo F. Saín y al doctor Alberto Binder, los tres miembros del CELS fondeado y sustentado financieramente por instituciones gubernamentales y no-gubernamentales estadounidenses y británicas(7).
Por otra parte, el doctor Marcelo F. Saín ha sido nombrado recientemente director de la Escuela Nacional de Inteligencia.
Es decir, áreas relacionadas con la Seguridad, la Inteligencia y la Justicia cuentan con funcionarios vinculados a un organismo subsidiado por el Estado americano, la Corona británica y el poder financiero internacional(8). ¿Gobierno nacional y popular?
CELS-logo
Y como si esto fuera poco, varios militares que revistan en el área de Inteligencia del Ejército Argentino han hecho cursos de capacitación en Inglaterra (¡!!!!!)(9), es decir, la formación en inteligencia militar la reciben nuestros oficiales de inteligencia del país con el que tenemos un enfrentamiento histórico por la usurpación de parte de nuestro territorio nacional y que en los últimos días ha tenido manifestaciones ofensivas hacia nuestro país. Sin contar con el hecho que los servicios secretos británicos y su inteligencia militar nos han estado espiando política y militarmente, sin que los responsables máximos de la Defensa Nacional (el “ministro” del área y el jefe del Ejército, él mismo oficial de inteligencia) se enteraran, a pesar del abultado presupuesto que han gastado y de los dispositivos cibernéticos que han adquirido. Para decirlo en pocas palabras: el jefe del Ejército mandó oficiales militares a capacitarse en inteligencia militar con quienes han estado practicado espionaje contra nosotros, sin que nos diéramos cuenta. No es para preguntarse si tenemos un gobierno “nacional y popular”, sino simplemente: ¿tenemos gobierno? ¿Qué tipo de “inteligencia” lleva a cabo el jefe de Ejército y éste último que ni se dieron cuenta que los ingleses se pasaron años espiándonos, y que nos enteramos de eso gracias a las denuncias de un ex funcionario de Inteligencia estadounidense?
Es lamentable, pero tanto en el oficialismo como en la supuesta y mal llamada “oposición” se piensa mínimamente en esta postración política que hoy padecemos los argentinos de cara al imperialismo británico. Sería aconsejable y preferible que la primer mandataria perorara menos e hiciera menos promoción de ventas por cadena nacional, para ocuparse de ordenar el descalabro de su administración, y que en vez de vociferar tanto contra Estados Unidos y su presidente liberara a nuestro país de las garras del imperialismo británico que con tanta comodidad y silencio nos domina y controla. Mientras ella juega al anti-imperialismo estadounidense, Gran Bretaña controla, manipula y dirige parte de la Justicia, la Inteligencia y las finanzas argentinas, inclusive impulsando la penetración china en nuestro territorio patrio(10).

(1) En http://www.infobae.com/2011/06/09/586765-por-decreto-habilitan-una-britanica-trabajar-junto-nilda-garre y en http://www.lanueva.com/sociedad-impresa/428295/un-curioso-nombramiento-en-el-gobierno-nacional.html
(2) En http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/190000-194999/194302/norma.htm y en http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/230000-234999/232349/norma.htm
(3) Boletín Oficial No. 31.677, p. 3, 19 de junio de 2009.
(4) Boletín Oficial No. 31.766, p. 3, 26 de octubre de 2009.
(5) En http://www.cels.org.ar/cels/?info=detalleTpl&ids=8&lang=es&ss=56, consultado el 12 de abril de 2015.
(6) En https://josequarracino.wordpress.com/2015/04/13/carta-abierta-a-horacio-verbitsky/
(7) En http://www.infobae.com/2015/04/01/1719482-gils-carbo-designo-una-comision-supervisar-las-escuchas-telefonicas
(8) En http://www.cels.org.ar/cels/?info=detalleTpl&ids=9&lang=es&ss=60, consultado el 13 de abril de 2015.
(9) Mariano Confalonieri, “Milani encabeza una fuerza con 1.400 agentes de inteligencia”, en Perfil, 28/3/2015, en http://www.perfil.com/politica/Milani-ya-encabeza-una-fuerza-con-1.400-agentes-de-inteligencia-20150328-0004.html)
(10) https://josequarracino.wordpress.com/2014/08/14/inversiones-chinas-en-argentina-las-invasiones-inglesas-del-siglo-xxi/

Kicillof vuelve a mentir o come alfalfa: Perón no implantó el impuesto al salario

Movimiento Primero la Patria_Logo-Banner

En los años cincuenta del siglo pasado se desempeñó en nuestro país un artista de radio y teatro muy conocido, Mario Fortuna, considerado uno de los más grandes actores cómicos de su época. Uno de sus personajes radiales era el “Ñato Desiderio”, quien desarrollaba un monólogo que terminaba siempre con la frase que lo inmortalizó y que da contenido a esta nota: “agarrá los libros que no muerden”.
Kicillof en penumbras Burro
Esta frase bien se puede aplicar y recomendar al actual Ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, quien en una entrevista que le realizaron en el programa “El Fin de la Metáfora”, transmitida por radio Nacional Rock el día 30 de noviembre ppdo., hizo una referencia concreta, totalmente falsa, sobre el Teniente General Juan Domingo Perón, atribuyéndole la paternidad de la aplicación del Impuesto a las Ganancias al sueldo de los trabajadores (cfr. en http://www.radionacional.com.ar/?p=37426, en el minuto 37 en adelante: “quiero comentar quién es el primero que en la Argentina aprobó el impuesto a las ganancias, 4ª categoría… eso lo puso Perón, el general Perón”).
A pesar de ello, el 26 de marzo de 2015, haciendo gala de una terquedad mental indigna, el ministro de Economía volvió a repetir esa afirmación falsa y mendaz, al reiterar que el impuesto a la “ganancia laboral” lo impuso Perón(1).
Si fuera peronista, el ministro de Economía sabría que un dirigente político con pretensiones de conducción “no puede decir la primera mentira”, “no puede cometer la primera falsedad ni el primer engaño”, más aún, un hombre sin honradez y sin virtudes “no debe conducir, y no puede conducir aunque quiera o aunque deba”(2).
Como dijimos en su oportunidad, volvemos a reiterar que el ministro de Economía (que se ufana de saber historia económica) ignora que el creador del Impuesto a las Ganancias (denominado inicialmente Impuesto a los Réditos) fue el prestigioso economista de trascendencia internacional, el Dr. Raúl Federico Prebisch, quien se desempeñó inicialmente como Subsecretario de Finanzas del Gobierno Provisional del General Uriburu (desde 1930 hasta 1932) y del general Agustín Pedro Justo (1932-1938). A posteriori fue uno de los creadores y el primer Gerente General del Banco Central de la República Argentina, cuando éste fue instituido por iniciativa de las finanzas inglesas en el año 1935 -para centralizar el control financiero del país- y en forma conjunta con otros organismos de control que aseguraban sostener la renta agro-ganadera de la oligarquía argentina.
Al diseñar la creación del impuesto en 1932, decía el subsecretario Prebisch: “Las perspectivas para las finanzas de la Nación en 1932 son graves, pero si se procede con energía y rapidez, se puede afirmar que el país cuenta con recursos suficientes para evitar los dos males que se exhiben como remedio: la emisión monetaria y la moratoria del pago de la deuda externa [siempre lo mismo]. Esta es la tradición de nuestro país de haber cumplido con exactitud sus compromisos: norma tradicional que hay que conservar a toda costa, pues ella es el fundamento del crédito, y este a su vez, el instrumento indispensable a un gran país para acelerar su marcha económica…” (Raúl Prebisch, Obras 1919-1948, Fundación Raúl Prebisch 1991).
Autorizado por el presidente Uriburu, el mencionado subsecretario trabajó un fin de semana completo e inspirado en su informe sobre Australia y en la ley chilena pudo entregar el lunes el proyecto del denominado Impuesto a los Réditos, que junto a la creación de otros tributos y tasas fue establecido por el gobierno del general Agustín P. Justo, quien llegó a la presidencia de la Nación mediante elecciones en las que el Partido Radical estuvo proscripto. Esta presidencia se caracterizó básicamente por el fraude recurrente en las elecciones a cargos públicos y por el sometimiento de la vida política y económica del país a los grandes capitales de Gran Bretaña. Durante su gestión se firmó el famoso e ignominioso Tratado Roca-Runciman (1933).
El Impuesto a los Réditos fue aprobado por el Congreso Nacional el 29 de diciembre de 1932 (Ley 11.682).

El modelo impuesto ha sido siempre la base del devenir histórico del mismo, más allá de las distintas denominaciones que pudo tener hasta el presente.
El impuesto se dividió en 4 Categorías, todas ellas con sus respectivas deducciones:
1ra. Categoría: renta de inmuebles rurales y urbanos.
2da. Categoría: renta de capitales inmobiliarios.
3ra. Categoría: Beneficios netos del comercio, la industria y los auxiliares de comercio
4ta. Categoría: réditos del trabajo personal.
Es importante destacar que esta categoría estaba sustentada en la denominada Tabla I, que tenía una progresión de 34 escalones comenzando con el 0,50 % y terminando en el 4%.
Es importante destacar que el artículo 20 del Decreto-Ley 14338/1946 disponía que el mínimo no imponible de pesos moneda nacional 4.800, reservado hasta ese momento para el trabajo personal, se hiciera extensivo a las otras rentas cuando existiera la combinación de capital y trabajo (hoy lo llamamos autónomos, que no son nunca considerados cuando el Poder Ejecutivo toma medidas que benefician a un sector de los asalariados), pero se mantuvo el límite de pesos moneda nacional de 2.400 CUANDO EL REDITO SE ORIGINABA EXCLUSIVAMENTE EN LA INVERSIÓN DE CAPITALES.
En 1943 Prebisch renunció a su cargo en el Ministerio de Hacienda, y pocos años después emigró a un organismo de la Organización de Estados Americanos, la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), siendo uno de sus principales impulsores. Asesoró al gobierno de la Revolución Libertadora (con su famoso Informe Trabajó con Celso Furtado y Fernando Henrique Cardoso, entre otros, y culminó su carrera pública como asesor para la deuda externa del gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín (1984 en adelante).
Fue considerado por muchos como un economista de izquierda. Fue también uno de los principales difusores de la “Teoría de la Dependencia”, según la cual los países del tercer mundo han caído en un estado de “dependencia” del primer mundo, convirtiéndose en productores de materias primas en una relación de “centro-periferia” con sus metrópolis. Para que los países periféricos pudieran entrar en una senda de desarrollo sostenido, proponía que se les permitiera un cierto proteccionismo en el comercio exterior y estrategias de sustitución de importaciones.
Para otros, en especial para Raúl Scalabrini Ortiz, el giro izquierdista-socializante de Prebisch en sus teorías económicas era funcional a la estrategia imperialista británica, para contener el avance norteamericano en Hispanoamérica.
La frase de Mario Fortuna también puede aplicarse a quienes se declaran críticos del actual gobierno, pero que no han dicho nada de la mentira histórica formulada por el ministro de Economía.

José Arturo Quarracino Juan Carlos Vacarezza
Subcoordinador general Coordinador General

(1) En http://www.lanacion.com.ar/1779227-axel-kicillof-se-ha-armado-una-especie-de-fetiche-con-el-impuesto-a-las-ganancias
(2) Juan Domingo Perón, Conducción Política, Capítulo 2, I

CARTA ABIERTA AL DIPUTADO EDUARDO “WADO” DE PEDRO

Temperley, 16 de octubre de 2014 Diputado Nacional Eduardo Enrique de Pedro De mi mayor consideración: He leído que días pasados, en la reunión cumbre del PJ celebrada en la ciudad de Tandil, has hecho unas declaraciones sobre el peronismo, el liberalismo y “la política de intervención del Estado en el sistema previsional que permitió generar la asignación universal por hijo”(1).
De Pedro, EduardoEn primer lugar, vos afirmás que “la división del PJ es lo que genera que vengan gobiernos liberales”. Das a entender que justicialismo y liberalismo son extraños entre sí y están en las antípodas uno del otro, que no hay puntos de contacto entre ambos. Decís que la división del PJ es lo que posibilita que el liberalismo pueda acceder al gobierno. Sería interesante que digas en qué momento de nuestra historia política gobernó el liberalismo frente a un PJ dividido. Durante los gobiernos liberales que hubo entre 1955 y 1973 el peronismo estaba proscripto, no estaba dividido. El liberalismo gobernante desde 1976 a 1983 llegó al gobierno por un golpe de Estado y con el peronismo proscripto e ilegalizado. El liberalismo que nos “gobernó” durante la década del ’90 lo hizo con el mismo “peronismo”, en el que militaron y participaron Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. ¿No te acordás que gracias a su colaboración y apoyo el gobierno de Carlos Menem pudo privatizar YPF? En esa época que vos y tus colegas repudian tanto el liberalismo gobernó de la mano del PJ, Néstor y Cristina incluidos. Seguramente vos estás diciendo que si ahora el PJ va dividido a las próximas elecciones, el liberalismo puede llegar al gobierno. En este caso me permito preguntarte: ¿qué te hace pensar que el liberalismo no está gobernando actualmente en la Argentina, de la mano del gobierno del cual vos formás parte? Te lo pregunto porque en realidad siguen vigentes en nuestro país, a pesar de los 11 años de gobierno “progresista” (tal como vos mismo lo definís): a) La Ley de Entidades Financieras 21526/1977, sancionada y promulgada el 14 de febrero de 1977 por Jorge Rafael Videla, José Alfredo Martínez de Hoz y Julio Gómez, “en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5 del Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional”(2). b) La Ley de Hidrocarburos 17319/1967, sancionada y promulgada el 30 de junio de 1967 por Juan Carlos Onganía y Adalberto Krieger Vasena, “en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5 del Estatuto de la Revolución Argentina”(3). c) La Ley de Inversiones Extranjeras 21382/1976, sancionada y promulgada el 13 de agosto de 1976 por Jorge Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz, “en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5 del Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional”. Esta ley fue “actualizada” por el Decreto 1853/1993, firmado el 2/9/1993 por Carlos Saúl Menem y Domingo Felipe Cavallo. d) La Ley de Expropiaciones 21499/1977, sancionada y promulgada el 19 de enero de 1977 por Jorge Rafael Videla y Julio Gómez, “en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5 del Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional”(4). Vos decís que el actual gobierno lleva a cabo un proyecto progresista, pero en realidad lo que han hecho fundamentalmente ha sido darle estatus y reconocimiento democráticos al liberalismo económico más puro y rancio, impuesto a punta de bayonetas. ¿O para vos Videla y Martínez de Hoz son progresistas? ¿Podrías explicar cómo se lleva a cabo una “revolución progresista” como la que reivindicás, pero con legislación liberal en el ámbito económico y social impuesta por golpes de Estado, manteniendo la actividad financiera como una actividad sometida al libre juego de la oferta y la demanda? Pero también está vigente, después de 11 años de gobierno “progresista”, como vos lo mencionás, la exención del impuesto a las ganancias para la renta financiera, según la Ley 24441, sancionada el 22/12/1994 y promulgada el 9/01/1995 por el Congreso Nacional, en pleno gobierno menemista-cavallista(5). También está vigente la Ley 24196 de Inversiones Mineras, sancionada el 28 de abril de 1993 y promulgada de hecho el 19 de mayo de 1993 por el Congreso Nacional, también en pleno gobierno menemista-cavallista(6). Aquí vale también la pregunta: ¿para vos Carlos Saúl Menem y Domingo Felipe Cavallo han sido progresistas? ¿Por qué el gobierno mantuvo entonces legislación tan sensible de esa época que tanto critica? En definitiva, tal como vos mismo lo reconocés, los once años de gobierno progresista del que formas parte ha gobernado fundamentalmente con la legislación ortodoxamente liberal, impuesta tanto por el Proceso de Reorganización Nacional como por el gobierno liberal menemista-cavallista de la década del ’90 (al que el matrimonio Kirchner apoyó fervorosamente). Si para vos esto es un avance… Por otro lado, afirmás que ustedes [por el gobierno] tienen “una política de intervención del Estado en el sistema previsional que permitió generar la Asignación Universal por Hijo”. Llama la atención que el gobierno del que formas parte no te haya informado que desde marzo del 2011 la Asignación Universal por Hijo se financia con deuda externa, contraída con el Banco Mundial(7). Es decir, lo que vos presentás como un avance “progresista” en realidad es cruda y rancia política liberal: asistencialismo con deuda externa. Evidentemente, los fondos del sistema previsional se usan para otros menesteres -¿pago de la deuda externa, quizás?-, no para lo que vos afirmás. Lo grave en este tema es que el gobierno que reivindicás ha dado un paso peor que el que dio históricamente la oligarquía, dando limosna de su propio bolsillo: desde el 2011 hasta hoy, el gobierno al que pertenecés hace asistencialismo con los pobres endeudándolos con el poder financiero mundial. Te darás cuenta que esto es política de Martínez de Hoz a la enésima potencia. Hace pocos días el Banco Mundial ratificó la vigencia de esta situación(8). Como verás, esto no tiene nada que ver con la Justicia Social peronista, sino con el endeudamiento crónico externo al que nos sometió históricamente nuestro liberalismo vernáculo, desde Bernardino Rivadavia en adelante. Perón siempre enseñaba (y lo sigue haciendo) que “el hombre procede siempre bien en tanto está bien informado”. Es lamentable que un dirigente político, joven y con un futuro promisorio como vos esté desinformado o te hagan decir a propósito cosas que no son ciertas. Son temas muy sensibles como para estar haciendo afirmaciones erróneas o mendaces. Se ve que no te quieren bien y te hacen decir cosas que constituyen una mentira absoluta o en todo caso una contradicción absoluta con la realidad, como lo es el hecho de ignorar que están gobernando con leyes del Proceso cívico-militar de 1976 y de la década del ’90, tan vilipendiada y criticada (con justísima razón), pero de la cual tus jefes políticos participaron activamente a favor. Me permito aconsejarte, en todo caso, que te hagas informar mejor en estas cuestiones, y que puedas conocer mejor la obra revolucionaria de Perón, tanto en sus dos primeros gobiernos como en el tercero, aunque gobernó muy poco tiempo. En todo caso, harías bien en dejarte guiar por una de las mejores enseñanzas que nos dejó Perón y que sigue teniendo absoluta vigencia: “en política no es la soberbia la que domina, sino la humildad la que gobierna”. A los peronistas nos ha hecho mucho bien vivir acordes a este consejo, posiblemente te sirva también de guía. Te saludo atte. José Arturo Quarracino DNI: 10.801.3853

(1) Citado todo esto en http://www.perfil.com/politica/Wado-pide-veinte-anos-de-progresismo-20141012-0009.html
(2) http://www.infoleg.gov.ar/infolegInternet/anexos/15000-19999/16071/texact.htm
(3) http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/15000-19999/16078/norma.htm
(4) http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/35000-39999/37292/norma.htm
(5) En http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/812/texact.htm, Título XII, Capítulo 1, art. 83, y Título VIII, art. 78.
(6) En http://www.infoleg.gov.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/594/texact.htm
(7) Tal como informó oficialmente el mismo Banco Mundial, en http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/BANCOMUNDIAL/PROJECTSSPA/0,,contentMDK:22855039~pagePK:41367~piPK:279616~theSitePK:2748767,00.html
(8) En http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2014/09/02/una-mirada-sobre-la-pobreza-infantil-a-ambos-lados-del-atlantico, el 2 de setiembre de 2014.

“A la Nación Argentina” (21 de junio de 1973)

Juan Domingo Perón2Deseo comenzar estas palabras con un saludo muy afectuoso al Pueblo Argentino.
Llego del otro extremo del mundo con el corazón abierto a una sensibilidad patriótica que sólo la larga ausencia y la distancia pueden avivar hasta su punto más alto. Por eso, al hablar a los argentinos lo hago con el alma a flor de labio y deseo que me escuchen también con el mismo estado de ánimo.
Llego casi desencarnado. Nada puede perturbar mi espíritu porque retorno sin rencores ni pasiones, como no sea la pasión que animó toda mi vida: servir lealmente a la Patria. Y sólo pido a los argentinos que tengan fe en el Gobierno justicialista, porque ése ha de ser el punto de partida para la larga marcha que iniciamos. Tal vez la iniciación de nuestra acción pueda parecer indecisa o imprecisa, pero hay que tener en cuenta las circunstancias en las que la iniciamos.
La situación del país es de tal gravedad que nadie puede pensar en una reconstrucción en la que no debe participar y colaborar. Este problema como ya lo he dicho muchas veces, o lo arreglamos entre todos los argentinos o no lo arregla nadie. Por eso, deseo hacer un llamado a todos, al fin y al cabo hermanos, para que comencemos a ponernos de acuerdo.
Una deuda externa que sobrepasa los 6.000 millones de dólares y un déficit cercano a los tres billones de pesos, acumulados en estos años, no han de cubrirse en meses sino en años. Nadie ha de ser unilateralmente perjudicado, pero tampoco ninguno ha de pretender medrar con el perjuicio o la desgracia ajena. No son estos días para enriquecerse desaprensivamente, sino para reconstruir la riqueza común, realizando a una comunidad en la que cada uno tenga la posibilidad de realizarse.
El Movimiento Justicialista, unido a todas las fuerzas políticas, sociales, económicas y militares que quieran acompañarlo en su cruzada, de liberación y reconstrucción del país, jugará su destino dentro de la escala de valores establecida primero la Patria, después el Movimiento y luego los hombres en un gran movimiento nacional y popular que pueda respaldarlo.
Tenemos una revolución que realizar, pero para que ella sea válida ha de ser de construcción pacífica y sin que cueste la vida de un solo argentino. No estamos en condiciones de seguir destruyendo frente a un destino preñado de acechanzas y peligros. Es preciso volver a lo que en su hora fue el apotegma de nuestra creación: “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Sólo el trabajo podrá redimirnos de los desatinos pasados.
ORDENEMOS PRIMERO NUESTRAS CABEZAS Y NUESTROS ESPÍRITUS. Reorganicemos al país y dentro de él al Estado que preconcebidamente se ha pretendido destruir y que debemos aspirar a que sea lo mejor que tengamos para corresponder a un pueblo que ha demostrado ser maravilloso. Para ello elijamos los mejores hombres, provengan de donde provinieren, acopiemos la mayor cantidad de materia gris, todo juzgado por sus genuinos valores en plenitud y no por subalternos intereses políticos, influencias personales o bastardas concupiscencias.
Cada argentino ha de recibir una misión en este esfuerzo de conjunto. Esa misión será sagrada para cada uno y su importancia estará más que nada en su cumplimiento. En situaciones como la que vivimos, todo puede tener influencia decisiva y así como los cargos honran al ciudadano, éste también debe ennoblecer los cargos.
Si en las Fuerzas Armadas de la República, cada ciudadano, de general a soldado, está dispuesto a morir tanto en defensa de la soberanía nacional como del orden constitucional establecido, tarde o temprano han de integrarse al pueblo que ha de esperarlas con los brazos abiertos como se espera a un hermano que retorna al hogar solidario de los argentinos.
NECESITAMOS UNA PAZ CONSTRUCTIVA SIN LA CUAL PODEMOS SUCUMBIR COMO NACIÓN. Que cada argentino sepa defender esa paz salvadora por todos los medios, y si alguno pretendiera alterarla con cualquier pretexto, que se le opongan millones de pechos y se alcen millones de brazos para sustentarla con los medios que sean. Sólo así podremos cumplir nuestro destino.
Hay que volver al orden legal y constitucional como única garantía de libertad y justicia. En la función pública no ha de haber cotos cerrados de ninguna clase y el que acepte la responsabilidad ha de exigir la autoridad que necesita para defenderla dignamente. Cuando el deber está por medio, los hombres no cuentan sino en la medida en que sirvan mejor a ese deber. La responsabilidad no puede ser patrimonio de los amanuenses.
Cada argentino, piense como piense y sienta como sienta, tiene el inalienable derecho a vivir en seguridad y pacíficamente. El Gobierno tiene la insoslayable obligación de asegurarlo. Quien altere este principio de la convivencia, sea de un lado o de otro, será el enemigo común que debemos combatir sin tregua, porque no ha de poderse hacer nada en la anarquía que la debilidad provoca o en la lucha que la intolerancia desata.
Conozco perfectamente lo que está ocurriendo el país. Los que crean lo contrario se equivocan. Estamos viviendo las consecuencias de una post-guerra civil que, aunque desarrollada embozadamente no por eso ha dejado de existir. A ello se le suma las perversas intenciones de los factores ocultos que, desde la sombra, trabajan sin cesar tras designios no por inconfesables menos reales.
Nadie puede pretender que todo esto cese de la noche a la mañana pero todos tenemos el deber ineludible de enfrentar activamente a esos enemigos, si no querernos perecer en el infortunio de nuestra desaprensión o incapacidad culposa.
Pero el Movimiento Justicialista, que tiene una trayectoria y una tradición, no permanecerá frente a tales intentos y nadie podrá cambiarlas a espaldas del Pueblo que las ha afirmado en fecha muy reciente y ante la ciudadanía que comprende también cuál es el camino que mejor conviene a la Nación Argentina. CADA UNO SERÁ LO QUE DEBA SER O NO SERÁ NADA.
Así como antes llamamos a nuestros compatriotas en “La Hora del Pueblo”. “El Frente Cívico de Liberación” y “El Frente Justicialista de Liberación”, para que mancomunando nuestros ideales y nuestros esfuerzos pudiéramos pujar por una Argentina mejor, el Justicialismo, que no ha sido nunca ni sectario ni excluyente, llama hoy a todos los argentinos, sin distinción de banderías, para que todos solidariamente nos pongamos en la perentoria tarea de la reconstrucción nacional, sin la cual estaremos todos perdidos. Es preciso llegar así, y cuanto antes, a una sola clase de argentinos: los que luchan por la salvación de la Patria, gravemente comprometida en su destino por los enemigos de afuera y de adentro.
Los Peronistas tenemos que retornar a la conducción de nuestro Movimiento. Ponerlo en marcha y neutralizar a los que pretenden deformarlo desde abajo o desde arriba. NOSOTROS SOMOS JUSTICIALISTAS. Levantamos una bandera tan distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes. No creo que haya un argentino que no sepa lo que ello significa. No hay nuevos rótulos que califiquen a nuestra doctrina ni a nuestra ideología: SOMOS LO OUE LAS VEINTE VERDADES PERONISTAS DICEN. No es gritando la vida por Perón que se hace Patria, sino MANTENIENDO EL CREDO POR EL CUAL LUCHAMOS.
Los viejos peronistas lo sabemos. Tampoco lo ignoran nuestros muchachos que levantan nuestras banderas revolucionarias. Los que pretextan lo inconfesable, aunque cubran sus falsos designios con gritos engañosos, o se empeñen peleas descabelladas, no pueden engañar a nadie. Los que no comparten nuestras premisas, si se subordinan al veredicto de las urnas tienen un camino honesto para seguir en la lucha que ha de ser para el bien y la grandeza de la Patria, no para su desgracia.
Los que ingenuamente piensan que pueden copar a nuestro Movimiento o tomar el poder que el Pueblo ha reconquistado se equivocan.
Ninguna simulación o encubrimiento, por ingeniosos que sean, podrán engañar a un pueblo que ha sufrido lo que el nuestro y que está animado por una firme voluntad de vencer. Por eso, deseo advertir a los que tratan de infiltrarse en los estamentos populares o estatales que por ese camino van mal.
Así, aconsejo a todos ellos tomar el único camino genuinamente nacional: cumplir con nuestro deber de argentinos sin dobleces ni designios inconfesables. Nadie puede ya escapar a la tremenda experiencia que los años y el dolor y los sacrificios han grabado a fuego en nuestras almas y para siempre.
Tenemos un país que a pesar de todo no han podido destruir. Rico en hombres y rico en bienes. Vamos a ordenar el Estado y todo lo que de el dependa que pueda haber sufrido depredaciones y olvidos. Esa será la principal tarea del gobierno. El resto lo hará el Pueblo Argentino, que en los años que corren ha demostrado una madurez y una capacidad superior a toda ponderación.
En el final de este camino está la Argentina potencia, plena de prosperidad, con habitantes que puedan gozar del más alto “standard” de vida, que la tenemos en germen y que sólo debemos realizar. Yo quiero ofrecer mis últimos años de vida a un logro que es toda mi ambición. Sólo necesito que los argentinos nos crean y nos ayuden a cumplirla.
La inoperancia, en los momentos que tenemos que vivir, es un crimen de lesa Patria. Los que estamos en el país tenemos el deber de producir, por lo menos, lo que consumimos. Esta no es hora de vagos ni de inoperantes. Los científicos, los técnicos, los artesanos y los obreros que estén fuera del país deben retornar a él a fin de ayudarnos en la re-construcción que estamos planificando y que hemos de poner en ejecución en el menor plazo.
Finalmente, deseo exhortar a todos mis compañeros peronistas para que, obrando con la mayor grandeza, echen a la espalda los malos recuerdos y se dediquen a pensar en el futuro y en la grandeza de la Patria, que bien puede estar desde ahora en nuestras propias manos y en nuestro propio esfuerzo.
A los que fueron nuestros adversarios, que acepten la soberanía de pueblo, que es la verdadera soberanía, cuando se quiere alejar el fantasma de los vasallajes foráneos, siempre más indignos y costosos.
A los enemigos, embozados, encubiertos o disimulados, les aconsejo que cesen, en sus intentos, porque cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento.
Dios nos ayude, si somos capaces de ayudar a Dios. La oportunidad suele pasar muy quedo. ¡Guay de los que carecen de sensibilidad e imaginación para no percibirla!
Un grande y cariñoso abrazo para todos mis compañeros, y un saludo afectuoso y lleno de respeto para el resto de los argentinos.

Mensaje de Juan Domingo Perón al país
Por la cadena nacional de radiodifusión
Día 21 de Junio de 1973

BICENTENARIO de la ASAMBLEA DEL AÑO XIII o LA FALSIFICACIÓN KIRCHNERISTA de la HISTORIA ARGENTINA

Asamblea del año XIII-Sello2En estos días hemos asistido a un nuevo acto de falseamiento de la historia argentina por parte del kirchnerismo gobernante. Como si el número “200” tuviera un valor mágico o cabalístico que pudiera otorgarle virtud a un acontecimiento histórico, por el solo hecho de alcanzar esa cifra por el mero transcurso del tiempo, motivo más que suficiente para declarar feriada una fecha, aunque su significación histórica sea totalmente contraria a la intención que pretenden endilgarle sus promotores.
La celebración del bicentenario de la inauguración de la Asamblea del Año XIII, el 31 de enero de 1813, constituye uno de los más claros ejemplos de distorsión o tergiversación de la verdad histórica por parte del kirchnerismo “nac&pop”. Son varios los encubrimientos, ocultamientos y falsificaciones del carácter porteño, unitario, centralista, librecambista y pro-británico de la Asamblea del Año XIII y sus efectos, para intentar presentarla como uno de los hitos históricos “progresistas” de nuestra historia, porque declaró la “abolición de la esclavitud”, lo cual es absolutamente falso.

Primera falsificación histórica. Ninguna mención se hizo en esta “celebración” del hecho que la convocatoria a esta Asamblea formaba parte del abandono de las tradiciones políticas españolas y la recurrencia por parte de los políticos porteños a las instituciones promovidas por la Revolución Francesa –Triunviratos, Asambleas, Directorios, etc.-, que en esencia no es sino el proceso político llevado a cabo por la naciente burguesía francesa contra el poder absolutista monárquico, pero que no reconoció derechos políticos al pueblo (sólo eran ciudadanos quienes eran propietarios y tenían un ingreso fijo) y criminalizó las asociaciones gremiales por el solo hecho de su constitución.
Bandera InglesaSegunda falsificación histórica. Los ideólogos de la celebración de este inicuo bicentenario nada dijeron del control que Carlos María de Alvear y sus partidarios hicieron de la Asamblea, siguiendo dócilmente las sugerencias y consejos del gabinete inglés, transmitidos por Lord Strangford(1) y sus agentes en el Plata.
Tampoco mencionaron estos “intelectuales” que esta Asamblea estuvo presidida inicialmente por el mencionado Carlos María de Alvear, quien pocos años después propondría –como Director Supremo- la subordinación de las Provincias del Río de la Plata a la Corona Británica, como colonia de ésta última.
Tercera falsificación histórica. El grupo gobernante ha resaltado el pretendido carácter liberador y pionero de los derechos humanos, según las opiniones vertidas por un periodista devenido en “historiador”. Según este personaje, la Asamblea del Año XIII abolió la esclavitud, lo cual es una afirmación falaz o de suprema ignorancia, porque en realidad ese organismo proclamó “la libertad de vientres” para los hijos de los esclavos. Ignora u oculta ese auto-pretendido historiador que la Asamblea no proclamó la abolición de la esclavitud, a causa de las presiones llevadas a cabo por Lord Strangford en nombre de la casa real portuguesa asentada en el Brasil, para que las Provincias del Plata no se convirtieran en norte y refugio de los esclavos.
Cuarta falsificación histórica. Tampoco se hizo ninguna mención a la actitud “democrática” de los miembros porteños de rechazar la incorporación de los diputados artiguistas de la Banda Oriental, porque éstos portaban el mandato de pedir la independencia absoluta y la alianza ofensiva-defensiva de las Provincias Unidas del Río de la Plata, además de la exigencia de asentar la capital fuera del puerto-ciudad de Buenos Aires.
Quinta falsificación histórica. Nada se dijo en esta celebración que las reformas judiciales llevadas a cabo por la Asamblea tenían como finalidad borrar las instituciones tradicionales del régimen indiano para reemplazarlas por los esquemas formales del Derecho importado, sobre todo francés, con el objetivo de defender los intereses y privilegios del grupo porteño pro-británico dominante en Buenos Aires y en la Asamblea.
Tampoco se dijo que la proclamada igualdad de derechos civiles y cívicos de los indios tuvo como consecuencia que éstos se viesen privados del estatuto legal de tutela y amparo que les otorgaban las Leyes de Indias (Libro Sexto), para ser insertados en un nuevo esquema de igualdad política formal, pero en un contexto de profunda desigualdad social y económica.
Sexta falsificación histórica. También hubo un silencio absoluto respecto a las reformas económicas implementadas por la Asamblea, de neta orientación librecambista, influenciadas por los agentes del comercio inglés, permitiendo la libre introducción de productos y la libre exportación de frutos del país, oro y plata.
Séptima falsificación histórica. Los “sabios sueltos” e “intelectuales ignorantes” que dieron contenido épico a la celebración de este bicentenario ocultaron un dato fundamental: que la portenísima Asamblea del Año XIII creó el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata como poder ejecutivo, al mejor estilo de la Revolución Francesa y en lo que constituye el primer antecedente del sistema unitario que Buenos Aires pretendió imponer sobre el resto de las provincias rioplatenses.
Octava falsificación histórica. Nada se dijo del triste papel que cumplieron los Directores Supremos que Buenos Aires fue designando, desde el 31 de enero de 1814 hasta el 1 de febrero de 1820. Salvo Mariano González Balcarce, quien se desempeñó en el cargo por sólo tres meses (16 de abril a 9 de julio de 1816) y Juan Pedro Aguirre (quien ocupó el cargo por solamente 11 días, del 1 al 11 de febrero de 1820), el resto de los Directores Supremos –Gervasio Antonio de Posadas, Carlos María de Alvear, Ignacio Álvarez Thomas, Juan Martín de Pueyrredón y José Rondeau-, se destacaron por gobernar exclusivamente a favor de Buenos Aires, contra el Interior del país, y por buscar permanentemente el apoyo de Inglaterra, para asegurar el “buen” gobierno interno ante la presencia de Artigas y la “independencia” frente a la restauración borbónica de Fernando VII en el trono español.
Novena falsificación histórica. Los ideólogos de este bicentenario, quienes reivindican, por ejemplo, las figuras de Dorrego y Artigas, ocultaron el hecho histórico del anti-artiguismo desplegado por la autoridad política suprema emanada de la Asamblea. Ignoraron y ocultaron que el primer Director Supremo, Gervasio Antonio de Posadas, declaró a José Gervasio a Artigas “traidor a la Patria” (decreto del 11 de febrero de 1814). Ignoraron el enfrentamiento permanente que tuvo José Casimiro Rondeau con el gran caudillo oriental, durante el sitio de Montevideo, y posteriormente con Martín Miguel de Güemes, comandando el Ejército del Norte y a quien declaró “traidor a la Patria”. Ocultaron también que, como Director Supremo, intentó utilizar el Ejército del Norte para luchar contra los caudillos del Interior.
Ignoraron u ocultaron que, como Director Supremo (desde el 21 de abril de 1815 al 3 de mayo de 1816), Ignacio Álvarez Thomas se enfrentó a José Gervasio Artigas, pretendiendo sabotear y desterrar su lucha federal e independentista, impidiendo la concurrencia de los diputados artiguistas al Congreso de Tucumán.
Ignoraron también que otro Director Supremo, Juan Martín de Pueyrredón decidió poner fin a la vigencia política de Artigas en las Provincias del Interior, razón por la cual renunció en 1817 a la soberanía en la Banda Oriental, para dejarla en manos del Imperio lusitano del Brasil, convirtiéndose desde ese momento en “Provincia Cisplatina”.
Décima falsificación histórica. Nada mencionaron los promotores “progresistas” de esta burda celebración que la principal figura dominante en la Asamblea del Año XIII, Carlos María de Alvear, no tuvo mejor idea al desempeñarse como Director Supremo (desde el 9 de enero al 20 de abril de 1815) que ofrecer las Provincias Unidas como colonia inglesa, porque nuestro país no estaba en condiciones de gobernarse a sí mismo, necesitada entonces de “una mano exterior que lo dirija y contenga en la esfera del orden antes que se precipite en los horrores de la anarquía”, lo cual significaba no volver a la dominación española sino entregarse a la “generosa Nación Británica”, porque solamente ésta “podía poner un remedio eficaz” a los males que nos aquejaban, teniendo en cuenta que “estas provincias obedecerán a su gobierno y recibirán sus leyes con el mayor placer”(2).
Más aún, a criterio del pro-británico Alvear, las Provincias del Río de la Plata “desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su Gobierno y vivir bajo su influjo poderoso”(3).

Kirchner y Wall StreetGobernar exclusivamente desde Buenos Aires mediante un Poder Ejecutivo único, promover la libre exportación de los recursos mineros del país, enfrentar a los caudillos de los pueblos del Interior, asociarse con el comercio y las finanzas inglesas para “promover” el crecimiento económico, entregar a extranjeros la propiedad de regiones y provincias argentinas, etc., son varias de las numerosas “virtudes” que exhibió la porteñísima, antifederal y anglófila Asamblea del Año XIII. ¿Esto es lo que reivindica el gobierno “nac&pop”? ¿En nombre de lo “nacional y popular” este festival festeja la reiteración del esquema de libre comercialización de los recursos mineros, como lo hizo históricamente el unitarismo porteño? ¿Estas celebraciones “nac&pop” reivindican el proyecto unitario anglófilo de someter a los pueblos y provincias del Interior, tal como sucede actualmente? En última instancia, ¿será el anhelo de un Gobierno Supremo de las Provincias del Río de la Plata lo que se pretende reivindicar, al servicio del sometimiento colonial de la Argentina, a manos del Imperio Británico y del verdadero poder detrás del trono: las altas finanzas internacionales, de matriz angloamericana?

Bibliografía consultada:
* René Orsi, Historia de la disgregación rioplatense, A. Peña Lillo Editor, Buenos Aires 1969.
* Washington Reyes Abadie, Artigas y el federalismo en el Río de la Plata, Hyspamérica Ediciones Argentinas, Buenos Aires 1986.
* María Sáenz Quesada, La Argentina. Historia del país y de su gente, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 2001.