¿ROCKEFELLER SENTADO EN LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO?

Carta Abierta a MONSEÑOR MARCELO SÁNCHEZ SORONDO

 

 

Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo

Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias

Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales

 

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Estimado monseñor:

Gracias a las enseñanzas e influencia de monseñor Michel Schooyans, desde el año 1997 me he estado ocupando de la defensa de la vida humana, sobre todo a partir del momento de la concepción. En particular, me he dedicado a desentrañar el contexto y el trasfondo político que hay detrás de las campañas sistemáticas y constantes contra la creación divina, y en especial contra los seres humanos que vienen al mundo y son condenados a morir sin poder llegar a ver la luz nunca jamás.

A lo largo de mi militancia política he trabajado en particular sobre esta temática, tan cara a la vida de los pueblos. Es por eso que me permito dirigirle estas líneas, porque he visto con gran asombro, estupor e indignación, que las Pontificias Academias de las que usted es Canciller han organizado para los días 27 de febrero-1 de marzo del corriente año un “Taller” sobre la Extinción Biológica, y que entre los expositores se cuenta uno en particular que es un paradigmático representante de los enemigos de la raza humana, en nombre del dios dinero que tanto condena el papa Francisco.

Es digno y encomiable que ambos institutos lleven a cabo una actividad sobre este tema que le compete a la Iglesia en su labor misionera, en cuanto uno de sus compromisos primordiales es el de hacerse cargo y custodiar la creación divina, junto con su misión fundamental de anunciar el Evangelio.

También es digno y encomiable que se lleve a cabo esta actividad, con el rigor y la seriedad científicos que suele ser habitual en ambas Academias, dado el excelente nivel intelectual y humano de sus miembros, que honran la labor tan importante y delicada que el Santo Padre san Juan Pablo II definió como “pastoral de la inteligencia”.

bongaarts-john2En este contexto, lo que asombra e indigna es que haya sido invitado como expositor el señor John Bongaarts, vice-presidente el Population Council, entidad fundada en el año 1952 por John Davison Rockefeller III, con el objetivo de desarrollar planes y programas a nivel mundial para llevar a cabo el control del crecimiento poblacional o el control de la natalidad.

Usted, monseñor, no puede ignorar que este señor está trabajando desde el año 1973 en la institución mencionada, ocupándose del impulso demográfico, de los determinantes de la fertilidad, del impacto de los programas de planificación familiar, las relaciones entre población y medio ambiente, etc. Usted no puede ignorar que los intereses de este señor están orientados fundamentalmente hacia el problema de la fertilidad y del impulso demográfico, para controlarlos y reducir el crecimiento poblacional global. Usted no puede ignorar que para “compensar el impulso de la población”, el señor Bongaarts recomienda “dar pasos para incrementar la edad en la que las mujeres tengan su primer hijo, mediante la inversión en educación para las niñas adolescentes”.

sanchez-sorondo-marceloUsted, monseñor, no puede ignorar estos datos, porque están presentes en la página oficial del Population Council: http://www.popcouncil.org/research/expert/john-bongaarts. Tampoco puede ignorar que hace poco tiempo, el 24 de febrero de 2016, el señor Bongaarts ha declarado con toda liviandad que el crecimiento demográfico es perjudicial para la humanidad, ya que “el potencial agregado de 4 mil millones de personas [hacia el año 2100] en las regiones más pobres del planeta es un obstáculo al desarrollo y dificulta que podamos ser optimista sobre su futuro. El rápido crecimiento poblacional, con su correspondiente consumo y derroche, tiene efectos adversos generalizados en las sociedades y en los ecosistemas mundiales. Muchos países estarían mejor con un crecimiento poblacional más bajo y con índices de nacimiento menores”. Para este “simpático” personaje, las economías de los “tigres asiáticos”, incluyendo a Corea del Sur y Taiwan, “en recientes décadas han visto rápidos incrementos per capita cuando declinaron los índices de natalidad” (http://www.popcouncil.org/news/development-slow-down-population-growth y en http://www.nature.com/news/development-slow-down-population-growth-1.19415).

Como puede apreciar, estimado monseñor, este señor sostiene que para dejar de ser pobres, los pueblos deben dejar de tener hijos. Al nivel en que se mueve, este “intelectual” no puede ignorar los informes del Credit Suisse y de la ong Oxfam, que muestran que desde el año 2000 en adelante, la concentración de la riqueza a nivel global ha sido tan violenta y brutal, que ha llegado a un nivel en el que 8 personas en el mundo tienen la misma cantidad de riqueza que las 3.500 millones de personas más pobres; que desde el 2015 el 1% más rico de la población mundial obtuvo más riqueza que el resto del planeta; que entre los años 1988 y 2011 los ingresos del 10% más pobre de la población mundial aumentó menos de 3 dólares por año, mientras que los ingresos del 1% más rico del planeta aumentaron 182 veces (OXFAM BRIEFING PAPER – SUMMARY JANUARY 2017, “An Economy for the 99%”, p. 2 y Credit Suisse, Global Wealth Databook 2016). En otras palabras: si hay pobreza y miseria generalizadas en el mundo, no es porque los pobres tengan hijos, sino porque un grupo minúsculo de personas (del que el señor Bongaarts forma parte) concentran para sí toda la riqueza.

Con este razonamiento del que hace gala, el señor Bongaarts muestra tener una mentalidad troglodita, reaccionaria en grado sumo. Afirmar que la pobreza en el mundo está causada por los hijos que tienen los pueblos es de un cinismo brutal. En el fondo, este personaje es simplemente un vocero del poder financiero anglosajón, parasitario, especulativo y depredador, cobra por ello. Lo que no se puede admitir es que un personaje de esta calaña acceda a ocupar un sitial en un encuentro o jornada organizada por la Santa Sede y que se le dé reconocimiento académico. Que alguien de esta calaña acceda a este privilegio es como pisotear la tumba de San Pedro y de tantos mártires y santos que han dado su vida por el Evangelio de Jesucristo y están enterrados en el Vaticano.

Es incomprensible e inadmisible que este vocero servil del imperialismo internacional del dinero dé cátedra sobre población ante las tumbas de Pablo VI y san Juan Pablo II, que tanto bregaron en contra de la mentalidad de personajes como el que nos ocupa. Sin temor a equivocarme, y con todo respeto, monseñor, me atrevo a asegurarle que darle lugar académico en el Vaticano al señor Bongaarts es insultar la memoria de tan magnos pontífices, y en el fondo, es denigrar el Evangelio que profesamos.

 

Pero el problema no es la personalidad individual del invitado, sino la organización que representa y de la cual es vocero y miembro activo desde hace décadas. Usted, monseñor, no puede ignorar que el Population Council, fundado en 1952 por John Davison Rockefeller III, es una de las instituciones pioneras en diseñar y llevar a cabo lo que san Juan Pablo II definió como el “holocausto demográfico planetario”, es decir, el asesinato anual a lo largo del mundo de millones de seres humanos en el vientre materno.

¿Acaso ignora usted, monseñor, que el “señor” Rockefeller III definió en 1966 al crecimiento poblacional no controlado como el “elemento” que ponía en peligro la paz mundial, y que a partir de entonces convirtió su proyecto corporativo privado de controlar la natalidad a nivel global en un problema de Estado, al asociar a 30 dirigentes políticos de varios países del mundo, entre ellos al mariscal Josef Broz (Tito), de Yugoslavia?

¿Acaso ignora usted que en el año 1969 este mismo personaje convirtió su proyecto corporativo privado antinatalista en problema que debía abordar la misma Organización de las Naciones Unidas?

¿Ignora usted que John Davison Rockefeller III definió como “derecho humano básico” la “decisión de cada individuo y de cada pareja respecto a la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos”, desplazando el derecho a la vida como derecho humano básico?

¿No sabe usted que el 19 de julio de 1969 el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, dirigió al Congreso de los Estados Unidos un Mensaje especial sobre problemas del crecimiento poblacional, en el que sostenía que el crecimiento es uno de los temas más importantes que enfrentaba Estados Unidos, y que «sólo puede ser resuelto si hay un gran pacto de planificación anticipada»?

¿No sabe usted que en este Mensaje el sr. Richard Nixon decía que el excesivo crecimiento poblacional en los países en desarrollo perjudicaba el desarrollo económico y empeoraba la calidad de vida? Como podrá usted apreciar o evaluar, para el autor del «Watergate» la pobreza no radica en la injusticia social, sino en la cantidad de personas que habitan en el mundo «subdesarrollado». Según él, la pobreza y la ignorancia dificultaban a las familias pobres disminuir el número de hijos.

¿No sabe usted que el sr. Nixon afirmó en ese entonces que había pedido al Secretario de Estado y al Administrador de la Agencia para el Desarrollo Internacional «dar a la planificación poblacional y familiar suprema prioridad», porque «los elevados índices de crecimiento poblacional “deteriora los derechos individuales, perturba las metas nacionales y amenaza la estabilidad internacional”»? En otras palabras: asumiendo la ideología antinatalista de John Davison Rockefeller III, el señor Nixon afirmaba que el crecimiento poblacional de los pobres es una amenaza para la paz mundial. Pero la solución propuesta no era combatir la pobreza, sino eliminar niños pobres.

¿No sabe usted que en esa oportunidad el «ético» presidente norteamericano se preguntaba de qué modo se podía ayudar a las familias americanas «a no tener más hijos que los que desean»? ¿No sabe usted que «don Ricky» sostenía en ese entonces que «el parto no querido o inoportuno es uno de los motivos que están llevando a muchas familias a la pobreza o a mantenerlos en esa condición»? De nuevo habla el mensaje troglodita pre-cavernícola: los hijos causan y mantienen la pobreza de los padres, no los salarios miserables que los ultramillonarios “pagan” a los que trabajan.

Ya se imaginará usted cuál es la solución que proponía don Nixon: la creación de una Comisión sobre crecimiento poblacional y el futuro americano, la que entre sus objetivos debía determinar los recursos en el sector público de la economía que se requerirían para tratar el crecimiento anticipado de la población. De nuevo la vieja película de las oligarquías: recursos del Estado al servicio de sus objetivos estratégicos y geopolíticos.

De regalo, otro sofisma más del responsable del caso Watergate: «mi punto de vista es que a ninguna mujer americana se le debe negar acceso a los servicios de planificación familiar a causa de su situación económica». Es decir, servicios de planificación familiar gratuitos para los pobres, de acuerdo con la voluntad del presidente norteamericano. Como podrá usted apreciar, el entonces presidente estadounidense impulsaba el proyecto genocida del clan Rockefeller, el verdadero poder que gobernaba y gobierna en Estados Unidos.

¿Ignora usted, monseñor, que el 16 de marzo de 1970 el presidente Nixon firmó la ley que instituía la creación de una Comisión sobre crecimiento poblacional y el futuro estadounidense, aprobada por ambas Cámaras del Congreso americano, con lo cual el objetivo estratégico del clan Rockefeller de controlar el crecimiento de la población mundial se convirtió en política de Estado del gobierno estadounidense? ¿Ignora usted que fue puesto al frente de esta Comisión el ya mencionado John Davidson Rockefeller III, como presidente de la misma, al ser «la persona más íntima y ampliamente identificada con este problema», según palabras del mismo Nixon?

Maravilla la perversidad de esta astucia con rasgos diabólicos: una corporación privada traslada al Estado su problema, el cual se convierte en problema de Estado, y además el dueño de la corporación es puesto al frente del organismo estatal que se ocupará del problema. Este fervoroso plutócrata tan preocupado por el crecimiento poblacional de los pobres propondrá a través de la mencionada Comisión, entre otras cosas, convertir el crecimiento poblacional en un problema educativo, educación sexual disponible para todos, deslegitimar los matrimonios legales, que los Estados eliminen las restricciones e inhibiciones legales existentes que impiden el acceso a información, procedimientos y elementos anticonceptivos, legitimar y estatuir estos últimos, que los Estados adopten legislaciones positivas que permita a los menores recibir información y servicios contraceptivos y profilácticos en ámbitos apropiados sensibles a sus necesidades y preocupaciones, que se remuevan las restricciones legales existentes que impiden el acceso a la esterilización anticonceptiva voluntaria, que se liberen las restricciones legales al aborto para que éste último sea ejecutado a petición, que los gobiernos federales y locales proporcionen fondos para respaldar los servicios de aborto, QUE EL ABORTO SEA ESPECÍFICAMENTE INCLUIDO EN LOS BENEFICIOS GENERALES DE LOS SEGUROS DE SALUD, TANTO PÚBLICOS COMO PRIVADOS. En síntesis: aborto a petición (incluye el «embarazo no deseado»), financiado con fondos públicos y protegido por los Seguros sociales.

¿Ignora usted que “cumpliendo” estas directivas del presidente estadounidense, el señor John Davison Rockefeller III afirmó en 1972 que como principio ético que “sólo deben venir al mundo los hijos deseados o queridos”? ¿Qué el aborto –matar a un ser humano en el seno materno- no es un problema moral ni una cuestión judicial, sino simplemente una “cuestión sanitaria” que sólo compete a la mujer que desea abortar y a su médico”, desplazando al padre de la creatura gestada?

¿Ignora usted que fue este mismo señor quien en 1973 definió al aborto como “el derecho de cada mujer de determinar su propia fertilidad”?

¿Ignora usted, monseñor, que a pedido del presidente Nixon, el Consejo de Seguridad Nacional, el famoso Henry Kissinger, presentó el 24 de abril de 1974 el Memorando Estudio de Seguridad Nacional 200, sobre las «Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar». Este estudio estaba enfocado sobre las consecuencias internacionales políticas y económicas del crecimiento demográfico, por eso debía determinar, entre otras cosas, la probabilidad que este crecimiento produjera «políticas extranjeras perturbadoras e inestabilidad internacional». Como se puede apreciar, el crecimiento poblacional mundial constituye a partir de entonces UN PROBLEMA… DE SEGURIDAD NACIONAL ¡PARA LOS ESTADOS UNIDOS!

Para este servidor del poder plutocrático mundial, la reducción de las tasas de natalidad en los países en desarrollo «tendrán ventajas en el corto plazo, al disminuir la demanda de alimentación, salud, educación y otros servicios», para «incrementar la capacidad para contribuir a inversiones productivas, por lo tanto acelerando el desarrollo». Brutalmente dicho: menos gastos en salud, alimentación y educación para crecer económicamente, bajando la cantidad de nacimientos.

Llama la atención esta insistencia en la ecuación menos pobres = mayor desarrollo, pero en realidad esto le servía a sir Henry Kissinger para encubrir el problema que le preocupaba: al analizar los Efectos políticos de los factores de población, sostenía que las consecuencias políticas de estos factores «son dañinas para la estabilidad interna y las relaciones internacionales de países en cuyo progreso está interesado Estados Unidos», porque crean «problemas políticos e incluso de seguridad nacional para Estados Unidos», es decir, los pobres pueden convertirse en una fuerza volátil y violenta que amenace la estabilidad política.

¿Cuál es el argumento esencial que fundamenta y sostiene todo este razonamiento? Indicar y enfatizar el derecho de los individuos y parejas a determinar libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos. Es decir, el señor Kissinger invocó el derecho inventado por John D. Rockefeller III… para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses en todo el mundo.

¿Ignora usted, monseñor, que el presidente Gerald Ford rubricó el 26 de noviembre de 1975 este informe del Dr. K., como Memorando Decisión de Seguridad Nacional 314, ratificando que «el liderazgo de los Estados Unidos es esencial para combatir el crecimiento poblacional […] y para promover la seguridad de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar». Es claro y evidente entonces que ya en 1974 Estados Unidos declaró una guerra contra los pueblos pobres del mundo, para proteger su seguridad nacional y sus intereses de ultramar. Para librar esta guerra, el señor Ford formuló como estrategia básica de los Estados Unidos:

  1. «trabajar de cerca con otros, en vez de imponer su punto de vista», es decir, buscar cipayos que promuevan su proyecto de seguridad nacional;
  2. «enfatizar la relación entre una reducción del crecimiento poblacional y las ganancias económicas y sociales resultantes para las naciones más pobres», es decir, convencer que los culpables de la pobreza son los hijos;
  3. «reconocer la dignidad básica del individuo y su derecho para escoger libremente sus objetivos familiares y las alternativas de planificación familiar», es decir, establecer como axioma y dogma el principio formulado por John Rockefeller III que los padres son propietarios de la vida de los hijos, es decir, instituir la ley del más fuerte.

 

¿No sabe usted, monseñor, que toda esta ideología antinatalista y el control de la natalidad llevado a cabo a nivel global constituye la razón de ser del Population Council, como institución pionera responsable del holocausto demográfico llevado a cabo en las últimas décadas?

¿No sabe usted, monseñor, que se pretendió darle estatus oficial internacional a esta ideología antinatalista, a través de las Naciones Unidas, en las Conferencias sobre Población y Desarrollo (El Cairo 1994), sobre la Mujer (Pekín 1995) y Hábitat (Estambul 1996).

El Population Council, con su fundador John Davison Rockefeller III, ha sido una de las instituciones-madre de toda esta política criminal, propulsora del asesinato masivo de seres humanos en el vientre materno. El señor John Boongarts, empleado del Population Council ha sido uno de los principales funcionarios impulsores de esta política antinatalista global.

Contra este proyecto criminal se enfrentaron Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI. Con su actitud tolerante hacia esta organización criminal y hacia uno de sus más encumbrados voceros, usted le da estatus vaticano y eclesial a esta política homicida y criminal, que sólo pretende darle paz y seguridad a la oligarquía plutocrática internacional que se está robando el mundo en provecho propio.

Por un lado el papa Francisco condena al sistema económico actual impuesto en el mundo y que sólo siembra hambre y muerte para la mayor parte de la población mundial, y además llama a combatir sus efectos deshumanizadores. Pero por otro lado usted invita a los voceros de ese mismo poder económico inhumano a “dar cátedra” sobre los problemas que afronta la población mundial actual. Para ello usted convoca a uno de los principales responsables de la extinción masiva de seres humanos en las últimas décadas. Con todo respeto, monseñor, en el fondo esto resulta ser una actitud esquizofrénica de la Santa Sede: criticar por un lado las desigualdades e injusticias económicas, y por otro lado darle autoridad a los socios y responsables de esas desigualdades y del genocidio que las acompañan.

Estimado monseñor: para tratar las cuestiones referidas al narcotráfico y al consumo de estupefacientes, a usted no se le ocurrió invitar a los jefes del Cartel de Sinaloa para que dieran cátedra en el Vaticano. Pero para afrontar el problema de las amenazas a la vida natural y a la vida humana usted convoca a uno de los principales ideólogos de la política criminal implementada en las últimas décadas. ¿Cómo se entiende? Más que una pastoral de la misericordia, ¿no parece que estaríamos en presencia de una pastoral de la esquizofrenia o de una pastoral de la hipocresía? ¿Qué tiene que ver el genocidio implementado por el clan Rockefeller en estas últimas décadas con el mensaje de Jesucristo? ¿Con qué derecho el señor Bongaarts y el Population Council van a transmitir su mensaje de muerte en el seno de la Iglesia de Cristo? ¿A nombre de qué?

Los evangelios sinópticos nos muestran que Jesucristo sólo “dialogó” con el tentador para resistir sus embates. San Agustín enseña que el Señor se dejó tentar por Satanás para mostrarnos y enseñarnos cómo se le resiste. Si somos fieles seguidores de Jesucristo, no podemos pretender ser superiores a él y invitar a dialogar a aquéllos que son transmisores de un mensaje diabólico, como es el de justificar el asesinato de seres humanos por el hecho que no se desea su existencia, poniéndose en el lugar de Dios.

En última instancia, monseñor, la Iglesia de Cristo no merece que ingresen en ella los enemigos de la raza humana para transmitir su mensaje de muerte contra los seres humanos más inocentes e indefensos de todos. En última instancia, ¿no es una actitud esquizofrénica pretender una “Iglesia pobre para los pobres” y al mismo tiempo pretender que dé cátedra en ella quien representa al poder financiero internacional y su proyecto diabólico de asesinar a voluntad a millones de seres humanos?

Estimado monseñor, da toda la impresión que los esfuerzos del papa Francisco de impulsar la dignificación de los pueblos y la extirpación de las injusticias que padecen van a contramano de la política tolerante que usted impulsa, acogiendo y sentando en la cátedra de Pedro a los responsables del terrible y abominable holocausto implementado por los ricos del mundo, para gozar en paz de las riquezas que le han robado a los pueblos y naciones del mundo a lo largo de todos estos años, y que sus mismos organismos ponen a la vista de todos en los informes que hemos mencionado.

En pocas palabras: NO SE PUEDE HACER SENTAR EN LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO A LA FAMILIA ROCKEFELLER Y SUS SECUACES.

 

Lo saludo atte., y quedo a su entera disposición.

 

José Arturo Quarracino

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PODER FINANCIERO Y SU DOMINIO DEL MUNDO

wtfnoway-one_hundred_million_dollars-100,000,000_USDEl artículo que presentamos a continuación recoge los resultados de una investigación llevada a cabo por tres investigadores suizos del Instituto Federal Suizo de Tecnología, de Zurich (Suiza). Esta investigación fue llevada a cabo con el objetivo de “desentrañar el control [que se ejerce] en la economía global”, para luego “identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable”.
Como se puede apreciar, no es un análisis que se haya basado en supuestos políticos o ideológicos que buscaran identificar una conspiración de dominio global del planeta, ni tampoco se ha basado en criterios o supuestos anticapitalistas. En sentido estricto, la intención de los autores de la investigación fue la de realizar un análisis estrictamente científico, sin criterios ni intenciones políticos, y el resultado muestra más bien una mirada condescendiente con el sistema capitalista.
1. Concentración económica. Hecha esta salvedad, hay que resaltar que lo importante de este trabajo es que reafirma y confirma que el sistema económico-político global se caracteriza por ser un sistema de concentración económica brutal, en la que una red de 1.318 empresas multinacionales poseen o controlan la mayoría de las grandes firmas de primera línea y manufactureras del mundo, las que representan el 60% de los ingresos globales.

2. Poder real ultra-oligárquico. Pero detrás de estas 1.318 empresas los investigadores encontraron una “súper-entidad” de 147 empresas, las cuales controlan o poseen el 40% de la riqueza total de la red. En otras palabras: menos del uno por ciento de las empresas multinacionales controlan el 40% del total de la red de empresas en el mundo.

3. Las finanzas dominan el mundo real. Lo que saca a luz este informe es que ese ultra-minoritario poder empresarial está compuesto en su gran mayoría por entidades financieras que, entre otras cosas, son las dueñas reales de las grandes compañías multinacionales petroleras y mineras que operan en nuestro país, y muchas de ellas forman parte también del Council of the Americas, el organismo creado por David Rockefeller en 1965 para impulsar el libre comercio y la iniciativa privada en los países hispanoamericanos.

En síntesis: el mundo en su conjunto está dominado por un minúsculo pero ultra-poderoso poder financiero que además es dueño de la economía real. Nuestro país, la Argentina, no es otra cosa que una de sus granjas

José Arturo Quarracino
23 de mayo de 2012

Revelado – la red capitalista que domina el mundo
(Original en inglés en http://www.newscientist.com/article/mg21228354.500-revealed–the-capitalist-network-that-runs-the-world.html)
24 de octubre 2011 por Andy Coghlan y Debora MacKenzie

Cuando las protestas contra el poder financiero recorren esta semana el mundo, la ciencia parece haber confirmado los peores temores de los manifestantes. Un análisis de las relaciones que existen entre 43.000 corporaciones transnacionales ha identificado un grupo relativamente pequeño de empresas, principalmente bancos, con un poder desproporcionado sobre la economía global.
Los supuestos del estudio han atraído algunas críticas, pero los analistas de sistemas complejos contactados por New Scientist dicen que se trata de un esfuerzo único para desentrañar el control en la economía global. Impulsar el análisis, dicen, podría ayudar a identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable.
Pensar que unos pocos banqueros controlan una gran parte de la economía mundial no parece ser noticia para el movimiento y los manifestantes de otras partes de Occupy Wall Street, de Nueva York. Pero el estudio, realizado por tres teóricos de sistemas complejos en el Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zurich, es el primero en ir más allá de la ideología para identificar empíricamente una red de poder de ese tipo. Combina las matemáticas siempre utilizadas para modelar los sistemas naturales con datos corporativos universales para poner en un mapa la propiedad entre las empresas transnacionales del mundo (ETN).
“La realidad es tan compleja, por eso debemos alejarnos de afirmaciones dogmáticas como las que afirman que se trata de teorías conspirativas o de libre mercado”, dice James Glattfelder. “Nuestro análisis está basado en la realidad”.
Estudios previos han encontrado que unas pocas corporaciones transnacionales son propietarias de grandes segmentos de la economía mundial, pero esos estudios incluían sólo un número limitado de empresas y propiedades indirectas, por lo que no podía decir cómo esto afectaba a la economía mundial, por ejemplo, si la hizo más o menos estable.

El equipo de Zurich puede. De Orbis 2007, una base de datos que lista 37 millones de empresas e inversores de todo el mundo, ellos extrajeron todas las 43.060 corporaciones transnacionales y las propiedades compartidas que las vinculan. Luego construyeron un modelo en el que las empresas controlaban a otras a través de redes de participaciones accionarias, asociadas a los ingresos operativos de cada empresa, para cartografiar la estructura del poder económico.
La obra, que será publicada en PLoS One, reveló un núcleo de 1318 empresas con propiedades entrelazadas (ver imagen). Cada una de las 1318 empresas tenía vínculos con dos o más empresas, y en promedio estaban conectadas a 20. Es más, a pesar que representaban el 20% de los ingresos operativos a nivel mundial, las 1318 empresas parecían poseer colectivamente, a través de su participación accionaria, la mayoría de las grandes firmas de primera clase y manufactureras del mundo -la economía “real”- que representan más del 60% de los ingresos globales.
Cuando el equipo desentramó la red de propiedades, encontró que gran parte de ella remitía a una “súper-entidad” de 147 empresas aún más estrechamente unidas –toda su propiedad en manos de otros miembros de la súper-entidad- que controlaban el 40 por ciento de la riqueza total de la red. “En efecto, menos del 1 por ciento de las empresas estaban en condiciones de controlar el 40 por ciento de toda la red”, dice Glattfelder. La mayoría eran entidades financieras. Las 20 primeras incluyen al Barclays Bank, J. P. Morgan Chase & Co, y a The Goldman Sachs Group.
John Driffill, de la Universidad de Londres, un experto en macroeconomía, dice que el valor del análisis no es simplemente ver si un pequeño número de personas controla la economía global, sino más bien sus ideas respecto a la estabilidad económica.
La concentración del poder no es buena ni mala en sí mismo, dice el equipo de Zurich, sino que pueden serlo las fuertes interconexiones del núcleo. Como el mundo lo supo en el 2008, este tipo de redes son inestables. “Si una [empresa] sufre tensiones”, dice Glattfelder, “esto se propaga”.
“Es desconcertante ver cómo las cosas están conectadas realmente”, coincide George Sugihara, del Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California, un experto en sistemas complejos que ha asesorado al Deutsche Bank.
Yaneer Bar-Yam, jefe del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra, advierte que el análisis supone que propiedad equivale a control, lo cual no siempre es cierto. La mayoría de las acciones de una compañía están en manos de administradores de fondos que pueden o no controlar lo que las empresas que ellos poseen parcialmente hacen en realidad. Dice que el impacto de esto en el comportamiento del sistema requiere más análisis.
Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico global, el análisis podría ayudar a hacerlo más estable. A través del hallazgo de los aspectos vulnerables del sistema, los economistas pueden sugerir medidas para prevenir que los futuros colapsos se extiendan a la economía en su conjunto. Glattfelder dice es posible que necesitemos reglas globales anti-monopólicas, que ahora sólo existen a nivel nacional, para limitar el exceso de conexión entre las empresas transnacionales. Sugihara dice que el análisis sugiere una posible solución: las empresas deben ser sometidas a impuestos por el exceso de interconectividad al que recurren, y así desalentar este riesgo.
Hay algo que no concordará con algunos de los reclamos de los manifestantes: es poco probable que la súper-entidad sea el resultado intencional de una conspiración para dominar el mundo. “Estas estructuras son comunes en la naturaleza”, dice Sugihara.
Los recién llegados a cualquier red se conectan preferentemente a los miembros altamente conectados. Las empresas transnacionales compran acciones entre sí por motivos comerciales, no para dominar el mundo. Si la interconectividad agrupa, eso crea riqueza, dice Dan Braha, del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra: en modelos similares, el dinero fluye hacia los miembros más altamente conectados. El estudio de Zurich, dice Sugihara, “es una fuerte evidencia que las normas simples que rigen las empresas transnacionales dan origen en forma espontánea a grupos altamente conectados”. O como dice Braha: “La afirmación de Wall Street Occupy que el 1% de las personas poseen la mayor parte de la riqueza refleja una fase lógica del proceso de auto-organización de la economía”.
Por lo tanto, es posible que la súper-entidad no sea resultado de una conspiración. La verdadera pregunta, dice el equipo de Zurich, es si se puede ejercer el poder político en forma consensuada. Driffill siente que 147 es un número demasiado elevado para dar sustento permanente a una confabulación. Braha sospecha que esas empresas competirán en el mercado, pero actúan juntas basadas en intereses comunes. Resistir los cambios en la estructura de la red puede ser uno de esos intereses comunes.

Cuando este artículo fue publicado por primera vez, el comentario en la frase final del párrafo que comienza “Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico mundial…”, fue atribuido por error.
Las 50 empresas líderes de las 147 empresas superconectadas
1. Barclays plc
2. Capital Group Companies Inc
3. Fidelity Investments Corp.
4. AXA
5. State Street Corporation
6. JP Morgan Chase & Co
7. Legal & General Group plc
8. Vanguard Group Inc
9. UBS AG
10. Merrill Lynch & Co Inc
11. Wellington Management Co. LLP
12. Deutsche Bank AG
13. Franklin Resources Inc
14. Credit Suisse Group
15. Walton Enterprises LLC
16. Bank of New York Mellon Corp
17. Natixis
18. Goldman Sachs Group Inc
19. T. Rowe Price Group Inc.
20. Legg Mason Inc
21. Morgan Stanley
22. Mitsubishi UFJ Financial Group Inc
23. Northern Trust Corporation
24. Société Générale
25. Bank of America Corporation
26. Lloyds TSB Group plc
27. INVESCO PLC
28. Allianz SE
29. TIAA
30. Old Mutual Public Limited Company
31. Aviva plc
32. Schroders plc
33. Dodge & Cox
34. Lehman Brothers Holdings Inc *
35. Sun Life Financial Inc.
36. Standard Life plc
37. CNCE
38. Nomura Holdings Inc
39. The Depository Trust Company
40. Massachusetts Mutual Life Insurance
41. ING Groep N. V.
42. Brandes Investment Partners LP
43. Unicredito Italiano SpA
44. Deposit Insurance Corporation de Japón
45. Vereniging Aegon
46. BNP Paribas
47. Affiliated Managers Group Inc.
48. Resona Holdings Inc
49. Capital Group International Inc.
50. China Petrochemical Group Company
* Lehman Brothers todavía existía en el conjunto de datos utilizados en el 2007
(Datos: PLoS ONE)

«Documento sobre Población por parte de 30 líderes mundiales» — Comentario

Comentario a la Declaración sobre Población por parte de líderes mundiales (1966). Se trata del documento fundacional del control de la natalidad a nivel planetario, impulsado por la plutocracia financiera-industrial internacional que desde mediados de la década de 1960-1970 ha iniciado el asalto sobre la riqueza que por esencia pertenece a los pueblos y que al mismo ha planificado el genocidio de los niños por nacer, en una verdadera actualización de la figura del rey Herodes, que para proteger a su reino ordenó la matanza de todos los niños que vivían en Belén.

Rockefeller John Davison IIIJohn Davison Rockefeller III                        populationCouncil

Es bien sabido que al nacer el Mesías, el rey Herodes hizo matar a todos los niños menores de 2 años de Belén de Judea y de toda la comarca aledaña, porque sentía amenazado su poder real. Esta matanza indiscriminada de quienes representaban un peligro potencial para el infautado rey de Israel es conocida como la matanza de los Santos Inocentes, a quienes la Iglesia Católica celebra y conmemora inmediatamente después de la fiesta de la Navidad, el 26 de diciembre de cada año.

Lingotes y monedas de oro20 siglos después este cuadro cruel e inhumano vuelve a repetirse, a escala planetaria. El Herodes de nuestra época ha sido John D. Rockefeller III, un personaje emblemático de los grupos que dominan actualmente el mundo a su antojo y en beneficio propio, apropiándose del mayor porcentaje de bienes y riquezas que se producen. Es así que lo encontramos ya en 1952 fundando el Population Council, para ocuparse de los problemas relacionados con la población, impactado por la gran densidad de población que se concentraba en el sur y este de Asia, la región que registraba un rápido crecimiento poblacional y donde millones de personas apenas subsistían. Pero esta preocupación no estaba fundada en sentimientos filantrópicos y en criterios de justicia social y de distribución equitativa de la riqueza, sino en evitar que peligrara la posesión de la riqueza que los grandes grupos económicos habían logrado concentrar en beneficio propio y en perjuicio de miles de millones de personas en el mundo. ¿De qué modo podían estar en paz Rockefeller y sus socios? Evitando el crecimiento no planificado de la población mundial, a través del uso de anticonceptivos que limiten el control de nacimientos y, en última instancia, mediante la despenalización del aborto. La salud reproductiva se constituye en el criterio-eje que permite coordinar la planificación familiar, la educación sexual, el consumo masivo de anticonceptivos y en última instancia el aborto, y posee además un profundo carácter imperialista y colonialista, ya que esta política antinatalista se aplica sobre todo fuera de los Estados Unidos, en tanto y en cuanto el organismo mencionado «ha dado prioridad a la salud reproductiva y al bienestar de mil millones de adolescentes de países en vías de desarrollo que están a punto de iniciar su vida reproductiva y cuyo comportamiento conformará el futuro de sus países». Por eso vemos que la primera de las actividades que el mismo Consejo promociona es la de «desarrollar anticonceptivos y otros productos para mejorar la salud reproductiva». Como se puede apreciar, para llevar a cabo esta política, pero al mismo tiempo encubriéndola, los grupos de poder no dudan en recurrir a la manipulación del lenguaje, en tanto convierten a la reproducción humana en una enfermedad y a los productos químicos que sirven para impedir la vida en medicamentos que curan (cf. http://www.popcouncil.org/esp/mision.html).   

En 1966, John D. Rockefeller III redactó un documento que fue firmado por 30 de los principales líderes del mundo. Según la perspectiva del magnate norteamericano –avalada oficialmente por algunos presidentes, reyes y primeros ministros- la población mundial constituye el problema prioritario que urge atender a nivel mundial, ya que pone en peligro la paz mundial. Visto a la distancia, llama la atención que a mediados de la década de los años 60’, en plena época de la guerra fría del capitalismo contra el comunismo, en medio de una feroz carrera armamentista, con la guerra en Vietnam en curso “para frenar la expansión marxista en Asia”, lo que realmente preocupara a Rockefeller fuese el crecimiento de la población mundial que pone en peligro la paz mundial. En esa misma época, desde una instancia neta y exclusivamente financiera, Robert McNamara (ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos y en ese entonces presidente del Banco Mundial) proclamó la necesidad de controlar el crecimiento de la población mundial.

AFICHES_CUATROEn otras palabras, para el grupo Rockefeller y para los «dueños del mundo» las poblaciones numerosas son las que ponen en peligro la paz mundial. ¿Por qué? Porque el crecimiento poblacional de un país «dificulta enormemente que se puedan promover niveles superiores de vida, además de la educación, así como mejorar la salud y el sistema sanitario, proporcionar mejores viviendas y transportes y fomentar oportunidades culturales y recreativas –e inclusive en algunos países asegurar alimentos suficientes». Quiere decir entonces que no es la injusticia social –magros salarios, intercambio comercial desigual entre los países, los gastos irracionales en armamentos, etc.- la que impide que las personas puedan ser felices y tener una vida digna: si la mayoría de las personas en el mundo no tienen condiciones dignas de vida, ni acceso a la educación, ni salud ni asistencia médica y en muchos casos se mueren de hambre, la culpa es de la supuesta gran cantidad de personas que hay en el mundo, razón por la cual los niños se han convertido en los enemigos de la paz mundial.

¿Cuáles son los dogmas que propone Rockefeller como “credo” para fomentar mundialmente el control de la natalidad y el crecimiento de la población?

a) que el control del crecimiento poblacional es la base para el desarrollo económico de los pueblos;

b) que decidir cuantos hijos tener es un derecho humano básico;

b) que controlar el crecimiento poblacional es la condición prioritaria para lograr la paz mundial duradera y significativa;

c) que muchos hijos obstaculizan que se pueda tener una vida digna y en plenitud (es decir, para no ser pobres y ser dignos, hay que tener muy pocos hijos, y mejor si no se tiene ninguno).

 

Como se puede apreciar en esta propuesta rockefelleriana, estamos en presencia de auténticos dogmas, porque son principios o puntos de partida que no se discuten ni se analizan, en ellos «se debe creer» como verdad absoluta. El «filántropo» John D. Rockefeller III no explica ni fundamenta por qué los hijos son los enemigos de la paz, de la justicia y del progreso, simplemente lo postula como verdad indiscutible, razón por la cual propone el camino de la despoblación mundial como vía para la paz (de los ricos). A partir de estos dogmas, como han anunciado y proclaman oficialmente, la preocupación fundamental –trasladada a los distintos gobiernos del mundo- es la de educar sexualmente, difundir en forma masiva el uso y consumo de elementos anticonceptivos (mal llamados medicamentos, porque no curan nada, sólo impiden la gestación de nuevas vidas) y por último despenalizar el aborto.

 

No es de extrañar –aunque asombra su inhumanidad cruel- que los poderosos y los ricos del mundo vean a los niños pobres como los enemigos que amenazan su paz y su tranquilidad, y que en consecuencia se propongan combatir el crecimiento de la población mundial en forma integral, a través de los procedimientos recién mencionados. Lo que realmente sorprende y maravilla es que los postulados y los principios que constituyen la base de la propuesta de Rockefeller y del Population Council sean los mismos que están presentes en las propuestas de nuestros autóctonos difusores de la salud reproductiva (organizaciones no-gubernamentales progresistas, legisladores «revolucionarios», «progresistas», «izquierdistas democráticos», ministros de “Salud”, etc.). Sobre todo sorprende e indigna que los criterios y postulados del «paradigma» Rockefeller estén presentes en las propuestas de los funcionarios públicos que hasta se atreven a proponer impúdica e impunemente la despenalización del aborto (incurriendo en un delito penal que ningún funcionario judicial se ocupa de reprimir). Como se puede comprobar fácilmente, la difusión masiva de los métodos anticonceptivos y el suministro a granel de elementos anticonceptivos, decidir la cantidad de hijos que se quiere tener y el momento para hacerlo como derecho humano básico, el mismo concepto de salud reproductiva, son todos conceptos ya elaborados por el «gran hermano» norteamericano, magnate financiero y petrolero entre otras cosas, que nuestros progresistas y democráticos repiten al pie de la letra, con escasa o nula originalidad.

Evidentemente, como lo expresa sin tapujos el grupo Rockefeller, el control de la natalidad (anticoncepción, esterilización quirúrgica y despenalización del aborto) es la política que las grandes corporaciones mundiales promueven como el instrumento de dominación de los pueblos y naciones del mundo, en particular de los llamados países en vías de desarrollo como el nuestro. A tal fin, en un doble juego de pinzas, se sirven de sectores autóctonos sometidos ideológica y culturalmente, los que con una supuesta actitud revolucionaria con veleidades de izquierda legitiman sus criterios y su combate contra el crecimiento poblacional mundial.

Es decir, los progresistas “críticos” de la globalización critican el capitalismo salvaje, pero en el fondo miran al mundo y a nuestros pueblos con los ojos del imperio, y toman por valioso lo que éste propone e intentan implantarlo en nuestras comunidades y en nuestra Patria, con lo cual dejan intacto el problema de fondo: el saqueo económico financiero, el empobrecimiento de nuestro pueblo y la postración política de la Nación. En este sentido, es significativo ver a las máximas autoridades de nuestra Argentina y a gran parte del arco político “opositor” promover políticas en función de la estrategia del grupo Rockefeller, encubiertas bajo la prédica vocinglera de los derechos humanos.

Es significativo ver que desde las esferas oficiales, gubernamentales y legislativas, se ataca y degrada a instituciones fundacionales de la Patria, para poder ejecutar a rajatabla los postulados y estrategias antinatalistas y criminales del grupo Rockefeller. Con muchos de nuestros gobernantes, legisladores y jueces a la cabeza, los progresistas constituyen la quinta columna de los ricos y poderosos del mundo que dueños de las riquezas del mundo pretenden ahora el despoblamiento de nuestro planeta, para tener paz y seguridad.

En una verdadera muestra de esquizofrenia política, se pretende darle estatus democrático a la ideología antinatalista e imperialista de la plutocracia financiera mundial. ¿Pero servir a los intereses foráneos y ajenos al pueblo, a la Nación y a la cultura autóctona no constituye un delito de traición a la Patria, en este caso promoviendo un verdadero infanticidio cruel, cobarde e inhumano para beneplácito del grupo Rockefeller y sus amigos plutócratas?

Concentración de la riqueza y Holocausto demográfico: las dos caras del Nuevo Orden Mundial

La tan mentada globalización (eufemismo del Nuevo Orden Mundial) constituye en realidad un proceso de unificación económica, social y política de los pueblos y naciones del mundo, concentrado en las manos del poder financiero internacional. Este proceso se ha estructurado sobre dos ejes: la concentración de la riqueza y el control de la natalidad a nivel mundial, para que el ejercicio de la apropiación y concentración de la riqueza no se vea afectado por quienes pasan a ser población sobrante en el sistema.

Rockefeller John Davison IIIJohn Davison Rockefeller III
I. NUEVO ORDEN MUNDIAL Y CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA
A) Cuando se habla de Globalización o Nuevo Orden Mundial se hace referencia al proyecto político de dominio y control del mundo por parte del capitalismo financiero moderno, fundamentalmente especulativo, a través de las grandes familias bancarias europeas anglosajonas y angloamericanas y de las grandes corporaciones industriales, en su gran mayoría de propiedad de aquéllas, aliadas a las monarquías europeas todavía vigentes.
En otras palabras, el Nuevo Orden Mundial significa la primacía y preponderancia política y económica que ha adquirido el poder financiero internacional esencialmente especulativo, que por un lado se ha independizado y aislado del proceso productivo económico, para generar la riqueza virtual que le posibilita la depredación de riquezas y recursos y el acaparamiento de los mismos, y que por otro lado se ha “apropiado” de las estructuras políticas gubernamentales y estatales de los países desarrollados para imponer su política. Este dominio mundial se ha estructurado a través del ejercicio fáctico de un Único Gobierno Mundial, que implica la globalización económica (el mundo como una única unidad productiva), el debilitamiento de los Estados-Nación y su reemplazo por la soberanía supranacional de una elite de intelectuales y de banqueros mundiales (tal como lo explicitó David Rockefeller en junio de 1991), el sincretismo cultural-religioso (una religión cósmica-universal para reemplazar las distintas confesiones de fe y creencias y sus respectivas culturas), la ONU como sistema supra-nacional para imponer las políticas sociales, económicas, culturales que permitan el dominio político del mundo por parte del Poder Financiero transnacional (con el objetivo a largo plazo de transformarse en un único gobierno mundial), la promoción del conflicto ideológico «Izquierda vs. Derecha», como pantalla y velo que sirve para ocultar el dominio político imperialista y neo-colonial sobre los pueblos y naciones formalmente soberanos.
Que este proceso no se desarrolló en forma casual, sino que fue diseñado y planificado para que se desarrollara de esta manera, lo certifica un respetable miembro del establishment americano, Carrol Quigley, quien a mediados de los ’60 y en una investigación de envergadura puso al descubierto y describió con lujo de detalles ese proyecto mundialista globalizador por parte del poder financiero mundial, ya a comienzos del siglo XX: «los poderes del capitalismo financiero tenían otro propósito de largo alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo como un todo». Además, con toda claridad este autor puso en evidencia la identidad de los dueños de este proyecto de unificación uniforme del planeta, al definirlos como partícipes de una «red anglófila internacional, que opera en la forma que la derecha cree que actúan los comunistas»(1).
Este sistema de control financiero en manos privadas se configuró mediante la creación de una moneda de valor internacional, fabricada por un conjunto de bancos privados –el dólar-, y mediante la institucionalización del control de los bancos centrales de cada país, a través del Banco de Pagos Internacionales, creado en 1929 y asentado en Suiza.
Para llevar a cabo el dominio del sistema político de cada país, en líneas generales el poder financiero global ha creado diversos dispositivos -el Instituto Real de Asuntos Internaciones (1919, con sede en Londres), el Consejo de Relaciones Internacionales (1921, con sede en Nueva York), y posteriormente de Diálogo Interamericano (1982, con sede en Nueva York, para coordinar y supervisar la Social-democracia latinoamericana y el Foro de San Pablo). Para imponer un único sistema económico mundial, manejar la economía como un todo e impulsar la globalización financiera-productiva, ese mismo poder financiero-industrial ha creado, entre otras instituciones, el Consejo de las Américas (1965) y la Comisión Trilateral (1973)(2).
A través de este dispositivo político-económico, el poder financiero mencionado por Quigley ha orientado el desarrollo económico y social del mundo hacia la paulatina e incesante acumulación de la riqueza en sus manos, produciendo el siguiente resultado histórico al finalizar el siglo XX: el 2% de los adultos del mundo poseen el 51% de la riqueza; los Estados Unidos, Europa Occidental y Japón-Australia concentran el 88% de la riqueza mundial [34%, 30% y 24% respectivamente], en una proporción en la que 1 persona gana u$s 1.000 — 9 personas ganan u$s 1.- cada una(3); mientras que 3.700.000.000 habitantes en el mundo [57% de la población mundial] perciben un ingreso de 1 ó 2 DÓLARES POR DÍA(4).
Que esto último no era un acontecimiento azaroso o impensado, lo demuestra el hecho que los “dueños” de este proceso previeron en los mismos inicios de esta ofensiva plutocrática y oligárquica sobre las riquezas del mundo que gran parte de la humanidad no iba a tener acceso a la riqueza que se creara a partir de ese momento: «los principales cambios económicos están en el horizonte, independientemente de los cambios futuros en los índices de crecimiento poblacional»(5).
Al mismo tiempo que programaron y ejecutaron el acaparamiento y apropiación de la riqueza mundial, estos grandes grupos de poder decidieron y planificaron la «necesidad» de ralentizar y disminuir el crecimiento poblacional mundial («Crecimiento poblacional Cero»), porque los «nuevos» habitantes por venir no iban a tener acceso a la riqueza acaparada por ellos.

II. NUEVO ORDEN MUNDIAL Y HOLOCAUSTO DEMOGRÁFICO PLANETARIO
Es así que al mismo tiempo que se inició la ofensiva económica, financiera y política sobre los países del Tercer Mundo por parte de la oligarquía financiera-industrial nucleada básicamente en la Comisión Trilateral, se diseñó y promovió el Holocausto demográfico mundial, inicialmente denominado «control del crecimiento poblacional» o «control de la natalidad», para que estos auto-pretendidos «dueños del mundo» se aseguraran el control y dominio de las riquezas y recursos naturales del mundo entero. Este proceso fue iniciado y ejecutado en forma sistemática a partir de la década de 1960, y ha producido lo que en Demografía se conoce como el «Invierno demográfico planetario» o «envejecimiento poblacional», porque en esta instancia los ancianos y mayores de 60 años aumentan en número, mientras disminuye la cantidad de niños y adolescentes menores de 15 años.
Los documentos «liminares» de este proyecto son:
1. Declaración sobre población por parte de 30 líderes mundiales (1966)(6), en el que se plantea que el crecimiento poblacional sin control representa un peligro para la paz mundial y que los hijos son causa de la pobreza de los padres, razón por la cual sanciona dogmáticamente como derecho humano básico decidir la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos, desplazando el derecho a la vida como derecho fundante;
2. Proclamación de Teherán (1968), presentada en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos, en Irán: § 16: «[…] Los padres tienen el derecho humano fundamental de determinar libremente el número de sus hijos y los intervalos entre los nacimientos»(7);
3. Población mundial: Un desafío para las Naciones Unidas y su sistema de agencias (1969), en el que se urge a todos los organismos de la ONU para que colaboren en el esfuerzo antinatalista: Banco Mundial, OMS, UNESCO, FAO(8);
4. Población y el futuro americano (1972): elaborado por la Commission on Population Growth and the American Future [Comisión Rockefeller, presidida por John Davison Rockefeller III], en el que se diseña toda la estrategia para el control de la natalidad en Estados Unidos(9);
5. Memorando 200/74: elaborado en 1974 por Henry Kissinger, en su función de consejero de Seguridad Nacional, en el que se oficializa el control del crecimiento poblacional como estrategia para salvaguardar la seguridad nacional de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar, planteando los objetivos de «tomar medidas que reduzcan la fertilidad [a nivel mundial] en las décadas de 1970 y 1980», posibilitar con ello el crecimiento económico y el ingreso per capita de los países en desarrollo, de manera de evitar conflictos sociales y políticos que pongan en peligro el suministro de los recursos que los países en desarrollo poseen y que el mundo desarrollado necesita, «acomodar un crecimiento poblacional continuo de hasta 6 mil millones de personas para la mitad del siglo XXI» y «mantener el nivel final tan cercano como sea posible a 8 mil millones» hacia el año 2075, impidiendo que alcance la cifra de 10 mil millones ó 13 mil millones de habitantes en el mundo. Sobre todo, insiste en las tácticas de disimular las actividades de Estados Unidos en el ámbito poblacional, mediante acciones y agentes que actúen dentro de los países en desarrollo, y de enfatizar el derecho de los individuos y parejas a determinar libremente responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos(10);
6. Decisión Presidencial de Seguridad Nacional 314/75: En 1975, oficialización vigente hasta hoy del informe de Kissinger por parte del presidente Gerald Ford como política de Estado(11);
7. Borrador de Directiva de Decisión Presidencial (1994): esbozada en junio de 1994, por el entonces presidente «demócrata» de los Estados Unidos, William B. Clinton, a través del Consejo de Seguridad Nacional, para continuar a nivel mundial con la política de control del crecimiento poblacional mundial, en función del Memorando de 1974 redactado por Henry Kissinger, para retomar en forma oficial la política imperialista del control de la natalidad(12).
En este último documento, el dogma del derecho «básico» de decidir la cantidad de hijos y su espaciamiento constituía el fundamento reiterado permanentemente, por cuanto la meta de la política norteamericana sobre el crecimiento poblacional mundial debía ser la de «dirigir una respuesta internacional global, inmediata y concertada, a las tendencias del crecimiento poblacional», sobre la base de tres objetivos que se refuerzan mutuamente, y que constituyen la prueba evidente de la influencia del proyecto y del ideario de la dinastía Rockefeller:
1º) «promover el respeto de los derechos y capacidades de los individuos y de las parejas para determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos»;
2º) «mejorar la salud reproductiva individual, atendiendo especialmente las necesidades de salud reproductiva de mujeres y adolescentes, y las necesidades generales de salud de bebés y niños»; para lograr con ello
3º) «reducir el índice de crecimiento poblacional tan rápido como sea posible a los niveles que sean consistentes con un desarrollo sustentable».
Pensando en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, a celebrarse en El Cairo (Egipto) poco tiempo después (setiembre de 1994), el borrador esbozado proponía que Estados Unidos buscara un consenso «que provea un fundamento sólido para la futura cooperación internacional sobre población, y que sea consistente con la política norteamericana». Específicamente, proyectaba que Estados Unidos se esforzara por lograr «un consenso internacional sobre aproximaciones programáticas de largo plazo hacia las metas de reducir el crecimiento poblacional mundial».
En este horizonte estratégico, el objetivo político de Clinton para la famosa Conferencia en El Cairo era, en el campo de los derechos reproductivos, «reforzar y fortalecer las recomendaciones de conferencias previas […] para asegurar que los individuos y las parejas tengan el derecho a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos», y que «los gobiernos respeten este derecho»(13).
Queda claro que la eliminación sistemática de seres humanos es lo que permite asegurar este control planetario de recursos por parte de este poder plutocrático imperialista, valiéndose básicamente de las Naciones Unidas y de Fundaciones (u Organizaciones No-gubernamentales) propias.
1) En el caso de la ONU, ésta deja de ser un organismo internacional, para convertirse paulatinamente en un organismo supranacional, que a través de sus distintas agencias y secciones –Banco Mundial, Organización Mundial de la Salud, Fondo Monetario Internacional, UNESCO, etc.- impone políticas globales “consensuadas” en Conferencias, Tratados, Cumbres y otras actividades afines, obligando a la ejecución de políticas de control de la natalidad, denominadas eufemísticamente de “salud reproductiva” y “derechos reproductivos”.
En tal sentido, se puede consultar la página web oficial de la ONU, en la que se puede comprobar que se encubre y oculta el problema de la injusta y desigual distribución de la riqueza, ya que no hay una sola referencia oficial al tratamiento de este tema, ni en documentos ni en Asambleas y reuniones oficiales. Pero todo lo contrario ocurre con la promoción del control de la natalidad, la cual es promovida oficialmente en forma integral y transversal a través de los distintos organismos que componen la ONU.
Bien se puede decir, sin el más mínimo margen de error, que las Naciones Unidas es un organismo secuestrado por la Plutocracia Financiera Mundial, para disimular y oficializar la injusta y desigual distribución de la riqueza en el mundo, y al mismo tiempo llevar a cabo el control de la natalidad a nivel mundial, el cual es el otro objetivo paralelo del Imperialismo Internacional del Dinero.
2) En el caso de las fundaciones y organizaciones «no-gubernamentales» propias, han sido creadas y son controladas o dirigidas por miembros del poder financiero internacional, para impulsar y promover este Holocausto demográfico en el ámbito de la llamada “sociedad civil”. Entre ellas se cuentan el Population Council (de la familia Rockefeller, respaldada financieramente durante la década de los ´90 por los gobiernos de Australia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Japón, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia y Reino Unido); la Ford Foundation (controlada desde 1995 hasta el 2007 por el clan Rockefeller, a través de Susan V. Berresford); la International Planned Parenthood Federation (controlada desde el 2002 al 2006 por el clan Rockefeller, a través del Dr. Steven Sinding)
3) La aplicación de las políticas antinatalistas ha provocado el llamado envejecimiento poblacional (o “invierno demográfico”), en el que por primera vez en la historia de la humanidad, de seguir la tendencia demográfica actual, habrá EN EL AÑO 2050 MÁS CANTIDAD DE PERSONAS MAYORES DE 65 AÑOS que NIÑOS Y ADOLESCENTES MENORES DE 15 AÑOS(14).
Actualmente, en las regiones más desarrolladas, más del 20% de la población es MAYOR DE 60 AÑOS, mientras que será el 33% en el año 2050. Por su parte, en las regiones menos desarrolladas, el 8% de la población es MAYOR DE 60 AÑOS, mientras que será del 20% en el año 2050.
Al año 2050, África será el único continente en el que habrá mayor cantidad de niños y adolescentes que personas mayores de 65 años.
4) Como muestra del carácter siniestro de este proceso, el envejecimiento demográfico constituye un Negocio de los Ricos, financiado por los Pobres, ya que:
a) Por un lado, las ONGs SE SUBSIDIAN MEDIANTE FONDOS OFICIALES ESTATALES, como es el caso del
populationCouncil1. POPULATION COUNCIL de los Rockefeller, cuyas fuentes de financiamiento estatal gratuito han sido del
a) 58,3% en el año 2005,
b) 57% en el año 2006,
c) 73% en el año 2007,
d) 80,74% en el año 2008,
e) 62% en el año 2009,
f) 71,54% en el 2010,
g) 67,55% en el año 2011.

ippf2. Idéntico es el caso de la mayor red abortista del mundo, la INTERNATIONAL PLANNED PARENTHOOD FEDERATION (IPPF), cuyas fuentes de financiamiento estatal gratuito han sido del
a) 74,58% en el año 2005,
b) 71,87% en el año 2006,
c) 71,93% en el año 2007,
d) 76,51% en el año 2008,
e) 69,46% en el 2009,
f) 71,35% en el 2010,
g) 69,24% en el 2011.

b) Por otro lado, los pueblos «en vía de desarrollo» son obligados a ejecutar políticas demográficas antinatalistas contratando deuda externa (básicamente, mediante Banco Mundial), con lo cual los pueblos y los ciudadanos del mundo subsidian gratuitamente el negocio genocida de los ricos.
Dicho sintéticamente: los ricos del mundo han decidido controlar el crecimiento poblacional mundial, han planificado las políticas correspondientes y las han ejecutado sin que ellos les cueste un solo dólar, ya que se subsidian con fondos públicos estatales. Son las víctimas de este plan -los pueblos de los países “en vías de desarrollo”- las que lo pagan realmente, porque son obligados a endeudarse para reducir el crecimiento de sus poblaciones, mediante el mecanismo de la deuda externa. Es decir, los pobres del mundo pagan su propio exterminio, mientras que a los ricos del mundo les sale gratis.

En definitiva, Es decir, PARA PROMOVER SUS PLANES ANTINATALISTAS LOS RICOS DEL MUNDO SUBSIDIAN SU PROYECTO ANTINATALISTA CON FONDOS PÚBLICOS ESTATALES, pero de tal modo que LOS POBRES DEL MUNDO SON LOS QUE PAGAN CON SU DINERO EL CONTROL DE LA NATALIDAD PLANIFICADO POR LOS RICOS

CONCLUSIÓN:
Los datos y cifras oficiales y privados no mienten: en la época moderna y contemporánea, el Nuevo Orden Mundial ha provocado una concentración de la riqueza en muy pocas manos, a favor de los dueños del poder financiero internacional y en perjuicio de casi el 60% de la población mundial, en una forma que no tiene parangón en la historia. Para poder “gozar en paz” de este proceso de acumulación de la riqueza, ese mismo poder ha promovido el control de la natalidad y la reducción de los habitantes del mundo mediante un perverso mecanismo, a través del cual las propias víctimas pagan por su propio exterminio, mediante el endeudamiento externo crónico

José Arturo Quarracino
Febrero de 2013

(1) Carroll Quigley, Tragedy and Hope. A History of the World in Our Time, New York, The Macmillan Company, 1966, pp. 277-278 y p. 796. Se trata de un testigo de primer nivel, miembro del establishment americano, que por eso mismo tuvo acceso a una cantidad ilimitada de información y documentación respecto a este proyecto globalizador, y que él se propuso hacer conocer, porque consideraba que el mundo merecía saber del mismo, para acompañar y apoyar su implementación.
(2) Para poder tener una visión panorámica de este proceso, además de la obra citada de Quigley, se puede consultar a John Co-leman, Committee of 300; Alan Jones, Como funciona realmente el mundo, Buenos Aires, Segunda Independencia, 2004; Martín Lozano, El Nuevo Orden Mundial. Génesis y desarrollo del capitalismo moderno, Madrid, Alba Longa, 1996. Para Diálogo Interamericano en particular, se puede consultar http://www.thedialogue.org/membership/default.asp. Este organismo representa el ROSTRO «PROGRESISTA», en Hispanoamérica, DEL CAPITAL FINANCIERO INTERNACIONAL.
(3) UNU-WIDER [United Nations University-World Institute for Development Economic Research], World Distribution of Household Wealth, 5 December 2006, London. Informe elaborado por Anthony Shorrocks, James Davies, Susanna Sändstrom, Edward Wolff. Cf. Fondo de Población de Naciones Unidas, Estado de la Población Mundial 2004, New York, 2004.
(4) Fondo de Población de Naciones Unidas, Estado de la Población Mundial 2004, New York, 2004. Population Council, An-nual Report 2005. Ésta es la población «sobrante» que según el Poder Financiero transnacional debe ser eliminada paulatinamente.
(5) Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, New York 1972, Chapter 4.
(6) Statement on Population from World Leaders (1966) [Declaración sobre Población por parte de líderes mundiales (1966)], en http://www.popcouncil.org/mediacenter/popstatement.html. Mediante este documento, redactado por un miembro de la familia Rockefeller y rubricado por 30 líderes mundiales, un proyecto corporativo privado se convirtió en política de Estado a nivel mundial
(7) En http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/b_tehern_sp.htm. Incorpora a la política de las Naciones Unidas el dogma antinatalista del Imperio Rockefeller.
(8) Encuentro organizado por UN-USA, en New York, y presidido por John Davison Rockefeller III.
(9) Center for Research on Population and Security, Population and the American Future, New York, 1972.
(10) Memorando 200/74. Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad nacional de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar, «Resumen Ejecutivo», “Efectos políticos de los factores de población”: las consecuencias políticas de los factores de población, entre ellos el rápido crecimiento poblacional, «son dañinas para la estabilidad interna y las relaciones internacionales de países en cuyo progreso Estados Unidos está interesado, creando así problemas políticos e incluso de seguridad nacional para Estados Unidos».
(11) Decisión de Seguridad Nacional 314/75, del 26 de noviembre de 1975. Recomienda alentar a los líderes de países en desa-rrollo claves para que «apoyen los programas nacionales y multilaterales de asistencia poblacional», disimular el carácter im-perialista de la política poblacional, «trabajando cerca de otros en vez de imponer nuestro punto de vista», y en todos estos esfuerzos en pos del control de la natalidad, «reconociendo la dignidad básica del individuo y su derecho para escoger libremente sus objetivos familiares y las alternativas de planificación familiar».
(12) Los detalles de esta iniciativa inconclusa se encuentran en la obra de Stephen Mumford, The Life and Death of NSSM 200: How the Destruction of Political Will Doomed a U.S. Population Policy [Vida y muerte del Memorando Secreto de Seguridad Nacional 200: Cómo la destrucción de la voluntad política condenó a la muerte a una política poblacional americana]. Se puede consultar y obtener este texto en Internet, en http://www.population-security.org/index.html.
(13) Op. cit., «1. Fostering an International Consensus for Action» [Promoviendo un consenso internacional para la acción].
(14) División de Población, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, World Population Ageing 1950-2050, «Resumen Ejecutivo»: el envejecimiento de la población carece de precedentes, es general, es profundo y duradero. En este contexto, las personas de 60 años ó más, de constituir el 8% de la población en 1950, pasarán a ser el 22% de la población en el 2050).