CATÓLICAS POR EL DERECHO A DECIDIR: ¿DISPOSITIVO BRITÁNICO AL SERVICIO DE NUEVAS INVASIONES INGLESAS?

El 24 de abril ppdo. se llevó a cabo una sesión del debate organizado en la Cámara de Diputados de la Nación, sobre el intento de implementar la pena de muerte contra los niños por nacer, eufemísticamente denominado “despenalización de aborto” o “interrupción legal del embarazo”.

Sorprende que se intente aprobar una ley que es manifiestamente contraria a la Constitución Nacional y al Código Civil y Comercial de la Nación, porque ambos documentos normativos jurídicos afirman explícitamente que la existencia del ser humano como persona se inicia en la concepción[1], razón por la cual implementar “legalmente” la eliminación de un ser humano antes de su nacimiento significaría implantar la pena de muerte en nuestro país, aberrante desde dos puntos de vista: a) se aplicaría contra seres humanos que no han cometido ningún delito; b) violaría el Artículo 4, incisos 1, 3 y 5 de la Convención Americana de Derechos Humanos, que afirma explícitamente que “todo ser humano es persona” y que no se puede implantar la pena de muerte en los países que no rige ni tiene vigencia al momento de firmar el citado documento[2]. Lamentablemente para los proabortistas, esta Convención tiene rango constitucional, de acuerdo con la última reforma de 1994.

Bandera del Reino UnidoCatólicas por el Derecho a Decidir-Logo

IPPF-Logo

Pero si es sorprendente y llamativo que se pretenda avasallar la Constitución Nacional y sus leyes fundamentales para “despenalizar o legalizar el aborto”, resulta francamente indignante y repugnante que para lograr este objetivo se mienta descarada y alevosamente en un recinto que se supone debe discutir ideas y cosmovisiones. Utilizar el palacio legislativo para afirmar mentiras rebaja una discusión como la planteada a una payasada y una burla, principalmente contra quienes han organizado este debate y en segundo lugar para el conjunto del pueblo, que espera de sus legisladores honestidad intelectual, no hipocresías ni mentiras alevosas.

El día 24 de abril, en una de las sesiones, la señora María Teresa Bossio, de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, ante una pregunta respecto a las fuentes de financiamiento con la que cuenta la organización de la que forma parte, dijo que quería hacer una aclaración sobre la organización International Planned Parenthood Federation [Federación Internacional de Planificación de la Familia].

En primer lugar, dijo que “quería limpiar” el nombre de esta institución, que en realidad “no se financia abortos, sino que se dedica a promover los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres”. O esta señora no sabe de qué está hablando, no ha leído documentos oficiales de la IPPF o MIENTE ALEVOSAMENTE.

Simplemente con leer las Financial Statements [Declaraciones Financieras] que se publican anualmente la “limpiadora” del supuesto buen nombre de la entidad sabría que, por ejemplo, que la IPPF “se asegurará que las mujeres puedan ejercer sus derechos y acceder al aborto seguro y a la planificación familiar” (p. 3); que “proporciona servicios basados en los derechos al aborto seguro […]” (pp. 6-7); que el programa Safe Abortion Action Fund [Fondo de Acción para el Aborto Seguro]“continuó proporcionando subvenciones para proyectos que promocionan el aborto seguro y previenen el aborto inseguro“ (11); que en el año 2015 el aborto fue una de las áreas estratégicas subvencionadas, otorgando 12.471.00 dólares a miembros y socios de la organización (p. 34)[1].

Ya que es tan enfática “limpiadora” de la IPPF, ¿la señora Bossio desconoce que esta organización británica administra desde hace años el programa denominado Global Safe Abortion Fund, que es en esencia “una reserva de recursos destinados a permitir la implementación de programas e iniciativas para incrementar el acceso a servicios generales de abortos seguros […]”?[2]. ¿Ignora u oculta que una de sus finalidades es “apoyar los trabajos que ayudan a mejorar el acceso a servicios de aborto seguro en países pobres?”[3].

La pregunta es: ¿POR QUÉ MIENTE LA “CATÓLICA” POR EL DERECHO A DECIDIR? ¿O es ignorante de todo esto? Si lo ignora o desconoce, ¿por qué habla con tanta firmeza? ¿O le han dado un libreto para que lo repita?

En segundo lugar, la “limpiadora” de IPPF reconoce que ésta última les ha proporcionado fondos, pero tratando de minimizarlos, como si fueran solamente para hacer cursos y actividades “académicas”, etc. etc. Pero como la verdad se abre paso siempre, no puede dejar de reconocer que una institución británica que se dedica a promover el imperialismo internacional del aborto las subvenciona, ¿pero solamente para actividades “académicas”? Lo que no dice esta “católica” es que en el período 2010-2016 la IPPF le ha “regalado” a CDD la suma de u$s 1.018.273 (un millón dieciocho mil doscientos setenta y tres dólares USA)[4].

Podemos preguntarnos: ¿qué tan argentina puede ser una supuesta ONG que es subsidiada y subvencionada por una supuesta ONG británica, que tiene como objetivo hacer implantar la pena de muerte para bebés en el seno materno? ¿”Católicas por el Derecho a Decidir” no cumple el mismo triste papel de los cipayos en la India, trabajando para el Imperio Británico, a través de una supuesta ONG que, en realidad, es una organización para-gubernamental, ya que el 60-65% de su presupuesto anual se nutre de aportes gubernamentales? ¿No es contradictorio que haya argentinas y argentinos que promuevan políticas y objetivos de instituciones extranjeras? ¿Tienen derecho a participar en debates legislativos que hacen a la vida de la Nación, cuando en realidad cobran de instituciones imperialistas y de gobiernos imperialistas, a través de la IPPF, claramente para impulsar políticas que le interesan a esos países?

¿No saben estas “católicas” cordobesas que la IPPF recibe subsidios de, entre otros países, Australia, República Popular China, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Japón, Corea del Sur, Holanda, Noruega, Pakistán, Suecia, Nueva Zelanda, Suiza y el Reino Unido? ¿Desconocen o no se dan cuenta que se trata de un dispositivo al servicio de la promoción del aborto a escala mundial?

En tercer lugar, la “limpiadora” del buen nombre” de IPPF parece que tampoco sabe (¿o encubre y oculta?) que la IPPF no sólo promueve el aborto a escala mundial, sino que además lleva a cabo también el comercio de restos fetales humanos? No sabe u oculta que IPPF no sólo promueve el asesinato de bebés en el seno materno, sino que después de asesinarlos comercializa sus restos, trozándolos y vendiéndolos, tal como ha salido a la luz en Estados Unidos, aunque esta última actividad “comercial” está prohibida por las leyes estadounidenses.

A modo de prueba, se pueden ver los videos en la plataforma de Youtube, para quien quiera conocer bien de cerca las actividades caritativas de las oligarcas del país del Norte:

ü  https://www.youtube.com/watch?v=1hKhQynKI4M (Planned Parenthood, venta de órganos fetales);

ü  https://www.youtube.com/watch?v=ht37Y0GVkzw (Planned Parenthood, venta de órganos fetales, video 5);

ü  https://www.youtube.com/watch?v=3X_O5958-7w (Planned Parenthood, venta de órganos fetales, video 7);

ü  https://www.youtube.com/watch?v=CYGkdtHeU14 (Planned Parenthood, venta de órganos fetales, video 10);

ü  https://www.youtube.com/watch?v=Yn34Td1pHx8 (Planned Parenthood, venta de órganos fetales, video 11).

 

Si para la señora Bossio esto forma parte de la “seriedad” y “buen nombre” de la IPPF, haría bien en explicar qué parte de su “catolicismo” es compatible con la carnicería y comercio de restos fetales humanos.

En cuarto lugar, la “limpiadora” ha pretendido hacer creer al Parlamento argentino, y nos quiere hacer creer, que la IPPF vive humildemente de “muchos donantes anónimos” y “apoya la salud y el derecho de las mujeres”. Evidentemente, esta señora o sufre de esquizofrenia o actúa de muy mala fe, porque si algo caracteriza a esta internacional imperialista del aborto es que informa en detalle los supuestos donantes anónimos, además de los gobiernos nacionales de países desarrollados, e incluso de la China “comunista”.

En el año 2016, sobre un total de u$s 50.604.000 (50 millones 604 mil dólares) aportados por organismos multilaterales y otras instituciones, u$s 18.889.582 (18 millones 889 mil 582 dólares) fueron de aportantes anónimos, es decir el 27,42%.

Las instituciones “humildes” y de “escasos recursos” que aportaron el 72,58% restante fueron, entre otras, Bill & Melinda Gates Foundation, William & Flora Hewlett Foundation, David & Lucille Packard Foundation, la Comisión Europea, la Fundación Ford, John and Katherine T. MacArthur Foundation, John Hopkins University, Open Society Foundations (George Soros), Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, Organización Mundial de la Salud, etc[5].

En síntesis: estamos en presencia de “católicas argentinas” que reciben subsidios y subvenciones de una institución británica imperialista, promotora de políticas culturales como instrumentos de dominación cultural y ejecutora de acciones que aplican la pena de muerte sobre los seres humanos más inocentes e indefensos de todos. No sólo trabajan al servicio de esos objetivos imperialistas británicos, cobran por ello y pretenden hacer creer que eso es “progreso democrático”.

En sus comienzos, el Imperio Británico utilizaba sus propios ejércitos para llevar a cabo sus conquistas territoriales. Posteriormente, como en el caso de la India, utilizó ejércitos nativos (cipayos) para someter a los habitantes de un país. En países como Argentina, se ocupó de promover dirigentes políticos nativos para que mantuvieran el estatus de colonia británica de los países ocupados “pacíficamente”. Ahora, promueven organizaciones “no gubernamentales” como la que nos ocupa para ejecutar la estrategia de la dominación cultural, más efectiva, más disimulada y menos sangrienta que la dominación militar.

Pero por más cultural y educada que pretenda ser, siempre se termina derramando sangre inocente. En este caso, la de los niños en el seno materno, antes que nazcan. Les guste o no a las “católicas progresistas”, son claras protagonistas de las nuevas Invasiones Inglesas, versión siglo XXI, tan protagonistas como la oligarquía “argentina” en los siglos XIX y XX.

[1] Código Civil y Comercial de la Nación, Libro Primero “Persona humana”, Capítulo 1 “Comienzo de la existencia”, artículo 19.

[2] Parte 1, Capítulo 1, Art.1 inc. 2; Art. 3; Art. 4, inc. 1 (Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente), inc. 3 (no se restablecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido), inc. 5 (No se impondrá la pena de muerte a las personas que, en el momento de la comisión del delito, tuvieren menos de dieciocho años de edad o más de setenta, ni se le aplicará a las mujeres en estado de gravidez).

[3] Todas estas citas están tomadas de las respectivas páginas de la Financial Statements 2016, publicada por IPPF en mayo de 2017, con domicilio en 4 Newhams Row, London London SE1 3UZ, United Kingdom.

[4] Folleto titulado Global Safe Abortion Fund, “What is the Global Safe Abortion Fund”, p. 1.

[5] Ibidem, p. 3.

[6] En el mismo lapso, la IPPF le ha “regalado” a otra institución “argentina”, FUSA, la suma de u$s 3.112.260

[7] IPPF, Financial Statements 2016, p. 33.

 

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LOS TROTSKOS DE WALL STREET, ROCKEFELLER Y KISSINGER

En varios anteriores artículos hemos mostrado y demostrado que la matriz política de la que ha surgido la política de control de la natalidad a escala planetaria hunde sus raíces en el proyecto concebido, diseñado y ejecutado por la familia Rockefeller, y en especial por uno de sus miembros -John Davison Rockefeller III- en nombre de la plutocracia financiera que no sólo ha llevado a cabo desde hace cinco décadas la brutal concentración de la riqueza que hoy está institucionalizada de hecho en el mundo (0,7% de los adultos del mundo -56 millones de personas- tienen en sus manos el 46% de la riqueza mundial -126 billones de dólares), sino que ha impuesto en la mayor parte del mundo el envejecimiento poblacional, tal como lo viene informando en las dos últimas décadas la División de Población de Naciones Unidas y el Population Reference Bureau, promoviendo e imponiendo políticas y prácticas anticonceptivas y antinatalistas, para evitar que los nuevos miembros de la comunidad mundial que vienen a la existencia pongan en peligro la concentración de la riqueza que han llevado a cabo.

En otras palabras: concentración de la riqueza y control del crecimiento poblacional, ambos a escala global, han tenido los mismos artífices y ejecutores, que han actuado en nombre y a cuenta de la ultraminoritaria oligarquía financiera internacional (no sólo dueña de las finanzas, sino también y por ello mismo dueña de las grandes multinacionales productivas, comerciales y de servicios que manejan hoy el mundo). El clan Rockefeller ha sido la dinastía que ha impulsado ambos proyectos.

Romina del Pla–Miriam Bergman–Vilma Ripoll

  1. Documentos fundamentales y básicos que han diagramado y planificado el control de la natalidad a escala global:                                                                                                                                                        a) Declaración sobre Población (1966), redactado por John Davison Rockefeller III y firmado por 30 líderes mundiales, que afirma que “el crecimiento poblacional no planificado pone en peligro la paz mundial”, convirtiendo el interés corporativo privado del clan de Ohio en problema de Estado, postulando dogmáticamente -como creencia- el supuesto derecho básico de todo individuo y pareja de determinar la cantidad de hijos que desea tener y el espaciamiento entre ellos: “Creemos que la gran mayoría de los padres desean tener el conocimiento y los medios para planificar sus familias; que la oportunidad para decidir el número y el espaciamiento de los hijos es un derecho humano básico”[1];                                                                          b) Población y el futuro estadounidense (1972), informe elaborado por una Comisión presidida por JDR III, a pedido en 1970 del entonces presidente Richard Nixon, manual que desarrolla al detalle y en forma exhaustiva los conceptos y tácticas para instituir el control de la natalidad en Estados Unidos. En este texto, en especial en su capítulo 11, titulado “Reproducción Humana”, se encuentran los argumentos y conceptualizaciones presentes en todos los proyectos de ley sobre despenalización de aborto, desde el ya mencionado “derecho básico de los padres” respecto a los hijos, y también el “principio ético” inventado por JDR III que “sólo deben ser traídos al mundo los hijos deseados”, que “la mujer tiene derecho a disponer de su cuerpo y de su libertad” como mejor le plazca y parezca; que la penalización del aborto “obstaculiza el ejercicio de la libertad de la mujer” y que “viola la justicia social”, porque “las mujeres ricas pueden abortar en condiciones seguras, pero las mujeres pobres ‘tienen’ que recurrir a prácticas clandestinas e inseguras; que “el aborto es el derecho que tiene la mujer para determinar su fertilidad”; que “el aborto es un elemento en el sistema general de cuidado de la salud materna e infantil”, no un crimen en el que se asesinan bebés por nacer, etc. En síntesis: que “las mujeres deben ser libres para determinar su propia fertilidad, que el tema del aborto debe dejarse a la conciencia del individuo involucrado, en consulta con su médico, y que los Estados deben ser animados a sancionar estatutos positivos que promuevan un ámbito claro y positivo para la práctica del aborto a petición[2].

En este esquema, es fundamental negarle al bebé en el vientre materno el carácter de persona, para cosificarlo y permitir así su eliminación, como un ejercicio de libertad de la mujer, para que tome las decisiones que quiera. En este sentido, para poder imponer el aborto como “derecho” y como práctica “sanitaria” John Davison Rockefeller III propone cuestionar al feto como persona, buscando “determinar cuándo termina su vida potencial y cuándo comienza realmente esa vida” (sic). Sólo es posible imponer el derecho a matar al hijo si se lo despoja de humanidad y personalidad, “transformándolo” nominalmente en una cosa, en una vida, en un conjunto de células.

Esto es lo que se ha hecho permanentemente y es lo que se pone en evidencia hoy con este simulacro de debate despenalizador del aborto. Si se leen con atención los proyectos de ley presentados, y se analizan en detalle las declaraciones de los distintos partidarios pro-aborto, se advierte que no dicen una sola palabra de los miles de niños que son matados. Es más, hablan de las 3.000 muertes maternas por aborto que ha habido en nuestro país desde 1983, pero no dicen una sola palabra de los 6.800.000 niños que habrían sido matados antes de nacer en ese mismo lapso. Es que siguiendo el razonamiento oligarca y homicida de JDR III, esos muertos no serían personas, sino cosas.

Así piensan los multimillonarios oligarcas angloamericanos, y así piensan sus “hijitos” de izquierda y derecha. Si aceptaran que los bebés en el vientre materno son personas, tal como define el artículo 19 del Código Civil y Comercial unificado (“la existencia de la persona humana comienza desde el momento de la concepción”), no tendrían manera de justificar la imposición de la persona de muerte sobre ellos.

Por eso, antes de matarlo realmente, antes matan al bebé conceptual y jurídicamente.

               c) Memorando Estudio de Seguridad Nacional 200. Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar (1974), elaborado por Henry Kissinger en su rol de Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, constituye la aplicación a escala planetaria del informe antes mencionado, haciendo énfasis en que a menos hijos mayor crecimiento económico, y reiterando la “necesidad” de resaltar constantemente el “derecho básico” paterno de controlar el crecimiento poblacional, y de llevar a cabo este proceso “con agentes nativos”, para disimular el carácter imperialista y pro-estadounidense del tema; que se “debe dar prioridad a programas de desarrollo y estrategias de salud y educación que tienen un efecto decisivo en la fertilidad”; que ningún plan de control de la natalidad tiene éxito si no se legaliza el aborto; etc.

David Rockefeller                      Fidel Castro                            John Davison Rockefeller III

  1. Naciones Unidas asume el control del crecimiento poblacional como tema fundamental de su política oficial a nivel mundial. A partir del paso inicial de fundamentación del control de la natalidad y su imposición oficial como problema de Estado y como política oficial de Estados Unidos para promover el imperialismo demográfico, se pasó al mismo tiempo a la introducción del ideario antinatalista en las Naciones Unidas, para ser asumido como guía primordial de la política oficial del organismo, y así ser volcado en informes, congresos, conferencias internacionales, convenciones, tratados, etc.                                                                          a) Proclamación de Teherán (1968), en la que se incorpora como principio demográfico del accionar de Naciones Unidos el dogma del “derecho básico paterno a decidir la cantidad de hijos a tener” (n. 16), en el marco de la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos;                                                                                 b) Plan de Acción para la Población Mundial (Bucarest, 1974), cuya finalidad es ayudar a coordinar las tendencias poblacionales mundiales con las tendencias del desarrollo económico y social, para lograr una transformación socio-económica que permita el crecimiento económico de los países en desarrollo. En este contexto, se establece como uno de los principios básicos del Plan de Acción el dogma del “derecho básico paterno” a controlar la natalidad: “todas las parejas e individuos tienen el derecho básico de decidir libre y responsablemente la cantidad y el espaciamiento de sus hijos”[1]. Rockefeller puro al 100%.                                                c) Plan de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1995), donde se institucionaliza oficialmente la “existencia” de los Derechos Sexuales y Reproductivos, fundados y basados en el dogma rockefelleriano del “derecho básico paterno” varios veces mencionado: “[…] los derechos reproductivos abarcan ciertos derechos humanos que ya están reconocidos en las leyes nacionales, en los documentos internacionales sobre derechos humanos y en otros documentos pertinentes de las Naciones Unidas aprobados por consenso. Esos derechos se basan en el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el intervalo entre éstos y a disponer de la información y de los medios para ello y el derecho a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva”[2].

En síntesis: la Organización de las Naciones Unidas inventó los “derechos sexuales y reproductivos” sobre los dogmas y objetivos del clan Rockefeller. Así, ha dejado de ser un organismo internacional de reunión de las naciones del mundo para convertirse en un dispositivo supra-nacional al servicio de la oligarquía financiera mundial representada por el clan Rockefeller y de su proyecto criminal de eliminación sistemática de las personas por nacer.  

  1. Fundaciones privadas y ONGs para difundir e implementar el holocausto demográfico planetario diseñado por los Rockefeller, Kissinger, Soros

Una vez oficializada a nivel planetario la doctrina y proyecto antinatalista de los ricos del mundo, como política de Estado y como política oficial de Naciones Unidas, el Poder financiero internacional ha difundido y divulgado su proyecto a través de distintas Fundaciones privadas y “ONGs” paragubernamentales, para introducir en todos los países, al nivel de la sociedad civil, la idea del control del crecimiento poblacional disfrazada con eslóganes y formulaciones progresistas y pretendidamente revolucionarias. Hewlett Population Council, Ford Foundation, International Planned Parenthood Federation [Federación Internacional de Paternidad Planificada], Open Society Institutes [de George Soros], Rockeller Foundation, Rockefeller Brothers Fund, Human Rights Watch, William & Flora Hewlett Foundation, International Women Health Coalition [Coalición Internacional para la Salud de las Mujeres], son algunas de las instituciones que el Poder financiero ha creado para llevar a cabo acciones de divulgación y promoción del proyecto del control de la natalidad a escala planetaria, en una verdadera acción imperialista: son organizaciones creadas y asentadas en los países desarrollados, que vuelcan anualmente fondos millonarios a “ONGs” nativas de los países en desarrollo que se nutren en gran parte o en su totalidad de esos fondos, para divulgar y difundir en el idioma nativo de los respectivos países el ideario y el proyecto antinatalistas elaborados por John Davison Rockefeller III en 1972 y Henry Kissinger en 1974. En el caso específico de nuestro país, han transmitido y transmiten en nuestro idioma hispano-criollo ese mensaje trotskista, progresista, social-demócrata, etc.

Son los zurdos y trotskos de Wall Street, Rockefeller y Kissinger, con el discurso oligarca y criminal de los dueños de las finanzas internacionales y del mundo, con la imagen de Marx, Trotsky, el Che Guevara y Hugo Chávez.

  1. De la revolución permanente y el anticapitalismo de Trotsky a los dólares del Imperialismo capitalista

Es evidente que en el plano del discurso existe este matrimonio trosko-ultracapitalista al que hicimos referencia, aunque haya un desacuerdo “ideológico” de fondo, entre “capitalismo” y “revolucionarismo de consignas”.

Pero existe un elemento que “bendice” este matrimonio aparentemente antagónico: los dólares del Imperialismo yanqui y las libras esterlinas del Imperio británico. Es que nuestros troskos son zurdos, pero no son estúpidos: cobran suculentas sumas para disimular la traición ideológico-doctrinal que practican, ya no combaten a los capitalistas, combaten a los niños por nacer.

Son los propios informes de las Organizaciones para-gubernamentales involucradas en el tema las que prueban que entre los dueños de las finanzas internacionales y el progresismo socialdemócrata y trosko-abortista existe esta comunión de fondos, canalizados a través de las organizaciones mencionadas líneas arriba.

  1. A) International Planned Parenthood Federation [Federación Internacional de Paternidad Planificada]: creada en 1952 en Londres, junto con el Population Council [Consejo de Población] de la familia Rockefeller, fue pionera en impulsar a nivel mundial políticas y proyectos a favor del control de la natalidad en todas sus ramificaciones (mutilación genital del varón y de la mujer, la anticoncepción y el aborto).

El lema oficial de la Federación es “Delivering sexual and reproductive healthcare services around the world, fighting for sexual rights” [Ofrecer servicios de salud sexual y reproductiva en todo el mundo, luchando por los derechos sexuales]. Imperialismo sexual-demográfico explícito.

A lo largo de los años se ha constituido en la red abortista más grande del mundo, organizada a través de su oficina central en Londres y seis oficinas regionales: África, Mundo Árabe, Este y Sudeste de Asia-Oceanía, Red Europea, Asia del Sur y Hemisferio Occidental.

Está presente en 170 países, con un número similar de entidades locales asociadas.

En el año 2016, el 60% de su presupuesto -u$s 78.749.000 sobre un total de u$s 130.391.000- lo aportaron en su gran mayoría los gobiernos nacionales de Australia, República Popular China, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Japón, Corea del Sur, Holanda, Noruega, Pakistán, Suecia, Nueva Zelanda, Suiza, Reino Unido.

Entre sus aportantes privados se cuentan the Bill and Melinda Gates Foundation, the Compton Foundation, the David and Lucile Packard Foundation, the Ford Foundation, the John D. & Catherine T. MacArthur Foundation, the Open Society Institute, the Rockefeller Foundation, John Hopkins University, the William and Flora Hewlett Foundation.

La presencia triádica de los Rockefeller con sus fundaciones, la Ford Foundation y la Open Society de George Soros es una constante en la mayoría de estas Fundaciones para-gubernamentales que impulsan el Imperialismo Internacional del Holocausto Demográfico.

En la Argentina, la IPPF está presente en forma indirecta a través de dos “ONGs”, promoviendo la legalización del aborto. Una de ellas es FUSA (Fundación para la Salud del Adolescente), que recibió subsidios de la IPPF, entre los años 2012-2016, por un total de u$s 2.117.825 (dos millones ciento diecisiete mil ochocientos veinticinco dólares).

La otra entidad es Católicas por el Derecho a Decidir (de Córdoba), que entre los años 2013-2016 recibió subsidios por un total de u$s 694.320 (seiscientos noventa y cuatro mil trescientos veinte dólares).

Este es el detalle de los subsidios que ambas instituciones recibieron de la IPPF en los últimos años:

FUSA                                                                  Católicas por el Derecho a Decidir

Dólares

2010:               176.003                                                                      2010:                 60.000

2011:               748.981                                                                      2011:               200.000

2012:               442.650                                                                      2012:                           0,00

2013:               942.797                                                                      2013:               453.000

2014:               451.718                                                                      2014:               244.320

2015:               182.111                                                                      2015:                 50.953

2016:               168.000                                                                      2016:                          0,00

TOTAL: u$s 3.112.260                                                                                 u$s 1.018.273

 

Todo esto demuestra que las dos entidades que más han “trabajado” en la promoción e imposición de la pena de muerte para los niños por nacer, impulsoras entre otras, de la “Campaña por el Aborto legal, seguro y gratuito”, han contado con millones de dólares para llevar a su cabo su militancia, aportados por los dueños de las finanzas mundiales, a través de las fundaciones y “ongs” propias.

Lo original y novedoso de esta campaña pro-aborto es que la misma es llevada a cabo por organizaciones y personalidades políticas que se supone están en las antípodas del capitalismo pro-abortista, en especial en la corriente política que reivindica la figura de León Trotsky: Vilma Ripoll, Romina del Pla, Myriam Bergman, Néstor Pitrola, Marcelo Ramal, etc.).

 

  1. B) Este maridaje trotsko-capitalista, bendecido por el Imperialismo Internacional del Dinero, no es un invento nuestro. Gracias a Dios, “nuestras trotskistas” autóctonas han recibido el reconocimiento de otra organización internacional estadounidense al servicio del imperialismo abortista: la International Women Health Coalition [Coalición Internacional para la Salud de las Mujeres], presidida actualmente por Françoise Girard (de la Open Society Foundations de George Soros), y que cuenta entre sus miembros directores con Jessie Clyde (IPPF), Marnie S. Pillsbury (Rockefeller y CFR), Helena Choi (Open Society Foundations), etc.

Este reconocimiento de la oligarquía abortista yanqui se puede encontrar en la página 4 del Informe Anual 2016 de la IWHC.

 

León Trotsky postulaba el principio de “la revolución permanente” socialista contra el capitalismo imperialista moderno. Sus discípulos “criollos” postulan “la recaudación permanente” de dólares y libras emitidos por el imperialismo internacional del dinero.

En definitiva, estos trotskistas a la Rockefeller forman parte del “ejército cipayo” de las finanzas internacionales, al servicio de sus políticas antinatalistas y genocidas, en la que mueren anualmente en el mundo 45 millones de seres humanos antes de nacer. Han hecho una síntesis magistral de Marx, Troski, Henry Kissinger y el clan Rockefeller, para matar niños antes de que nazcan.

Los trotskistas de antaño derramaban su propia sangre luchando contra el capitalismo. Los trotskistas de ahora derraman la sangre de los seres más inocentes e indefensos de todos, pero cotizándose en dólares.

“Rockefeller and Kissinger pay our Socialist Revolution”, dicen nuestras revolucionarias trotskistas, con la sangre derramada por millones de inocentes antes de nacer.

[1] Ver  https://josequarracino.wordpress.com/2013/02/20/declaracion-sobre-poblacion-por-parte-de-lideres-mundiales-documento-fundacional-del-holocausto-demografico-planetario/

[2] Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, New York 1972, Chapter 11. Ver en: http://www.population-security.org/rockefeller/001_population_growth_and_the_american_future.htm. La última cita es repetida literalmente por todas las feministas que promueven el aborto como derecho legal, seguro y gratuito. Toman como modelo de mujer y del ejercicio de su libertad el esquema del macho Rockefeller.

[3] Conferencia de Naciones Unidas sobre la Población Mundial, Plan de Acción para la Población Mundial, Bucarest 1974, B. “Principios y Objetivos del Plan”, n. 14 f.

[4] Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, Programa de Acción, Capítulo VII, n. A, El Cairo 1994.

 

¿ROCKEFELLER SENTADO EN LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO?

Carta Abierta a MONSEÑOR MARCELO SÁNCHEZ SORONDO

 

 

Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo

Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias

Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales

 

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Estimado monseñor:

Gracias a las enseñanzas e influencia de monseñor Michel Schooyans, desde el año 1997 me he estado ocupando de la defensa de la vida humana, sobre todo a partir del momento de la concepción. En particular, me he dedicado a desentrañar el contexto y el trasfondo político que hay detrás de las campañas sistemáticas y constantes contra la creación divina, y en especial contra los seres humanos que vienen al mundo y son condenados a morir sin poder llegar a ver la luz nunca jamás.

A lo largo de mi militancia política he trabajado en particular sobre esta temática, tan cara a la vida de los pueblos. Es por eso que me permito dirigirle estas líneas, porque he visto con gran asombro, estupor e indignación, que las Pontificias Academias de las que usted es Canciller han organizado para los días 27 de febrero-1 de marzo del corriente año un “Taller” sobre la Extinción Biológica, y que entre los expositores se cuenta uno en particular que es un paradigmático representante de los enemigos de la raza humana, en nombre del dios dinero que tanto condena el papa Francisco.

Es digno y encomiable que ambos institutos lleven a cabo una actividad sobre este tema que le compete a la Iglesia en su labor misionera, en cuanto uno de sus compromisos primordiales es el de hacerse cargo y custodiar la creación divina, junto con su misión fundamental de anunciar el Evangelio.

También es digno y encomiable que se lleve a cabo esta actividad, con el rigor y la seriedad científicos que suele ser habitual en ambas Academias, dado el excelente nivel intelectual y humano de sus miembros, que honran la labor tan importante y delicada que el Santo Padre san Juan Pablo II definió como “pastoral de la inteligencia”.

bongaarts-john2En este contexto, lo que asombra e indigna es que haya sido invitado como expositor el señor John Bongaarts, vice-presidente el Population Council, entidad fundada en el año 1952 por John Davison Rockefeller III, con el objetivo de desarrollar planes y programas a nivel mundial para llevar a cabo el control del crecimiento poblacional o el control de la natalidad.

Usted, monseñor, no puede ignorar que este señor está trabajando desde el año 1973 en la institución mencionada, ocupándose del impulso demográfico, de los determinantes de la fertilidad, del impacto de los programas de planificación familiar, las relaciones entre población y medio ambiente, etc. Usted no puede ignorar que los intereses de este señor están orientados fundamentalmente hacia el problema de la fertilidad y del impulso demográfico, para controlarlos y reducir el crecimiento poblacional global. Usted no puede ignorar que para “compensar el impulso de la población”, el señor Bongaarts recomienda “dar pasos para incrementar la edad en la que las mujeres tengan su primer hijo, mediante la inversión en educación para las niñas adolescentes”.

sanchez-sorondo-marceloUsted, monseñor, no puede ignorar estos datos, porque están presentes en la página oficial del Population Council: http://www.popcouncil.org/research/expert/john-bongaarts. Tampoco puede ignorar que hace poco tiempo, el 24 de febrero de 2016, el señor Bongaarts ha declarado con toda liviandad que el crecimiento demográfico es perjudicial para la humanidad, ya que “el potencial agregado de 4 mil millones de personas [hacia el año 2100] en las regiones más pobres del planeta es un obstáculo al desarrollo y dificulta que podamos ser optimista sobre su futuro. El rápido crecimiento poblacional, con su correspondiente consumo y derroche, tiene efectos adversos generalizados en las sociedades y en los ecosistemas mundiales. Muchos países estarían mejor con un crecimiento poblacional más bajo y con índices de nacimiento menores”. Para este “simpático” personaje, las economías de los “tigres asiáticos”, incluyendo a Corea del Sur y Taiwan, “en recientes décadas han visto rápidos incrementos per capita cuando declinaron los índices de natalidad” (http://www.popcouncil.org/news/development-slow-down-population-growth y en http://www.nature.com/news/development-slow-down-population-growth-1.19415).

Como puede apreciar, estimado monseñor, este señor sostiene que para dejar de ser pobres, los pueblos deben dejar de tener hijos. Al nivel en que se mueve, este “intelectual” no puede ignorar los informes del Credit Suisse y de la ong Oxfam, que muestran que desde el año 2000 en adelante, la concentración de la riqueza a nivel global ha sido tan violenta y brutal, que ha llegado a un nivel en el que 8 personas en el mundo tienen la misma cantidad de riqueza que las 3.500 millones de personas más pobres; que desde el 2015 el 1% más rico de la población mundial obtuvo más riqueza que el resto del planeta; que entre los años 1988 y 2011 los ingresos del 10% más pobre de la población mundial aumentó menos de 3 dólares por año, mientras que los ingresos del 1% más rico del planeta aumentaron 182 veces (OXFAM BRIEFING PAPER – SUMMARY JANUARY 2017, “An Economy for the 99%”, p. 2 y Credit Suisse, Global Wealth Databook 2016). En otras palabras: si hay pobreza y miseria generalizadas en el mundo, no es porque los pobres tengan hijos, sino porque un grupo minúsculo de personas (del que el señor Bongaarts forma parte) concentran para sí toda la riqueza.

Con este razonamiento del que hace gala, el señor Bongaarts muestra tener una mentalidad troglodita, reaccionaria en grado sumo. Afirmar que la pobreza en el mundo está causada por los hijos que tienen los pueblos es de un cinismo brutal. En el fondo, este personaje es simplemente un vocero del poder financiero anglosajón, parasitario, especulativo y depredador, cobra por ello. Lo que no se puede admitir es que un personaje de esta calaña acceda a ocupar un sitial en un encuentro o jornada organizada por la Santa Sede y que se le dé reconocimiento académico. Que alguien de esta calaña acceda a este privilegio es como pisotear la tumba de San Pedro y de tantos mártires y santos que han dado su vida por el Evangelio de Jesucristo y están enterrados en el Vaticano.

Es incomprensible e inadmisible que este vocero servil del imperialismo internacional del dinero dé cátedra sobre población ante las tumbas de Pablo VI y san Juan Pablo II, que tanto bregaron en contra de la mentalidad de personajes como el que nos ocupa. Sin temor a equivocarme, y con todo respeto, monseñor, me atrevo a asegurarle que darle lugar académico en el Vaticano al señor Bongaarts es insultar la memoria de tan magnos pontífices, y en el fondo, es denigrar el Evangelio que profesamos.

 

Pero el problema no es la personalidad individual del invitado, sino la organización que representa y de la cual es vocero y miembro activo desde hace décadas. Usted, monseñor, no puede ignorar que el Population Council, fundado en 1952 por John Davison Rockefeller III, es una de las instituciones pioneras en diseñar y llevar a cabo lo que san Juan Pablo II definió como el “holocausto demográfico planetario”, es decir, el asesinato anual a lo largo del mundo de millones de seres humanos en el vientre materno.

¿Acaso ignora usted, monseñor, que el “señor” Rockefeller III definió en 1966 al crecimiento poblacional no controlado como el “elemento” que ponía en peligro la paz mundial, y que a partir de entonces convirtió su proyecto corporativo privado de controlar la natalidad a nivel global en un problema de Estado, al asociar a 30 dirigentes políticos de varios países del mundo, entre ellos al mariscal Josef Broz (Tito), de Yugoslavia?

¿Acaso ignora usted que en el año 1969 este mismo personaje convirtió su proyecto corporativo privado antinatalista en problema que debía abordar la misma Organización de las Naciones Unidas?

¿Ignora usted que John Davison Rockefeller III definió como “derecho humano básico” la “decisión de cada individuo y de cada pareja respecto a la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos”, desplazando el derecho a la vida como derecho humano básico?

¿No sabe usted que el 19 de julio de 1969 el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, dirigió al Congreso de los Estados Unidos un Mensaje especial sobre problemas del crecimiento poblacional, en el que sostenía que el crecimiento es uno de los temas más importantes que enfrentaba Estados Unidos, y que «sólo puede ser resuelto si hay un gran pacto de planificación anticipada»?

¿No sabe usted que en este Mensaje el sr. Richard Nixon decía que el excesivo crecimiento poblacional en los países en desarrollo perjudicaba el desarrollo económico y empeoraba la calidad de vida? Como podrá usted apreciar o evaluar, para el autor del «Watergate» la pobreza no radica en la injusticia social, sino en la cantidad de personas que habitan en el mundo «subdesarrollado». Según él, la pobreza y la ignorancia dificultaban a las familias pobres disminuir el número de hijos.

¿No sabe usted que el sr. Nixon afirmó en ese entonces que había pedido al Secretario de Estado y al Administrador de la Agencia para el Desarrollo Internacional «dar a la planificación poblacional y familiar suprema prioridad», porque «los elevados índices de crecimiento poblacional “deteriora los derechos individuales, perturba las metas nacionales y amenaza la estabilidad internacional”»? En otras palabras: asumiendo la ideología antinatalista de John Davison Rockefeller III, el señor Nixon afirmaba que el crecimiento poblacional de los pobres es una amenaza para la paz mundial. Pero la solución propuesta no era combatir la pobreza, sino eliminar niños pobres.

¿No sabe usted que en esa oportunidad el «ético» presidente norteamericano se preguntaba de qué modo se podía ayudar a las familias americanas «a no tener más hijos que los que desean»? ¿No sabe usted que «don Ricky» sostenía en ese entonces que «el parto no querido o inoportuno es uno de los motivos que están llevando a muchas familias a la pobreza o a mantenerlos en esa condición»? De nuevo habla el mensaje troglodita pre-cavernícola: los hijos causan y mantienen la pobreza de los padres, no los salarios miserables que los ultramillonarios “pagan” a los que trabajan.

Ya se imaginará usted cuál es la solución que proponía don Nixon: la creación de una Comisión sobre crecimiento poblacional y el futuro americano, la que entre sus objetivos debía determinar los recursos en el sector público de la economía que se requerirían para tratar el crecimiento anticipado de la población. De nuevo la vieja película de las oligarquías: recursos del Estado al servicio de sus objetivos estratégicos y geopolíticos.

De regalo, otro sofisma más del responsable del caso Watergate: «mi punto de vista es que a ninguna mujer americana se le debe negar acceso a los servicios de planificación familiar a causa de su situación económica». Es decir, servicios de planificación familiar gratuitos para los pobres, de acuerdo con la voluntad del presidente norteamericano. Como podrá usted apreciar, el entonces presidente estadounidense impulsaba el proyecto genocida del clan Rockefeller, el verdadero poder que gobernaba y gobierna en Estados Unidos.

¿Ignora usted, monseñor, que el 16 de marzo de 1970 el presidente Nixon firmó la ley que instituía la creación de una Comisión sobre crecimiento poblacional y el futuro estadounidense, aprobada por ambas Cámaras del Congreso americano, con lo cual el objetivo estratégico del clan Rockefeller de controlar el crecimiento de la población mundial se convirtió en política de Estado del gobierno estadounidense? ¿Ignora usted que fue puesto al frente de esta Comisión el ya mencionado John Davidson Rockefeller III, como presidente de la misma, al ser «la persona más íntima y ampliamente identificada con este problema», según palabras del mismo Nixon?

Maravilla la perversidad de esta astucia con rasgos diabólicos: una corporación privada traslada al Estado su problema, el cual se convierte en problema de Estado, y además el dueño de la corporación es puesto al frente del organismo estatal que se ocupará del problema. Este fervoroso plutócrata tan preocupado por el crecimiento poblacional de los pobres propondrá a través de la mencionada Comisión, entre otras cosas, convertir el crecimiento poblacional en un problema educativo, educación sexual disponible para todos, deslegitimar los matrimonios legales, que los Estados eliminen las restricciones e inhibiciones legales existentes que impiden el acceso a información, procedimientos y elementos anticonceptivos, legitimar y estatuir estos últimos, que los Estados adopten legislaciones positivas que permita a los menores recibir información y servicios contraceptivos y profilácticos en ámbitos apropiados sensibles a sus necesidades y preocupaciones, que se remuevan las restricciones legales existentes que impiden el acceso a la esterilización anticonceptiva voluntaria, que se liberen las restricciones legales al aborto para que éste último sea ejecutado a petición, que los gobiernos federales y locales proporcionen fondos para respaldar los servicios de aborto, QUE EL ABORTO SEA ESPECÍFICAMENTE INCLUIDO EN LOS BENEFICIOS GENERALES DE LOS SEGUROS DE SALUD, TANTO PÚBLICOS COMO PRIVADOS. En síntesis: aborto a petición (incluye el «embarazo no deseado»), financiado con fondos públicos y protegido por los Seguros sociales.

¿Ignora usted que “cumpliendo” estas directivas del presidente estadounidense, el señor John Davison Rockefeller III afirmó en 1972 que como principio ético que “sólo deben venir al mundo los hijos deseados o queridos”? ¿Qué el aborto –matar a un ser humano en el seno materno- no es un problema moral ni una cuestión judicial, sino simplemente una “cuestión sanitaria” que sólo compete a la mujer que desea abortar y a su médico”, desplazando al padre de la creatura gestada?

¿Ignora usted que fue este mismo señor quien en 1973 definió al aborto como “el derecho de cada mujer de determinar su propia fertilidad”?

¿Ignora usted, monseñor, que a pedido del presidente Nixon, el Consejo de Seguridad Nacional, el famoso Henry Kissinger, presentó el 24 de abril de 1974 el Memorando Estudio de Seguridad Nacional 200, sobre las «Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar». Este estudio estaba enfocado sobre las consecuencias internacionales políticas y económicas del crecimiento demográfico, por eso debía determinar, entre otras cosas, la probabilidad que este crecimiento produjera «políticas extranjeras perturbadoras e inestabilidad internacional». Como se puede apreciar, el crecimiento poblacional mundial constituye a partir de entonces UN PROBLEMA… DE SEGURIDAD NACIONAL ¡PARA LOS ESTADOS UNIDOS!

Para este servidor del poder plutocrático mundial, la reducción de las tasas de natalidad en los países en desarrollo «tendrán ventajas en el corto plazo, al disminuir la demanda de alimentación, salud, educación y otros servicios», para «incrementar la capacidad para contribuir a inversiones productivas, por lo tanto acelerando el desarrollo». Brutalmente dicho: menos gastos en salud, alimentación y educación para crecer económicamente, bajando la cantidad de nacimientos.

Llama la atención esta insistencia en la ecuación menos pobres = mayor desarrollo, pero en realidad esto le servía a sir Henry Kissinger para encubrir el problema que le preocupaba: al analizar los Efectos políticos de los factores de población, sostenía que las consecuencias políticas de estos factores «son dañinas para la estabilidad interna y las relaciones internacionales de países en cuyo progreso está interesado Estados Unidos», porque crean «problemas políticos e incluso de seguridad nacional para Estados Unidos», es decir, los pobres pueden convertirse en una fuerza volátil y violenta que amenace la estabilidad política.

¿Cuál es el argumento esencial que fundamenta y sostiene todo este razonamiento? Indicar y enfatizar el derecho de los individuos y parejas a determinar libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos. Es decir, el señor Kissinger invocó el derecho inventado por John D. Rockefeller III… para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses en todo el mundo.

¿Ignora usted, monseñor, que el presidente Gerald Ford rubricó el 26 de noviembre de 1975 este informe del Dr. K., como Memorando Decisión de Seguridad Nacional 314, ratificando que «el liderazgo de los Estados Unidos es esencial para combatir el crecimiento poblacional […] y para promover la seguridad de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar». Es claro y evidente entonces que ya en 1974 Estados Unidos declaró una guerra contra los pueblos pobres del mundo, para proteger su seguridad nacional y sus intereses de ultramar. Para librar esta guerra, el señor Ford formuló como estrategia básica de los Estados Unidos:

  1. «trabajar de cerca con otros, en vez de imponer su punto de vista», es decir, buscar cipayos que promuevan su proyecto de seguridad nacional;
  2. «enfatizar la relación entre una reducción del crecimiento poblacional y las ganancias económicas y sociales resultantes para las naciones más pobres», es decir, convencer que los culpables de la pobreza son los hijos;
  3. «reconocer la dignidad básica del individuo y su derecho para escoger libremente sus objetivos familiares y las alternativas de planificación familiar», es decir, establecer como axioma y dogma el principio formulado por John Rockefeller III que los padres son propietarios de la vida de los hijos, es decir, instituir la ley del más fuerte.

 

¿No sabe usted, monseñor, que toda esta ideología antinatalista y el control de la natalidad llevado a cabo a nivel global constituye la razón de ser del Population Council, como institución pionera responsable del holocausto demográfico llevado a cabo en las últimas décadas?

¿No sabe usted, monseñor, que se pretendió darle estatus oficial internacional a esta ideología antinatalista, a través de las Naciones Unidas, en las Conferencias sobre Población y Desarrollo (El Cairo 1994), sobre la Mujer (Pekín 1995) y Hábitat (Estambul 1996).

El Population Council, con su fundador John Davison Rockefeller III, ha sido una de las instituciones-madre de toda esta política criminal, propulsora del asesinato masivo de seres humanos en el vientre materno. El señor John Boongarts, empleado del Population Council ha sido uno de los principales funcionarios impulsores de esta política antinatalista global.

Contra este proyecto criminal se enfrentaron Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI. Con su actitud tolerante hacia esta organización criminal y hacia uno de sus más encumbrados voceros, usted le da estatus vaticano y eclesial a esta política homicida y criminal, que sólo pretende darle paz y seguridad a la oligarquía plutocrática internacional que se está robando el mundo en provecho propio.

Por un lado el papa Francisco condena al sistema económico actual impuesto en el mundo y que sólo siembra hambre y muerte para la mayor parte de la población mundial, y además llama a combatir sus efectos deshumanizadores. Pero por otro lado usted invita a los voceros de ese mismo poder económico inhumano a “dar cátedra” sobre los problemas que afronta la población mundial actual. Para ello usted convoca a uno de los principales responsables de la extinción masiva de seres humanos en las últimas décadas. Con todo respeto, monseñor, en el fondo esto resulta ser una actitud esquizofrénica de la Santa Sede: criticar por un lado las desigualdades e injusticias económicas, y por otro lado darle autoridad a los socios y responsables de esas desigualdades y del genocidio que las acompañan.

Estimado monseñor: para tratar las cuestiones referidas al narcotráfico y al consumo de estupefacientes, a usted no se le ocurrió invitar a los jefes del Cartel de Sinaloa para que dieran cátedra en el Vaticano. Pero para afrontar el problema de las amenazas a la vida natural y a la vida humana usted convoca a uno de los principales ideólogos de la política criminal implementada en las últimas décadas. ¿Cómo se entiende? Más que una pastoral de la misericordia, ¿no parece que estaríamos en presencia de una pastoral de la esquizofrenia o de una pastoral de la hipocresía? ¿Qué tiene que ver el genocidio implementado por el clan Rockefeller en estas últimas décadas con el mensaje de Jesucristo? ¿Con qué derecho el señor Bongaarts y el Population Council van a transmitir su mensaje de muerte en el seno de la Iglesia de Cristo? ¿A nombre de qué?

Los evangelios sinópticos nos muestran que Jesucristo sólo “dialogó” con el tentador para resistir sus embates. San Agustín enseña que el Señor se dejó tentar por Satanás para mostrarnos y enseñarnos cómo se le resiste. Si somos fieles seguidores de Jesucristo, no podemos pretender ser superiores a él y invitar a dialogar a aquéllos que son transmisores de un mensaje diabólico, como es el de justificar el asesinato de seres humanos por el hecho que no se desea su existencia, poniéndose en el lugar de Dios.

En última instancia, monseñor, la Iglesia de Cristo no merece que ingresen en ella los enemigos de la raza humana para transmitir su mensaje de muerte contra los seres humanos más inocentes e indefensos de todos. En última instancia, ¿no es una actitud esquizofrénica pretender una “Iglesia pobre para los pobres” y al mismo tiempo pretender que dé cátedra en ella quien representa al poder financiero internacional y su proyecto diabólico de asesinar a voluntad a millones de seres humanos?

Estimado monseñor, da toda la impresión que los esfuerzos del papa Francisco de impulsar la dignificación de los pueblos y la extirpación de las injusticias que padecen van a contramano de la política tolerante que usted impulsa, acogiendo y sentando en la cátedra de Pedro a los responsables del terrible y abominable holocausto implementado por los ricos del mundo, para gozar en paz de las riquezas que le han robado a los pueblos y naciones del mundo a lo largo de todos estos años, y que sus mismos organismos ponen a la vista de todos en los informes que hemos mencionado.

En pocas palabras: NO SE PUEDE HACER SENTAR EN LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO A LA FAMILIA ROCKEFELLER Y SUS SECUACES.

 

Lo saludo atte., y quedo a su entera disposición.

 

José Arturo Quarracino

ESQUIZOFRENIA FEMINISTA y el GENOCIDIO ROCKEFELLER

Días pasados las mujeres argentinas se expresaron condenando la ola de violencia mortal que hoy agobia al conjunto de la sociedad argentina, a través de la consigna “Ni una menos”. Pero extrañamente, en medio de esa manifestación y reclamo justos, grupos feministas y progresistas introdujeron el reclamo del “aborto legal, seguro y gratuito”, reflejando una clarísima actitud de esquizofrenia moral y política: por un lado, protestan contra la muerte de las mujeres y por otro lado justifican la aplicación de la pena de muerte contra mujeres y varones en el seno materno, contra seres humanos que son absolutamente inocentes e indefensos.

Siguiendo con su actitud esquizofrénica, estos grupos justificadores del aborto como derecho se reivindican generalmente como progresistas, latinoamericanistas e indigenistas, pero su discurso es una repetición literal en español de los argumentos antinatalistas de la feroz y cruel plutocracia angloamericana que domina el mundo, de la cual el clan Rockefeller ha sido su vocero y operador político por excelencia. Se jactan de ser “indigenistas y latinoamericanos”, perosu lengua materna es el inglés.

Suponen estas abortistas que la despenalización del aborto y su legalización –aunque se trate de un crimen- permite brindar «servicios de aborto seguro» a quienes desean eliminar a los hijos gestados y todavía presentes en el vientre materno. Dicen que la penalización del aborto hace que las mujeres de escasos recursos acudan a prácticas clandestinas e ilegales que ponen en riesgo su vida y en algunos casos termina con el fallecimiento de la mujer abortante. Según quienes “enarbolan” este argumento, la penalización del aborto no afecta a las mujeres que cuentan con recursos para pagar un aborto en clínicas privadas, donde aparentemente abortan “en forma segura”. Por eso deducen que como las mujeres pudientes violan la ley, hay que permitirles a las mujeres pobres que obren igual que las mujeres ricas, pero sólo en este caso en particular de matar a sus hijos en el vientre materno.

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Se presumen «progresistas», pero esta argumentación “progre” es una repetición textual de la que ya ha hecho en 1972 John Davison Rockefeller III, al afirmar dogmáticamente que «cuando el aborto es prohibido, las mujeres recurren a abortos ilegales para prevenir nacimientos indeseados. Abortos médicamente seguros han estado siempre a disposición de las mujeres ricas, para las que pueden afrontar los elevados costos de doctores y viajes al extranjero; pero la mujer pobre se ha visto obligada a arriesgar su vida y salud con remedios caseros y practicantes con mala fama»[1]. Además de su matriz oligarca y plutocrática, es evidente que este pensamiento adolece de un grave defecto de irracionalidad jurídica y política, en cuanto sostiene que una ley es inútil o no sirve… porque los pudientes o ricos la violan e incumplen (???). Curiosa reivindicación que hacen los progresistas no sólo del “derecho” de los ricos de violar la ley y no ser castigados por ello, sino que además le conceden a los pobres el mismo “derecho”.

Estas progresistas “latinoamericanas” no tienen problemas en coincidir en forma total y absoluta con los dueños del capitalismo internacional, genocida y depredador. Repiten sus mismos argumentos en clave “revolucionaria”: «[…] la anticoncepción es el método de elección para prevenir un nacimiento no deseado. Creemos que el aborto no debe ser considerado un sustituto para el control de la natalidad, sino más bien como un elemento en un sistema general de cuidado de la salud materno-infantil»[2]. Clarísimo: el aborto no es considerado un crimen ni asesinato, sino un “problema de salud pública”. Lo mismo repiten desde hace tiempo los y las progresistas, al igual que muchos liberales.

Esto se complementa con otros argumentos siempre citados por el progresismo izquierdoso y que se articulan con el argumento anterior: “[…] las mujeres deben tener la libertad de determinar su propia fertilidad, la cuestión del aborto debe ser dejado a la conciencia de la mujer involucrada, en consulta con su médico, […] los Estados deben ser alentados a aprobar estatutos objetivos que creen un marco claro y positivo para la práctica del aborto a petición”[3]. Es decir:

  1. a) el aborto es una decisión libre de la mujer
  2. b) el aborto es una cuestión que sólo involucra a la mujer y al médico (desaparición de los esposos y padres)
  3. c) el Estado es garante de la ejecución de ese “derecho”.

Llamativamente, esta concepción antinatalista y abortista de los imperialistas yanquis es la misma que repiten en español los “progres”: Aborto como derecho y acto libre – Involucra solamente a la mujer y a un médico – Estado garante del ejercicio de ese “derecho”.

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“Nuestras” feministas dicen que el aborto es un derecho. Creen que dicen una novedad, pero quien ha inventado este derecho no ha sido la ONU, ni tampoco ha sido consagrado en ningún tratado internacional. El que inventó que el aborto es un derecho ha sido el yanqui John Davison Rockefeller III en 1973, al afirmar que “el aborto es el derecho que tiene la mujer para determinar su fertilidad”[4]. ¿Sobre qué principio se funda este derecho? Según Rockefeller, en el principio ético básico [inventado por él] que afirma que “sólo se traen al mundo los hijos deseados”[5]. Según este siniestro personaje, existe el “derecho” de eliminar al hijo no deseado. Lo mismo piensan las progresistas antiimperialistas, porque en realidad son feministas que repiten los argumentos de un macho yanqui. Son antiimperialistas que le dan estatus democrático al ideario genocida del imperialismo angloamericano.

Paradójica o esquizofrénicamente, “nuestras” feministas reclaman contra la violencia, pero al mismo tiempo hacen apología de la pena de muerte contra los nascituros, impulsada por el imperialista Rockefeller.

[1] Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, Chapter 11: «[…] when abortion is prohibited, women resort to illegal abortions to prevent unwanted births. Medically safe abortions have always been available to the wealthy, to those who could afford the high costs of physicians and trips abroad; but the poor woman has been forced to risk her life and health with folk remedies and disreputable practitioners».

[2] Rockefeller Commission Report, Op. cit., ibidem: «[…] contraception is the method of choice for preventing an unwanted birth. We believe that abortion should not be considered a substitute for birth control, but rather as one element in a comprehensive system of maternal and infant health care. For many, the very need for abortion is evidence of a social and personal failure in the provision and use of birth control».

[3] Rockefeller Commission Report, Op. cit., ibidem: «women should be free to determine their own fertility, that the matter of abortion should be left to the conscience of the individual concerned, in consultation with her physician, and that states should be encouraged to enact affirmative statutes creating a clear and positive framework for the practice of abortion on request».

[4] John Davison Rockefeller III, The Second American Revolution. Some personal observations, Harper & Row, Publishers, New York 1973, p. 64: the abortion is «a woman’s right to determine her own fertility».

[5] Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, Chapter 11: «only wanted children are brought into the world».

GEOPOLÍTICA DEL CONTROL DE LA NATALIDAD A NIVEL PLANETARIO

Por José Arturo Quarracino

(Entrevista efectuada por Roberto Bassetto y publicada en @rcanews)yo

 

 

1. ¿EL CONTROL DE LA NATALIDAD ES UNA POLÍTICA DE ESTADO?

En primer lugar, hay que destacar y enfatizar que el control de la natalidad a escala planetaria es un objetivo estratégico de las grandes corporaciones multinacionales, básicamente angloamericanas, que acompaña o sustenta el otro gran objetivo: la concentración de la riqueza que originariamente pertenece a los pueblos y naciones del mundo.

En segundo lugar, en relación con lo anterior, no hay que olvidar que, a partir de 1966, el objetivo antinatalista se convierte en política de Estado por impulso de John Davison Rockefeller III (miembro de la familia homónima, fiel representante de ese poder corporativo antes mencionado). En ese año, el personaje mencionado redactó un documento –Declaración sobre Población-, en el que plantea que la política del control de la natalidad  a escala universal debe ser una política a asumir por todos los Estados del mundo. Este documento fue firmado por los gobernantes de los principales países del mundo desarrollado (Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, Francia, Japón, etc.) y del mundo subdesarrollado (Colombia, México, India, Egipto, Corea del Sur, Irán, etc.), con lo cual el inicial objetivo corporativo privado se convirtió en política de Estado para los países que tenían interés primordial para ese poder corporativo.   

 

2. ¿CUÁL ES EL ORIGEN FILOSÓFICO Y POLÍTICO DE ESTAS PROPUESTAS GLOBALES EN CONTRA DE LA NATALIDAD?

a) Respecto al origen político, tal como lo ha planteado su impulsor antes mencionado y alguno de sus voceros, como Sir Henry Kissinger, la intención original fue la de ejecutar políticas demográficas que llevaran a la humanidad al punto de lo que se denomina la “Transición demográfica” (que no aumente la población, por eso familias de 2 hijos como máximo), con la intención de lograr que al año 2074 la población mundial no supere la cantidad de 8.000 ó 9.000 millones de habitantes.

¿Por qué esta meta demográfica? Porque el grupo plutocrático que hemos mencionado (y del que el señor Rockefeller era su principal vocero), ya tenía previsto llevar a cabo el proceso de concentración económica que hoy sufre el conjunto de la humanidad (bajo el eufemismo de la “globalización”), a través del cual el 0,5% de la población mundial detenta el 39% de la riqueza, al mismo tiempo que el 57% de la población mundial tiene un ingreso diario de 1 ó 2 dólares, según datos oficiales del FMI y de las Naciones Unidas.

b) Respecto a su origen filosófico, este proyecto antinatalista ha promovido no sólo técnicas e instrumentos de control de la natalidad, sino un cambio radical en el sistema político y en las culturas, para asegurar el éxito “tecnológico”. Este cambio ha apuntado a divulgar e imponer una nueva cosmovisión del hombre, según la cual se lo considera un elemento más de la naturaleza, ya no la entidad primera que tiene la primacía sobre el conjunto de la creación. Así, como un elemento más, puede ser manipulado o eliminado en función del conjunto, de la totalidad como instancia suprema de consideración y valoración.

Uno de los “principios” fundamentales sobre el que se basa o sustenta este proyecto es el que afirma que “el derecho de cada pareja e individuo de decidir la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos es un derecho humano básico”. Con esta formulación, se desplaza el derecho a la vida como derecho básico fundamental para reemplazarlo por este otro supuesto derecho básico de “decidir la cantidad de hijos”.

El otro principio fundamental es el denominado “principio ético”, definido por John Davison Rockefeller en 1972, que sostiene que “sólo deben ser traídos al mundo los hijos deseados”.

Hay que destacar que ambos principios son esencialmente dogmas que no tienen explicación ni justificación alguna, y que lejos de constituir principios son formulaciones ad hoc que sirven para legitimar.

 

3. ¿EL ABORTO ES UN DERECHO?

Éste es un derecho inventado por el mismo poder antes mencionado. Para decirlo con toda claridad: no hay ningún Tratado o Pacto internacionales que hayan sancionado el aborto como un derecho. Quien ha proclamado explícitamente que el aborto es un derecho y lo ha impuesto como tal, por encima de toda legislación, ha sido el tantas veces citado John Davison Rockefeller III, cuando afirmó en 1973, en La segunda revolución americana, que “el aborto es el derecho que tiene una mujer para determinar su fertilidad”.

A partir de ese momento es que se han hecho todos los esfuerzos inimaginables para instituir “el derecho al aborto” en distintas legislaciones y Tratados internacionales, sin nada que lo fundamente ni justifique jurídicamente.

En otras palabras: es la oligarquía financiera plutocrática internacional la que ha decidido que el aborto es un derecho, y así lo ha impulsado, por encima de legislaciones, Pactos y Tratados.

 

 4. ¿QUE CAMINOS SE FUERON DESARROLLANDO A ESCALA MUNDIAL?

Como ya dijimos antes, a partir de 1966 la familia Rockefeller impulsó su objetivo corporativo de control de la natalidad, convirtiéndolo en política de Estado, mediante la firma de 30 líderes políticos mundiales en un documento titulado Declaración sobre Población.

Luego, en sucesivos pronunciamientos se fue oficializando a nivel mundial el principio dogmático del supuesto “derecho básico” de determinar la cantidad de hijos en 1968 se introdujo en el documento de la ONU titulado Declaración de Teherán. Luego se lo impuso en el documento Población y Futuro estadounidense, que oficializó el control de la natalidad en Estados Unidos, por iniciativa del entonces presidente Richard Nixon, en 1972.  Posteriormente, se consagró este principio mencionado y la política global de control de la natalidad, “para proteger la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar”, en el documento conocido como Memorando 200/74, elaborado por Henry Kissinger, cuando era consejero presidencial de Seguridad Nacional. Otro paso más en esta dirección antinatalista se dio en ocasión de la celebración de la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo (1994, en El Cairo [Egipto]) y de la Conferencia Mundial sobre la Mujer (1994, en Beijing [China]), dirección fuertemente impulsada por el entonces presidente estadounidense William J. Clinton.

Todos estos pronunciamientos oficiales de las Naciones Unidas fueron transmitidos e impuestos posteriormente a los lineamientos básicos de los organismos específicos que dependen de la organización madre -Organización Mundial de la Salud, Banco Mundial, etc.-, para consolidar y reforzar con sentido antinatalista las políticas ejecutadas por los mencionados organismos.

Cerrando el círculo, hay infinidad de fundaciones privadas, cuantiosamente subvencionadas y subsidiadas por los gobiernos de los países desarrollados y por las grandes compañías multinacionales, que “desde abajo”, es decir, desde la sociedad civil, impulsan la política antinatalista diseñada en los círculos más elevados del poder político y económico mundial.

 

5-¿LA FAMILIA ES UNA INSTITUCIÓN A DESTRUIR?

Sí, porque la familia es la unidad básica de la sociedad, el ámbito en el que inicia la vida humana que está sustentado y sostenido por el vínculo de amor, que no sólo mantiene unidos a sus miembros, sino que además es el ámbito en el que se forja la personalidad de los hijos y en el que se irradian los valores que, como deberes y derechos, hacen digna la vida humana. En este sentido, la familia es el ámbito en el que se forjan los valores, criterios y experiencias básicas de todo ser humano, que luego ha de irradiar al mundo social en el que se insertará.

Para que este proyecto antinatalista pueda tener éxito, la familia es el bastión que tiene que ser demolido y destruido, para que los seres humanos se deshumanicen, al no vivir en el suelo nutricio a partir del cual forjan su personalidad y su vida sobre los valores supremos que constituyen el soporte y el sentido de toda vida: el amor, la solidaridad, el trabajo, la alegría, etc.

 

6-¿VAMOS HACIA UN NUEVO MODELO DE SOCIEDAD SIN VALORES?

 El ataque a la familia y su destrucción apunta en definitiva a la configuración de una sociedad y de un mundo sin valores, porque ello permite el sometimiento y la dominación de los seres humanos en su gran mayoría, al desterrar todo sentimiento y toda convicción que lleva a un ser humano a solidarizarse y forjar amistad con todos aquéllos que lo rodean.

En esta línea, la implementación de lo que el papa Benedicto XVI ha llamado la dictadura del relativismo, según la cual no existen criterios ni valores absolutos, así como tampoco la verdad, apunta a eliminar de la vida social todo valor permanente sobre el cual se han asentado sólidamente las comunidades humanas y sobre el cual han edificado sus civilizaciones.

En otras palabras: para poder eliminar y matar seres humanos en forma masiva, la sociedad tiene que estar desprovista de todo tipo de valores y normas de validez absoluta.

 

7- ¿COMO RE-ESCRIBIRÍA UN DECALOGO PROVIDA?

Son varios los puntos que se deben tener en cuenta en esta hora en la que la vida humana está cada vez más despojada de valor y sentido y que pueden constituir este decálogo que usted menciona.

En primer lugar, es fundamental recuperar la alegría del corazón por el don de la vida que nos es regalada gratuitamente a todos los seres humanos sin excepción.

En segundo lugar, hay que aprender y saber ser agradecidos por todos los bienes que la vida nos regala diariamente: trabajo, amistades, etc.

En tercer lugar, debemos “vivir la vida” con decisión y coraje, apoyándonos y sosteniéndonos en las fuerzas superiores que son las que impulsan el corazón del hombre para realizar las grandes empresas que hacen bella la existencia.

En cuarto lugar, tenemos que recuperar la sencillez y la humildad, para abrir los oídos y el corazón y así percibir las necesidades que tienen quienes viven a nuestro lado. Entender que más vivimos y crecemos cuando vivimos al servicio de los demás. Vivir para defender la vida humana es una de las misiones más nobles a las que estamos llamados los seres humanos.

En quinto lugar, es necesario y fundamental revalorizar la familia y fortalecerla, como ámbito de contención, protección y humanización de todos los seres humanos.

En sexto lugar, no hay que olvidar jamás que a la larga el Bien siempre triunfa sobre el mal, cualquiera sea el grado de desarrollo que tenga éste último.

En séptimo lugar, tenemos que aprender nuevamente a cultivar la verdad y predicar una sana y profunda ética humanista, que sepa distinguir el bien del mal, lo verdadero de lo erróneo.

En octavo lugar, no cansarnos nunca de hacer el bien, a pesar de las circunstancias más adversas que se puedan estar enfrentando o sufriendo.

En noveno lugar, debemos vivir la vida con sentido heroico, al servicio de una Causa que dé sentido a la existencia.

En décimo lugar, ser conscientes siempre que Dios premia el esfuerzo, no el éxito. En este sentido, somos responsables de todo lo que Él pone diariamente en nuestras manos y bajo nuestra responsabilidad, para proteger, embellecer  y perfeccionar lo que Él ha creado.

 

Datos personales:

José Arturo Quarracino, egresado en Filosofía, ex profesor de Filosofía, Teología y Antropología Cristiana en la Universidad del Salvador, docente extraordinario para cursos de capacitación sindical-universitaria en la Facultad de Ciencias Económicas (Universidad Nacional de Lomas de Zamora). Expositor en encuentros pro-vida en Buenos Aires y Quilmes (año 2006 y 2007), Brasil (año 2008) y Asunción del Paraguay (año 2008). Militante pro-vida. Militancia política desde hace más de 4 décadas.

Militancia política actual en el Movimiento “Primero laPatria”

Traductor independiente de textos religioso-teológicos (obras de Romano Guardini, Gilbert Chesterton, Joseph Ratzinger, Paul Poupard, etc.).

Concentración de la riqueza y Holocausto demográfico: las dos caras del Nuevo Orden Mundial

La tan mentada globalización (eufemismo del Nuevo Orden Mundial) constituye en realidad un proceso de unificación económica, social y política de los pueblos y naciones del mundo, concentrado en las manos del poder financiero internacional. Este proceso se ha estructurado sobre dos ejes: la concentración de la riqueza y el control de la natalidad a nivel mundial, para que el ejercicio de la apropiación y concentración de la riqueza no se vea afectado por quienes pasan a ser población sobrante en el sistema.

Rockefeller John Davison IIIJohn Davison Rockefeller III
I. NUEVO ORDEN MUNDIAL Y CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA
A) Cuando se habla de Globalización o Nuevo Orden Mundial se hace referencia al proyecto político de dominio y control del mundo por parte del capitalismo financiero moderno, fundamentalmente especulativo, a través de las grandes familias bancarias europeas anglosajonas y angloamericanas y de las grandes corporaciones industriales, en su gran mayoría de propiedad de aquéllas, aliadas a las monarquías europeas todavía vigentes.
En otras palabras, el Nuevo Orden Mundial significa la primacía y preponderancia política y económica que ha adquirido el poder financiero internacional esencialmente especulativo, que por un lado se ha independizado y aislado del proceso productivo económico, para generar la riqueza virtual que le posibilita la depredación de riquezas y recursos y el acaparamiento de los mismos, y que por otro lado se ha “apropiado” de las estructuras políticas gubernamentales y estatales de los países desarrollados para imponer su política. Este dominio mundial se ha estructurado a través del ejercicio fáctico de un Único Gobierno Mundial, que implica la globalización económica (el mundo como una única unidad productiva), el debilitamiento de los Estados-Nación y su reemplazo por la soberanía supranacional de una elite de intelectuales y de banqueros mundiales (tal como lo explicitó David Rockefeller en junio de 1991), el sincretismo cultural-religioso (una religión cósmica-universal para reemplazar las distintas confesiones de fe y creencias y sus respectivas culturas), la ONU como sistema supra-nacional para imponer las políticas sociales, económicas, culturales que permitan el dominio político del mundo por parte del Poder Financiero transnacional (con el objetivo a largo plazo de transformarse en un único gobierno mundial), la promoción del conflicto ideológico «Izquierda vs. Derecha», como pantalla y velo que sirve para ocultar el dominio político imperialista y neo-colonial sobre los pueblos y naciones formalmente soberanos.
Que este proceso no se desarrolló en forma casual, sino que fue diseñado y planificado para que se desarrollara de esta manera, lo certifica un respetable miembro del establishment americano, Carrol Quigley, quien a mediados de los ’60 y en una investigación de envergadura puso al descubierto y describió con lujo de detalles ese proyecto mundialista globalizador por parte del poder financiero mundial, ya a comienzos del siglo XX: «los poderes del capitalismo financiero tenían otro propósito de largo alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo como un todo». Además, con toda claridad este autor puso en evidencia la identidad de los dueños de este proyecto de unificación uniforme del planeta, al definirlos como partícipes de una «red anglófila internacional, que opera en la forma que la derecha cree que actúan los comunistas»(1).
Este sistema de control financiero en manos privadas se configuró mediante la creación de una moneda de valor internacional, fabricada por un conjunto de bancos privados –el dólar-, y mediante la institucionalización del control de los bancos centrales de cada país, a través del Banco de Pagos Internacionales, creado en 1929 y asentado en Suiza.
Para llevar a cabo el dominio del sistema político de cada país, en líneas generales el poder financiero global ha creado diversos dispositivos -el Instituto Real de Asuntos Internaciones (1919, con sede en Londres), el Consejo de Relaciones Internacionales (1921, con sede en Nueva York), y posteriormente de Diálogo Interamericano (1982, con sede en Nueva York, para coordinar y supervisar la Social-democracia latinoamericana y el Foro de San Pablo). Para imponer un único sistema económico mundial, manejar la economía como un todo e impulsar la globalización financiera-productiva, ese mismo poder financiero-industrial ha creado, entre otras instituciones, el Consejo de las Américas (1965) y la Comisión Trilateral (1973)(2).
A través de este dispositivo político-económico, el poder financiero mencionado por Quigley ha orientado el desarrollo económico y social del mundo hacia la paulatina e incesante acumulación de la riqueza en sus manos, produciendo el siguiente resultado histórico al finalizar el siglo XX: el 2% de los adultos del mundo poseen el 51% de la riqueza; los Estados Unidos, Europa Occidental y Japón-Australia concentran el 88% de la riqueza mundial [34%, 30% y 24% respectivamente], en una proporción en la que 1 persona gana u$s 1.000 — 9 personas ganan u$s 1.- cada una(3); mientras que 3.700.000.000 habitantes en el mundo [57% de la población mundial] perciben un ingreso de 1 ó 2 DÓLARES POR DÍA(4).
Que esto último no era un acontecimiento azaroso o impensado, lo demuestra el hecho que los “dueños” de este proceso previeron en los mismos inicios de esta ofensiva plutocrática y oligárquica sobre las riquezas del mundo que gran parte de la humanidad no iba a tener acceso a la riqueza que se creara a partir de ese momento: «los principales cambios económicos están en el horizonte, independientemente de los cambios futuros en los índices de crecimiento poblacional»(5).
Al mismo tiempo que programaron y ejecutaron el acaparamiento y apropiación de la riqueza mundial, estos grandes grupos de poder decidieron y planificaron la «necesidad» de ralentizar y disminuir el crecimiento poblacional mundial («Crecimiento poblacional Cero»), porque los «nuevos» habitantes por venir no iban a tener acceso a la riqueza acaparada por ellos.

II. NUEVO ORDEN MUNDIAL Y HOLOCAUSTO DEMOGRÁFICO PLANETARIO
Es así que al mismo tiempo que se inició la ofensiva económica, financiera y política sobre los países del Tercer Mundo por parte de la oligarquía financiera-industrial nucleada básicamente en la Comisión Trilateral, se diseñó y promovió el Holocausto demográfico mundial, inicialmente denominado «control del crecimiento poblacional» o «control de la natalidad», para que estos auto-pretendidos «dueños del mundo» se aseguraran el control y dominio de las riquezas y recursos naturales del mundo entero. Este proceso fue iniciado y ejecutado en forma sistemática a partir de la década de 1960, y ha producido lo que en Demografía se conoce como el «Invierno demográfico planetario» o «envejecimiento poblacional», porque en esta instancia los ancianos y mayores de 60 años aumentan en número, mientras disminuye la cantidad de niños y adolescentes menores de 15 años.
Los documentos «liminares» de este proyecto son:
1. Declaración sobre población por parte de 30 líderes mundiales (1966)(6), en el que se plantea que el crecimiento poblacional sin control representa un peligro para la paz mundial y que los hijos son causa de la pobreza de los padres, razón por la cual sanciona dogmáticamente como derecho humano básico decidir la cantidad de hijos y el espaciamiento entre ellos, desplazando el derecho a la vida como derecho fundante;
2. Proclamación de Teherán (1968), presentada en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos, en Irán: § 16: «[…] Los padres tienen el derecho humano fundamental de determinar libremente el número de sus hijos y los intervalos entre los nacimientos»(7);
3. Población mundial: Un desafío para las Naciones Unidas y su sistema de agencias (1969), en el que se urge a todos los organismos de la ONU para que colaboren en el esfuerzo antinatalista: Banco Mundial, OMS, UNESCO, FAO(8);
4. Población y el futuro americano (1972): elaborado por la Commission on Population Growth and the American Future [Comisión Rockefeller, presidida por John Davison Rockefeller III], en el que se diseña toda la estrategia para el control de la natalidad en Estados Unidos(9);
5. Memorando 200/74: elaborado en 1974 por Henry Kissinger, en su función de consejero de Seguridad Nacional, en el que se oficializa el control del crecimiento poblacional como estrategia para salvaguardar la seguridad nacional de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar, planteando los objetivos de «tomar medidas que reduzcan la fertilidad [a nivel mundial] en las décadas de 1970 y 1980», posibilitar con ello el crecimiento económico y el ingreso per capita de los países en desarrollo, de manera de evitar conflictos sociales y políticos que pongan en peligro el suministro de los recursos que los países en desarrollo poseen y que el mundo desarrollado necesita, «acomodar un crecimiento poblacional continuo de hasta 6 mil millones de personas para la mitad del siglo XXI» y «mantener el nivel final tan cercano como sea posible a 8 mil millones» hacia el año 2075, impidiendo que alcance la cifra de 10 mil millones ó 13 mil millones de habitantes en el mundo. Sobre todo, insiste en las tácticas de disimular las actividades de Estados Unidos en el ámbito poblacional, mediante acciones y agentes que actúen dentro de los países en desarrollo, y de enfatizar el derecho de los individuos y parejas a determinar libremente responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos(10);
6. Decisión Presidencial de Seguridad Nacional 314/75: En 1975, oficialización vigente hasta hoy del informe de Kissinger por parte del presidente Gerald Ford como política de Estado(11);
7. Borrador de Directiva de Decisión Presidencial (1994): esbozada en junio de 1994, por el entonces presidente «demócrata» de los Estados Unidos, William B. Clinton, a través del Consejo de Seguridad Nacional, para continuar a nivel mundial con la política de control del crecimiento poblacional mundial, en función del Memorando de 1974 redactado por Henry Kissinger, para retomar en forma oficial la política imperialista del control de la natalidad(12).
En este último documento, el dogma del derecho «básico» de decidir la cantidad de hijos y su espaciamiento constituía el fundamento reiterado permanentemente, por cuanto la meta de la política norteamericana sobre el crecimiento poblacional mundial debía ser la de «dirigir una respuesta internacional global, inmediata y concertada, a las tendencias del crecimiento poblacional», sobre la base de tres objetivos que se refuerzan mutuamente, y que constituyen la prueba evidente de la influencia del proyecto y del ideario de la dinastía Rockefeller:
1º) «promover el respeto de los derechos y capacidades de los individuos y de las parejas para determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos»;
2º) «mejorar la salud reproductiva individual, atendiendo especialmente las necesidades de salud reproductiva de mujeres y adolescentes, y las necesidades generales de salud de bebés y niños»; para lograr con ello
3º) «reducir el índice de crecimiento poblacional tan rápido como sea posible a los niveles que sean consistentes con un desarrollo sustentable».
Pensando en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, a celebrarse en El Cairo (Egipto) poco tiempo después (setiembre de 1994), el borrador esbozado proponía que Estados Unidos buscara un consenso «que provea un fundamento sólido para la futura cooperación internacional sobre población, y que sea consistente con la política norteamericana». Específicamente, proyectaba que Estados Unidos se esforzara por lograr «un consenso internacional sobre aproximaciones programáticas de largo plazo hacia las metas de reducir el crecimiento poblacional mundial».
En este horizonte estratégico, el objetivo político de Clinton para la famosa Conferencia en El Cairo era, en el campo de los derechos reproductivos, «reforzar y fortalecer las recomendaciones de conferencias previas […] para asegurar que los individuos y las parejas tengan el derecho a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos», y que «los gobiernos respeten este derecho»(13).
Queda claro que la eliminación sistemática de seres humanos es lo que permite asegurar este control planetario de recursos por parte de este poder plutocrático imperialista, valiéndose básicamente de las Naciones Unidas y de Fundaciones (u Organizaciones No-gubernamentales) propias.
1) En el caso de la ONU, ésta deja de ser un organismo internacional, para convertirse paulatinamente en un organismo supranacional, que a través de sus distintas agencias y secciones –Banco Mundial, Organización Mundial de la Salud, Fondo Monetario Internacional, UNESCO, etc.- impone políticas globales “consensuadas” en Conferencias, Tratados, Cumbres y otras actividades afines, obligando a la ejecución de políticas de control de la natalidad, denominadas eufemísticamente de “salud reproductiva” y “derechos reproductivos”.
En tal sentido, se puede consultar la página web oficial de la ONU, en la que se puede comprobar que se encubre y oculta el problema de la injusta y desigual distribución de la riqueza, ya que no hay una sola referencia oficial al tratamiento de este tema, ni en documentos ni en Asambleas y reuniones oficiales. Pero todo lo contrario ocurre con la promoción del control de la natalidad, la cual es promovida oficialmente en forma integral y transversal a través de los distintos organismos que componen la ONU.
Bien se puede decir, sin el más mínimo margen de error, que las Naciones Unidas es un organismo secuestrado por la Plutocracia Financiera Mundial, para disimular y oficializar la injusta y desigual distribución de la riqueza en el mundo, y al mismo tiempo llevar a cabo el control de la natalidad a nivel mundial, el cual es el otro objetivo paralelo del Imperialismo Internacional del Dinero.
2) En el caso de las fundaciones y organizaciones «no-gubernamentales» propias, han sido creadas y son controladas o dirigidas por miembros del poder financiero internacional, para impulsar y promover este Holocausto demográfico en el ámbito de la llamada “sociedad civil”. Entre ellas se cuentan el Population Council (de la familia Rockefeller, respaldada financieramente durante la década de los ´90 por los gobiernos de Australia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Japón, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia y Reino Unido); la Ford Foundation (controlada desde 1995 hasta el 2007 por el clan Rockefeller, a través de Susan V. Berresford); la International Planned Parenthood Federation (controlada desde el 2002 al 2006 por el clan Rockefeller, a través del Dr. Steven Sinding)
3) La aplicación de las políticas antinatalistas ha provocado el llamado envejecimiento poblacional (o “invierno demográfico”), en el que por primera vez en la historia de la humanidad, de seguir la tendencia demográfica actual, habrá EN EL AÑO 2050 MÁS CANTIDAD DE PERSONAS MAYORES DE 65 AÑOS que NIÑOS Y ADOLESCENTES MENORES DE 15 AÑOS(14).
Actualmente, en las regiones más desarrolladas, más del 20% de la población es MAYOR DE 60 AÑOS, mientras que será el 33% en el año 2050. Por su parte, en las regiones menos desarrolladas, el 8% de la población es MAYOR DE 60 AÑOS, mientras que será del 20% en el año 2050.
Al año 2050, África será el único continente en el que habrá mayor cantidad de niños y adolescentes que personas mayores de 65 años.
4) Como muestra del carácter siniestro de este proceso, el envejecimiento demográfico constituye un Negocio de los Ricos, financiado por los Pobres, ya que:
a) Por un lado, las ONGs SE SUBSIDIAN MEDIANTE FONDOS OFICIALES ESTATALES, como es el caso del
populationCouncil1. POPULATION COUNCIL de los Rockefeller, cuyas fuentes de financiamiento estatal gratuito han sido del
a) 58,3% en el año 2005,
b) 57% en el año 2006,
c) 73% en el año 2007,
d) 80,74% en el año 2008,
e) 62% en el año 2009,
f) 71,54% en el 2010,
g) 67,55% en el año 2011.

ippf2. Idéntico es el caso de la mayor red abortista del mundo, la INTERNATIONAL PLANNED PARENTHOOD FEDERATION (IPPF), cuyas fuentes de financiamiento estatal gratuito han sido del
a) 74,58% en el año 2005,
b) 71,87% en el año 2006,
c) 71,93% en el año 2007,
d) 76,51% en el año 2008,
e) 69,46% en el 2009,
f) 71,35% en el 2010,
g) 69,24% en el 2011.

b) Por otro lado, los pueblos «en vía de desarrollo» son obligados a ejecutar políticas demográficas antinatalistas contratando deuda externa (básicamente, mediante Banco Mundial), con lo cual los pueblos y los ciudadanos del mundo subsidian gratuitamente el negocio genocida de los ricos.
Dicho sintéticamente: los ricos del mundo han decidido controlar el crecimiento poblacional mundial, han planificado las políticas correspondientes y las han ejecutado sin que ellos les cueste un solo dólar, ya que se subsidian con fondos públicos estatales. Son las víctimas de este plan -los pueblos de los países “en vías de desarrollo”- las que lo pagan realmente, porque son obligados a endeudarse para reducir el crecimiento de sus poblaciones, mediante el mecanismo de la deuda externa. Es decir, los pobres del mundo pagan su propio exterminio, mientras que a los ricos del mundo les sale gratis.

En definitiva, Es decir, PARA PROMOVER SUS PLANES ANTINATALISTAS LOS RICOS DEL MUNDO SUBSIDIAN SU PROYECTO ANTINATALISTA CON FONDOS PÚBLICOS ESTATALES, pero de tal modo que LOS POBRES DEL MUNDO SON LOS QUE PAGAN CON SU DINERO EL CONTROL DE LA NATALIDAD PLANIFICADO POR LOS RICOS

CONCLUSIÓN:
Los datos y cifras oficiales y privados no mienten: en la época moderna y contemporánea, el Nuevo Orden Mundial ha provocado una concentración de la riqueza en muy pocas manos, a favor de los dueños del poder financiero internacional y en perjuicio de casi el 60% de la población mundial, en una forma que no tiene parangón en la historia. Para poder “gozar en paz” de este proceso de acumulación de la riqueza, ese mismo poder ha promovido el control de la natalidad y la reducción de los habitantes del mundo mediante un perverso mecanismo, a través del cual las propias víctimas pagan por su propio exterminio, mediante el endeudamiento externo crónico

José Arturo Quarracino
Febrero de 2013

(1) Carroll Quigley, Tragedy and Hope. A History of the World in Our Time, New York, The Macmillan Company, 1966, pp. 277-278 y p. 796. Se trata de un testigo de primer nivel, miembro del establishment americano, que por eso mismo tuvo acceso a una cantidad ilimitada de información y documentación respecto a este proyecto globalizador, y que él se propuso hacer conocer, porque consideraba que el mundo merecía saber del mismo, para acompañar y apoyar su implementación.
(2) Para poder tener una visión panorámica de este proceso, además de la obra citada de Quigley, se puede consultar a John Co-leman, Committee of 300; Alan Jones, Como funciona realmente el mundo, Buenos Aires, Segunda Independencia, 2004; Martín Lozano, El Nuevo Orden Mundial. Génesis y desarrollo del capitalismo moderno, Madrid, Alba Longa, 1996. Para Diálogo Interamericano en particular, se puede consultar http://www.thedialogue.org/membership/default.asp. Este organismo representa el ROSTRO «PROGRESISTA», en Hispanoamérica, DEL CAPITAL FINANCIERO INTERNACIONAL.
(3) UNU-WIDER [United Nations University-World Institute for Development Economic Research], World Distribution of Household Wealth, 5 December 2006, London. Informe elaborado por Anthony Shorrocks, James Davies, Susanna Sändstrom, Edward Wolff. Cf. Fondo de Población de Naciones Unidas, Estado de la Población Mundial 2004, New York, 2004.
(4) Fondo de Población de Naciones Unidas, Estado de la Población Mundial 2004, New York, 2004. Population Council, An-nual Report 2005. Ésta es la población «sobrante» que según el Poder Financiero transnacional debe ser eliminada paulatinamente.
(5) Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, New York 1972, Chapter 4.
(6) Statement on Population from World Leaders (1966) [Declaración sobre Población por parte de líderes mundiales (1966)], en http://www.popcouncil.org/mediacenter/popstatement.html. Mediante este documento, redactado por un miembro de la familia Rockefeller y rubricado por 30 líderes mundiales, un proyecto corporativo privado se convirtió en política de Estado a nivel mundial
(7) En http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/b_tehern_sp.htm. Incorpora a la política de las Naciones Unidas el dogma antinatalista del Imperio Rockefeller.
(8) Encuentro organizado por UN-USA, en New York, y presidido por John Davison Rockefeller III.
(9) Center for Research on Population and Security, Population and the American Future, New York, 1972.
(10) Memorando 200/74. Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad nacional de los Estados Unidos y sus intereses de ultramar, «Resumen Ejecutivo», “Efectos políticos de los factores de población”: las consecuencias políticas de los factores de población, entre ellos el rápido crecimiento poblacional, «son dañinas para la estabilidad interna y las relaciones internacionales de países en cuyo progreso Estados Unidos está interesado, creando así problemas políticos e incluso de seguridad nacional para Estados Unidos».
(11) Decisión de Seguridad Nacional 314/75, del 26 de noviembre de 1975. Recomienda alentar a los líderes de países en desa-rrollo claves para que «apoyen los programas nacionales y multilaterales de asistencia poblacional», disimular el carácter im-perialista de la política poblacional, «trabajando cerca de otros en vez de imponer nuestro punto de vista», y en todos estos esfuerzos en pos del control de la natalidad, «reconociendo la dignidad básica del individuo y su derecho para escoger libremente sus objetivos familiares y las alternativas de planificación familiar».
(12) Los detalles de esta iniciativa inconclusa se encuentran en la obra de Stephen Mumford, The Life and Death of NSSM 200: How the Destruction of Political Will Doomed a U.S. Population Policy [Vida y muerte del Memorando Secreto de Seguridad Nacional 200: Cómo la destrucción de la voluntad política condenó a la muerte a una política poblacional americana]. Se puede consultar y obtener este texto en Internet, en http://www.population-security.org/index.html.
(13) Op. cit., «1. Fostering an International Consensus for Action» [Promoviendo un consenso internacional para la acción].
(14) División de Población, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, World Population Ageing 1950-2050, «Resumen Ejecutivo»: el envejecimiento de la población carece de precedentes, es general, es profundo y duradero. En este contexto, las personas de 60 años ó más, de constituir el 8% de la población en 1950, pasarán a ser el 22% de la población en el 2050).

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO = CRIMEN SIN CASTIGO (Apología de las mujeres como asesinas de sus hijos)

En una muestra cabal de irracionalidad y barbarie, cierta dirigencia política pretende instaurar la pena de muerte en nuestro país, para que sea aplicada sobre los seres humanos más indefensos e inocentes de todos. Pretende que sean las propias mujeres las que sean las ejecutoras de tamaña atrocidad, invocando un derecho absolutamente inexistente, inventado como tal por la oligarquía financiera imperialista, de raíz angloamericana.

En diciembre del 2011 hemos asistido al triste espectáculo de ver al Parlamento nacional convertido en caja de resonancia y tribuna de la oligarquía financiera mundial, que desde hace algunas décadas ha decidido impulsar el control de la natalidad a nivel planetario, inclusive a través del asesinato de los niños en el vientre materno, para poder “gozar en paz” del saqueo de las riquezas y recursos naturales que pertenecen a toda la humanidad.
Este poder depredador ha llevado a cabo ambos planes –saqueo y expoliación de la riqueza y control de la natalidad- a través de políticas imperialistas que han consagrado de hecho la postración neo-colonial de los pueblos y naciones del mundo en su conjunto, cuyos gobiernos ejercen una soberanía política y una independencia económica meramente formales, actuando como simples administradores y ejecutores de las políticas que se diseñan y deciden en los centros internacionales de poder.
Para asegurarse el control del crecimiento poblacional, este poder no sólo ha desarrollado técnicas e instrumentos como la mutilación genital (masculina y femenina), el envenenamiento femenino mediante la ingesta de píldoras anticonceptivas y el aborto criminal (quirúrgico y químico), sino también una mutación radical en el sistema político y de valores, convirtiendo a los hijos por venir en causa de la pobreza y en frustración de la felicidad de los padres, para darle sustento, fundamento y proyección al asesinato masivo de los niños.

Pretender legitimar el asesinato de niños inocentes es la expresión más cabal y completa de este proyecto inhumano, verdadero holocausto demográfico al servicio del imperialismo internacional del dinero.
Mollmann MarianneLamentablemente, quienes deberían legislar a favor del pueblo y de la Patria no han tenido mejor idea que dar muestra de un consumado servilismo neo-colonial, convocando a una cabal representante de la oligarquía financiera internacional, Marianne Mollmann, especialista en ignorancia sobre las cuestiones básicas de la vida (ha confesado que no sabe cuándo comienza la vida humana), a pesar de lo cual fue convocada como “experta en derechos humanos” para justificar la implementación de la pena de muerte contra los niños por nacer.
Hitler Adolf2Pero además de expresar un cipayismo neo-colonial indigno, esta iniciativa “parlamentaria” pretende darle estatus democrático a la ideología nazi, que afirmaba el derecho de eliminar a los seres humanos indeseados. Llamativamente, los pretendidos “progresistas” comparten este pensamiento hitleriano.
Esta iniciativa también pretende darle estatus constitucional a la ideología plutocrática de la oligarquía angloamericana, al invocar que “sólo deben ser traídos al mundo los hijos deseados o queridos”, razón por la cual “el aborto es un derecho”, como afirmó hace casi 50 años John Davison Rockefeller III al diseñar el genocidio infantil planetario. Llamativamente también, los pretendidos “progresistas” comparten la ideología de la oligarquía yanqui y anglófila.
Lo grave de este intento de impulsar y darle estatus democrático a un holocausto infantil de honda raíz nazi, plutocrática y racista, es que este proyecto de ley pro-abortista vulnera la Constitución Nacional, que no sólo afirma explícitamente el comienzo de la vida humana desde el momento de la concepción, sino que además prohíbe la aplicación de la pena de muerte en los países donde no rige, como así también la aplicación de la pena de muerte contra los menores de 18 años (Convención Americana de Derechos Humanos -1969-, arts. 1 a 4).

En vez de escuchar voces extrañas a nuestra tradición cultural e histórica, bien podrían los pretendidos “progresistas” -vulgares voceros de las altas finanzas internacionales y de sus organizaciones satélites- aprender humildemente de una verdadera revolucionaria, mártir y abanderada de los humildes de nuestra Patria, que la misión y el destino de la mujer no es matar a sus hijos, sino que «la misión sagrada que tiene la mujer no sólo consiste en dar hijos a la Patria, sino hombres a la Humanidad. Hombres en el sentido cabal y caballeresco de la hombría, que es cuna del sacrificio cotidiano para soportar las contrariedades de la vida y base del valor que inspira los actos sublimes del heroísmo cuando la Patria lo reclama»(1). Aprenderían también que «la mujer es la piedra básica sobre la que se apoya el hogar. Como madre, como esposa y como hija», de ninguna manera es o debe ser su esencia el asesinato de sus hijos(2).
Esto último es lo que pretende la radical mutación política y de valores que promueven los “amos del universo”, idólatras del dinero y las finanzas y enemigos de la raza humana y de los pueblos, para despojar a las mujeres de su femineidad irradiadora de amor y convertirlas así en asesinas de sus propios hijos.
Lamentablemente, todavía perviven en el Parlamento nacional ciertos legisladores que reniegan de nuestras tradiciones históricas, políticas y culturales, para adoptar proyectos exógenos, extraños a nuestra idiosincrasia popular-nacional y profundamente afines a la ideología nazi del imperialismo financiero transnacional, para imponer leyes que implantan la pena de muerte y vulneran nuestra Constitución nacional. Lo paradójico es que promueven la ideología antinatalista e infanticida de la familia Rockefeller, de la mano del Che Guevara.

Frente a esta barbarie “ilustrada” reivindicamos la concepción profundamente humanista y profundamente cristiana que nos permite reafirmar que los argentinos estamos llamados a promover un orden político, jurídico y social en el que no sólo los niños vuelvan a ser los únicos privilegiados y aprendan a sonreír desde la infancia, sino que además aprendan a sonreír desde el vientre materno y que la mujer siga siendo templo y santuario de la vida y del amor, no una criminal como pretenden los voceros y voceras de la pena de muerte contra niños inocentes
SÍ A LA VIDA, A LA MUJER Y A LA FAMILIA, NO a la ideología nazi en nuestras leyes!!!
SÍ A LA VIDA, A LA MUJER Y A LA FAMILIA, NO al holocausto demográfico!!!

(1) Eva Perón, «Discurso radiofónico», 26 de febrero de 1947.
(2) Escribe Eva Perón, «El deber actual de la mujer argentina», Buenos Aires 1951, p. 20.

Aborto para embarazo por violación-Año 2006 — La Plata (Pcia. de Buenos Aires)

A fines del mes de julio del año 2006, por 6 votos contra 3, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires autorizó que se le practicara un aborto a una joven discapacitada de 19 años, al haber quedado embarazada producto de la violación efectuada contra ella por un familiar.
A causa de este fallo, el obispo emérito de Viedma, monseñor Miguel Ángel Hesayne, redactó una carta con pedido de publicación al diario La Nación.
Ante la falta de respuesta del mencionado diario, monseñor Hesayne autorizó la publicación por cuanto medio fuera posible, para hacer conocer su pensamiento respecto al caso en cuestión.

Hesayne, Miguel ÁngelEstimados amigos una verdad tan dolorosa como preocupante lo que Uds. llaman asesinato…y bien premeditado…Sigan luchando y denunciando a jueces criminales que matan con sus biromes de oro, que firman las legalizaciones de aborto…Les adjunto una carta que no me la ha publicado La Nación… al menos todavía… Uds. si les parece haga la publicidad que puedan y si tienen la dirección de la Suprema Corte la pueden enviar… Gracias y un abrazo con bendición MEH.

Declaración sobre el tema Aborto del Padre Obispo Miguel Esteban Hesayne.
Obispo emérito de Viedma

En defensa de la vida humana

Ante una campaña de instalar la discusión sobre la despenalización del aborto se impone una defensa firme y clara de la vida humana. Tanto más que en forma intencional o no, es una campaña hipócrita y desleal. Hipócrita, porque se enarbola la bandera de la Democracia o hasta los “Derechos Humanos” usando eufemismos como la “suspensión del embarazo” o reducción al derecho de la madre o del padre. Desleal, porque, con hábil estrategia, a favor del aborto se mueven sectores del actual Gobierno que, por otra parte, reafirma la promoción y defensa irrestricta de los Derechos Humanos. El tema del aborto no es original ni exclusivamente tema religioso. Fundamentalmente es antropológico y por eso, interesa a la Iglesia como todo lo que se refiera al bien integral del Hombre. La prohibición legal de abortar está fundada en defender el derecho a la vida como el primer Derecho Humano. Por eso la ONU en su solemne proclamación de los Derechos del Hombre (1948) declara: “TODO INDIVIDUO TIENE DERECHO A LA VIDA, A LA LIBERTAD Y A LA SEGURIDAD DE SU PERSONA”(Art. 3)

En consecuencia “el respeto a la vida humana se impone desde que comienza el proceso embrionario de una determinada vida humana. Desde el momento en que se dé la fecundación del óvulo, se inicia una vida humana que no es ni del padre ni de la madre, sino de un nuevo ser humano que se desarrolla por si mismo. Por lo demás, nunca llegaría a ser humano, si no lo fuese ya desde aquel momento.
Por otra parte, desde la más elemental ética, aunque hubiera alguien que tuviese alguna duda sobre la cuestión de la concepción humana desde el principio, sería igual objetivamente un acto criminal atreverse a afrontar el riesgo de un homicidio, porque “es ya un hombre aquél que está en camino de serlo” (Obispos-Río Negro 31-V-06). Legalizar el aborto es legalizar matar la vida del feto-vida humana- para salvar la vida de la madre. ES LEGALIZAR UN CRIMEN. Es un volver al principio del “Fin Justifica los Medios” que nos llevó al Terrorismo de Estado. Desde el Estado Terrorista se pretendió justificar salvar al País con torturas y muertes. La vida humana es un absoluto que bajo ningún motivo se puede mediatizar. Es preocupante que muchos profesionales, dirigentes políticos o gubernamentales sigan cayendo en la trampa del nefasto principio que sustentó el Terrorismo de Estado con la trágica consecuencia del genocidio argentino. Con la despenalización del aborto se abre la era del genocidio con guardapolvos blancos y quirófanos esterilizados para nuestra Argentina que, en vez, está necesitando nuevas generaciones educadas y vigorosas que construyan la Nación que soñaron los Padres de la Patria. Por eso, somos muchos los que aspiramos a que nuestros Legisladores no ocupen el tiempo en leyes para matar legalmente (aborto) sino como bajar los progresos de la macro-economía a la micro-economía familiar.

Miguel Esteban Hesayne-
-Obispo Emérito de Viedma.
CI.6.030.710

Bernard Nathanson, «Confesión de un ex abortista»

Nathanson Bernhard3El Dr. Nathanson se convirtió al catolicismo y fue bautizado en 1996. A partir de entonces se convirtió en un ferviente defensor de la vida. Escribió libros y artículos y produjo videos pro-vida. Entre los más famosos se cuentan El Grito Silencioso (video) y La Mano de Dios (libro).

El Dr. Bernard Nathanson fue co-fundador en 1969 de la National Association for the Repeal of Abortion Laws (NARAL)(1), posteriormente nombrada como la National Abortion Rights Action League(2). Fue también director del Centro para la Salud Sexual y Reproductiva, de Nueva York, en ese entonces la clínica abortista más grande del mundo. A fines de la década de los ’70 él comenzó a oponerse al aborto, hasta convertirse en un importante defensor de la vida, dando inicio a Abortion America y produciendo un video poderosamente impactante, El Grito Silencioso. El Dr. Nathanson fue profesor clínico asociado de Obstetricia y Ginecología en el New York Medical College e investigador visitante en la Universidad Vanderbilt.

Soy personalmente responsable de 75.000 abortos. Esto legitima mis credenciales para hablarles con autoridad a ustedes sobre el tema. Yo fui uno de los fundadores de la Asociación Nacional para Revocar las Leyes sobre el Aborto en Estados Unidos en 1968.
En ese entonces una encuesta confiable de opinión habría determinado que la mayoría de los norteamericanos estaban en contra de permitir el aborto. A pesar de ello, en 1973, 5 años después, habíamos conseguido que la Corte Suprema legalizara el aborto en Estados Unidos e instituyera virtualmente el aborto a petición hasta el momento del nacimiento. ¿Cómo lo conseguimos? Es importante comprender cuáles fueron las tácticas utilizadas, porque éstas han sido utilizadas con pequeñas diferencias en todo el mundo occidental, en orden a modificar las leyes sobre el aborto.

LA PRIMERA TÁCTICA CLAVE FUE APODERARNOS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.
Convencimos a los medios masivos de comunicación que la causa pro-aborto era una causa ilustradamente liberal y sofisticada. Al saber que si se efectuaba una encuesta confiable seríamos fuertemente derrotados, simplemente fabricamos los resultados de encuestas ficticias. Luego anunciábamos a los medios de comunicación que habíamos realizado encuestas y que el 60% de los norteamericanos estaba a favor del aborto. Ésta es la táctica de la mentira auto-cumplida. Pocas personas se toman el trabajo de estar en minoría. Despertamos suficiente simpatía para vender nuestro programa a favor del aborto, al inventar el número de abortos ilegales consumados anualmente en Estados Unidos. La cifra real era de 100.000 aproximadamente, pero la cifra que dimos reiteradamente a los medios fue de 1.000.000. Repetir con muchísima frecuencia una mentira grande convence al público. El número de mujeres que morían anualmente por abortos ilegales oscilaba entre las 200 y las 250, pero la cifra con que continuamente alimentábamos a los medios era de 10.000. Estos falsos números arraigaron en la conciencia de los estadounidenses, convenciendo a muchos que necesitábamos golpear sobre las leyes en torno al aborto. Otro mito con el que alimentamos al público a través de los medios de comunicación era que legalizar el aborto solamente significaría que los abortos que se efectuaban ilegalmente se practicarían legalmente. De hecho, por supuesto, el aborto está siendo utilizado ahora como un método primario de control de natalidad en Estados Unidos y el número anual de abortos ha aumentado un 1.500% desde su legalización.

LA SEGUNDA TÁCTICA FUNDAMENTAL FUE JUGAR LA CARTA DEL ANTICATOLICISMO.
Vilipendiamos sistemáticamente a la Iglesia Católica y a sus “ideas socialmente retrógradas”, y escogimos a la jerarquía católica como el villano que se opone al aborto. Este tema fue ejecutado en forma incesante. Alimentamos a los medios de comunicación con mentiras tales como “sabemos que la oposición al aborto proviene de la jerarquía, no de la mayoría de los católicos” y que “las encuestas prueban una y otra vez que la mayoría de los católicos quieren reformar la ley sobre el aborto”. Y los medios de comunicación repiqueteaban todo esto en el pueblo estadounidense, persuadiéndolo que todo el que se opone a la despenalización del aborto debe estar bajo la influencia de la jerarquía católica y que los católicos a favor del aborto son inteligentes y progresistas. Una consecuencia de esa táctica fue que no hubo grupos no-católicos que se opusieran al aborto. El hecho que otros cristianos, así como las religiones no-cristianas, se opusieran (y todavía lo hacen) monolíticamente al aborto fue constantemente silenciado, junto con las opiniones pro-vida de los ateos.

LA TERCERA TÁCTICA CLAVE FUE LA DENIGRACIÓN O SUPRESIÓN DE TODA LA EVIDENCIA CIENTÍFICA QUE LA VIDA COMIENZA EN LA CONCEPCIÓN.
Frecuentemente me preguntan qué es lo que me hizo cambiar de opinión. ¿Cómo pasé de ser un destacado abortista a un abogado pro-vida?
En 1973 llegué a ser Director de Obstetricia en un gran hospital en la ciudad de Nueva York, y tuve que iniciar una unidad de investigación perinatal, justamente al comenzar el desarrollo de una gran y nueva tecnología que ahora utilizamos diariamente para estudiar el feto en el útero materno. Una táctica favorita pro-aborto es insistir que es imposible definir cuándo comienza la vida; que ésta es una cuestión teológica, moral o filosófica, no una cuestión científica. Pero la fetología hace innegablemente evidente que la vida comienza en la concepción y que requiere toda la protección y salvaguardia de la que cualquiera de nosotros goza.
Ustedes bien podrían preguntar: ¿por qué algunos médicos, que están al tanto de los descubrimientos de la fetología, se desacreditan practicando abortos? Es una cuestión de aritmética simple: a 300 dólares cada uno, un millón quinientos cincuenta mil (1.550.000) abortos implican una industria que genera anualmente 500 millones de dólares, de los cuales la mayor parte va a los bolsillos de los médicos que practican el aborto. Es claro que el aborto voluntario es una destrucción decidida de lo que es indudablemente una vida humana. Es un acto inadmisible de violencia mortal.
Se debe conceder que un embarazo no planificado es un dilema desgarrador y difícil, pero buscar su solución en un acto deliberado de destrucción es destrozar la vasta inventiva del ingenio humano, y subordinar el bien público a una respuesta tradicionalmente utilitaria de los problemas sociales.

COMO CIENTÍFICO, YO SÉ -NO ES QUE LO CREA- SÉ QUE LA VIDA HUMANA COMIENZA EN LA CONCEPCIÓN.
Aunque no soy un hombre formalmente religioso, creo con todo mi corazón que hay un Ser divino que nos manda poner un punto final e irreversible a este crimen infinitamente triste y vergonzoso contra la humanidad.

Dr. Bernard Nathanson

Publicado originalmente en inglés en http://www.aboutabortions.com/DrNathan.html
Traducción por: José Arturo Quarracino

(1) National Association for the Repeal of the Abortion Laws (NARAL).
(2) Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto.

Planned Parenthood pregona más de 333.000 bebés abortados en el año 2011

por William Bigelow, 8 de enero de 2013

Y el genocidio estadounidense continúa, con 333.964 asesinatos en el 2011. Ese es el número que dio a conocer con orgullo la Planned Parenthood Federation of America {Federación Americana de Paternidad Planificada} en su informe, en el que detalla cuántos abortos llevó a cabo en el año fiscal 2011. Haciendo algunas cuentas aritméticas simples se pone en evidencia que el número de abortos realizados equivale a un aborto cada 94 segundos.
Bebé abortado4Y la Planned Parenthood puede ser contenta con su progreso: el número de abortos que llevaron a cabo en el 2011 fue superior al del año 2010, cuando esa institución acabó con 329.445 vidas. Y el gobierno estadounidense puede llevar alta la bandera con el proveedor de abortos: Planned Parenthood recibió 524,4 millones de dólares en “subvenciones y reembolsos gubernamentales para servicios de salud”, incluyendo “pagos de los planes de asistencia administrados por Medicaid”.
Planned Parenthood no tiene remordimientos. Sus activos totalizan un valor de 1.200 millones de dólares.
En el “Mensaje de las presidentes” Cecilia Boone y Cecile Richards, no hay ninguna mención al aborto. Ninguna. Ellas dan vueltas en torno a ese tema, jactándose por la forma en que intimidaron a la Susan G. Komen Foundation For The Cure para que reviera su decisión de excluir a Parent Parenthood de sus centros.
El despreciable ataque contra los indefensos, con la ayuda de la administración Obama, es actualmente más poderoso que lo que lo fue hasta ahora. Es hora de quitarse los guantes y mostrarle a las mujeres jóvenes lo que sucede realmente a los bebés que están en el interior de ellas. Aún cuando no podamos aprobar una legislación que ilegalice el procedimiento, debemos aprobar leyes que obligue a las clínicas abortistas a mostrar ecografías a las mujeres que concurren para abortar.

Original en inglés en inglés: http://www.breitbart.com/Big-Government/2013/01/08/A-Joyful-Planned-Parenthood-We-Aborted-Over-333-000-Babies-In-2011)
Traducción por: José Arturo Quarracino

Para tener en cuenta:
1) Esta organización “privada” tiene un 45% de su presupuesto -524 millones de dólares- aportado por organismos gubernamentales de salud de Estados Unidos(1), lo cual muestra el carácter de progresismo asesino de la administración Obama.
2) El patrimonio del que hace gala esta organización pone en evidencia que el aborto en particular y el control de la natalidad en general es un gran negocio.
3) Su presidente, Cecile Richards(2), es miembro de la Junta de Administradores de la Ford Foundation {Fundación Ford}, es decir, participa en una de las fundaciones “filantrópicas” más importantes de Estados Unidos, controlada por la familia Rockefeller, el Departamento de Estado y la CIA (Agencia Central de Inteligencia), promotora del aborto a escala mundial, así como la visión anglosajona de los “derechos humanos”. Además, esta Fundación está controlada y dirigida por miembros del Council on Foreign Relations (CFR)(3), el verdadero cerebro gobernante en Estados Unidos y dueño de su política exterior, y del Goldman Sachs Group(4).
4) En otras palabras, la PPFA forma parte de la red de fundaciones “filantrópicas” controladas por el poder financiero anglosajón y por los organismos gubernamentales estadounidenses al servicio de esta oligarquía plutocrática, que es el verdadero poder detrás de las administraciones gubernamentales republicanas y demócratas.
4) Más allá de su imagen progresista, esta organización se ufana de haber asesinado a más de 330 mil niños en el vientre materno, en un verdadero acto y ejercicio de aplicación de la pena de muerte, como si fuera un acto humanitario.
5) Queda claro que el verdadero poder mundial que está llevando a cabo la concentración de la riqueza mundial en sus manos utiliza al gobierno de Estados Unidos y a varias fundaciones seudo-gubernamentales para promover el genocidio a escala planetaria de los niños por nacer.

(1) Planned Parenthood Federation of America, Annual Report 2011-2012, pp. 5 y 7. Sin ese aporte no podría funcionar. Esto muestra el carácter mentiroso de estas organizaciones pseudo no-gubernamentales, cuando en realidad son organizaciones “sí-gubernamentales” o “para-gubernamentales”.
(2) Ver en http://www.fordfoundation.org/about-us/leadership/cecile-richards (consultado el 18 de enero de 2013).
(3) Luis Ubiñas, Susan V. Berresford, en Ford Foundation, Annual Report 2011, p. 34.
(4) Robert S. Kaplan, en Ford Foundation, Annual Report 2011, p. 34.