MARXISMO: su Carácter Pro-capitalista e Imperialista

Marx Karl
Según la doctrina marxista, Capitalismo y Comunismo son dos sistemas doctrinarios totalmente antagónicos entre sí, dos enemigos irreconciliables desde el punto de vista ideológico y político.
El creador de esta doctrina fue Karl Marx (1818-1883), quien consideraba que la historia de la humanidad es esencialmente “historia de la lucha de clases”, en la que opresores y oprimidos se han enfrentado siempre a través de una lucha constante. Según este esquema, el capitalismo constituye la última etapa de esa historia confrontativa.
Las etapas de esta “guerra social permanente” están conformadas por la sociedad esclavista en la Antigüedad (hombres libres y esclavos), la sociedad feudal en la Edad Media (señores y siervos) y la sociedad capitalista en la Edad Moderna (burgueses y proletarios).
Estas etapas se han desarrollado en un proceso histórico que Marx considera se desenvuelve dialécticamente, en el sentido que en cada una de esas etapas ha existido una clase social dominante, la cual en el ejercicio de su poder generó inevitablemente una clase antagónica que la enfrentó violentamente y la ha derrotado, promoviendo un nuevo sistema económico y un nuevo sistema de poder político y cultural. Pero cada una de esas nuevas clases dominantes generó a su vez una nueva clase antagónica, con el mismo desarrollo y resultado que la etapa precedente.
Es cierto que en varios de sus escritos Karl Marx fue un crítico implacable del moderno sistema de acumulación originaria, basado en la propiedad privada de los medios de producción (popularmente conocido con el nombre de Capitalismo)[1]. También es cierto que su pretensión no sólo era ejercer la crítica al capitalismo, sino promover su desaparición y su reemplazo por el sistema comunista, en el que se ha de quitar a la burguesía la propiedad de los medios de producción para ponerlos en manos del proletariado.
Pero lo paradójico y contradictorio de este esquema es el prejuicio progresista-evolutivo de este proceso histórico, en tanto Marx considera que cada etapa es superior que la anterior. En este sentido, si bien el pensador alemán ha pretendido llevar a cabo una crítica implacable del capitalismo y su supresión-superación histórica, por otra parte no ha dejado de ensalzar al capitalismo como etapa última y superior de la historia humana, visualizando como “positiva” la expansión mercantil-imperialista de la burguesía europea más allá de sus límites continentales, porque consideraba que esta expansión extra-europea habría de imponer la economía capitalista burguesa en todo el planeta como único modelo de producción de bienes y servicios, basado en la propiedad privada de los medios de producción y en el apoderamiento, por parte de la burguesía, del mayor valor (plusvalía) del trabajo aportado por el proletariado. Pero esta universalización de la economía capitalista habría de provocar, según Marx, la unidad del proletariado asalariado en todos los países del mundo, el cual se rebelaría contra la explotación injusta a la que por esencia lo somete el sistema capitalista, y su rebelión iría a producir la revolución comunista y el derrumbe del sistema capitalista, también a escala global.
Si bien Marx acertó en la primera parte de su diagnóstico –la universalización del capitalismo-, en la segunda parte fracasó rotundamente: el capitalismo se universalizó realmente, al lograr hacer de todas las economías del mundo una única unidad productiva, pero la revolución proletaria no se produjo en ninguna parte del planeta.

Dólar billete1. El carácter pro-capitalista del Marxismo. Decimos que es contradictorio el juicio de Marx, quien sostiene en forma asertórica y taxativa que “la burguesía ha desempeñado en la historia un papel altamente revolucionario”[2].
¿Cuál es ese papel “altamente revolucionario”? Según Marx, ese carácter está dado por el hecho que allí donde la burguesía ha conquistado el poder, “ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas”[3]. ¿En qué sentido? En tanto la burguesía ha desgarrado todos los vínculos del hombre con sus “realidades superiores naturales” para dejar en pie solamente el vínculo del “frío interés, el cruel ‘pago al contado’; en tanto ha ahogado el éxtasis del fervor religioso y el sentido caballeresco de la vida en las “aguas heladas del cálculo egoísta”; en tanto ha convertido la dignidad personal en un “simple valor de cambio”; en tanto ha sustituido las numerosas libertades escritas por “la única y desalmada libertad de comercio”.
Es decir, el capitalismo ha degradado la vida y los grandes valores que fundamentan el sentido de la existencia y los ha reemplazado por los vicios del individualismo y del mercantilismo. Sin embargo, para Marx ello constituye un “progreso”, más aún, una “revolución”. Con ello Karl Marx muestra que su pensamiento es esencialmente un pensamiento europeo y burgués, por cuanto jerarquiza a los valores burgueses como superiores a todos los otros valores.
Esto constituye una constante en el pensamiento de Marx, ya que reconoce que “el creciente empleo de las máquinas y la división del trabajo” diluyen la persona del proletario y lo convierten en un “simple apéndice de la máquina” y en “esclavo de la máquina y del patrón de la fábrica”; que el desarrollo de la industria moderna suplanta el trabajo de los hombres por “el trabajo de mujeres y de niños”. Más aún, reconoce que la rebelión y los ataques de los obreros “intentan reconquistar por la fuerza la posición perdida del trabajador de la Edad Media”. Es decir, mejor estaban los trabajadores en la Edad Media que en la época moderna, poseían más dignidad, sin embargo, para Karl Marx el capitalismo moderno es mejor y superior al sistema artesanal y gremial del Medioevo[4].
No es exagerado decir entonces que el pensamiento marxista es esencialmente un pensamiento pro-burgués.

2. El carácter imperialista del Marxismo. En un artículo titulado «La dominación británica en la India»[5], Karl Marx sostiene que la India es un país esencialmente de miseria, porque o bien ha vivido sometido a invasiones, o bien ha estado permanentemente dividido en numerosísimos Estados independientes y antagónicos.
Sin embargo, Marx destaca que la invasión inglesa en la India ha sido la peor de todas: «la miseria ocasionada en el Indostaní por la dominación británica ha sido de naturaleza muy distinta e infinitamente superior a todas las calamidades experimentadas hasta entonces por el país [es decir, la India]». Como se puede apreciar, Marx reconoce que la miseria ocasionada por Inglaterra en la India no tiene parangón con ninguna otra calamidad sufrida por el país asiático, no obstante lo cual considera que el sistema colonial británico, que por otra parte fue una copia o imitación del sistema holandés, fue lo mejor que podía pasarle a la India. Es en este punto que se explicita el carácter cruel e imperialista del pensamiento marxiano.
Marx reconoce, o al menos no teme afirmar, que el colonialismo británico en la India destrozó todo el entramado social, desvinculando al país asiático de todas sus viejas tradiciones y de toda su historia pasada. ¿En qué consiste este destrozo o quiebre de la India? La estructura social de la India “pre-británica” se había organizado en torno al telar de mano y el torno para hilar, como «pivotes centrales» de ese entramado nacional. Ahora bien, Marx no tiene problema alguno en reconocer que «el invasor británico acabó con el telar de mano y destrozó el torno de hilar», con la ayuda del transporte a vapor y la ciencia: «el vapor y la ciencia británicos destruyeron en el Indostán la unión entre la agricultura y la industria artesanal».
¿Cómo se consumó esta contrarrevolución británica, que destruyó la sociedad india y sus instrumentos de subsistencia? El país asiático estaba configurado como una especie de «sistema de villas», es decir, estaba organizado y dividido en pequeños poblados, con escala o nula interconexión. Eran comunidades de tipo familiar que tenían por base la industria doméstica –tejido a mano, hilado a mano y laboreo a mano-, lo cual les permitía bastarse a sí mismas. Pero estos pequeños organismos sociales «han sido destruidos en su mayor parte y están desapareciendo», afirma el autor, fundamentalmente «por la acción del vapor y de la libertad de comercio ingleses». En otras palabras: la intromisión inglesa, «que barrió tanto al hilandero como al tejedor indios», disolvió esas pequeñas comunidades semi-bárbaras y semi-civilizadas al hacer saltar su base económica, produciendo «la única revolución social que jamás se ha visto en Asia». Como se desprende del texto, para Marx las poblaciones indias son semi-bárbaras y semi-civilizadas, cuando se las compara con Gran Bretaña. En este sentido, bien se puede decir que Marx no puede dejar de ser un europeo moderno, en tanto considera a la sociedad británica capitalista superior a las sociedades extra-europeas, porque entre otras cosas, cuenta con tecnología y con el librecambismo. Comprobamos entonces que, en sentido estricto, la ideología marxiana está fuertemente influenciada por los valores de la sociedad capitalista europea moderna.
Esto último se evidencia en el hecho que Marx aprecia a Inglaterra como un país superior –por ser capitalista y desarrollado tecnológicamente-, razón por la cual tiene “derecho” a dominar a la India: «al realizar una revolución social en el Indostán, Inglaterra actuaba bajo el impulso de los intereses más mezquinos, dando pruebas de verdadera estupidez en la forma de imponer esos intereses». Pero lo realmente importante, para Marx, es que esta actuación “estúpida” se justifica, porque es la única forma posible de llevar a cabo la revolución social en Asia, para poder imponer el sistema capitalista de producción económica y su consecuente civilización. Por eso, él considera que «a pesar de todos sus crímenes, Inglaterra fue el agente inconsciente de la historia al realizar dicha revolución». En otras palabras: para Marx, el imperialismo capitalista británico es inexorable y justificable, porque fuera de Europa es revolucionario (¿??), a pesar de sus crímenes.

3. En otro artículo posterior, «Futuros resultados de la dominación británica en la India», publicado pocos días después[6], es todavía más explícita y detallada la justificación del imperialismo británico en la India, como también la destrucción del orden social nativo y las matanzas y crímenes sobre el conjunto de la población nativa, para imponer el capitalismo.
Para Marx, «la India no podía escapara a su destino de ser conquistada», a causa de su división social y política, que se arrastra desde tiempos inmemoriales. Haciendo gala de eurocentrismo, considera que la India carece por completo de historia, o por lo menos de historia conocida: la única historia aceptable de la India es la historia de sus invasiones. Por eso, considera que la discusión no debe centrarse en torno al derecho que Inglaterra podía invocar para justificar su dominación, sino a quien debe conquistarla: «no se trata de si los ingleses tenían o no derecho conquistar la India, sino de si preferimos una India conquistada por los turcos, los persas o los rusos, o una India conquistada por los británicos». Es decir, Inglaterra es el mejor invasor.
En este sentido, como “mejor invasor” para la India, Inglaterra tiene una doble misión: 1) destructora: aniquilar la vieja sociedad asiática; 2) regeneradora: colocar los fundamentales materiales de la sociedad occidental en Asia. Es decir, Marx justifica la occidentalización del oriente asiático, su europeización, en definitiva justifica el imperialismo capitalista británico. ¿Cómo lo justifica? Inglaterra debe occidentalizar al Asia –en este caso a la India-, porque es una civilización “superior”.
Esta “supremacía” europea no es algo aleatorio en el pensamiento marxiano, sino un componente explícito: «los ingleses fueron los primeros conquistadores de civilización superior a la hindú». Y esta civilización superior se ha expresado «disgregando a las comunidades nativas, desarraigando la industria indígena y nivelando todo lo que de grande y elevado tenía la sociedad nativa». Evidentemente, la superioridad británica se manifiesta en principio destruyendo todo lo autóctono, lo cual para Marx está justificado.
¿Qué es lo que construye Inglaterra, su obra “regeneradora”? En primer lugar, una unidad política mayor a la que la India tuvo hasta ese entonces, impuesta por la espada británica y fortalecida y perpetuada por el telégrafo. Como se ve, Marx justifica el dominio imperialista británico, basado en el sometimiento militar, justificando inclusive la existencia del ejército cipayo original, es decir, un ejército indio instruido y dirigido por oficiales británicos. En segundo lugar, Inglaterra instala un sistema de comunicación basado en el transporte ferroviario, base del desarrollo industrial: «el sistema ferroviario se convertirá, por tanto, en la India, en un verdadero precursor de la industria moderna». Y esta industria moderna, importada por los ingleses e implantada por el ferrocarril, será civilizadora, puesto que «destruirá la división hereditaria del trabajo, base de las castas indias», las que constituyen «el principal obstáculo para el progreso y el poderío del país». En otras palabras: Marx valora y aplaude el hecho que Inglaterra destruya la nación india para convertirla en una sociedad capitalista moderna, a imagen y semejanza de la civilización británica.
Pero, según Marx, no hay que condenar en forma absoluta los efectos devastadores, evidentes y aterradores, de la industria inglesa en la India, sino verlos en perspectiva de futuro, pues la penetración británica en el país asiático va a llevar a éste último a la “civilización”: «el período burgués de la historia está llamado a crear las bases materiales de un nuevo mundo».
Este nuevo mundo se ha de caracterizar, por un lado, por el desarrollo del intercambio universal basado en la dependencia mutua del género humano, y por otro lado, por el desarrollo de las fuerzas productivas del hombre y la transformación de la producción material en un dominio científico sobre las fuerzas de la naturaleza. En resumidas cuentas: en nombre de un futuro venturoso para todos se justifican los sufrimientos del presente de los pueblos “inferiores” a Europa, por cuanto Inglaterra es el “agente inconsciente de la historia”, ya que es superior a todas las demás civilizaciones.

Éste es en líneas generales el «pecado original» de Karl Marx y el de sus seguidores, por cuanto ambos suelen menospreciar a las comunidades no europeas, considerándolas inferiores a la «civilización europea moderna». Es a causa de esta visión europeo-céntrica que los marxistas y los progresistas en general consideran a los pueblos no europeos, entre ellos el nuestro, como «inferiores» y necesitados de «esclarecimiento político y doctrinal». Es a causa de esta visión europeo-céntrica que la izquierda internacionalista ha sido en Argentina mitrista y sarmientina en lo histórico y antiperonista en lo político, al coincidir con Mitre y Sarmiento en cuanto a su valoración superior de lo británico y lo anglosajón, en desmedro de la identidad indígena-hispano-criolla de nuestros pueblos americanos.
En este sentido, los miembros de esa izquierda nac&pop no dejan de ser miembros de la clase dominante que «reniega» de su origen burgués y se «adhiere» al proletariado, sin dejar de ser en el fondo “ideólogos burgueses que se han elevado teóricamente hasta la comprensión del conjunto del movimiento histórico”[7] y que desde esa altura «concientizan a las masas sin conciencia histórica», tal como el mismo Marx ha reconocido.

[1] Manifiesto del Partido Comunista (1848); Bosquejos para la crítica de la Economía Política (1857); El Capital (1867 el volumen nº 1, 1885 los volúmenes nn. 2 y 3).
[2] Manifiesto del Partido Comunista, Primera Parte: Burgueses y Proletarios, Panamericana Editorial Ltda., Santafé de Bogotá (Colombia) 1997, 4ª edición, pp. 21-22.
[3] Ibidem. Esta referencia es para esta cita y las que le siguen.
[4] Ibidem, pp. 27-30.
[5] New York Daily Tribune, 25 de junio de 1853.
[6] New York Daily Tribune, 8 de agosto de 1853.
[7] Karl Marx-Friedrich Engels, Manifiesto del Partido Comunista, Primera Parte, p. 32.

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DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO…. PARA PROTEGER LA SEGURIDAD NACIONAL DE ESTADOS UNIDOS. La colaboración del progresismo latinoamericano y argentino

AFICHE_SEIS1. A mediados del año 2011, la entonces Secretaria de Estado de la administración Obama, Hillary Clinton, puso en evidencia en forma oficial que la despenalización del aborto a nivel mundial es un elemento importante en la política exterior estadounidense y en su estrategia geopolítica. En otras palabras: la responsable de la política exterior americana ha reconocido que la promoción del aborto es una clara acción imperialista por parte de los “amos del mundo” asentados en Estados Unidos, acción enmascarada en consideraciones “humanitarias” respecto a las mujeres.
Hizo este reconocimiento en una carta dirigida el 26 de julio de ese año a la diputada Ileana Ros-Lehtinen, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara baja estadounidense. En esta carta Hillary Clinton critica las disposiciones de un proyecto de ley en discusión (H. R. 2583), que entre otras cosas “incluye onerosas restricciones sobre operaciones del Estado, organizaciones internacionales y asistencia extranjera”. En particular, la funcionaria y miembro del establishment anglo-americano que domina en Estados Unidos sostiene que “en cuanto a la asistencia extranjera, el proyecto de ley reinstala una política contraria a Estados Unidos, la Política de Ciudad de México, prohibiendo el financiamiento para cualquiera de las organizaciones no-gubernamentales extranjeras que pueden de alguna manera promover o efectuar abortos con financiamiento gubernamental no-estadounidense”. Según la inefable funcionaria, “el efecto neto de estas y otras restricciones en el proyecto de ley debilitarían mis esfuerzos para llevar adelante una política y diplomacia exterior considerada”, y además debilitarían sus esfuerzos “para utilizar la asistencia extranjera estratégicamente orientada a ese fin”.
En síntesis: financiar el aborto a nivel mundial constituye un objetivo estratégico de la política exterior estadounidense, una política de Estado que promueve la implementación del aborto a nivel mundial. La pregunta que se plantea es: ¿por qué aplicar la pena de muerte a los niños más inocentes e indefensos de todos es política oficial del gobierno estadounidense en varias de sus administraciones, y por qué debe ser instituida en todos los países del mundo?
Clinton, Hillary2. Esta política antinatalista y abortista oficial y mundial no es originaria de la voluntad de la señora Clinton, sino que es la continuación de la política recomendada oficialmente por Henry Kissinger, como consejero de Seguridad Nacional, en su célebre Memorando de Estudio sobre Seguridad Nacional 200/74. Implicancias del crecimiento po-blacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar(1).
Este documento constituye una fundamentada y detallada justificación del control de la natalidad a nivel mundial para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos, y fue rubricado-promulgado por el presidente Gerald Ford el 26 de noviembre de 1975, como Memorando de Decisión de Seguridad Nacional 314/75, con el reconocimiento presidencial explícito que “el liderazgo de Estados Unidos es esencial para combatir el crecimiento poblacional […] y para desarrollar la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar”(2). Es decir: el control de la natalidad a nivel mundial es una clarísima política de Estado imperialista orientada a implementar la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar.
3. En el contexto del control global de la natalidad, la promoción del aborto y su despenalización constituye un capítulo fundamental e insoslayable, ya que sin el aborto, el control de la natalidad fracasa: “ningún país ha reducido su crecimiento poblacional sin recurrir al aborto”(3). Es decir, el control de la natalidad planificado por la elite del establishment estadounidense e implementado como política de Estado para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar requiere y reclama la despenalización del aborto como broche o cierre de su proyecto antinatalista y genocida.
4. De lo expuesto hasta aquí podemos afirmar que el “progresismo” criollo que nos inunda con sus diatribas y sus proyectos de ley pro-abortistas recurre a justificaciones “humanitarias” y a “emblemas revolucionarios” para encubrir el hecho que su postura pro-abortista, más allá de las buenas intenciones de algunos de sus portavoces, está al servicio de la política imperialista de proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar. Curiosa esquizofrenia de estos pseudo-revolucionarios, que otrora supieron ser cultores y vociferadores de la “patria socialista”, y condenadores de la doctrina de la seguridad nacional promovida por el Pentágono desde hace décadas, pero que ahora defienden la política antinatalista de los dueños reales de Estados Unidos –el poder financiero angloamericano- orientada a proteger y promover la seguridad nacional del país en el que está asentado.
Donda, Victoria-Che GuevaraLa diputada nacional “progresista” Victoria Donda constituye un ejemplo paradigmático de este proceder progresista al servicio de la política imperialista yankee. Hace tiempo la mencionada legisladora es una fervorosa promotora de un proyecto de ley de despenalización del aborto, con los argumentos elaborados por la oligarquía financiera angloamericana, defendidos actualmente por la rubia Hillary, lo cual no le impide mostrarse en su página web con la imagen del Che Guevara a su lado.
En pocas palabras: el Che en la mano izquierda, pero ejecutando “en español” la doctrina oficial de la seguridad nacional elaborada por Henry Kissinger, rubricada por Gerald Ford y hasta el día de hoy vigente como política de Estado de la administración Obama. “Nuestra” diputada, en vez de inspirarse en las doctrinas de vida de nuestros pueblos originarios o en la cultura hispano-criolla de nuestros pueblos, divulga la ideología antinatalista de una de las peores oligarquías de la historia. En síntesis: con el Che Guevara en la mano izquierda, y con Hillary Clinton y el clan Rockefeller en la mano derecha (¿también en el corazón?).
Extraños progresistas los que pululan en nuestras tierras, que han convertido la figura emblemática del Che Guevara en soldado de la familia Rockefeller. Cumplen con el consejo-mandato de Henry Kissinger: “Debemos tener cuidado en que nuestras actividades no deben dar la apariencia a los países de bajo desarrollo de una política de país industrializado contra los países de bajo desarrollo. Se debe tomar la precaución que en cualquiera de los acercamientos en este campo que nosotros respaldamos son los únicos que podemos respaldar dentro de este país”(4).
Por eso, a los progresistas de variopinto pelaje ideológico que difunden la ideología antinatalista de la oligarquía financiera mundial, bien podemos decirles: yankees, go home.

(1) Se lo puede consultar en http://www.population-security.org/28-APP2.html (en inglés).
(2) En http://www.population-security.org/12-CH4.html
(3) Memorando 200/74, Parte 2, Sección V: “No country has reduced its population growth without resorting to abortion”, en http://www.population-security.org/28-APP2B.html#IV-B-1-a. Este afirmación demuestra la falacia e hipocresía del progresismo pro-abortista, que sostiene que la utilización de la anticoncepción tiene como meta reducir o disminuir los abortos a su mínima expresión: el control de la natalidad a través de la anticoncepción conlleva y requiere, para su éxito, el aborto como política, es decir, la pena de muerte para los niños en el vientre materno.
(4) Memorando 200/74, Parte 2, Sección III: “We must take care that our activities should not give the appearance to the LDCs of an industrialized country policy directed against the LDCs. Caution must be taken that in any approaches in this field we support in the LDCs are ones we can support within this country”, en http://www.population-security.org/11-CH3.html#3

EL PODER FINANCIERO INTERNACIONAL Y SU DOMINIO DEL MUNDO

El artículo que presentamos a continuación recoge los resultados de una investigación llevada a cabo por tres investigadores suizos del Instituto Federal Suizo de Tecnología, de Zurich (Suiza). Esta investigación fue llevada a cabo con el objetivo de “desentrañar el control [que se ejerce] en la economía global”, para luego “identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable”.
Como se puede apreciar, no es un análisis que se haya basado en supuestos políticos o ideológicos que buscaran identificar una conspiración de dominio global del planeta, ni tampoco se ha basado en criterios o supuestos anticapitalistas. En sentido estricto, la intención de los autores de la investigación fue la de realizar un análisis estrictamente científico, sin criterios ni intenciones políticos, y el resultado muestra más bien una mirada condescendiente con el sistema capitalista.
1. Concentración económica. Hecha esta salvedad, hay que resaltar que lo importante de este trabajo es que reafirma y confirma que el sistema económico-político global se caracteriza por ser un sistema de concentración económica brutal, en la que una red de 1.318 empresas multinacionales poseen o controlan la mayoría de las grandes firmas de primera línea y manufactureras del mundo, las que representan el 60% de los ingresos globales.

2. Poder real ultra-oligárquico. Pero detrás de estas 1.318 empresas los investigadores encontraron una “súper-entidad” de 147 empresas, las cuales controlan o poseen el 40% de la riqueza total de la red. En otras palabras: menos del uno por ciento de las empresas multinacionales controlan el 40% del total de la red de empresas en el mundo.

3. Las finanzas dominan el mundo real. Lo que saca a luz este informe es que ese ultra-minoritario poder empresarial está compuesto en su gran mayoría por entidades financieras que, entre otras cosas, son las dueñas reales de las grandes compañías multinacionales petroleras y mineras que operan en nuestro país, y muchas de ellas forman parte también del Council of the Americas, el organismo creado por David Rockefeller en 1965 para impulsar el libre comercio y la iniciativa privada en los países hispanoamericanos.

En síntesis: el mundo en su conjunto está dominado por un minúsculo pero ultra-poderoso poder financiero que además es dueño de la economía real. Nuestro país, la Argentina, no es otra cosa que una de sus granjas

José Arturo Quarracino
23 de mayo de 2012

owl_on_the_dollarRevelado – la red capitalista que domina el mundo
(Original en inglés en http://www.newscientist.com/article/mg21228354.500-revealed–the-capitalist-network-that-runs-the-world.html)
24 de octubre 2011 por Andy Coghlan y Debora MacKenzie

Cuando las protestas contra el poder financiero recorren esta semana el mundo, la ciencia parece haber confirmado los peores temores de los manifestantes. Un análisis de las relaciones que existen entre 43.000 corporaciones transnacionales ha identificado un grupo relativamente pequeño de empresas, principalmente bancos, con un poder desproporcionado sobre la economía global.
Los supuestos del estudio han atraído algunas críticas, pero los analistas de sistemas complejos contactados por New Scientist dicen que se trata de un esfuerzo único para desentrañar el control en la economía global. Impulsar el análisis, dicen, podría ayudar a identificar las maneras de hacer que el capitalismo global sea más estable.
Pensar que unos pocos banqueros controlan una gran parte de la economía mundial no parece ser noticia para el movimiento y los manifestantes de otras partes de Occupy Wall Street, de Nueva York. Pero el estudio, realizado por tres teóricos de sistemas complejos en el Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zurich, es el primero en ir más allá de la ideología para identificar empíricamente una red de poder de ese tipo. Combina las matemáticas siempre utilizadas para modelar los sistemas naturales con datos corporativos universales para poner en un mapa la propiedad entre las empresas transnacionales del mundo (ETN).
“La realidad es tan compleja, por eso debemos alejarnos de afirmaciones dogmáticas como las que afirman que se trata de teorías conspirativas o de libre mercado”, dice James Glattfelder. “Nuestro análisis está basado en la realidad”.
Estudios previos han encontrado que unas pocas corporaciones transnacionales son propietarias de grandes segmentos de la economía mundial, pero esos estudios incluían sólo un número limitado de empresas y propiedades indirectas, por lo que no podía decir cómo esto afectaba a la economía mundial, por ejemplo, si la hizo más o menos estable.

El equipo de Zurich puede. De Orbis 2007, una base de datos que lista 37 millones de empresas e inversores de todo el mundo, ellos extrajeron todas las 43.060 corporaciones transnacionales y las propiedades compartidas que las vinculan. Luego construyeron un modelo en el que las empresas controlaban a otras a través de redes de participaciones accionarias, asociadas a los ingresos operativos de cada empresa, para cartografiar la estructura del poder económico.
La obra, que será publicada en PLoS One, reveló un núcleo de 1318 empresas con propiedades entrelazadas (ver imagen). Cada una de las 1318 empresas tenía vínculos con dos o más empresas, y en promedio estaban conectadas a 20. Es más, a pesar que representaban el 20% de los ingresos operativos a nivel mundial, las 1318 empresas parecían poseer colectivamente, a través de su participación accionaria, la mayoría de las grandes firmas de primera clase y manufactureras del mundo -la economía “real”- que representan más del 60% de los ingresos globales.
Cuando el equipo desentramó la red de propiedades, encontró que gran parte de ella remitía a una “súper-entidad” de 147 empresas aún más estrechamente unidas –toda su propiedad en manos de otros miembros de la súper-entidad- que controlaban el 40 por ciento de la riqueza total de la red. “En efecto, menos del 1 por ciento de las empresas estaban en condiciones de controlar el 40 por ciento de toda la red”, dice Glattfelder. La mayoría eran entidades financieras. Las 20 primeras incluyen al Barclays Bank, J. P. Morgan Chase & Co, y a The Goldman Sachs Group.
John Driffill, de la Universidad de Londres, un experto en macroeconomía, dice que el valor del análisis no es simplemente ver si un pequeño número de personas controla la economía global, sino más bien sus ideas respecto a la estabilidad económica.
La concentración del poder no es buena ni mala en sí mismo, dice el equipo de Zurich, sino que pueden serlo las fuertes interconexiones del núcleo. Como el mundo lo supo en el 2008, este tipo de redes son inestables. “Si una [empresa] sufre tensiones”, dice Glattfelder, “esto se propaga”.
“Es desconcertante ver cómo las cosas están conectadas realmente”, coincide George Sugihara, del Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California, un experto en sistemas complejos que ha asesorado al Deutsche Bank.
Yaneer Bar-Yam, jefe del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra, advierte que el análisis supone que propiedad equivale a control, lo cual no siempre es cierto. La mayoría de las acciones de una compañía están en manos de administradores de fondos que pueden o no controlar lo que las empresas que ellos poseen parcialmente hacen en realidad. Dice que el impacto de esto en el comportamiento del sistema requiere más análisis.
Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico global, el análisis podría ayudar a hacerlo más estable. A través del hallazgo de los aspectos vulnerables del sistema, los economistas pueden sugerir medidas para prevenir que los futuros colapsos se extiendan a la economía en su conjunto. Glattfelder dice es posible que necesitemos reglas globales anti-monopólicas, que ahora sólo existen a nivel nacional, para limitar el exceso de conexión entre las empresas transnacionales. Sugihara dice que el análisis sugiere una posible solución: las empresas deben ser sometidas a impuestos por el exceso de interconectividad al que recurren, y así desalentar este riesgo.
Hay algo que no concordará con algunos de los reclamos de los manifestantes: es poco probable que la súper-entidad sea el resultado intencional de una conspiración para dominar el mundo. “Estas estructuras son comunes en la naturaleza”, dice Sugihara.
Los recién llegados a cualquier red se conectan preferentemente a los miembros altamente conectados. Las empresas transnacionales compran acciones entre sí por motivos comerciales, no para dominar el mundo. Si la interconectividad agrupa, eso crea riqueza, dice Dan Braha, del Instituto de Sistemas Complejos de Nueva Inglaterra: en modelos similares, el dinero fluye hacia los miembros más altamente conectados. El estudio de Zurich, dice Sugihara, “es una fuerte evidencia que las normas simples que rigen las empresas transnacionales dan origen en forma espontánea a grupos altamente conectados”. O como dice Braha: “La afirmación de Wall Street Occupy que el 1% de las personas poseen la mayor parte de la riqueza refleja una fase lógica del proceso de auto-organización de la economía”.
Por lo tanto, es posible que la súper-entidad no sea resultado de una conspiración. La verdadera pregunta, dice el equipo de Zurich, es si se puede ejercer el poder político en forma consensuada. Driffill siente que 147 es un número demasiado elevado para dar sustento permanente a una confabulación. Braha sospecha que esas empresas competirán en el mercado, pero actúan juntas basadas en intereses comunes. Resistir los cambios en la estructura de la red puede ser uno de esos intereses comunes.

Cuando este artículo fue publicado por primera vez, el comentario en la frase final del párrafo que comienza “Fundamentalmente, mediante la identificación de la arquitectura del poder económico mundial…”, fue atribuido por error.
Las 50 empresas líderes de las 147 empresas superconectadas
1. Barclays plc
2. Capital Group Companies Inc
3. Fidelity Investments Corp.
4. AXA
5. State Street Corporation
6. JP Morgan Chase & Co
7. Legal & General Group plc
8. Vanguard Group Inc
9. UBS AG
10. Merrill Lynch & Co Inc
11. Wellington Management Co. LLP
12. Deutsche Bank AG
13. Franklin Resources Inc
14. Credit Suisse Group
15. Walton Enterprises LLC
16. Bank of New York Mellon Corp
17. Natixis
18. Goldman Sachs Group Inc
19. T. Rowe Price Group Inc.
20. Legg Mason Inc
21. Morgan Stanley
22. Mitsubishi UFJ Financial Group Inc
23. Northern Trust Corporation
24. Société Générale
25. Bank of America Corporation
26. Lloyds TSB Group plc
27. INVESCO PLC
28. Allianz SE
29. TIAA
30. Old Mutual Public Limited Company
31. Aviva plc
32. Schroders plc
33. Dodge & Cox
34. Lehman Brothers Holdings Inc *
35. Sun Life Financial Inc.
36. Standard Life plc
37. CNCE
38. Nomura Holdings Inc
39. The Depository Trust Company
40. Massachusetts Mutual Life Insurance
41. ING Groep N. V.
42. Brandes Investment Partners LP
43. Unicredito Italiano SpA
44. Deposit Insurance Corporation de Japón
45. Vereniging Aegon
46. BNP Paribas
47. Affiliated Managers Group Inc.
48. Resona Holdings Inc
49. Capital Group International Inc.
50. China Petrochemical Group Company
* Lehman Brothers todavía existía en el conjunto de datos utilizados en el 2007
(Datos: PLoS ONE)

Las 1318 corporaciones transnacionales que forman el núcleo de la economía. Las empresas superconectadas están en rojo, las muy conectadas en Amarillo. El tamaño del punto representa los ingresos (Imagen: PLoS One)
Traducción del original en inglés por:
José Arturo Quarracino

Dogmas Antinatalistas y Pro-abortistas

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¿Quién Inventó…

 

 

a) el DOGMA del ABORTO como un DERECHO?

«La Comisión [Comisión Rockefeller sobre Crecimiento Población y el Futuro de Estados Unidos] CREE que a todos los americanos […] se les debe permitir evitar los nacimientos no deseados. Se deben hacer los esfuerzos principales para ampliar y mejorar la oportunidad para los individuos de controlar su propia fertilidad, aspirando al desarrollo de un principio ético básico que SÓLO SON TRAÍDOS AL MUNDO LOS HIJOS DESEADOS»

(JOHN DAVISON ROCKEFELLER III, Population and the American Future, New York 1972, Chapter 11)

«El aborto es el derecho que tiene la mujer para determinar su propia fertilidad»

(JOHN DAVISON ROCKEFELLER III, The Second American Revolution, New York 1973, Harper & Row Publishers)

 

b) el DOGMA que prohibir el ABORTO atenta contra la Libertad Individual y la Justicia social?

«La Comisión CREE que las diversas prohibiciones contra el aborto a lo largo de Estados Unidos surge como obstáculos al ejercicio de la libertad individual: la libertad de las mujeres para hacer elecciones morales difíciles basadas en sus valores personales, la libertad de las mujeres para controlar su propia fertilidad y, finalmente, la libertad respecto a las cargas pesadas de un embarazo no-deseado. Las disposiciones restrictivas también violan la justicia social, pues cuando se prohíbe el aborto, las mujeres recurren a abortos ilegales para prevenir nacimientos no-deseados. Los abortos médicamente seguros han estado disponibles siempre para las mujeres ricas, las que pueden afrontar los elevados costos de médicos y viajes al extranjero; pero la mujer pobre ha sido forzada a arriesgar su vida y salud con remedios populares y practicantes desacreditados»

(JOHN DAVISON ROCKEFELLER III, Population and the American Future, New York 1972, Chapter 11)

 

c) el DOGMA que el ABORTO debe ser considerado un problema de Salud Pública?

«Nosotros CREEMOS que el aborto no debe ser considerado un sustituto para el control de la natalidad, sino más bien un elemento en un sistema general de cuidado de la salud materno-infantil».

(JOHN DAVISON ROCKEFELLER III, Population and the American Future, New York 1972, Chapter 11)

 

d) el DOGMA del ABORTO VOLUNTARIO como DECISIÓN INDIVIDUAL, con ASESORAMIENTO MÉDICO y RESPALDO LEGAL?

«La mayoría de la Comisión CREE que las mujeres deben ser libres para determinar su propia fertilidad, que la cuestión del aborto debe ser dejada al arbitrio de la conciencia de la individuo afectada, en consulta con su médico, y que los Estados debe ser animados a sancionar estatutos legales afirmativos, para crear un marco positivo para la práctica del aborto a petición».

(JOHN DAVISON ROCKEFELLER III, Population and the American Future, New York 1972, Chapter 11)

 

e) el DOGMA de la MEDICINA al servicio del ABORTO y de la ANTICONCEPCIÓN EUGENÉSICOS?

«Es deber del Estado racista, reparar los daños ocasionados en este orden. […] Está obligado a cuidarse de que sólo los individuos sanos tengan descendencia. Debe inculcar que existe un oprobio único: engendrar estando enfermo o siendo defectuoso; pero que frente a esto, hay una acción que dignifica: renunciar a la descendencia. […]. El Estado tiene que poner los más modernos recursos médicos al servicio de esta necesidad. Todo individuo notoriamente enfermo y atávicamente tarado, y como tal, susceptible de seguir trasmitiendo por herencia sus defectos, debe ser declarado inepto para la procreación y sometido al tratamiento práctico. […]. Aquél que física y mentalmente no es sano, no debe, no puede perpetuar sus males en el cuerpo de su hijo».

(ADOLF HITLER, Mein Kamp [Mi lucha], Zentral Verlag der NSDAP, Frz. Eher Nachf., G.m.b.H., München)

 

f) el DOGMA de la MEDICINA y el ABORTO como ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA?

«[…] la ciencia y la medicina en general, y el aborto en particular, fueron utilizadas como armas de destrucción masiva por los médicos nazis en su celo para cumplir con el clima político de la época. La política nazi sobre el aborto y el parto fue precisamente uno de los médicos dispuestos y diseñados para asegurar el exterminio de aquéllos a quienes los nazis consideraban que tenían “vidas no dignas de vivir”».

(TESSA CHELOUCHE MD, «Doctors Pregnancy, Childbirth and Abortion during the Third Reich», IMAJ, Vol 9, March 2007)

 

g) el DOGMA del LOS HIJOS COMO PERJUDICIALES PARA LA FAMILIA Y PARA LA MUJER?

«No nos interesa ver que la población no-alemana se multiplica… Debemos utilizar todos los medios para instalar en la población la idea que es dañino tener muchos hijos, los gastos que causan y el efecto peligroso para la salud de la mujer… Será necesario abrir instituciones especiales para abortos y los médicos deben ser capaces de ayudar allí en caso que algún cuestionamiento de esto sea un quiebre de su ética profesional».

(ADOLF HITLER, «Statement on 1942», en L. Poliakov, Harvest of Hate, New York, Syracuse, 1954, pp. 272-274)

ATAQUES CONTRA LA VIDA HUMANA y COMPROMISO POLÍTICO

FetoHoy en día estamos asistiendo a una fenomenal campaña de degradación de la vida humana, llevada a cabo en nombre de un supuesto progreso cultural e ideológico, basado en la promoción de iniciativas jurídicas que tienen como finalidad última producir una auténtica mutación política y axiológica de la sociedad que deje de lado y abandone para siempre la tradición humanística y cristiana que caracterizó el desarrollo de la historia humana en la mayoría de los países del planeta.
Paradójicamente, este supuesto progreso cultural está profundamente vinculado a un proceso social y económico que bien se puede caracterizar de impresionante concentración de la riqueza (2% de la población adulta del mundo tiene en sus manos el 52% de la riqueza producida en el mundo, según datos oficiales de Naciones Unidas) que ha llevado a una no menos impresionante pauperización de la población mundial (57% de las personas en el mundo perciben 1 ó 2 dólares por día, también datos oficiales de Naciones Unidas).
¿Cuál es el vínculo entre ambos acontecimientos –concentración económica y mutación política-axiológica? El ultraminoritario poder financiero transnacional, de origen angloamericano, que desde mediados de los años ’60 ha diseñado, planificado y ejecutado en paralelo ambos procesos: para concentrar “en paz” la riqueza, se ve obligada a impedir el crecimiento demográfico en todo el mundo, a través de una política “progresista con rostro humano”, política aplicada desde los organismos internacionales y por gobiernos en general de raíz social-demócrata.
Esta dependencia ideológica y financiera es lo que explica que desde hace 50 años ese progresismo cultural promueva frenéticamente “ahora” una desorbitada mentalidad anticonceptiva (fruto de un visceral odio a los niños como “causantes de la pobreza familiar”) e institucionalice la pena de muerte contra los niños por nacer, inocentes e indefensos, mientras que al mismo tiempo remite a un “futuro remoto” la promoción y ejecución de una auténtica Justicia Social, que mitigue y ponga fin a la miseria, a la pobreza extrema y al hambre que afecta a la mayor parte de las poblaciones.
En otras palabras: la supuesta “civilización” contemporánea diseñada por la ultraminoritaria plutocracia finan-ciera internacional que se ha adueñado del mundo y de sus riquezas con la ejecución de políticas de signo liberal financia y sostiene al mismo tiempo la eliminación de la población con políticas de izquierda, las cuales aniquilan la vida humana naciente y reivindican sólo oralmente la Justicia Social.
En este sentido, hoy el Derecho a la Vida Humana no es el valor absoluto y primordial que debe ser defen-dido y amparado oficialmente, sino que es un derecho sistemáticamente violentado y violado a través de eufe-mismos: entre otras cosas, se denomina salud y derechos reproductivos a lo que en esencia es anticoncepción y antinatalidad; se denomina muerte digna a lo que en esencia es eliminación impiadosa de toda vida “improductiva”; se denomina derecho a controlar la propia fertilidad a lo que en esencia es asesinato del propio hijo.
De la misma manera, la auténtica Justicia Social que promueve los derechos de los que trabajan y de los humildes es diluida y rebajada a meras reivindicaciones ideológicas, sustentadas en un formidable individualismo y sectarismo burgués: se denomina identidad de género a lo que en realidad es comportamiento sexual heterodoxo; se denomina inclusión social a lo que en esencia es limosna clientelar; se denomina progre-so democrático a lo que en esencia es promoción de reivindicaciones sectoriales disolventes de la comunidad socio-política; se denomina progreso cultural a lo que en realidad es relativismo moral anárquico y salvaje, en el que se impone el “derecho” del más fuerte.
Así, la concentración política-económica a favor del poder financiero internacional está “necesariamente” acompañada por el relativismo ideológico-moral y la fragmentación social, para que ese proceso de concentración pueda ser llevado a cabo “en paz”.

Ante este panorama, ¿cuál es la respuesta que este momento presente debemos dar quienes nos proclamamos discípulos de Jesús y seguidores del Señor y Dador de la vida? Por un lado, oponer una inteligente, planificada y permanente resistencia doctrinal, ideológica, científica, espiritual y moral contra este ataque sistemático e integral contra los pueblos y las naciones del mundo, en especial en defensa de los seres humanos más desprotegidos y desamparados. Por otro lado, como lo ha enseñado el Beato Juan Pablo II, es fundamental llevar a cabo una “efectiva, real y responsable participación activa” en la vida política nacional, ejerciendo una verdadera presencia en defensa de la vida, la justicia social y el bien común (Christifidelis laici, n. 42).
José Arturo Quarracino
Mayo de 2012